martes, 10 de julio de 2012

-Dos parques eólicos ponen en peligro una mina prehistórica.

Científicos del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (Cenieh) y de la Universidad del País Vasco mueven Roma con Santiago para intentar paralizar la puesta en marcha de los parques eólicos Castilletes I y II en el Monte de Araico, en Treviño. Es una instalación eólica de seis aerogeneradores que se ubican en un área que se ha definido, según los primeros estudios realizados por ambas instituciones, como la segunda mina prehistórica más antigua de Europa. «Se trata de un yacimiento que se sale de los parámetros habituales pero por su rareza y contribución a la Prehistoria debería intentar conservarse», asegura el científico del Cenieh, Andoni Tarriño. Un asta de ciervo y un resto de madera carbonizada han puesto fecha a esta mina: 6.000 años de antigüedad. Es un espacio neolítico similar al de Casa Montero en Madrid que en 2003 obligó a parar y replantear las obras de la M-40. Los científicos ya han presentado las alegaciones pertinentes a la instalación de estas 12 torres, dos de ellas previstas en el mismo espacio donde se ha realizado el sondeo arqueológico. Al mismo tiempo se tramita la solicitud de declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) porque, a pesar de contar con evidencias de presencia prehistórica en la zona desde los años 50, no figura como terreno de valor arqueológico.

Los estudios científicos aún están en ciernes. En otoño del año pasado se realizó una prospección arqueológica de cuatro metros cuadrados de superficie y presenta cuatro metros de profundidad. Por el momento el equipo ha alcanzado los 2,5 metros en un espacio donde se han extraído 3.000 piezas entre ellas percutores, picos y cuñas dedicados a la extracción minera que en la zona se hace desde el Neolítico, y otras piezas más comunes en contextos prehistóricos como raederas, raspadores o denticulados.
El trabajo de los científicos es contrarreloj para determinar fehacientemente estos indicios de la mina más antigua de España. «Aquello es descomunal, es todo muy sutil porque está en zanjas que con el tiempo se ha enmascarado con la erosión y la montaña pero cuando te detienes a analizarlo ves los agujeros y las zanjas y te das cuenta de lo que es», apunta. Afirma que la presencia de sílex es «descomunal, hay por todas partes». Se trata de un área que Tarriño ya inspeccionó hace 20 años. Especialista en determinar la procedencia geológica de las herramientas de piedra que aparecen en los yacimientos prehistóricos, sabía de la existencia de sílex en diferentes áreas procedentes de Treviño aunque no se había identificado el punto de origen. Las caraterísticas de la composición del sílex del Monte de Araico evidencian que es éste. Un tipo de roca que los prehistóricos desperdigaron por diferentes yacimientos separados entre Asturias y el suroeste de Francia. Entre los usuarios de este material de Treviño, los hombres que vivieron en las Cuevas de Altamira. «Miles y miles de años usándolo, pasa el tiempo y cuando caemos en la cuenta de lo que es vienen a instalar estos aerogeneradores...» se lamenta Tarriño.

Fuente: Marta Casado www.elcorreodeburgos.com

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