sábado, 18 de mayo de 2013

-Humberto Eco contemplará en Silos los códices que menciona en ‘El nombre de la rosa’.

Umberto Eco paseará por el monasterio de Santo Domingo de Silos, igual que lo hiciera en la ficción su personaje Jorge de Burgos en la novela ‘El nombre de la rosa’. Contemplará en pleno siglo XXI, los códices del siglo X a los que hace referencia en una de sus obras más leídas y traducidas. Este será uno de los momentos más especiales de la visita que realizará el escritor italiano a Burgos con motivo de su incorporación al claustro de la UBU como Doctor Honoris Causa.
El catedrático de Paleografía de la UBU, el profesor José Antonio Fernández Flórez, y los responsables de la Facultad de Humanidades y Educación, con el decano Ignacio Fernández de Mata a la cabeza, han preparado una visita a la abadía silense a petición del propio Umberto Eco.
La comunidad religiosa ha mostrado total colaboración para que este momento pueda tener lugar y así completar el homenaje al profesor Eco, que proyectó la imagen de Burgos y de Silos a todo el mundo desde que en 1980 escribiera ‘El nombre de la rosa’.
Fernández Flórez considera que la Universidad de Burgos ha tenido un gran acierto en la designación de Umberto Eco como Doctor Honoris Causa. «De alguna manera la UBU agradece al autor la promoción de Burgos en su novela de más impacto», asegura, a la vez que recuerda al personaje Jorge de Burgos que en su apellido lleva impreso el lugar de dónde es originario. «El gran protagonista Guillermo de Baskerville dice en un momento a Jorge de Burgos: tu conseguiste el puesto de bibliotecario porque conseguiste para tu monasterio los más bellos manuscritos que se han escrito en el mundo sobre el Apocalipsis, los más bellos de Castilla y León». El catedrático emérito precisa también que luego Baskerville  recuerda, en el libro, como Jorge de Burgos pudo ver una copia escrita sobre pergamino de tela (material que se fabricaba entonces en el monasterio de Silos y que no es otro que el papel).
Precisamente, Umberto Eco hace referencia al ‘Misal y Breviario’ que se encuentra en la biblioteca de la abadía silense que podrá contemplar, según las previsiones, el próximo 24 de mayo. «Los primeros 39 folios son de papel y el resto, más de 100 de pergamino, y representa el papel más antiguo en un códice que hay en Europa», recuerda el profesor Fernández Flórez.
El abad Lorenzo Maté ha mostrado su conformidad para mostrar a Umberto Eco éste y otros códices, así como la biblioteca. Así podrá conocer tanto el ‘Misal y Breviario del Monasterio de Silos’, como los siete códices en escritura visigótica que se conservan en Silos y que corresponden a los siglos X y XI, según explica el catedrático de la UBU, que recuerda que en esta biblioteca se preservan otros más antiguos del siglo VII.
La visita a Santo Domingo de Silos será privada, pero el día 23 de mayo, Umberto Eco va a participar en un acto público en el Teatro Principal, que se ha organizado entre la UBU y la Asociación de Libreros de Burgos. Después de que esa mañana tenga lugar la ceremonia de investidura con la presencia del el embajador de Italia en España, Pietro Sebastiani, los estudiantes y seguidores de Umberto Eco tendrán la oportunidad de conocerle en directo.
El decano Ignacio Fernández de Mata explicaba que podrán asistir alrededor de 650 personas. Tendrán la oportunidad de preguntar al nuevo doctor honoris causa de la UBU por su extensa obra tanto en ensayos como en novelas. La idea es repartir invitaciones, a partir de la próxima semana, entre la comunidad universitaria y también desde la librerías de la capital burgalesa para quienes estén interesado.
El acto en el Teatro Principal será sencillo con una presentación de la figura del autor italiano, nacido en la ciudad de Alessandria en 1932.

Fuente: www.elcorreodeburgos.com

viernes, 26 de abril de 2013

-La intervención humana desde el Neolítico ha sido clave en la disminución de la diversidad de especies .

Sierra de Atapuerca entrada yacimientosDesde sus orígenes más remotos, los Homo sapiens siempre ha intervenido de un modo u otro en su entorno, lo que se acrecienta con la aparición de la agricultura y el sedentarismo durante el Neolítico. Evaluar el impacto de este hecho sobre los cambios en la riqueza y la diversidad de los micromamíferos de la Península Ibérica durante el Pleistoceno superior-Holoceno, ha sido el objetivo de una investigación basada en el análisis de más de 3.000 individuos micromamíferos, entre ellos los hallados en Cueva Portalón y Mirador en la Sierra de Atapuerca.

El trabajo ha sido llevado a cabo por el IPHES (Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social) que ahora publica la revista Geology, un artículo encabezado por Juan Manuel López-García, vinculado al IPHES que actualmente investiga en la Università degli Studi di Ferrara (Italia).

Es conocido que durante el Pleistoceno superior (a partir de hace 125.000 años) el clima fue un factor determinante en los cambios observados en la diversidad de las especies, pero a partir del Neolítico es nuestra especie, Homo sapiens, quien tiene un papel decisivo con su intervención masiva sobre el paisaje, según la información del IPHES recogida por DiCYT.

Juan Manuel López-García asegura que es esta antropización el factor que determina la diversidad de las especies, “porque éstas son muy susceptibles a los cambios climáticos y ambientales”. Dicho de otra forma, “En el Pleistoceno superior la intervención humana sobre el medio natural no conllevaba consecuencias, en cambio, sí que empieza a influir a partir del Neolítico”, insiste.


Para realizar el estudio se seleccionaron seis yacimientos del Pleistoceno superior y el Holoceno, que corresponden a 18 niveles diferentes datados con una cronología que oscila entre los 22.000 y 3.000 años antes del presente. Además de Cueva Portalón y Mirador en Atapuerca (Burgos), los de Valdavara (Lugo), El Mirón (Cantabria), Colomera (Lleida) y Sala Chimenas en Maltravieso (Cáceres). En total se han estudiado 3.194 individuos micromamíferos.

“Analizando los índices de la riqueza y diversidad de especies, observamos que el clima desempeñó un papel importante en algunos sitios durante el Pleistoceno superior y al comienzo del Holoceno, pues la presencia de pequeños mamíferos estaba estrechamente relacionada con las temperaturas medias anuales y los cambios en el paisaje, variando según las diferentes fluctuaciones climáticas detectadas. Sin embargo, al comienzo del Holoceno, alrededor de hace 8.000 años, esto ya no es así y pasan a tener un papel fundamental las actividades humanas”, concluye Juan Manuel López-García.

Fuente:  http://www.dicyt.com

miércoles, 24 de abril de 2013

-Yacimientos arqueológicos catalogados cerca de Briviesca.

La milenaria presencia humana en la zona que actualmente conforma el término municipal de Briviesca, que incluye los barrios y pedanías, ha dejado tras de sí una amplia cifra de yacimientos arqueológicos.  Actualmente, se encuentran catalogados 66 de estos incluidos los más recientes localizados en 2004 y 2008 en la zona de Cerro Blanco.
Otro dato que resulta interesante es que los periodos que abarcan estos yacimientos constatan la presencia de humanos desde el Neolítico hasta la considerada etapa moderna. En su mayoría se encuentran dispersos por una amplia extensión de terreno, respondiendo al modo de vida de los pobladores según su época excepto en zonas muy concretas de larga presencia humana.

Entre estos se encuentra el denominado San Juan I en el que se han catalogado restos desde la segunda Edad del Hierro, hasta el periodo moderno pasando por el romano, alto y bajomedieval. Por número y antigüedad destacan los yacimientos de Quintanillabon y Revillagodos, donde se localizan yacimientos del Neolítico y Calcolítico así como de las primera Edad del Hierro.
Pese a esta gran variedad de yacimientos prácticamente todos permanecen sin ser estudiados de forma continuada ya que, una vez catalogados, fueron cubiertos nuevamente. De hecho, y a excepción de la protección administrativa asignada a estos yacimientos, no se les ha vuelto a estudiar ya que muchos se encuentran en zonas de cultivo. Incluso algunos que podrían ser susceptibles de investigación, por estar en zonas no usadas por la agricultura, carecen de aprovechamiento para investigadores o como atractivo turístico.
Los especialistas consideran que en la zona existen aún una cifra interesante de yacimientos arqueológicos sin descubrir dados los amplios periodos temporales de presencia humana constatados.
Yacimientos sin descubrir
Esa opinión se ve confirmada por el descubrimiento de dos nuevos yacimientos en 2004 y otros cuatro en 2008 en el Cerro Blanco próxima a Santa Casilda. Una de las peculiaridades de la capital burebana que ha permitido mantener intactos muchos de estos yacimientos es el cambio de ubicación del casco urbano impulsado por Doña Blanca de Portugal en el siglo XIV.

Así, en lugar de construir sobre los asentamientos más antiguos éstos fueron abandonados tras decenas de siglos ocupados, lo que hace pensar que una excavación adecuada permitiría su estudio.  Lógicamente hay zonas en las que apenas quedarían restos por obras y actuaciones realizadas antes de la catalogación, pero su alto número permite suponer que se conservan aún muchos de ellos.

Fuente: www.elcorreodeburgos.com

martes, 16 de abril de 2013

-Vidrieras del monasterio de Las Huelgas.

De los 12 apóstoles solo quedan tres (de izda. a dcha: San Juan, San Pedro y San Pablo). La cuarta vidriera de la época es una Virgen con Niño. Miguel Ángel ValdivielsoLa próxima vez que visiten la sala capitular del monasterio de Las Huelgas fíjense en el color rojo de sus vidrieras. Ahí está el quid de la cuestión. En la Antigüedad y a lo largo de la Edad Media, fabricar vidrios o esmaltes rojos de cobre era para los artesanos vidrieros uno de los problemas más difíciles, de resultados inciertos y a veces irrealizables. Solo lo conseguían los verdaderos expertos. Se obtenía colocando sobre un soporte traslúcido o de tonalidades verdosas diferentes capas de rojo que le daban una transparencia única -pero también complicaban su elaboración y el precio-.

Esa tonalidad y el modo de elaborarlo era propia de finales del siglo XIIy principios del XIV, lo que ha permitido confirmar la datación de las vidrieras de Las Huelgas, las más antiguas de España. Pero no solo eso. La composición del vidrio indica también su procedencia, y sitúa a sus creadores fuera de la Península, previsiblemente en Francia. «En aquella época en nuestro país no había tradición vidriera. Había artesanos que trabajaban el vidrio pero no talleres ni material adecuado. Para crear las del monasterio , Alfonso VIIIprobablemente tuvo que contratar a artesanos franceses porque en ese momento era un arte de importación», sostiene la profesora de la Universidad de Burgos, Pilar Alonso Abad.
 El origen francés de las vidrieras de Las Huelgas se ha confirmado con el análisis de la composición química, que indica altos niveles de potasio. Eso supone, según los expertos, que se utilizó ceniza de madera, un material que se utilizaban en la fabricación del vidrio en el periodo medieval y en la región centroeuropea.

La historiadora de la UBU forma parte del equipo del Instituto de Cerámica y Vidrio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)que ha participado en la investigación sobre las vidrieras más antiguas de España. Utilizando técnicas innovadoras a base de rayos X y microscopía electrónica y de luz reflejada, los científicos han llegado a estas conclusiones  analizando un pequeño trozo de la vidriera de sanPedro, una de las 4 de esa época que se conservan junto a San Juan, San Pablo y una Virgen con Niño. Las de los 3 apóstoles están colocadas en la sala capitular del monasterio aunque fueron creadas para la iglesia. La de la Virgen se conserva en el oratorio, que tampoco es su lugar original.
El estudio histórico artístico elaborado por Alonso indica que existieron vidrieras para cada uno de los apóstoles, pero la llegada de nuevas modas las retiró de los ventanales del templo de oración y eso hizo que la mayoría se perdieran. «No se sabe en qué fecha se retiran de la iglesia. Lo que es cierto es que era un lugar poco habitual para un monasterio cisterciense. Para ellos Dios es la luz y la luz es claridad, por eso no eran necesarias las vidrieras. Además llaman a sus iglesias talleres de oración, y allí no pegan este tipo de vidrios que tiñen el interior de colorines».


En 1964, Santos Cuadrado reinstala las vidrieras conservadas en la sala capitular incorporando dos paneles más en la parte inferior para adecuarlas al tamaño de la nueva ventana. Al santo, en posición frontal con la cabeza ladeada y la cartela colocada por detrás -como los de las catedrales de Chartres y Reims-, le añade el escudo de Castilla y León.
En 2007 Patrimonio Nacional encarga al taller de los Hermanos Barrio su restauración. Desmontan vidrio por vidrio y plomo por plomo para tratar sus patologías: corrosión, suciedad adherida, deterioro... Y se selecciona el trozo de vidriera de San Pedro que suministrará toda esta información.


Fuente: www.diariodeburgos.es

lunes, 8 de abril de 2013

-OLIVER HOCHADEL. Historiador de la Ciencia y autor de 'El mito de Atapuerca. Orígenes, ciencia y divulgación'

Acostumbrado a lidiar entre científicos y su forma de divulgarla ya sea como historiador de la ciencia o como periodista científico, Oliver Hochadel (Bruchsal, Alemania, 1968), llegó a España y sintió curiosidad por el fenómeno Atapuerca. Durante 20 años ha trabajado en países como Suiza, Estados Unidos y en España (es científico titular de la Institución Milá y Fontanals del CSIC) y  reconoce que el proyecto de difusión de Atapuerca es casi único. «Es el más divulgador» pero «las críticas del exterior no llegan y el público español vive como en una burbuja nacional».

Pregunta.-¿Porqué surgió la idea de escribir un libro sobre la industria de divulgación generada en torno a Atapuerca?.
Respuesta.-El proyecto es tan conocido en España donde se alaba no sólo por sus resultados sino como un triunfo de más cosas. Lo hago además desde la total independencia porque no tengo filiación alguna al proyecto. Tampoco trato ni de alabar ni de criticar sino analizar el fenómeno Atapuerca desde el punto de vista de la Historia de la Ciencia, que es mi campo.
P.-¿La divulgación es necesaria en ciencia, hasta en la que da resultados?
R.-El libro se basa principalmente en eso, en el papel que la divulgación tiene en el éxito del proyecto. Partimos de la base que los hallazgos son necesarios, sin ellos no habría ningún impacto posible. Pero éstos no se pueden separar del trabajo de industria de divulgación que se construyó alrededor del proyecto desde los noventa con la aparición de los cráneos de la Sima de los Huesos y la definición de los restos de Homo antecessor como una nueva especie.
P.-¿Ha cuantificado ese impacto?
R.-Desde los años 98/99 los libros sobre paleontología y los orígenes del hombre han tenido mucho impacto. Es una temática muy divulgada en todo el mundo, interesa a la gente. Pero el proyecto de Atapuerca es el más divulgador. Desde entonces los codirectores han escrito más de 30 libros, se ha puesto en marcha el Parque Arqueológico, los centros de recepción en los pueblos y el Museo de la Evolución Humana en Burgos. No hay nada igual a efectos de divulgación. Y luego está el impacto de la prensa. Dicen los codirectores que había que suplir la falta de conocimiento de la sociedad sobre estas temáticas que no se habían estudiado con el franquismo. Pero también esa divulgación y socialización del conocimiento está ligada al apoyo al proyecto porque sin dinero no se puede excavar. Y lo lograron. A partir de los 90 la Junta de Castilla y León comienza a apoyar decididamente el proyecto. Así que en este caso la divulgación sí ha servido al proyecto y el Museo de la Evolución es producto de todo ese trabajo.
P.- ¿No es una rentabilización de toda la sociedad esa riqueza?
R.-A nivel local, me refiero a Burgos y a Castilla y león, la manera de recabar el apoyo de políticos y administraciones se vincula al incremento del atractivo turístico y económico de la ciudad y la región. A nivel nacional se apela a otros argumentos. Se dice que es un equipo procedente de todos los rincones de España, un proyecto nacional y casi un modelo para la política porque esa unión sí funciona. Se habla del gran éxito de Atapuerca , que lidera publicaciones mundiales y se vende que España ha superado ese retraso en ciencia y que puede competir de igual a igual con el resto. Atapuerca es como un orgullo nacional pero la financiación del proyecto es casi íntegramente regional. El argumento es tan atractivo que a los medios no llegan las críticas de fuera. Es como si los propios medios se pusieran filtros para que esas críticas no lleguen al público español. Hay que ver las cosas con más distancia y hay muchas hipótesis controvertidas.
P.-¿Cuáles?
R.-Hay polémica sobre la especie de Homo antecessor. Hay muchos que consideran que es un Homo mauritanicus, descubierto en los años 50. En su momento se habló de antecessor como ancestro común de neandertales y heidelbergensis que el propio equipo de Atapuerca ya ha abandonado pero aún está en los libros de texto. Pero la hipótesis más controvertida es la concepción de Excalibur como el primer objeto funerario. Es algo que apenas se conoce fuera de España, se publicó en una revista científica francesa de bajo impacto y la gente de fuera ni lo conoce. En España sí, pero es un extremo que se ha legitimado gracias a la divulgación realizada.
P.-¿En esto no puede influir que la paleontología no es una ciencia exacta es tendente a interpretar la información y por lo tanto llegar a conclusiones discutibles entre diferentes equipos?
R.-Es cierto que la paleontología es controvertida. En el extranjero existen ejemplos semejantes pero en Atapuerca hay una burbuja nacional lo creemos porque ellos tienen el monopolio y las críticas se filtran y no llegan.

Fuente: www.elcorreodeburgos.com

jueves, 4 de abril de 2013

-El canibalismo del homo antecessor no fue por la hambruna.

Imagen de los yacimientos de Atapuerca. Luis López AraicoUn estudio realizado en el  grupo de Paleoecología y Paleofisiología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh) concluye que el canibalismo practicado hace 800.000 años por el Homo antecessor no era debido a periodos de hambruna.
El trabajo titulado ‘Modeling trophic resource availability for the first human settlers of E
urope: The case of Atapuerca-TD6’, publicado en la revista Journal of Human Evolution,  modeliza la disponibilidad de recursos alimenticios en Atapuerca hace 800.000 años para Homo antecessor y demuestra que habitaba un entorno muy rico en recursos, lo que les ha llevado a la conclusión de que su canibalismo no era debido a periodos de hambruna.
El trabajo se basa en un modelo matemático que permite estimar la cantidad de recursos que podían obtenerse de manera sostenible de las poblaciones de herbívoros presentes en el ecosistema de Atapuerca. Además, en este modelo se incorpora la competencia con los predadores y carroñeros por este tipo de presas. Los resultados demuestran cuantitativamente que Homo antecessor vivía en un entorno donde podía aprovisionarse de abundante carne y grasa a partir de los grandes mamíferos que habitaban la sierra y sus inmediaciones. Estos resultados permiten descartar la hipótesis de que antecessor practicara el canibalismo de manera habitual como consecuencia de una escasez de recursos continuada.
La excavación de Gran Dolina se inició en 1981 y en ella se hallaron los restos de la especie humana más antigua de Europa.


Fuente: www.diariodeburgos.es

domingo, 24 de marzo de 2013

-Sierra de Araico, una ancestral cantera de silex en Treviño.

El de Araico es, junto a uno de Madrid, el único yacimiento de estas características hallado en España.  diariodeburgos.esPara los que contemplen la bella Sierra de Araico actualmente, en el Condado de Treviño, es complicado imaginarse que allí hace miles de años se localizaba una de las más importantes canteras prehistóricas de la Península Ibérica, cuyos materiales viajaban cientos de kilómetros para surtir a los pobladores de zonas como Asturias o el sur de Francia de una preciada piedra, el sílex, con el que fabricaban infinidad de utensilios vitales para su supervivencia.
Pero así era, y así lo ha atestiguado un grupo de investigadores en una campaña de excavaciones cuyos resultados son tremendamente importantes y sitúan a este yacimiento de Araico como uno de los dos únicos localizados en el país (el otro está en Madrid). Y es que las piedras de sílex que de Araico se extrajeron fueron empleadas, por ejemplo, en asentamientos prehistóricos como los de Altamira (Cantabria), por citar uno de los más famosos, aunque se ha testimoniado la presencia de sílex ‘treviñeses’ en muchos otros emplazamientos de la cornisa cantábrica y el norte y el sur de los Pirineros.


La primera pista de lo que allí había la dio el arqueólogo de la zona, Deogracias Estavillo, que a mediados del siglo pasado localizó abundantes restos, intuyendo entonces que la zona había jugado un notable papel como lugar de extracción de piedra. Pero fue en la década de los 80 cuando un grupo de investigadores se volvió a interesar por la zona, y el geólogo Antonio Tarriño, que entre 1997 y 2001 realizaba su tesis doctoral sobre el aprovisionamiento de materias primas en la prehistoria para confeccionar herramientas en las poblaciones prehistóricas, profundizó en el conocimiento de la zona.
Pero los avances más notables se han dado en los tres últimos años con sendas campañas de excavaciones que han permitido configurar un estudio complejo de lo que Araico conserva. Y es un yacimiento grande, con abundante material y aún con mucho potencial para ser investigado. «En toda la sierra, que tiene 7 por 2,5 kilómetros de extensión, hay evidencias de minería prehistórica, hay miles de restos de sílex, de útiles, de percutores…, medio centenar de mazos de ofita de cantera», detalla Tarriño.
La investigación del grupo (CENIEH y UPV) ha permitido emplear modelos digitales del terreno eliminando la vegetación, con lo que se pudieron identificar numerosas horadaciones a lo largo de toda la sierra, con zanjas, escombreras… «Hemos encontrado muchos restos arqueológico, entre ellos un asta de ciervo que interpretamos que es un fragmento de un pico minero, una herramienta prehistórica para la extracción; una maza de ofita y también algunos carbones de roble a más de dos metros de profundidad», expone como ejemplos de lo hallado.
El avance en los trabajos dio más frutos, permitiendo situar la actividad del yacimiento en el Neolítico (6.000-5.600 BP -antes del presente-), cuando comienzan a surgir las primeras actividades mineras en la zona y en toda Europa. «Hemos excavado 4 metros cuadrados hasta tocar la roca del sustrato, y allí hay improntas de los nódulos que las gentes prehistóricas estaban extrayendo, nódulos de sílex de entre 20 y 40 centímetros».
Un material que se concentraba en la zona y que era de gran calidad, por lo que no es de extrañar que los pobladores de la época trabajaran duro para extraerlo. «Es un sílex excepcional para la talla, les merecía la pena realizar todos los trabajos para poderlos conseguir», afirma el investigador. Y a ello se sumaba la singularidad del yacimiento, que no tenía ‘competencia’ en un amplio entorno.
Así lo ha comprobado Tarriño a lo largo de sus investigaciones en otra zona identificando estos sílex de Treviño en yacimientos arqueológicos de Asturias, Cantabria, el País Vasco, Navarra y el sur de Francia, incluyendo, como ya se ha dicho, el famosísimo de Altamira. «Los hombre prehistóricos de Altamira utilizaban el sílex de Treviño», dice, recordando que con este material se confeccionaba todo tipo de herramientas para la vida diaria.
«En gran medida de estas herramientas dependía su supervivencia. Hablamos de puntas de flecha para la caza, cuchillos para cortar madera, la carne, las pieles de los animales con las que confeccionaban ropa… es una piedra muy resistente y más dura que el acero», detalla Tarriño. Una ingente cantidad de material que requirió una labor extractiva también ingente, de la cual se han identificado zanjas de más de 300 metros de longitud y escombreras de hasta 7 metros de altura, hoy casi inidentificables para los ojos profanos ya que después de más de 6.000 años están muy integradas en el paisaje.
Y en el entorno, y fruto de esos trabajos mineros de extracción del sílex, hay indicios de hasta una docena de poblados y talleres prehistóricos desde el Neolítico hasta el Calcolitico, algunos de ellos catalogados y otros por descubrir.
Así que es que queda mucho trabajo por delante en materia de investigación, conservación y puesta en valor, aunque hay algunas amenazas sobre este yacimiento que pueden suponer un grave daño. Por un lado, el patrimonial, ya que en la sierra hay dos proyectos de parques eólicos. Son doce aerogeneradores (Castilletes I y Castilletes II) sobre la misma roca en la que se asienta el prehistórico complejo minero.
«Hay una amenaza cierta contra la que se han presentado alegaciones, porque estos aerogeneradores se van construir encima del yacimiento y lo destruirían, desde el punto de vista material, pero también desde el paisajístico, porque esta sierra tiene un valor paisajístico enorme», defiende Tarriño. De hecho en la Junta se tramita el expediente para la declaración del yacimiento como Bien de Interés Cultural, lo que podría frenar la posible agresión que supondrían los parques eólicos.


El otro problema al que se enfrenta el yacimiento es el abandono en cuanto a la investigación, ya que los recortes en la materia aplicados por el Gobierno han dejado a Tarriño, su principal investigador e impulsor, en una complicada situación en la que su puesto no está consolidado como investigador a pesar de haber completado exitosamente los cinco años del programa Ramón y Cajal.
Y eso que el yacimiento guarda un enorme potencial investigador y es uno de los dos descubiertos en España. Así que, de momento, confían en mantener el apoyo de la UPV para, al menos, en la próxima campaña estival poder hacer labores de mantenimiento y limpieza para delimitar una de las canteras encontradas a la espera de que las administraciones apoyen este importante proyecto. De hecho, tampoco tienen garantía de poder ir a Rumanía, donde este año se celebra un congreso internacional (The Fifth International Symposium on Chert and Other Knappable Materials) en el que presentarían los resultados de la campaña para darlos a conocer a nivel mundial.

Fuente:www.diariodeburgos.es

jueves, 21 de marzo de 2013

-Santuario de Manalagua.


La Semana Santa tiene para muchos un significado principalmente religioso. Pero para otros es también la oportunidad de disfrutar de unos días de asueto y tranquilidad.
Habitualmente, ambas posturas no suelen coincidir pero con la primavera recién llegada los que deseen disfrutar de la naturaleza, la espiritualidad y la tranquilidad tienen una clara oportunidad.
Basta con acercarse a la pequeña localidad de Castil de Lences en la comarca burebana y visitar el peculiar santuario al aire libre que en ella se encuentra. Un pequeño sendero de tierra que bordea el muro del Monasterio de la Asunción, punto central de la pequeña villa, lleva a una planicie en cuyo horizonte de perfila una imponente peña rocosa.
Talla de piedra de la Virgen
La abundancia de agua en esta zona, apoyada por el húmedo invierno de este año, hará que el caminante realice el camino acompañado del relajante rumor del agua que discurre por los arroyos hasta el pie de santuario burgalés.

Este se hace visible al llegar al pie de un corte que abre la peña en dos partes en cuyo centro está la talla de piedra de la Virgen de Manalagua. Levantando la vista, se divisa un balcón de hierro donde con el cielo como techo se encuentra la patrona del santuario existiendo dos accesos a este elevado punto de la garganta. Los visitantes más devotos, como el portador del pendón de la villa en su romería anual, pueden escalar de frente el cortado hasta llegar al balcón. No obstante, el camino más habitual, y seguro, es el que bajo el Vía Crucis que rodea el perímetro del cortad

Aunque no se trata de un camino largo su empinado trazado da un sentido especial a las distintas estaciones señaladas con cruces hasta alcanzar el balcón de la Virgen. Como recompensa desde ese alto punto de divisa un espectacular paisaje de La Bureba así como del milenario pueblo de Castil de Lences. También es destacable el propio núcleo urbano que, con una excelente arquitectura popular, ofrece rincones que sorprenden por su sabor antiguo.
A ello se añade la omnipresente presencia del agua que discurre por canales centenarios. La vista tampoco queda indiferente a las sensaciones al recorrer el medieval trazado de la villa llenándose de color con la proliferación de flores que en casas y jardines se prodigan.
 GERARDO GONZÁLEZ / Briviesca
Fuente: www.elcorreodeburgos.com