martes, 1 de julio de 2014

-Novela "Peña Amaya", de Pedro Santamaría.

Como una atalaya de 1.400 metros de altura se erige Peña Amaya. Este rincón en cuyo suelo brota la historia en cada piedra o peñasco es el elegido por el escritor Pedro Santamaría para recordar uno de los episodios que configuran la historia de Cantabria. Peña Amaya interesó al artista por un episodio del que hay pocas referencias históricas. La lucha de los pueblos cántabros contra el asedio de los visigodos en el año 572. Una novela para la que se ha valido de escasas referencias bibliográficas. Las referencias de Braulio de Zaragoza sobre la vida de San Millán. En ella se cuenta como el santo acude al Senado cántabro de Amaya para relatar su visión: la ciudad será tomada y para salvar sus almas deben convertirse al cristianismo. También acude a otras referencias escritas como la crónica de Juan de Biclaro que cuenta que con la conquista de Peña Amaya, Leovigildo toma Cantabria.

A partir de la conquista de los godos, Amaya será la capital, después con la reconquista el cerro será repoblado, con incursiones árabes. Llegó a tener poblado medieval pero de aquel rico pasado apenas quedan vestigios observables a primera vista. «Es un rincón abandonado en lo que al estudio arqueológico se refiere. Lo único que he podido tomar para documentar la novela han sido referencias históricas... Creo que con poco dinero se podrían hacer trabajos muy interesantes porque incluso cuando caminas ves trozos de cerámica, hay restos de los castros...», reivindica el autor.

Santamaría es licenciado en Derecho,  fue profesor de inglés y castellano en Taiwan pero es un apasionado de la Historia y por tanto de novelar determinados hechos. «Es una forma excelente de acercarse al pasado siempre me gustó la Historia como una forma de entender el presente pero también, quizás, por que es cierto eso que dicen que no hay mejor novela que los hechos pasados», reflexiona. Por otro lado, ve en este género la posibilidad de realizar «divulgación, de rescatar periodos poco conocidos o lugares un poco olvidados como sucede con este capítulo de la historia cántabra y Peña Amaya», señala.

En Peña Amaya, editado por Pamies, Santamaría retoma el duro enfrentamiento bélico entre el poderoso rey visigodo Leovigildo con las fieras tribus cántabras atrincheradas en esta atalaya donde habían dispuesto un sistema de autogobierno. La parte visigoda está relatada por un joven cronista de forma aséptica y burocrática. Estos escritos están presentes al final de cada capítulo y son «como un contraste ante la crueldad de la guerra». En el lado de los cántabros el relato es en tercera persona y se basa en dos hermanos. Necón, el guerrero, y Tomás, el monje, conocido como Urbico antes de convertirse al cristinanismo. Ambos «encarnan una lucha entre la espada y la palabra». Una historia apasionante que rescata del olvido un rincón singular de Burgos.

Fuente:  http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/2014-07-01/la-historia-que-esconden-las-piedras

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