miércoles, 24 de enero de 2018

-Castro de Brizuela, Merindad de Valdeporres.

Fuente: https://lacantabriaburgalesa.wordpress.com/2015/12/01/castro-de-brizuela-merindad-de-valdeporres/

12310062_750343565096340_1027201658688141337_o Foto de Narciso Raúl

En el lugar llamado el Castro, protegido por farallones calizos en su cara sur y además por un meandro del Nela en el resto de sus lados, se localiza el SEGUNDO CASTRO CÁNTABRO en importancia de las Merindades (Bohigas, 1987). Ocupa unas 10 Ha y presenta la típica estructura de un castro en espolón, cerrado por su única parte accesible (cara este) con una potente muralla de bloques trabados a hueso.
La superficie del castro se puede dividir en dos zonas bien diferenciadas. La septentrional es una extensa zona llana ocupada por antiguos terrazgos en los que abunda la piedra procedente posiblemente de los edificios arruinados del poblado, que debía estar asentado en esta zona. Al suroeste del recinto se encuentra la parte más elevada, que es donde se encuentran mejor conservadas las ruinas de los muros defensivos, apreciándose -por lo menos- los derrumbes de dos líneas amuralladas, mientras en la zona baja del poblado los vestigios de las defensas son casi inapreciables a causa de las labores agrícolas que aquí se han desarrollado.
En este recinto se han recogido en diversas ocasiones cerámicas a mano de la Edad del Hierro, correspondientes a la fase Cogotas II con decoraciones impresas de digitaciones y estampillas en la panza y uñadas en los bordes de la vasija, un punzón de hueso, fragmentos de molinos barquiformes y circulares. Estos materiales son indicativos de la influencia celtíbera que empezó a experimentar la zona a partir del siglo II aC hasta el momento de la conquista romana.
También dentro del castro han aparecido cerámicas hechas a mano, de tiempos más modernos, correspondientes a una reocupación del castro durante la época medieval. El libro Becerro de las Behetrías (1352) ubica a Puentedey y Brizuela en la Merindad de Aguilar de Campoo, con todos los territorios circundantes perteneciendo a la Merindad de Castilla Vieja, marcando posiblemente los restos de un antiguo territorio castral diferenciado del resto de la comarca. Y hasta finales del siglo XIX estas dos localidades y Quintanabaldo seguían conformando un municipio independiente (Junta de Puentedey), pasando a integrarse a principios del sXX en la Merindad de Valdeporres.

martes, 23 de enero de 2018

-Castro de Arnedo o Villamediana, Valle de Valdebezana.

Fuente: https://lacantabriaburgalesa.wordpress.com/2016/01/15/castro-de-arnedo-o-villamediana-valle-de-valdebezana/

12473874_767985276665502_4252486114123012502_oDominando perfectamente la llanura de La Virga se yergue un espolón calcáreo conocido por el nombre de Pico Nava o Cuerno de Bezana y que fue aprovechado al menos desde la Edad de Hierro II para establecer allí un castro de pequeñas dimensiones (1,5 Ha.) relacionado con el carácter ganadero de estas gentes norteñas. Está rodeado de cantiles rocosos salvo en el sector suroriental que lo conecta con el resto del páramo y que se encuentra defendido por un lienzo de muralla de doble paramento de grandes sillares toscamente trabajados que engloban un núcleo relleno de cascajo. Se han recogido en superficie algunos fragmentos de cerámica nada significativos, elaborados a mano, de color negruzco y rojizo y con abundancia de desgrasantes micáceos. Según Bohigas (1978) y Peralta (2000), se trataría de un castro cántabro.
A escasos metros se ha instalado en 2006 un parque de aerogeneradores que es posible que haya destruido parte de los restos del yacimiento.
En la ladera SW se localizan algunas cuevas (“El Portalón”, “Cueva de los Moros”), con probable hábitat prehistórico, si bien los vestigios arqueológicos de superficie son inexistentes. Como en tantos otros sitios de la comarca, aparecen asociados a este enclave “los moros” y “las moras”, seres mitológicos ancestrales de Las Merindades y de todo el Noroeste Ibérico (nada que ver con los musulmanes). También se localizan en esta ladera los eremitorios rupestres de “Tía Isidora” y “Cueva Horno”, que resaltan la continuidad habitacional de esta peña y su papel destacado para los habitantes de los alrededores.
Tanto Arnedo como Villamediana pertenecían en la época del Becerro de las Behetrías (1352) al Alfoz de Hoz de Arreba, integrado en la Merindad de Castilla Vieja pero rodeados de territorio de Campoo por todos sus lados, formando uno de esos “límites antinaturales” de los que hablan los arqueólogos del paisaje y que a menudo resultan muy sugerentes para explicar determinados hechos pasados (¿un antiguo territorio castral diferenciado?). En 1930 la mayor parte del ayuntamiento de Hoz de Arreba se integró en el ayuntamiento de Valdebezana.

Fotos de Rueda la Bota.
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viernes, 19 de enero de 2018

-Necrópolis altomedieval de Santa María de Tejuela, en Villanueva Soportilla.

Fuente: https://www.burgosconecta.es/2016/07/10/santa-maria-de-tejuela-historia-medieval-tallada-en-roca.html

Santa María de Tejuela, historia medieval tallada en rocaA medio camino entre Villanueva Soportilla y la localidad alavesa de Puentelarrá, al arrullo del Ebro, en un paisaje dominado por la quietud y la naturaleza, descansa una de las joyas de la corona del patrimonio histórico burgalés. Una joya que, quizá demasiado a menudo, pasa desapercibida para el gran público. Allí, en un enorme roquedal custodiado por una frondosa vegetación, que lucha por sobrevivir entre cultivos de cereal, se erige la necrópolis altomedieval de Santa María de Tejuela, una de las más grandes e interesantes de cuantas se esparcen por el tercio norte peninsular. Razón más que suficiente como para estudiarla y ponerla en valor.

Y eso es precisamente lo que lleva haciendo la Diputación desde hace casi una década. Las primeras investigaciones en el yacimiento, descubierto por Mariano Valdizán, arrancaron en los 70′ de la mano del catedrático Alberto del Castillo. Suyos fueron los primeros trabajos de excavación, que se vieron paralizados durante años hasta que en la década pasada, la Diputación tomó el testigo, encomendando la labor de puesta en valor a la empresa arqueológica Aratikos.

Fruto de esa decisión, en 2008 comenzó una excavación que ha arrojado grandes resultados y que ha permitido conocer mucho más sobre una de las necrópolis más misteriosas de cuantas se localizan en la provincia. En ella se han documentado hasta la fecha 340 tumbas talladas en la roca viva, así como dos sarcófagos, los restos de un templo, de un pequeño poblado y de un edículo, quizá el elemento más interesante y a la vez desconcertante de todo el conjunto.

Según explica María Negredo, una de las responsables de las diferentes campañas de excavación, las dataciones llevadas a cabo apuntan a que la zona tuvo una población más o menos estable entre los siglos VIII y XII. Poco se sabe de la comunidad que habitó esas tierras, ya que apenas quedan registros históricos sobre su paso, si bien, las evidencias indican que se dedicaban fundamentalmente a la agricultura y la ganadería, aprovechando el roquedal para practicar sus ritos funerarios y litúrgicos.

Así, las tumbas no corresponden a un único periodo, sino que su uso se prolongó durante varios siglos. A medida que iban muriendo, los habitantes iban siendo enterrados en los agujeros practicados en la roca, realizados todos ellos con orientación este/oeste y fundamentalmente con perfiles antropomórficos. La cabeza siempre mirando hacia la salida del sol y un único cadáver por tumba. Esa de hecho es otra de las características de las tumbas, en las que no se han localizado evidencias de uso compartido, como así se ha documentado en otros lugares.

Acompañando a las 340 tumbas situadas en el roquedal, también aparecieron dos sarcófagos, inicialmente destinados a figuras relevantes de la comunidad, así como las trazas de un templo dominando todo el conjunto. Los restos indican que el edificio, construido con piedra y tejas, se dividía en tres piezas, utilizadas para diferentes menesteres.

Más dudas hay en torno al uso del Edículo, un gran bloque de arenisca tallado en forma de cubo y vaciado por dentro. Su extraña morflología ha generado multitud de hipótesis, ideas e incluso leyendas, pero los investigadores creen que formaba parte de una estructura más amplia destinada a albergar el centro de poder de todo el poblado. Quedaría por descubrir, en este sentido, si tenía un carácter religioso o meramente civil. Puede que ambas cosas, puesto que la línea que separaba ambos conceptos era hasta cierto punto difusa.

Pero el roquedal, su historia y su uso no podrían entenderse sin el entorno. Hoy apenas quedan vestigios de la presencia de un poblado en sus alrededores, si bien, los investigadores creen que “probablemente haya más tumbas” en la zona, vinculadas en mayor o menor medida a la necrópolis de Santa María de Tejuela. No en vano, la zona tiene “indicios de distintas fases de ocupación” y de otras estructuras en los alrededores, fundamentalmente cabañas como las documentadas hasta ahora, de unos 6 u 8 metros cuadrados de superficie donde las familias hacía su vida cotidiana.

Sea como fuere, las investigaciones en los alrededores deberán llegar algún día. Mientras tanto, los esfuerzos se centran en conservar lo excavado hoy en día -el roquedal se encuentra protegido bajo un tejido mallado- y en facilitar su visita para ponerlo en valor. En esta línea, la Diputación ha ido haciendo esfuerzos económicos en los últimos años y el complejo cuenta ahora con una señalización completa, paneles informativos, un pequeño aparcamiento, un pabellón cubierto, una zona de juegos tradicionales, un pequeño paseo, un humilde mirador sobre el Ebro e incluso la recreación de un altar.

Y todo ello realizado, según destacan desde Aratikos, gracias a la “enorme colaboración” no sólo de la Institución Provincial, sino del ayuntamiento de Bozoó -municipio en el que se sitúa la necrópolis-, a la junta vecinal de Villanueva Soportilla y a los vecinos de la zona, que “desde el primer día se han implicado” e incluso “han recuperado la romería” que históricamente se realizaba hacia la necrópolis.

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jueves, 4 de enero de 2018

-Modo de vida de los montañeses del Norte de Hispania según el geógrafo griego Estrabón.

Estrabón, 63 a.C.-21 d.C.

Resultado de imagen de Estrabón“Todos los montañeses son austeros, beben normalmente agua, duermen en el suelo y dejan que el cabello les llegue muy abajo, como mujeres. pero luchan ciñéndose la frente con una banda. Comen principalmente chivos, y sacrifican a Ares un chivo, cautivos de guerra y caballos. Hacen también hecatombes de cada especie al modo griego, como dice Píndaro: de todo sacrificar cien. Realizan también competiciones gimnásticas, de hoplitas e hípicas, con pugilato, carrera, escaramuza y combate en formación.
Los montañeses, durante dos tercios del año, se alimentan de bellotas de encina, dejándolas secar, triturándolas y luego moliéndolas y fabricando con ellas un pan que se conserva un tiempo, Conocen también la cerveza. El vino lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen pronto en festines con los parientes. Usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en bancos construidos contra el muro y se sientan en orden a la edad y el rango. Los manjares se pasan en círculo, y a la hora de la bebida, danzan en corro al son de flauta y trompeta, pero también dando saltos y agachándose.
Todos los hombres visten de negro, sayos la mayoría, con los que se acuestan también sobre jergones de paja. Utilizan vasos de madera, igual que los celtas. Las mujeres van con vestidos y trajes floreados. En vez de moneda, los que viven muy al interior se sirven del trueque de mercancías, o cortan una lasca de plata y la dan (…). Para las subidas del mar y los pantanos usaban, hasta la época de Bruto, embarcaciones de cuero, pero hoy día incluso las talladas a partir de un solo tronco son ya raras. Su sal es púrpura, pero blanca una vez molida.
Éste, como he expuesto, es el género de vida de los montañeses, y me refiero a los que jalonan el flanco norte de Iberia: galaicos, astures y cántabros hasta llegar a los vascones y el Pirene; pues el modo de vida de todos ellos es semejante”.

martes, 19 de diciembre de 2017

-Campaña 2017 en Clunia.

Fuente: http://cadenaser.com/emisora/2017/10/03/radio_aranda/1506982358_985542.html

Resultado de imagen de clunia calzadaAunque la de este verano no ha sido una campaña de excavaciones al uso en el yacimiento arqueológico de la ciudad romana de Clunia, los trabajos del equipo investigador durante los meses pasados han supuesto varios avances en algunas de las líneas de trabajo más importantes que mantienen abiertas. Es el caso de las catas que se han realizado en el solar donde se edificará el futuro centro de recepción de visitantes, del que se sabía que había albergado la necrópolis romana. Los hallazgos no solo lo han confirmado con la aparición de una estructura funeraria sino que también han sacado a la luz lo que parece ser un pequeño tramo de una de las calzadas de acceso a la ciudad.

En cualquier caso estos hallazgos no parece que vayan a entorpecer demasiado los trabajos de construcción del Centro de Recepción de Visitantes, dotado este año y en próximas anualidades con una importantísima partida en el presupuesto de la Diputación. Dice Francesc Tuset, codirector del yacimiento, que no resultará difícil adaptar el proyecto ya aprobado a las exigencias de conservación de los nuevos hallazgos. Asegura que todas las partes implicadas coinciden en el empeño de sacar adelante este edificio para impulsar la divulgación de Clunia y que precisamente por ello se han llevado a cabo las catas y prospecciones que permitan llevar a cabo la obra con toda tranquilidad. Afirma que a partir de ahora se documentarán los hallazgos o en su caso se procederá a su conservación, pero que las modificaciones en el proyecto no pasarán de mover unos pocos metros el lugar de construcción o el aplazamiento de 15 días en el comienzo de las obras.
Resultado de imagen de clunia calzadaOtra de las tesis que se va asentando gracias a las catas y prospecciones realizadas este año es la ubicación de la antigua ciudad celtibérica, que estuvo asentada en el mismo enclave antes de la llegada de los romanos. Aunque se trata de uno de los lugares más documentados precisamente por fuentes romanas se buscaban evidencias que precisaran el lugar concreto en el que estuvo. Los hallazgos de este año en el Alto del Cuerno junto a los conseguidos en las dos campañas anteriores dejan cada vez menos dudas de su localización.

Por otra parte también se ha dado un importante impulso a la documentación de espacios cuyo futuro es incierto por lo que resulta crucial poder dejar constancia y testimonio de la riqueza actual. Es el caso de la denominada Cueva del Román, un karst natural que tiene la clave del original sistema de distribución de agua que los romanos utilizaron en la ciudad de Clunia y que es genuino de este enclave sin que hasta el momento se conozca ninguno igual. Pero es un espacio vivo y su evolución conduce a un final del que no se sabe fecha pero sí que eliminará del mapa, nunca mejor dicho, los vestigios de la historia. Por eso es tan importante el trabajo que está haciendo el equipo de investigación del yacimiento en colaboración con el Grupo de Trabajo en Entornos Hostiles del departamento de robótica de la Universidad de Zaragoza, que está diseñando prototipos específicamente adaptados a los recovecos de la Cueva de Román, para recoger muestras, filmar, fotografiar, medir y en definitiva, documentar un espacio que camina inexorablemente a la destrucción natural.

Aunque de momento el equipo de investigadores va recogiendo los bártulos, este año las labores sobre el terreno se van a alargar unas jornadas más, en este magnífico comienzo del otoño ribereño. Pero luego el trabajo seguirá, en los laboratorios, en los despachos y en las aulas: está previsto que a lo largo de este año se lean dos tesis doctorales centradas en Clunia, mientras que hay comenzadas otras dos en las que se seguirá trabajando un par de años más, a lo que hay que añadir otro trabajo de investigación que finalizará en breve. Y lo que queda por hacer, porque no dejan de aparecer nuevas vías de investigación, propiciadas por nuevos hallazgos, pero también porque los intereses de la sociedad y por tanto de los investigadores van cambiando y ahora se centran en aspectos que antes ni se planteaban y también porque la aparición de nuevas tecnologías permiten preguntas para las que antes era imposible encontrar respuestas.
En cualquier caso la buena noticia es que el yacimiento conserva todavía materia de investigación para varias generaciones de arqueólogos, que cada vez más trabajan en coordinación con muy distintos profesionales de otras áreas. Un trabajo interdisciplinar en el que Clunia puede erigirse como un modelo a seguir.

-La heredera del rey Wamba, a favor de traer sus restos a Pampliega.

Fuente: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/provincia/heredera-rey-wamba-favor-traer-sus-restos_163781.html

Un monumento recuerda al rey godo en la localidad burgalesa. - ECBLa única heredera de sangre y familiar con vida del rey visigodo Wamba (646-688), ha ratificado recientemente el traslado de los restos del monarca godo a Pampliega desde la catedral de Toledo donde reposan desde hace siglos. Y lo ha hecho a petición del Ayuntamiento de la localidad que lo reclama desde hace décadas para recuperar al que fuera sucesor de Recesvinto.


Si hay un año que ha marcado un antes y un después en la lucha que Pampliega mantiene desde hace siglos por la recuperación de ‘su rey’ es 2017, pues en estos meses, la corporación ha iniciado una serie de actuaciones en aras a conseguir lo que ninguna otra ha logrado desde que Alfonso X el Sabio decidiera trasladar el cuerpo del rey godo hasta la corte de Toledo.

Hablar de Wamba es viajar hasta el siglo VII a una Hispania Goda heredera de la desaparecida Hispania romana que gobernó el territorio peninsular hasta la invasión musulmana en el 711. Contexto en el que Wamba fue proclamado rey en Toledo en el 672. Año en el que tras una conspiración Wamba fue traicionado, envenenado y tonsurado en la villa toledana. «Fue envenenado con una sustancia de efectos hipnóticos que le hicieron parecer moribundo, con lo que esperando su muerte -y en base al reglamento de la época- Wamba fue tonsurado como un monje y declarado ‘muerto para este mundo’, retirándose al monasterio de San Vicente de Pampliega donde falleció 8 años después.
El deseo de descanso que el rey traicionado en Toledo buscó en tierras burgalesas fue trastocado tras decidir que sus restos fueran enterrados en el ya desaparecido Monasterio de San Vicente. Un lugar en el que permanecieron hasta el siglo XIII pese al intento de asedio de los sarracenos en el 711 que incendiaron el espacio monacal sin encontrar la tumba del rey godo.

viernes, 1 de diciembre de 2017

-Los homíninos del Pleistoceno "gastaban" lo mismo al andar que los humanos actuales.

 Fuente: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/burgos/homininos-pleistoceno-gastaban-mismo-andar-humanos-actuales_163122.html

En un trabajo publicado recientemente en la revista American Journal of Physical Anthropology, investigadores del grupo de Paleofisiología y Ecología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) han analizado la influencia de las proporciones corporales en el coste de la locomoción mediante un estudio de energética experimental con 46 sujetos de ambos sexos, cuyos resultados indican que la marcha de los homininos del Pleistoceno no era menos eficiente energéticamente que la de los humanos actuales.
El coste energético de la locomoción es un aspecto que ha sido ampliamente estudiado y debatido dentro de la Paleoantropología por sus importantes implicaciones. Los investigadores han utilizado la relación entre la anchura de la cadera, la longitud del fémur y la masa corporal para modelizar dicho coste en un buen número de homininos extintos.

Tradicionalmente se pensaba que la mayor gracilidad del esqueleto de los humanos actuales respondía a ventajas biomecánicas que hacían de la locomoción una actividad más eficiente. La pelvis más estrecha de nuestra especie comporta que el parto sea más difícil, pero reduce la fuerza que tienen que ejercer los músculos abductores de la cadera para mantener la estabilidad de la pelvis durante la marcha.
Sin embargo, como explica Marco Vidal Cordasco, autor principal de este trabajo titulado Energetic cost of walking in fossil hominins, “eso no implica que los homininos con pelvis más anchas gasten más energía al caminar. De hecho, los resultados obtenidos demuestran que las pelvis más anchas, a la altura de la cresta ilíaca, permiten que el coste energético de la locomoción sea significativamente más bajo”.

Desde hace dos millones de años, con la aparición de la especie Homo ergaster, la masa corporal y el tamaño del cerebro de los homininos ha ido aumentando considerablemente. Estos cambios han conllevado un importante reajuste a nivel metabólico, aumentando la demanda de energía para mantener esos órganos de mayor tamaño.
“No obstante, nuestros resultados muestran que la mayor eficiencia de la locomoción no fue un mecanismo compensatorio ante ese incremento de tamaño. Es decir, que los cambios observados en la anchura de la pelvis y en la longitud de los miembros inferiores no redujeron el coste de caminar lo suficiente para compensar el incremento de gasto energético resultante de una mayor masa corporal”, añade Marco Vidal.