martes, 30 de junio de 2020

-Complejo funerario de Reinoso (Burgos).

Fuente: https://elpais.com/cultura

Vecinos de Reinoso (Burgos) disfrazados en una imagen de promoción del dolmen de El Pendón.Hace unos 5.500 años, un grupo humano levantó un dolmen en lo que hoy es la comarca de La Bureba (Burgos) y lo rodeó de un imponente complejo funerario para enterrar a los integrantes de esta comunidad neolítica. El túmulo alcanzaba un diámetro de unos 25 metros y una altura de tres, lo que les permitía, además, controlar visualmente todo el valle, algo que no era baladí en aquellos milenios, dada la inestabilidad de la zona y el rastro de muertes violentas que han hallado ahora los arqueólogos de la Universidad de Valladolid.
Los expertos han analizado los restos de las 65 personas inhumadas dentro del monumento y han logrado reconstruir cómo vivieron y cómo murieron. Pero entre todo destaca el cráneo de una anciana (de poco más de 50 años, cuando en aquellas épocas las esperanza de vida no superaba los 40) con cuatro perforaciones en la cabeza: dos junto a los conductos auditivos y otras dos (una de ellas sin acabar) en la parte posterior del cráneo, a la altura de las órbitas oculares. ¿Un médico intentó salvarla y murió en la sala de operaciones? Un enigma que trae de cabeza al equipo que dirige el catedrático de Prehistoria Manuel Rojo Guerra que, de momento, ha sido capaz de desentrañar la evolución de este complejo en el que se entremezclan también niños incinerados, violencia extrema, una avenida pavimentado con huesos humanos y un extraño final. Un puzle cuyas piezas empiezan a encajar en el laboratorio.
Reinoso es un pequeño pueblo burgalés de una veintena de vecinos que ha apostado por dar a conocer, conservar y divulgar su historia apoyando la investigación, junto con la Diputación de Burgos y la Junta de Castilla y León. En lo que ahora es su término municipal, en el cuarto mileno antes de nuestra Era, se erigió este imponente sepulcro donde descansaría esta comunidad del Neolítico “como representación y referencia del grupo”, explica el catedrático Rojo.


Reconstrucción del dolmen de El Pendón, en Reinoso (Burgos).El enterramiento incluía un corredor de acceso de 10 metros y una cámara funeraria subterránea de tres de diámetro. Se construyó con enormes lajas de piedra caliza extraídas de las proximidades. Y así fue durante 300 años hasta que algo ocurrió a finales del cuarto milenio, según las pruebas de carbono - 14 “De manera repentina, el lugar dejó de tener una función funeraria para convertirse en un referente ceremonial donde realizar actos religiosos”, indica Cristina Tejedor, codirectora de los trabajos arqueológicos.
Los pobladores, sin una razón que se conozca aún, comenzaron a desmantelar el gran pasillo de acceso y la mayor parte del túmulo que rodeaba el sepulcro colectivo. Trasladaron las grandes piedras que se alzaban a ambos lados del pasillo y las sustituyeron por bloques de arenisca rojiza. Luego, cubrieron la calzada con huesos de sus antepasados. Las enormes piedras del corredor fueron, además, reutilizadas para sellar la cámara funeraria –esta no fue desmontada- con la finalidad de “evitar futuras violaciones del recinto sagrado de los ancestros”.
Toda esta trasformación se acompañó, además, de un acto ceremonial sorprendente. En lo que era la entrada a la cámara funeraria se encendió una enorme pira donde fueron calcinados restos humanos, preferentemente infantiles. Poco después, toda la plataforma que había quedado libre por el desmantelamiento de la mayor parte del túmulo, fue pavimentada con piedras planas creándose “un lugar de culto y celebración de ceremonias cíclicas al amparo de un halo místico”, explica el catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid.

El estudio osteoarqueológico preliminar, llevado a cabo por Sonia Díaz Navarro, miembro del equipo de Rojo, desvela que, al menos, 65 individuos fueron enterrados en el monumento. Se han hallado tanto huesos de hombres como de mujeres en porcentajes similares, siendo sorprendente la alta densidad de individuos infantiles que llegan al 40%, circunstancia única en este tipo de enterramientos.
Los primeros resultados de laboratorio han permitido reconstruir también los modos de vida y muerte. “A partir del análisis de los marcadores conocemos algunas de sus actividades, que provocaron respuestas óseas por hiperactividad de músculos y ligamentos y que provienen del estrés físico”, indica Díaz.
Los restos óseos demuestran que estos pobladores soportaron y trasladaron pesadas cargas, así como realizaron largas marchas por terrenos abruptos. “Llama la atención la presencia de, incluso, menores de 10 años, lo que sugiere una temprana colaboración en las tareas comunitarias”, añade el experto. “Las condiciones de vida eran durísimas, ya que la mayor parte de los huesos presentan signos de enfermedad articular degenerativa con diferentes grados de espondilosis u osteoartrosis. Además, se ha documentado un elevado índice de traumatismos vertebrales, muchos de ellos asociados a caídas desde grandes alturas”.
El estudio de las patologías orales indica, igualmente, desgastes severos en la dentición que llegan a destruir la corona del diente, lo que demuestra que no utilizaban la dentadura solo para masticar alimentos, sino que era una herramienta más, una especie de tercera mano. Las infecciones bucodentales en forma de abscesos les provocaban una pérdida prematura de las piezas dentales. Se ha detectado también un individuo al que le extrajeron el segundo molar superior izquierdo para intentar detener la infección que sufría.
La investigación ha desvelado también “la presencia de traumatismos asociados a episodios violentos que en algunos casos provocaron la muerte, mientras que otras lesiones muestras signos claros de una larga supervivencia”. De las personas estudiadas cinco recibieron disparos por puntas de flecha, dos de ellos en el cráneo –uno falleció al poco tiempo, mientras otro sobrevivió-, otros tres fueron atacados por la espalda con un objeto contundente, dos más fueron heridos en la cadera con un arma parecida a un hacha...
Arqueólogos excavando el lugar de enterramiento de 65 individuos en el dolmen de El Pendón, en Reinoso.Pero entre todos los individuos analizados destaca el cráneo de una mujer anciana a la que no le quedaban dientes. “Tras su órbita izquierda documentamos un orificio que parece responder a una intervención. Un par de centímetros más arriba junto a la sutura esfenofrontal se observa un segundo intento, en este caso inconcluso”, explica Díaz Navarro.

 Pero además presenta otros dos agujeros junto a los conductos auditivos probablemente provocados “por un colesteatoma bilateral, afección pseudotumoral que provoca la osteolisis de las paredes del oído y puede dar lugar a sordera, vértigos, abscesos cerebrales e incluso septicemia y parálisis en los casos más graves”. O no, a lo mejor el cirujano le perforó la zona de los oídos, y luego intentó hacer lo mismo en la parte posterior del cráneo. Lo logró una vez, pero no la segunda, la perforación terminó inconclusa y la anciana murió entre grandes dolores. ¿Quién era para recibir esa atención? El laboratorio dará pronto la respuesta. Mientras, los vecinos de Reinoso esperan nuevos hallazgos científicos en su yacimiento de El Pendón, del que se muestran tan orgullosos.

miércoles, 10 de junio de 2020

-En busca de "Flavia Augusta" en Poza de la Sal.

Fuente:https://www.diariodeburgos.es/

Los restos hallados en los estudios llevados a cabo durante el último siglo en los yacimientos del Castellar y el Alto de El Milagro de Poza de la Sal han llevado a múltiples investigadores a identificar la villa salinera como la antigua Salionka, que cita Ptolomeo entre las ciudades autrigonas. La cima del Cerro Milagro fue lugar de asentamiento del núcleo urbano, situado a unos dos kilómetros del actual emplazamiento del municipio junto al río Homino. Así, sobre esta población, se cree que los romanos fundaron Flavia Augusta.
El equipo de investigación de la arqueóloga Esperanza Martín, directora de los trabajos relacionados con el proyecto de documentación gráfica de la cultura material asociada a los yacimientos del entorno pozano, considera que pese a que «la localización de la ciudad romana no se conoce exactamente las evidencias son claras para creer que se sitúa en las inmediaciones de la población». Con el fin de devolver a la localidad lo que es suyo, a lo largo de las próximas semanas comenzará una nueva campaña de prospección tanto terrestre, geofísica, magnetométrica como aérea.
La agrupación encargada de gestionar las labores estará compuesta por un especialista en virtualización de patrimonio, un documentalista, un experto en el manejo de drones, un geofísico, una especialista de ayudante de topografía que además es prehistoriadora, tres arqueólogos y sus asesores.
Como novedad en este nuevo proyecto se invita a los vecinos de la villa salinera a que colaboren en las exploraciones terrestres, que tratan simplemente en caminar y buscar evidencias arqueológicas. «Puede que el hecho de encontrar una cerámica antigua no tenga importancia para muchas personas pero realmente nos ayuda a la hora de poder localizar los yacimientos en un punto concreto», manifiesta la arqueóloga.

La documentación existente sobre Flavia Augusta apunta a que la ciudad se desarrolló en el siglo I como un núcleo romano de importancia. Y así lo exponen los restos hallados en el Cerro Milagro y las orillas del río Homino por el arqueólogo Julio Martínez Santa-Olalla, que la describe como un emplazamiento de planta rectangular con foro, termas, al menos dos templos y una necrópolis de la que procede un conjunto de aproximadamente 300 monumentos funerarios singulares de tradición prerromana.
La Diputación otorgó al proyecto En Busca de Flavia Augusta una subvención de 7.000 euros y aunque el conjunto de profesionales ya dispone de todos los permisos requeridos para iniciar la campaña, no quieren comenzar con las labores sin antes explicar a los propietarios de las tierras en las que realizarán las prospecciones en qué consistirá el trabajo. Por el momento desconocen la fecha exacta en la que se trasladarán a la localidad burebana pero Esperanza Martín asegura que será no tardarán en demasía.
Utilizarán un georadar tridimensional en distintos puntos del área a investigar -entre Poza y Salas- donde conocen que se obtuvieron restos arqueológicos de cronología romana en anteriores excavaciones para comprobar si todavía quedan restos en el subsuelo o si las obras de construcción del paso de la línea de ferrocarril Santander-Mediterráneo destruyeron las evidencias arqueológicas acabando con el yacimiento. «Nos genera especial ilusión esta campaña porque podremos evaluar el potencial arqueológico que pueda quedar y avanzar en el conocimiento de la historia en la medida de nuestras posibilidades», añade la especialista. Asimismo, la virtualización de los datos patrimoniales no se dejará de lado y continuarán realizando la documentación fotogramétrica e impresión de piezas 3D, que permite recrear con exactitud las originales. Los interesados podrán observarlas a través de la plataforma Sketchfab.

jueves, 2 de abril de 2020

-El Homo Antecessor de Atapuerca podría ser el ancestro común de neandertales, sapiens y denisovanos

Enlace: https://www.burgosconecta.es/provincia

Un nuevo estudio indica que el Homo Antecessor de Atapuerca podría ser el ancestro común de neandertales, sapiens y denisovanosEn 1994, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell hacían historia: durante una excavación en Atapuerca descubrieron los restos de Homo antecessor, una especie de hace 900.000 años que solo se ha encontrado en este yacimiento burgalés y que pudo ser el antepasado común de los neandertales, los denisovanos y el Homo sapiens.
Desde entonces, el debate sobre la relación entre Homo antecessor y esas tres especies del Pleistoceno Medio ha sido una constante de la paleontología y, aunque algunos estudios han encontrado que antecessor y neandertales comparten varios caracteres, ninguno ha sido concluyente.
Hoy, un estudio publicado en Nature, liderado por la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y realizado por José María Bermúdez de Castro y María Martinón-Torres, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), presenta evidencias científicas que demuestran que Homo antecessor perteneció a un grupo 'hermano' que precedió a los neandertales, sapiens y denisovanos, lo que confirma que puede ser su ancestro común.

La investigación, en la que han participado destacados científicos del Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos, del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y del Institut Català de Paleoecología Humana y Evolució Social (Iphes), ha utilizado la paleoproteómica, un nuevo método que permite recuperar moléculas de fósiles muy antiguos y reconstruir con precisión etapas de la evolución humana a las que hasta ahora no se tenía acceso.
La técnica, denominada espectrometría de masas, consiste en secuenciar proteínas antiguas del esmalte de los dientes y compararlas con antiguas secuencias de proteínas de otros homínidos, lo que permite determinar con exactitud cómo esas especies están genéticamente relacionadas.
Y es que hasta ahora, todo lo que se sabe de evolución humana se ha averiguado con análisis de ADN antiguo y observaciones de los fósiles pero, debido a la degradación química del ADN con el paso del tiempo, el material más antiguo recuperado hasta la fecha no supera los 400 000 años, un límite temporal que la paleoproteómica puede rebasar sin problemas.
De hecho, en este trabajo, los científicos han estudiado un molar inferior de Homo antecessor de 800.000 años de antigüedad hallado en 1994 en el nivel estratigráfico TD6 del yacimiento de Gran Dolina, en Atapuerca.

«Así, de la misma forma que se hicieron los descubrimientos de Atapuerca a través del ADN mitocondrial y del ADN nuclear, ahora se ha hecho con las proteínas que están contenidas en el esmalte del diente, que suponen un 3% de la materia orgánica que puede mantener el esmalte. Ese esmalte está formado por hidroxiapatita, un mineral orgánico que se ha conservado hasta hoy que hemos podido analizar», explica a EFE Eudald Carbonell.
El estudio de las proteínas permite saber de forma muy específica si son similares a las de los denisovanos, neandertales y hombres modernos y revela que todos ellos están relacionados y que antecessor puede ser perfectamente un ancestro.
«Estas conclusiones son interesantes porque las proteínas exclusivas de Homo antecessor nos indican que al ser semejantes con los homínidos del Pleistoceno Medio (denisovanos, sapiens y neandertales), probablemente fue el antecesor común de una rama que a lo mejor emergió en algún lugar de Asia y que luego se expansionó por todo Eurasia«, una teoría que »siempre ha defendido José María Bermúdez de Castro y que en un momento determinado también apoyó el paleontólogo Emiliano Aguirre«, pionero de las excavaciones de Atapuerca, apunta Carbonell.
Este estudio ha realizado, por primera vez, el análisis proteómico más antiguo que se conoce y ha aportado una valiosa información inicial que cuando se pueda contrastar con proteínas de Homo erectus y otras especies anteriores o coetáneas a estas especies, «permitirá trazar un perfil muy fino de nuestra filogenia», destaca el paleontólogo catalán.
«En 1997, los investigadores de Atapuerca abrieron un debate científico enorme sobre el papel de Homo antecessor y ahora lo hemos cerrado desde donde no se podía soñar en aquella época, desde la paleoproteómica. Esperamos que la misma técnica cierre muchos más debates en el futuro», concluye Carles Lalueza-Fox, investigador del IBE y coautor del artículo.

lunes, 16 de marzo de 2020

-El esmalte de los homínidos de Atapuerca crecía más rápido que el de los humanos modernos.

Fuente: https://www.agenciasinc.es

Un equipo de científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) ha abordado por primera vez el conteo de los dos tipos de líneas de crecimiento que se observan en el esmalte de los dientes de los homínidos del Pleistoceno Inferior y Pleistoceno Medio de Europa.

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports, se ha centrado en las especies reconocidas en los yacimientos de la sierra de Atapuerca. Los resultados indican que el crecimiento del esmalte de estos homininos podría ser hasta un 25 % más rápido que en el Homo sapiens.
“Los dientes crecen como las cebollas, los troncos de los árboles, las estalactitas, el pelo…, es decir, a capas y con intervalos regulares de formación, y es precisamente esa forma de crecer lo que nos permite identificar las diferentes líneas de crecimiento del esmalte”, explica el paleoantropólogo Mario Modesto-Mata, del Grupo de Antropología Dental del CENIEH y autor principal del trabajo.
Los investigadores analizaron en detalle la formación del esmalte de los homínidos de Atapuerca, tanto de los yacimientos de la Sima del Elefante (1,2 millones de años), como de Gran Dolina-TD6 (Homo antecessor: 850.000 años) y de la Sima de los Huesos, (430.000 años), así como una colección relativamente amplia de dientes de Homo sapiens.
Existen dos tipos de líneas de crecimiento en el esmalte que permanecen inalteradas durante toda la vida: las estrías cortas y las estrías largas. Las estrías cortas, técnicamente denominadas estrías transversales, se forman cada día (crecimiento circadiano) mediante la deposición de proteínas específicas por parte de los ameloblastos, que son las células encargadas de formar esmalte.

Cuando las proteínas cristalizan se puede observar una distancia de unas pocas micras entre cada dos estrías transversales. Aproximadamente, cada siete u ocho días cesa la labor de los ameloblastos durante un corto espacio de tiempo.
Ese breve parón da lugar a la formación de las estrías largas, unas estrías visibles con microscopios de pocos aumentos que describió Anders Retzius ya en el siglo XIX.
Entre cada dos estrías de Retzius se contabilizan unas siete u ocho estrías transversales, lo que permite saber con mucha precisión el tiempo de formación del esmalte de los dientes. Ese número, que se denomina periodicidad, es constante en todos los dientes de un mismo individuo, y parece ser diferente en cada especie de homínidos.
Los datos observados en esta investigación sugieren que la periodicidad era menor en especies ancestrales, como las que vivieron en la sierra de Atapuerca. Es decir, el esmalte de los dientes de los humanos recuperados en los yacimientos de la Sima del Elefante, Gran Dolina y Sima de los Huesos se formaba con mayor rapidez que en las poblaciones humanas actuales.
“Las estimaciones realizadas en este trabajo indican que las coronas de los dientes de especies como Homo antecessor se formaban hasta un 25 % más rápido que las de los humanos recientes”, señala Modesto-Mata.
“Estos humanos pudieron llegar a la edad adulta varios años antes que nosotros”, concluye Modesto-Mata
Uno de los principales problemas al que se han enfrentado los autores ha sido el hecho de trabajar con dientes gastados por efecto de la masticación de los alimentos. Una parte de las estrías de crecimiento desaparecen al mismo tiempo que el esmalte se va gastando por el uso.
“Para solventar este problema desarrollamos una técnica estadística basada en regresiones polinomiales que nos permite estimar el porcentaje de esmalte perdido, y así poder compensar las líneas de crecimiento desaparecidas”, apunta el investigador.
Los datos obtenidos en esta investigación, sumados a otros estudios en curso sobre el desarrollo dental relativo y el crecimiento de las raíces, podrían sentar las primeras evidencias sólidas para demostrar un avance en la madurez esquelética de las especies obtenidas en los yacimientos de la sierra de Atapuerca. “Si es así, estos humanos llegaban a la edad adulta varios años antes que nosotros”, concluye Modesto-Mata.





miércoles, 26 de febrero de 2020

-La cueva de El Mirador de Atapuerca aporta nuevos datos sobre los inicios agrícolas y ganaderas en la Meseta.

Enlace: https://noticiasdelaciencia.com/

[Img #59177]El IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) (Catalunya, España) ha acogido recientemente una reunión científica centrada en las investigaciones de la cueva de El Mirador (Atapuerca), organizada por Ethel Allué (IPHES-URV), Patricia Martín (Universitat de Barcelona) y Josep Maria Vergès (IPHES -URV). El objetivo era favorecer el debate entre los y las asistentes y establecer futuras colaboraciones para avanzar en el conocimiento sobre los inicios de las prácticas agrícolas y ganaderas en la Meseta.

La reunión científica dio cabida a 13 comunicaciones en las que participaron 57 coautores y coautores, procedentes de 14 instituciones nacionales e internacionales. De esta manera se pudo abordar un amplio abanico de problemáticas enmarcadas en un total de 21 disciplinas. Cabe destacar la presencia de personal investigador del IPHES y de la URV (Universitat Rovira i Virgili de Tarragona), como Palmira Saladié (IPHES URV), Marina Lozano (IPHES URV), Isabel Expósito (IPHES) y Miquel Guardiola (IPHES). Tambien contribuyeron con sus aportaciones, doctorandos y estudiantes del Master Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana, que imparte la URV gracias a la investigación que desarrolla el IPHES, algunos de los cuales realizan parte de su investigación sobre la cueva de El Mirador.

Entre los ámbitos de estudio que se analizaron estaban presentes la contextualización paleoclimática y del paleoambiente, proporcionada por diferentes estudios interdisciplinarios; las prácticas agrícolas y ganaderas, que se abordan a través de estudios arqueobotánicos, zooarqueológicos y micromorfológicos, de química analítica y tafonómicos sobre la formación de la secuencia de fumier (excrementos quemados que se acumulan en las cuevas).

También fueron objeto de interés el uso de la cueva como espacio funerario y el estudio de los restos humanos. Se trataron temas como la dieta de los individuos, sus patologías, genética o las prácticas rituales como el canibalismo. Entre todos los datos obtenidos se ha podido avanzar en el conocimiento de los grupos humanos que habitaron la cueva entre hace 7.000 y 3000 años aproximadamente. Sobre su cultura también se habló sobre su tecnología y la cerámica que elaboraban.

La cueva de El Mirador se excava desde el año 1999 y ha proporcionado una secuencia con niveles pleistocenos y holocenos imprescindible para comprender especialmente los inicios de la incorporación de las prácticas agrícolas y ganaderas en la Meseta. Esta cavidad fue principalmente utilizada para la estabulación de ovejas y cabras. Los excrementos de estos animales se acumulaban en su interior y eran periódicamente quemados para reducir su volumen y desparasitar la cavidad. Este proceso forma los llamados depósitos de fumier, siendo el de El Mirador uno de los más amplios y mejor conservados. Cabe destacar también que, durante el Calcolítico la cueva fue utilizada como sepulcro colectivo.

Las personas participantes procedían de diversas instituciones algunas integradas en el Proyecto Atapuerca como Jaime Lira (UCM-ISCIII) y Ángel Carrancho (Universidad de Burgos) y otros colaboradores como Ana Polo (University of Sheffield), Iñigo Olalde (Universidad Pompeu Fabra) Javier Iglesias (Universidad Complutense). La reunión contó con la presencia del conocido genetista Carles Lalueza-Fox (Universidad Pompeu Fabra) quien impartió una magistral conferencia. La reunión científica incluyó también una exposición de materiales ("El Mirador: 20 años de investigaciones) y dos series fotográficas ("El Mirador: 20 años en 10 imágenes" y "El Mirador: una mirada a través del Microscopio"). (Fuente: IPHES/DICYT)

sábado, 18 de enero de 2020

-Los tesoros de las Cuatro Villas de Amaya.

Fuente: https://www.burgosconecta.es/provincia

Restos del castillo de Castrojeriz, que domina la llanura desde un otero situado en las afueras de la localidad./Amplios páramos dominan la comarca burgalesa que hoy visitamos, paisajes abiertos por los que la vista se pasea sin encontrar resistencia. Comparten espacio con tierras de cultivo dominadas por el cereal que todo lo vuelve amarillo y verde. Unos y otras visten esta zona situada en el occidente de Burgos, provincia regia llena de historia, de hombres y mujeres acostumbrados al frío. Un famoso camino, el de Santiago, rompe esa homogeneidad. Muchos pisaron su senda, muchos siguen haciéndolo todavía. Imprime carácter al campo, igual que lo hace la riqueza monumental de las conocidas como Cuatro Villas de Amaya: Castrojeriz, Sasamón, Villadiego y Melgar de Fernamental. Puedes ponerte en manos de un guía para que te ayuden a conocerlas (www.guiasturisticosburgos.com) o hacer el recorrido por tu cuenta. Hay mucho que ver, que aprender y escuchar.
Es precisamente la senda estrella para los peregrinos quien marca el desarrollo de la primera de estas localidades, Castrojeriz. El urbanismo jacobeo dibuja sus líneas, con un precioso castillo que impone su presencia sobre el conjunto. Antes de colarse dentro de sus límites vale la pena reconocer las ruinas del convento de San Antón (s. XV), gótico, levantado por la orden francesa de los Antonianos, aunque ahora se trate de un albergue para peregrinos.
Entramos en la población, segunda más importante del Camino Francés en la provincia. Aseguran los expertos que solo le hace sombra la capital de la provincia. Llamada antiguamente Castrum Sigerici, en sus calles se levantaron hasta siete hospitales para aquellos que transitaban hacia Santiago de Compostela, lo que da una idea del enorme flujo de visitantes. Cruza de este a oeste la calle Real, una de las más largas del trazado jacobeo, desde el barrio del Manzano o Almazán, anfitrión de la Colegiata de Nuestra Señora del Manzano, cuya fábrica original protogótica de comienzos del XIII y reformas del XV y XVIII funden colaboraciones. Dentro hay que fijarse en la imagen de Nuestra Señora del Manzano (s. XIII), iluminada por un rosetón gótico, a la que Alfonso X El Sabio dedicó cinco de sus famosas cantigas.
Los templos de Santo Domingo, sede del Centro de Interpretación Iacobeus, y de San Juan, con su torre con arranque románico y precioso claustro del XIV, hacen las delicias de los recién llegados que deberán pasar por la porticada plaza mayor, de formas alargadas. Hay mucho más que ver aún: convento de Santa Clara, ruinas del convento de San Francisco, Casa del Cordón, casona de los Gutiérrez Barahona, restos de muralla... Bonitos inmuebles cubren el lugar.
Santa María la Real es uno de los emblemas de Sasamón.
Santa María la Real es uno de los emblemas de Sasamón.
La siguiente parada aguarda en Sasamón, llamada Segisama por sus antiguos vecinos celtíberos. Principal enclave para los turmogos, también los romanos decidieron hacerla suya. Tanto atrajo a Augusto que establecería allí su campamento, desde donde comandar la guerra contra los cántabros. Liberada ya de todas estas civilizaciones, se convirtió en sede de un obispado altomedieval, aunque no le duró mucho.
Imprescindible es maravillarse ante la colegiata de Santa María la Real, enorme como pocas y de gran categoría artística. La portada del extremo meridional del crucero (s. XIII) se creó como una réplica de la del Sarmental, presente en la catedral de Burgos. Disfrutarás además las ruinas del convento de San Miguel, los restos de la muralla medieval con puerta fortificada y la cruz del humilladero tardogótico, monumental y tallado en piedra.
Ermita románica de Arenillas.
Ermita románica de Arenillas. / turismo de villadiego
Nueva dirección hacia Villadiego. Habitada desde finales del siglo IX gracias al impulso del fundador de Burgos, el conde Diego Porcelos, recibió su fuero de Alfonso VII en 1134. Gracias a él atesoraron privilegios económicos que proyectarían al alza este rincón del mundo. Dinero llama a gentes ansiosas de poseerlo. En este lugar se instalaron judíos, creando una de las aljamas más importantes de la provincia. Con un admirable núcleo urbano de origen medieval, la muralla que ceñía su perímetro marcó su silueta almendrada.
Desde la plaza arranca una calle porticada hacia el Arco de la Cárcel. Tras la expulsión de los judíos se levantó el convento de Santa María de los Ángeles. La plaza mayor porticada acoge el monumento a uno de los hijos ilustres, Enrique Flórez, célebre historiador agustino. Dos iglesias equidistantes completan la visita, son San Lorenzo Mártir y Santa María.
El acueducto de Abánades permite al Canal de Castilla salvar el río a su paso por Melgar de Fernamental.
El acueducto de Abánades permite al Canal de Castilla salvar el río a su paso por Melgar de Fernamental. / P. P. S.
Queda por conocer Melgar de Fernamental. Tocada por la fortuna a finales del siglo XV y en el XVIII, en esa primera época nace su iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, un templo renacentista que a mediados del XVI erigió Juan de Escarza. También renacentista es el ayuntamiento. En cambio, el arte románico domina la ermita de Nuestra Señora de Zorita. El segundo periodo de esplendor coincidiría con el reinado de Carlos III y la instalación de la real fábrica de curtidos a la inglesa.
Brillante es también la obra cumbre de la ingeniería hidráulica española del siglo XVIII que espera en la villa. Basta cruzar el Pisuerga para toparse con el Canal de Castilla, vía fluvial de comunicación y transporte que, gracias al fluir de sus aguas, acabó con el aislamiento de la meseta castellana y leonesa. El acueducto de Abánades, una impresionante obra de ingeniería, salva el río.
Espacio dedicado a la pesca en Pisórica (Melgar de Fernamental).
Espacio dedicado a la pesca en Pisórica (Melgar de Fernamental).
La parte cultural informativa la cubren cuatro Centros de Interpretación de diversa temática, pensados para niños y adultos. Los primeros disfrutarán sin medida en Fabulantis. Villadiego acoge este espacio que fomenta creatividad e imaginación. Crearán todo aquello que pase por su cabeza gracias a dibujos y juegos. Dentro podrán disfrazarse de superhéroes, leer cómics… Sasamón cuenta con Medievum dentro de la Colegiata de Santa María. De manera didáctica el visitante retrocede en el tiempo para conocer a los habitantes del lugar a lo largo de la historia.
El tercer espacio, situado en Castrojeriz, es Iacobeus, donde se develan enigmas del Camino de Santiago, secretos físicos y espirituales. El objetivo, desentrañar la razón por la que tantos peregrinos deciden emprender esta ruta. Por último, Pisórica transforma a los visitantes en pescadores en Melgar de Fernamental, pues muestra técnicas de pesca fluvial para aprender a convivir con él y respetarlo.

-El Homo antecesor hallado en Atapuerca ya padecía problemas derivados de no poseer el espacio suficiente para la muela del juicio.

Fuente:https://www.burgosconecta.es

El Homo antecesor hallado en Atapuerca ya padecía problemas derivados de no poseer el espacio suficiente para la muela del juicioUn estudio llevado a cabo por la Universidad de Burdeos y el Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y publicado esta semana en la revista 'American Journal of Physical Antrhopology' desvela que el Homo antecesor hallado en Atapuerca ya padecía los inconvenientes de no poseer el suficiente espacio para la muela de juicio o tercer molar, por los rasgos modernos de su cara.

El análisis del hueso maxilar ATD6-69, 'la cara' de Homo antecessor, cercano al millón de años de antigüedad, mediante técnicas de alta resolución como la microtomografía computarizada llevada a cabo en el CENIEH, ha permitido la identificación de signos coincidentes con el desarrollo fuera del lugar propio, del tercer molar, y el impacto secundario del segundo molar, su retención dentro del hueso alveolar.

 La falta de espacio para muela del juicio, inconveniente de la cara moderna

-El Homo Antecessor no tenía capacidad de trepar.

Fuente:https://www.republica.com/2020/

Los Homo antecessor, especie humana que pobló Atapuerca (Burgos) hace 800.000 años, ya no poseían un cuerpo adaptado a trepar árboles con facilidad, según ha develado un estudio de un equipo liderado por José María Bermúdez de Castro, coordinador de Paleobiología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

El estudio, publicado en la revista Journal of Human Evolution, se basa en dos escápulas de Homo antecessor halladas durante las campañas de excavación de 2005, 2006 y 2007, que pertenecieron a un individuo de unos tres años y a un menor de sexo desconocido de edad equivalente a la de un adolescente actual, de las que se ha podido determinar que el esqueleto de Homo antecesor era parecido al de un homínido marchador habitual.
Los dos ejemplares abren un nuevo camino para conocer la forma de los omóplatos o escápulas y las características de este hueso de la espalda de esta especie, aunque aún hay otra investigación en curso para averiguar si su crecimiento seguía las mismas pautas que las de Homo sapiens.
Además, el estudio plantea la hipótesis de que una de las características de la escápula pueda informar sobre la posibilidad de arrojar o no objetos a larga distancia.
Si esa hipótesis fuera correcta, Homo antecessor habría sido incapaz de arrojar piedras y otros objetos con relativa precisión, aunque, puesto que apenas hay escápulas en el registro fósil, la pregunta queda aún en el aire.

En el registro fósil de homínidos solo existen cuatro ejemplares completos de esta parte anatómica del esqueleto en el período que transcurre entre hace seis millones de años y 100.000 años. El resto de escápulas de todo este largo período están incompletas y solo proporcionan información parcial.
Ambas escápulas de Atapuerca han podido ser comparadas con los otros dos ejemplares completos: un ejemplar de la especie Australopithecus afarensis (La niña de Dikika, Etiopía), con una antigüedad de algo más de tres millones de años; y el ejemplar del esqueleto KNM-WT 15000 (El Chico de Turkana), atribuido a Homo ergaster, datado en 1,6 millones de años.
De hecho, el 50 por ciento de todas las escápulas del registro del Plioceno y del Pleistoceno se han encontrado en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca, lo que sugiere de manera indirecta las características de la ocupación humana de este nivel.
Las escápulas son huesos delicados y se rompen con gran facilidad tras la muerte de los individuos, especialmente en niños y jóvenes, por lo que en el nivel TD6 de Gran Dolina tuvieron que existir uno o más campamentos de duración indeterminada, en los que se llevaran a cabo eventos de canibalismo, como así evidencian las marcas de corte de los huesos humanos hallados.
Los restos quedaron prácticamente en la misma posición en la que fueron dejados hace más de 800.000 años, algo determinante en el estudio arqueológico.
Debido a la fragilidad de estos restos, la labor de restauración llevada a cabo en el Instituto de Ecologìa Humana i Evolució Social (IPHES) de Tarragona por Lucía López-Polín, co-autora del estudio, ha sido lenta y minuciosa.
De hecho una de las escápulas es tan frágil, que no ha podido ser extraída del bloque de arcilla calcificada en el que se encontraba y la extracción se ha tenido que realizar de manera virtual por el Laboratorio de Microscopía y Microtomografía Computerizada del CENIEH.