martes, 27 de julio de 2021

-Atapuerca se consolida como uno de los asentamientos más antiguos de Europa.

Atapuerca ha estado permanentemente habitada durante 1,4 millones de años |  Ciencia

 Balance de la campaña de excavaciones Atapuerca 2021./Ricardo Ordóñez-Ical

La Sierra de Atapuerca se ha consolidado como uno de los asentamientos más antiguos de Europa con el descubrimiento de una pieza de industria ilícita d e hace 1,4 millones de años.

Así lo han revelado este lunes los miembros del equipo de investigación, liderado por los codirectores del Proyecto Atapuerca Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro, que han estado trabajando durante las últimas semanas en la campaña de excavaciones del enclave burgalés.

La pieza, elaborada en cuarzo, se ha encontrado en el nivel TE7 del yacimiento de la Sima del Elefante y no solo confirma la presencia de humanos en la zona occidental de Europa en ese periodo, sino que reafirma a Atapuerca como uno de los enclaves más importantes del continente.

Las evidencias humanas en este periodo son muy escasas y ahí radica también la importancia de este descubrimiento a nivel internacional, según han señalado los investigadores, que han explicado que, hasta la fecha, el nivel donde se ha hallado no mostraba signos de actividad de humanos.

Junto a esta pieza, se han encontrado numerosos restos fósiles, entre los que sobresale también un hueso de un tobillo hallado en el yacimiento de Cueva Mayor y datado hacia unos 400.000 años y que permitirá a los expertos indagar más sobre las características de los individuos que moraron en la Sierra de Atapuerca. 

 

Fuente: https://www.burgosconecta.es

-Atapuerca cierra una campaña de excavaciones "espectacular".

 

Tras casi un mes de trabajos, la campaña de excavaciones en los yacimientos de Atapuerca finaliza esta semana con unos resultados que los propios codirectos han calificado de "espectaculares", ya que los hallazgos han permitido confirmar que hay ocupación humana continuada en todos los sedimentos de la Sierra, es decir de hace 1,4 millones de años hasta el Holoceno (abarca desde hace aproximadamente 11.500 años hasta la actualidad). El descubrimiento más destacado de este año ha sido una pieza de industria lítica hallada en el nivel TE7 de la Sima del Elefante. Se trata de una lasca de cuarzo de hace 1,4 millones de años, lo que revela la presencia humana en Europa Occidental en esas fechas y convierte a Atapuerca dentro de las ocupaciones más antiguas del continente europeo.

Tal y como indicaron los investigadores, hasta el momento el nivel TE7 no presentaba ninguna evidencia de presencia humana pero ahora se puede afirmar que hace 1,4 millones de años en la Sierra de Atapuerca había ocupación humana. "La trascendencia de esta pieza lítica recuperada en la Sima del Elefante no se circunscribe únicamente en el estudio de la evolución humana en la Sierra de Atapuerca, sino que repercute en el estudio de la evolución humana en Europa, donde las evidencias de presencia humana en cronología tan antiguas son muy escasas", destacaron.

Además, otro de los fósiles destacados de esta campaña es un astrágalo izquierdo completo (uno de los huesos del tobillo), encontrado en Cueva Mayor y de unos 400.000 años, que es especialmente interesante pues permite estimar el peso corporal del individuo al que perteneció y también aproximar el diagnóstico sexual, lo que resulta de gran interés para completar el conocimiento sobre la población de la Sima de los Huesos.

En la presentación del balance de la campaña, los tres codirectores -Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro- estuvieron acompañados del consejero de Cultura, Javier Ortega.

 

Fuente: https://www.diariodeburgos.es


jueves, 8 de julio de 2021

Ya a la venta "Ecos de Bardulia II - La frontera del alba".

 

Han pasado trece años desde que empecé a escribir las primeras palabras de esta novela ya acabada en dos volúmenes. Una novela, «la novela» que a mí me hubiese gustado leer. 

En ella hay aventuras, viajes, amor, naturaleza y mucha historia. Un relato para almas sensibles, con personajes de espíritu libre, con hombres audaces y mujeres osadas.

En ella hay mucho tiempo, un ingente esfuerzo, un inacabable trabajo de documentación… Largas horas en la biblioteca, delante del ordenador y de buenos libros, bajo la inspiración de una buena música.

En ella hay ilusión, un gran reto de alguien que nunca antes se había planteado escribir y acabar esto.

En ella hay parte de muchos de los que me rodean. Y gran parte de mí, repartido entre los distintos personajes, en unos más que en otros y que los que me conocéis acabaréis reconociendo.

Espero que estas páginas os entretengan, que os diviertan, que despierten vuestra curiosidad y os hagan más sabios, más felices; que arranquen de vuestros ojos una lágrima de emoción.

No soy historiador, tan solo un aficionado a la historia. Seguramente esté equivocado y todo fuera muy diferente, pero si yo hubiera sido Martín de Ebeia me hubiese gustado que alguien hubiera contado esta historia.

Aquí os la dejo, la escribí para vosotros. Mi hija de papel. Hasta hoy ha sido solo mía; a partir de ahora es toda vuestra. Espero que sepáis valorarla y cuidéis de ella.


Puntos de venta desde hoy:

-Librería Espolón y librería Luz y Vida en el centro.

-Papelería Mafalda en Gamonal.

-En internet en:   https://www.amazon.es/dp/8461793323


domingo, 13 de junio de 2021

Ecos de Bardulia II - La frontera del alba.

 

Prólogo

Aún no había amanecido en las tierras del Norte. Apenas una leve claridad acariciaba las crestas de los montes, anunciando el alba de un nuevo día.

Rompiendo la quietud, un hombre ascendía lenta, fatigosamente, la ladera pedregosa, trepando entre las rocas y los arbustos floridos hasta la peña que moteaba el valle. Al llegar, recuperó el resuello y comprobó la dirección del suave viento que soplaba. Se colocó de espaldas a él, llenó de aire los pulmones, todo lo que pudo, y sopló con fuerza a través de la boca del olifante que llevaba colgado al pecho. Surgió el rugido bronco, penetrante, del cuerno. Una. Dos veces. Una tercera más prolongada que las anteriores

 Enseguida, en la distancia, el bramido se fue repitiendo resonando en los collados, prolongándose por las colinas y cimas de cada monte, extendiendo por todos los confines del pequeño reino el temido mensaje enviado al aire. Aquel que nadie quería escuchar. Aquel que, de nuevo, convocaba a todos para la guerra.

viernes, 16 de abril de 2021

-Excavación en la cueva de Prado Vargas en Cornejo.

 Fuente: https://www.facebook.com

 

La excavación de un nuevo sector en el yacimiento de Prado Vargas aporta 600 nuevos restos de hace 46.000 años. El estudio de los nuevos fósiles y herramientas localizados en el nivel 4 permitirá comprender la complejidad tecnológica y de estructuración del espacio doméstico alcanzada por los neandertales que ocuparon esta cavidad.

Ayer finalizó una nueva campaña de excavación en la Cueva de Prado Vargas en el norte de Burgos. Este yacimiento situado en la localidad de Cornejo (Merindad de Sotoscueva) forma parte del BIC y del Monumento Natural de Ojo Guareña. El equipo codirigido por Marta Navazo, profesora Titular de Prehistoria de la Universidad de Burgos (UBU), Rodrigo Alonso, responsable de Didáctica y Dinamización del Museo de la Evolución Humana (MEH) y profesor Asociado de Prehistoria en la UBU, y Alfonso Benito investigador del Centro Nacional en Evolución Humana (CENIEH), estuvo formado por 6 estudiantes predoctorales de la Universidad de Burgos.
En esta ocasión los trabajos se han centrado en una zona de la cueva no intervenida previamente denominada “sector hornacina”. En total se han excavado 22 metros cuadrados nuevos pertenecientes al nivel 4. Este nivel tiene una cronología de 46.000 años y durante esta campaña se han recuperado más de 600 restos, entre los que destacan varias mandíbulas de ciervo, otra de zorro, lobo así como un incisivo de oso de las cavernas. Por lo que se refiere a las herramientas en piedra se han documentado varios núcleos de cuarcita y de sílex así como láminas, un perforador de este último material entre otras herramientas. Una de las piezas más características ha sido una punta de sílex de tipo “levallois”. La producción de este tipo de puntas por parte de los neandertales definen la complejidad tecnológica que alcanzaron estos grupos humanos, los cuales estuvieron ocupando la Península Ibérica desde hace 180.000 hasta los 27.000 años. Junto a los fósiles y los restos de herramientas se han localizado numerosos carbones y restos de materiales quemados que evidencia el control del fuego por parte de estas poblaciones.
 
 
 
La Cueva de Prado Vargas inaugura la temporada de excavaciones arqueológicas en el norte peninsular.
La excavación actual de la Cueva de Prado Vargas se retomó en el año 2016 y desde entonces ha continuado de forma sistemática verano tras verano. La potencialidad y riqueza del yacimiento ha motivado que por primera vez se decidiera llevar a cabo una campaña de excavación durante las vacaciones de Semana Santa. La situación actual derivada del covid ha motivado que se diseñara un plan estratégico de intervención que garantizase la seguridad de los miembros del equipo de investigación. La intervención arqueológica en este yacimiento abre la temporada de excavaciones arqueológicas en el norte de nuestro país, las cuales se amplían de manera sustancial con la llegada del buen de tiempo.
Los resultados obtenidos en esta campaña de excavación se sumarán a los más de 8.000 restos recuperados en las campañas anteriores y que sirven para reafirmar la singularidad de este yacimiento para comprender el modo de vida de los últimos neandertales del norte peninsular.
Desde su puesta en marcha el proyecto de investigación en Cueva Prado Vargas cuenta con el apoyo económico y material de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, Diputación Provincial de Burgos, el Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva, las localidades de Cornejo y Quisicedo, la Fundación Palarq y la Casa del Parque del Monumento Natural de Ojo Guareña.
Más información: Marta Navazo Ruiz mnavazo@ubu

-Un parque con silos de la Edad de Bronce y viñas medievales.

 

 Fuente: https://www.diariodeburgos

Las obras de construcción de un parque eólico en el entorno de Estépar han sacado a la luz un peculiar yacimiento arqueológico en el que conviven silos de la Edad de Bronce y medievales con decenas de franjas excavadas en la roca calcárea que constituyen una plantación agrícola, posiblemente viñas plantadas en la última fase de la Edad Media, según los restos de cerámica vidriada recogidos allí. 

Tras el hallazgo de los primeros restos, el servicio arqueológico contratado por la empresa instaladora remitió el preceptivo informe a la Delegación de la Junta en Burgos, que ha considerado que los trabajos pueden continuar mientras se termina de excavar la explanada del cerro y se preserva una amplia franja de terreno para ahondar en la investigación del yacimiento. Algunas de las muestras recogidas, fundamentalmente semillas y huesos, han sido remitidas a un laboratorio para su datación exacta, mientras prosigue el trabajo para aflorar todos los restos. 

Estas labores se compatibilizan con las de instalación del aerogenerador que irá en este alto, frente a la pedanía de Medinilla de la Dehesa. De hecho, ya se ha vertido cemento sobre parte del yacimiento para iniciar en breve la colocación de las piezas del molino.

Según los arqueólogos, este sistema de plantación fue ideado por las culturas púnico-fenicias y copiado después por los romanos, aunque se mantuvo durante muchos siglos. Se excava la roca hasta encontrar suelo fértil en el que plantar una o dos viñas por cada rectángulo, de tal manera que la planta queda protegida y calefactada naturalmente. También se empleó para los frutales, aunque en esta zona resulta poco probable, al menos con el clima actual, dado el intenso viento que sopla y que precisamente ha atraído a las compañías de energías renovables.

Con respecto a los silos, se cree que podrían convivir algunos horadados en elMedievo con otros de la Edad de Bronce, lo que probaría que en este alto hubo un asentamiento poblacional  entre el 1700 y el 800 antes de Cristo. Una vez que ya no les servían para su función original de almacenaje de alimentos o cosechas, se convertían en basureros a los que arrojaban todo tipo de desechos, como por ejemplo útiles domésticos rotos.En el yacimiento hay restos de cerámica vidriada, medieval o moderna, pero ninguno de sigillata, lo que sería un indicio clave de presencia romana. No obstante, habrá que esperar a que concluya el estudio para conocer los resultados.


sábado, 5 de diciembre de 2020

-De Atapuerca al mundo. 20 años de Atapuerca.

 Fuente: https://www.burgosconecta.es

La de los yacimientos de Atapuerca es una historia compleja y apasionante, que, a la luz de los hallazgos encontrados en las últimas décadas, se remonta millones de años. Sin embargo, como suele suceder con los grandes descubrimientos, fue el azar el que sacó a la luz esa historia. Aunque numerosas crónicas de la Edad Media ya apuntaban a la presencia de cuevas en el entorno de Atapuerca, éstas pasaron prácticamente inadvertidas durante siglos. Sólo los lugareños las conocían, y de manera muy superficial, sin imaginar lo que escondían sus entrañas. Tampoco les interesaba, por cierto. En una época en la que la supervivencia era el objetivo prioritario, poco interés despertaban los huesos y restos que contenían. Si acaso, eran caldo de cultivo de historias de fantasmas. 

Los tres codirectores mostrando los hallazgos de una campaña.

Y así permanecieron los yacimientos durante muchas generaciones hasta que a finales del XIX, la zona despertó interés comercial. En 1896, en pleno apogeo del ferrocarril, la empresa birtánica The Sierra Company Limited posó su atención en la sierra de Atapuerca. Su objetivo era conectar la minas del entorno de Monterrubio de La Demanda con la ría de Bilbao, donde los altos hornos necesitaban ingentes cantidades de materia prima para seguir sacando su producción. 

Aunque inicialmente, el proyecto del ferrocarril no atravesaba el complejo de los yacimientos, la compañía decidió crear un paso a través de ella para, en teoría, aprovechar la piedra caliza del entorno. Y fruto de esa decisión, se abrió una herida a través de la sierra de Atapuerca. Una trinchera de poco más de medio kilómetro de longitud que dejó al descubierto varias cavidades colmatadas de sedimentos milenios atrás. Esa obra, que se llevó por delante toneladas de restos -sólo la Historia conoce su valor-, fue, sin embargo, clave para los yacimientos. Richard Preece, promotor del ferrocarril, no tenía ni idea- y seguramente no le importaba-, pero acababa de sacar del olvido la Gran Dolina, la Galería y la Sima del Elefante, los tres primeros yacimientos de Atapuerca en ser investigados de manera exhaustiva.

Sin embargo, aún hubo que esperar mucho para que comenzara de verdad el estudio de los yacimientos. La compañía férrea cerró en 1911, dejando tras de sí maquinaria, material y, sobre todo, toneladas de sedimentos con numerosos restos fósiles al alcance de la mano. Eso atrajo durante décadas a investigadores, curiosos y expoliadores a partes iguales, pero en ningún momento se profundizó en el estudio de aquellas cuevas cercenadas. De hecho, durante algunos años continuó el trabajo de extracción de materiales en el entorno, destruyendo, nuevamente, restos que ya nunca verán la luz.

En todo caso, no fue hasta la década de los 60' del siglo pasado cuando de verdad arrancó el espíritu investigador de la mano del equipo de Francisco Jordá y del Grupo espeleológico Edelweiss, que durante varios años documentaron las principales cavidades del complejo. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 1976 de la mano de Emiliano Aguirre , quien comenzó a estudiar en profundidad los yacimientos. El paleontólogo gallego, uno de los más reputados de su generación, vio claramente el potencial de los yacimientos, donde los restos, a menudo, se encontraban a la vista debido a la acción humana que ya había modificado para siempre el paisaje del complejo.

A la vista de aquel potencial, Aguirre se volcó en el proyecto de investigación, reclutando para ello a varios jóvenes paleontólogos que colaboraron estrechamente en el desarrollo de las primeras campañas de excavación intensivas. Entre ellos, por cierto, ya estaban Eudald Carbonell, José María Bermúdez de Castro y Juan Luis Arsuaga. Durante las décadas de los 70' y los 80', su atención se centró en los yacimientos más visibles y a priori con mayor potencial, como la Gran Dolina, la Galería o la Sima de los Huesos. Los hallazgos fósiles y líticos se amontonaban poco a poco.

Fue entonces, en 1990, cuando Aguirre cedió el testigo a Arsuaga, Carbonell y Bermúdez de Castro. Y lo suyo fue prácticamente llegar y besar el santo. Y es que, en los años siguientes, Atapuerca alcanzó fama mundial gracias a los hallazgos prácticamente consecutivos de los cráneos nº4 (Agamenón) y nº5 (Miguelón), así como de un bifaz de cuarcita (Excalibur), todos ellos en la Sima de los Huesos. No obstante, el descubrimiento más importante de Atapuerca aún esperaba en la Gran Dolina. Allí, en un estrato especialmente rico en material fósil, salieron a la luz en 1994 restos humanos datados hace 800.000 años. Unos restos que finalmente fueron catalogados como Homo Antecessor, un antepasado del Sapiens que hasta entonces no se había documentado y que permitió conectar parte del árbol genealógico de los humanos. 

Aquel hallazgo fue, sin duda, clave, ya que se trataba de los restos del 'primer europeo'. La repercusión del descubrimiento fue mundial, con centenares de artículos en las principales publicaciones científicas y un reconocimiento unánime, que sirvió para que el complejo, que ya era Bien de Interés Cultural, fuera inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en el año 2000. Apenas tres años antes, el equipo investigador había recibido el Premio Príncipe de Asturias en 1997.

Ese fue el espaldarazo definitivo del proyecto. A raíz de aquellos dos hitos, administraciones, empresas y sociedad en general se volcaron con el proyecto, que fue aumentando en recursos humanos y materiales a medida que avanzaban los años. En este sentido, resultó fundamental la intervención de la Junta de Castilla y León, que durante la década de los 90' abrazó el proyecto y comenzó a inyectar recursos, consciente de que lo que el equipo investigador tenía entre manos era de una magnitud hasta entonces impensable.

Y con esos recursos, la investigación pudo expandirse a todo el complejo, localizando, documentando y analizando cavidades aún por explorar (el último frente se abrió hace apenas un par de años en Cueva Fantasma) y profundizando en el estudio de las ya localizadas. Y es que, el trabajo en la Sima de los Huesos, Cueva Mayor o Gran Dolina está lejos de acabar. De hecho, en la campaña de 2008 se localizó una mandíbula datada en 1,2 millones de años.

Sea como fuere, entrado ya el siglo XXI, el proyecto investigador ya había sentado unos más que sólidos cimientos para continuar su trabajo durante décadas. No obstante, todavía quedaba un hito por conseguir. Y es que, de poco sirven los hallazgos científicos si no vienen acompañados de divulgación. Eso bien lo sabían los miembros del equipo investigador, que desde un primer momento intentaron por todos los medios involucrar en el proyecto a la población local y crear una suerte de nicho cultural y científico alrededor de los yacimientos.

Para ello, a finales de los 90' se sistematizaron las visitas guiadas y la Junta adaptó en Ibeas el Aula Arqueológica Emiliano Aguirre, un pequeño espacio donde mostrar los hallazgos más relevantes. Aquella instalación, gestionada por Asociación Cultural de Amigos del Hombre de Ibeas y Atapuerca (ACAHIA), supuso una primera experiencia, pero pronto se comprobó que no estaba a la altura de los descubrimientos. Había que hacer algo. Algo grande, capaz de poner a los yacimientos de Atapuerca a la altura que se merecían. Y de ahí, surgió el Complejo de la Evolución Humana.

 Iniciado el milenio, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Burgos y la administración central se pusieron manos a la obra para sacar adelante un proyecto llamado a ser un referente cultural y científico en todo el mundo. Para ello, se eligió la parcela del antiguo cuartel de Caballería, usada durante décadas como aparcamiento en pleno centro de la capital provincial. Allí, tras un concurso de ideas en el que participaron algunos de los estudios de arquitectura con mayor proyección internacional, Juan Navarro Baldeweg proyectó un complejo de tres edificios independientes, pero interconectados entre sí, dedicados respectivamente a la investigación (CENIEH), la divulgación (MEH) y la cultura (Fórum Evolución). Un complejo que, a pesar de no ser el que mejor recuerdo dejó de los proyectos presentados, se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad una década después de su inauguración. 

Y mientras tanto, los hallazgos siguen llegando año tras año. Incluso en este 2020, cuya campaña se vio condicionada por la pandemia de la covid-19. Sólo el tiempo dirá qué más secretos guarda en sus entrañas la Sierra de Atapuerca.

 

-Atapuerca, 20 años después del 'renacimiento'.

Fuente:  https://www.lavanguardia.com

 Son mundialmente conocidos y los hallazgos de las últimas décadas en esta sierra próxima a la ciudad de Burgos han sido objeto de múltiples publicaciones especializadas y generalistas, aunque Atapuerca despertaba la curiosidad científica décadas antes.Desde que en 1997 sus tres codirectores fueran galardonados con el Premio Príncipe de Asturias y sobre todo gracias a la declaración pomo patrimonio de la humanidad por la Unesco, tres años más tarde, los trabajos en Atapuerca, con antecedentes a mediados del siglo XIX, se han intensificado en los últimos años.Este reconocimiento y protección reforzada por ser un referente obligatorio para cualquier estudio de la evolución humana, fue el detonante de un desarrollo que afectó a todo el complejo, pero también a las instalaciones que lo complementan.

Excavación en Atapuerca

 El Museo de la Evolución Humana, el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana y dos centros de interpretación y recepción de visitas más próximos a los yacimientos, en Ibeas de Juarros y Atapuerca, han amplificado el efecto Atapuerca con el apoyo de la fundación que refuerza la divulgación de todo lo relacionado con la evolución humana y contribuye a potenciar el carácter científico de los yacimientos. La clave está sin duda en la habilidad de los tres codirectores de Atapuerca -Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell- para diseñar en torno a Atapuerca todo un proyecto de “socialización científica”. Los tres atribuyen buena parte del mérito a la riqueza de los yacimientos, un complejo que se reparte por toda la sierra y que es el único del mundo capaz de ofrecer una panorámica completa de la evolución humana desde hace al menos 1,2 millones de años hasta prácticamente la actualidad, lo que ofrece una perspectiva inédita hasta ahora.

Declarada Espacio Cultural por la Junta de Castilla y León en julio del año 2007, la sierra de Atapuerca cuenta en su interior con un auténtico hormiguero de simas y galerías en un corredor natural, a caballo entre el clima atlántico y el mediterráneo, lo que permite encontrar en ese entorno restos de homínidos y su presencia, pero también de fauna y especies vegetales que ofrecen una visión muy completa de las diferentes épocas. Las primeras exploraciones de la zona se remontan a la mitad del siglo XIX; de hecho en 1863 Felipe de Ariño solicitó la concesión en propiedad de la cueva y cinco años más tarde, en 1868, Pedro Sampayo y Mariano Zuaznávar realizaron una descripción detallada de esa cueva, conocida entonces como “Sima de los Huesos”.

Pese a las pequeñas exploraciones, muchas veces sin ningún cuidado de la zona, y la multitud de robos y destrucción en su interior, la Sima de los Huesos sigue siendo hoy una de las partes más ricas del complejo de yacimientos, en la que se han encontrado 7.600 restos que, según el último estudio científico, podrían corresponder a 29 individuos, que vivieron hace unos 450.000 años.  Fue un hecho casual el que permitió redescubrir Atapuerca, cuando la construcción de una línea de ferrocarril, para transportar hierro y carbón a las siderúrgicas vascas por esta zona de Burgos, dejó en el lugar una gran trinchera, que aún da nombre a los yacimientos más emblemáticos: “La Trinchera del Ferrocarril”. La línea ferroviaria dejó de funcionar en 1910 y ese mismo año el arqueólogo Jesús Carballo descubrió el yacimiento y las pinturas de la cueva Mayor, que despertaron el interés de algunos de los arqueólogos más importantes del momento, entre ellos el abate Henri Breuil, uno de los padres del estudio del arte rupestre en Francia, o Hugo Obermaier, autor de El hombre fósil (1926), quienes acudieron a estudiarlos entre 1911 y 1912.

Tras un parón de varias décadas, en 1964 el profesor Francisco Jordá Cerdá inició las primeras excavaciones y unos años más tarde miembros del Grupo Espeleológico Edelweiss, que aún colabora con los codirectores de Atapuerca, descubrieron la galería del Sílex, que contiene restos de rituales funerarios y pinturas de la edad del bronce. En la misma época, el profesor Juan María Apellániz inició una serie de once campañas de excavaciones en el portalón de la cueva Mayor, en el que aún hoy trabaja un equipo comandado por Juan Luis Arsuaga. Pero uno de los chispazos que permite redescubrir Atapuerca se produjo en 1976, cuando el ingeniero de minas Trinidad Torres, que entonces realizaba su tesis doctoral sobre osos fósiles, acudió al antropólogo Emiliano Aguirre con lo que parecían restos humanos encontrados en la Sima de los Huesos.

Entre esos restos se encontraban una mandíbula, dos fragmentos de cráneo y algunos dientes que resultaron efectivamente ser humanos. Emiliano Aguirre, considerado el padre de las actuales prospecciones de Atapuerca, planteó en 1977 un proyecto de investigación cuyo objetivo era conocer la evolución humana en Europa durante el pleistoceno inferior y medio y formar un equipo de científicos españoles capaces de llevar a cabo tal misión. En el año 1991, Aguirre se jubiló y dejó el proyecto en manos de los tres codirectores actuales, entonces jóvenes investigadores muy prometedores que venían cada verano a trabajar en la sierra con sus propios medios y se mantenían buena parte de la jornada con agua en un botijo y algún bocadillo. Desde entonces, Bermúdez, Arsuaga y Carbonell han trabajado en paralelo en el avance de los yacimientos en el plano científico y en la divulgación de los hallazgos, en una estrategia que ha situado a Atapuerca en la cima del estudio de la evolución humana en Europa y uno de los principales yacimientos del mundo.

 

 

-Hallan en Atapuerca evidencias directas del origen de la gastronomía actual.

 Fuente: https://www.burgosconecta.es

El profesor e investigador del Laboratorio de Evolución Humana de la Universidad de Burgos Eneko Iriarte dio a conocer en la feria de Bérgamo la colaboración que la UBU está llevando a cabo entre la investigación en evolución humana y la gastronomía, donde se abordan asuntos directamente relacionados con la Agricultura, Tierra, Alimentación y Salud.En una ponencia conjunta con Burgos Gastronomy Creativity City, en la Feria Gastronómica 'Forme Creative', Iriarte subrayó el trabajo que vienen desarrollando en diferentes programas relacionados con la biotecnología y la nutrición, la tecnología de los alimentos o la gastronomía de vanguardia y el papel de Burgos como Ciudad Creativa de la Gastronomía, en la red de la que forma parte desde 2015. 

 Portalón de Atapuerca. /UBU

 Gracias a la cercanía de Burgos a los yacimientos arqueológicos de la Sierra de Atapuerca, a tan solo 15 km, este enclave excepcional distinguió la candidatura de la ciudad, convirtiéndola en un referente para el estudio de la evolución humana que también fue reconocido por la UNESCO, que la declaró Patrimonio de la Humanidad en 2000.

Eneko Iriarte afirma que «a lo largo de la evolución humana, la gastronomía ha definido a la humanidad, sus características, su propia evolución, sus atributos fisiológicos y más. La caza y la recolección han sido nuestro método de supervivencia hasta hace muy poco. La llegada de la agricultura y la domesticación de los animales se produjo en diversas partes del planeta hace menos de 10.000 años; fue la Revolución Neolítica, el inicio de nuestra forma de vida incluyendo no sólo los alimentos actuales (cereales, leche, alimentos fermentados, etc.) y los orígenes de la gastronomía, sino también la mayoría de nuestras enfermedades relacionadas con la dieta, por ejemplo Intolerancias relacionadas con la dieta o problemas de asimilación del gluten, entre otros».

El investigador subrayó que «los yacimientos arqueológicos no son solo huesos, sino restos de la vida cotidiana del pasado ... y, por supuesto, estudiamos muchos restos e indicadores de la dieta, los alimentos, la salud y la evolución del paisaje ... y encontramos abundantes indicadores relacionados con la agricultura, la tierra, la alimentación y la salud pretéritos y actuales».

Este profesor presentó en la feria al niño del Neolítico, llamado Matojo, que murió a la edad de seis años en el sitio El Portalón en Atapuerca: una cueva increíble para estudiar los últimos 10.000 años de vida humana y Evolución socioeconómica. «Nuestro análisis paleogenético y paleoantropológico de los restos de Matojo reveló que sufría de raquitismo y escorbuto severo relacionado con la dieta ... probablemente debido a problemas metabólicos relacionados con el consumo de lácteos durante episodios de hambruna ... ya que él, como la mayoría de la gente del Neolítico, era intolerante a la lactosa ... Exactamente como un número creciente de personas hoy en día. Nuestra investigación tiene como objetivo descubrir, por ejemplo, los mecanismos que llevaron a convertir nuestra sociedad en tolerante a la lactosa ... un tema de gran interés en la medicina alimentaria actual, y donde parte de la solución podría descubrirse gracias a investigadores creativos y colaborativos de áreas investigadoras aparentemente lejanas».

Como lo hicieron sus habitantes neolíticos, gracias a su geografía caracterizada por una gran variedad de climas y altitudes, la provincia de Burgos genera una gran abundancia de productos diferentes de su cuidada agricultura, ganadería y manteniene, casi invariables, costumbres como la caza y la pesca.

Eneko Iriarte esgrimió que Burgos también es conocida en toda España por su alimentación gracias a los productos que llevan su nombre, los más populares, la morcilla de Burgos o el queso fresco, disponibles en diferentes variedades locales; y el cordero lechal, los asados y los guisos que atraen cada vez más a los amantes de la comida.

Y, por supuesto, no olvidó las legumbres, base de la dieta mediterránea, la magnífica judía de Ibeas y la judía caparrón de Belorado que tiene una piel muy fina y se cuece a fuego lento con un trozo de tocino y constituye el famoso guiso de la olla podrida, un plato delicioso y contundente; y, por supuesto, la patata de Burgos como guarnición imprescindible para estos platos.

También se refirió al pan y el vino el complemento perfecto de estos productos de la región destacando el manjar del pan de la torta de Aranda regado con los vinos de la Denominación de Origen de Arlanza o Ribera del Duero, dos comarcas vitivinícolas consolidadas en el mercado nacional e internacional.

A esta oferta culinaria se suman los platos en miniatura que preparan y con los que nos tientan en restaurantes, bares, cafeterías, tabernas y posadas, desplegando una atractiva selección de tapas o raciones, que constituyen una excusa más que suficientes para ir a Burgos y disfrutar de una escapada gastronómica.

Estas, a su juicio, son solo algunas de las razones por las que Burgos se ha convertido en una Ciudad Creativa de la Gastronomía, en el corazón de la provincia, donde puedes disfrutar de estos manjares.

En los yacimientos arqueológicos de la sierra de Atapuerca se han encontrado evidencias directas del origen de esta gastronomía actual:

«Encontramos –advirtió el profesor Iriarte- evidencias de los más antiguos cereales y legumbres peninsulares, principal cultivo en Burgos en la actualidad, que fueron introducidos por las primeras poblaciones del Neolítico hace 7500 años y, lo que es más importante, su evolución desde entonces hasta la actualidad a través de diferentes culturas y costumbres».

Lo mismo ocurre con los animales domésticos que nos alimentan desde entonces y tienen una especial tradición en la gastronomía burgalesa, como el cordero, la morcilla, etc . o el queso, el pan o bebidas como la cerveza o el vino, todos productos locales bien conocidos que fortalecen nuestra economía y definen nuestra dieta y salud alimentaria.

El profesor de la Universidad de Burgos señaló que «a través de las técnicas de análisis arqueológicos y biomoleculares, estamos descubriendo restos de diferentes productos y alimentos, incluso recetas, que contenían las vasijas de cerámica que recuperamos hace miles de años ... y trazamos su evolución en el tiempo hasta nuestros platos. Abrimos nuevas fronteras en el uso y elaboración de productos y recetas realmente ancestrales a nuestros magníficos y muy creativos cocineros».

En el actual escenario climático y social incierto y cambiante, el profesor argumentó que todos estos productos y formas de vida deben preservarse y fomentarse para las generaciones futuras ... »Es nuestra responsabilidad compartida preservar nuestros productos, nuestra forma de vida y el medio ambiente para dejar a las generaciones futuras un mejor legado; un mejor legado que vendrá de personas conscientes que viven en ciudades creativas como Burgos y el resto de las ciudades presentes en este congreso».