jueves, 6 de septiembre de 2007

-Cristina de Noruega, la princesa que murió de pena




Dicen que en la Edad Media, una princesa Noruega murió de pena en Sevilla. Dicen que murió, porque echaba de menos el clima de su país. Dicen que Cristina murió de melancolía.



Una enorme nave vikinga se hizo a la mar en el otoño de 1257 desde el puerto de Bergen en dirección al Sur. A bordo, viajaban altos dignatarios del reino noruego, encabezados por el obispo Pedro de Hamar, nobles, damas y un centenar de caballeros, encargados de cuidar un valioso cargamento: oro, plata, pieles preciosas y otros bienes suntuarios, que constituían el ajuar y la dote de la más encumbrada pasajera de la nave, la princesa Cristina Olav, hija del rey Haakon IV Haakonson el Viejo.


Cristina nació en 1.234, y unos autores cuentan que llegó a España para contraer matrimonio con Don Alfonso X, luego conocido como el Sabio, en parte por las alianzas castellanas y noruegas dentro del Sacro Imperio Romano Germánico y porque como Alfonso X aspiraba a la corona del Sacro Imperio, podía atraerse a su causa al rey noruego Haakon IV.
Cuentan también que el monarca castellano-leonés dejó de amar a su esposa Doña Violante por su incapacidad para concebir descendencia. Buscó otra joven y le ofrecieron a Doña Cristina que llegó a Castilla segura de su matrimonio. Pero como los viajes eran bastante lentos en aquel entonces, para cuando la noruega llegó al reino hispano, quiso el destino que la esposa del rey, Doña Violante quedara preñada y diera a luz a la infanta Berenguela (Violante tuvo diez hijos más), y Doña Cristina fué repudiada por su futuro esposo.
Fue entonces su hermano el Infante Don Felipe de Castilla, quien la llevó al altar. El infante había sido abad de la Colegiata de Covarrubias a los 21 años y arzobispo de Sevilla, en el momento de abandonar la carrera eclesiástica para dedicarse a sus matrimonios palaciegos. La boda se ofició en Valladolid el 31 de marzo de 1.258, y se trasladaron a vivir a Sevilla.
La princesa noruega, de bellos "ojos azules como nuestro cielo, cabellos como nuestro sol, y tez como la nieve de los montes escandinavos" murió en 1262 sin dejar descendencia.
Dicen que la princesa murió de pena, "porque le faltaban el frío de su país, su gente, su pasado, y le sobraban el calor asfixiante del Guadalquivir, la corte castellana y su incierto futuro. Sin duda soñó en las agobiantes noches españolas con aquellas tierras verdes, con aquellas rocas y cielos que enmarcaban las aguas grises de los fiordos; con aquellas cumbres glaciares y con el manto de la nieve que emergían los troncos –también blancos- de los abedules."

Otra versión en forma de leyenda, nos cuenta que Cristina se enamoró del Rey Alfonso, cuando ambos se conocieron a la llegada de su largo viaje. Alfonso también quedó prendado de los encantos de la princesa, y ambos dejaron llevarse por su amor. Pero al estar Alfonso ya casado, ambos cuidaron de guardar sus sentimientos. Cristina se casaría con su hermano Felipe, pero su amor siguió latiendo hasta el final de sus días. Puede que ese dolor influyera también en la muerte de la joven princesa.


El infante Felipe de Castilla hizo enterrar a su esposa en el claustro de la colegiata de Covarrubias en un sepulcro anterior a la fecha en que se depositaron en él los restos de Cristina.

Cuando Cristina de Noruega murió, su marido, prometió levantar en su honor una capilla, que estaría situada en Covarrubias (Burgos), en un enclave natural privilegiado, pero aquella promesa quedó sin cumplir.
En el año 1958 se abrió el sepulcro de la princesa y apareció la momia con el pelo amarillo, las uñas rosadas y los dientes aún blancos.
En Noruega hay una delicada estatua de Cristina, de aires románticos; en Covarrubias, en los jardines exteriores, frente a la portada del templo, un monumento, siempre con flores, también la recuerda.
Hoy en día está a punto de cumplirse el sueño de Cristina de Noruega: la construcción de una iglesia dedicada a San Olav, patrono de Noruega, para recordar la romántica historia de la princesa nórdica cuyos restos posan en Covarrubias.

2 comentarios:

  1. Óscar,Catalín y Carmela.19 de noviembre de 2007, 12:36

    Rosalia en su visita a la colegiata de Covarrubias, con los alumnos del Colegio San Roque - Los Pinares,tocó la campana del sepulcro de la princesa, pidiéndole novio y a los 3 meses se reencontró con Ramón,antiguo amor de juventud, y con quien hoy está felizmente casada, cumpliéndose así la tradicional leyenda.

    Óscar,Catalín y Carmela.

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  2. Una maravillosa y conmovedora historia. Sinceramente me gustó mucho, apreciada amiga!

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