domingo, 24 de enero de 2010

-Restauración del teatro romano de Clunia .

La restauración del teatro romano de Clunia con el fin de acondicionarlo para que pueda seguir acogiendo representaciones artísticas, impulsada por la Diputación de Burgos, va a conllevar la reintegración en la escena de algunos elementos que han ido apareciendo fruto de las sucesivas campañas de excavación y consolidación. Unas intervenciones que han permitido recuperar parcialmente la configuración arquitectónica de parte de esta importante pieza, una de las más relevantes del período romano en la región.
El proyecto está concebido para que el recinto siga vivo y mantenga su uso escénico, compatible con la conservación de su valor arqueológico, según los arquitectos redactores. En esta línea plantean unos trabajos que permitirán un rescate mayor del edificio con intención de abordar su investigación arqueológica y su consolidación como espacio público.


La empresa Construcciones Ortega es la encargada de acometer esta obra, que desarrollará en cinco meses, por un importe de 806.676 euros. La intervención prevé construir una pasarela semicircular de madera de remate superior del teatro y un banco delimitador. Un elemento que permitirá recomponer la totalidad de la geometría del teatro, la visita del monumento sin pisar las ruinas originales e instalar bajo ella un drenaje que evite que las aguas de escorrentía bajen por el teatro, como hacen desde su abandono, ocasionando su enterramiento.
En cuanto a las caveas (graderíos), con el fin de evitar el deterioro del material original se pretende alojar a los visitantes fuera de la superior y parte de la media que aún se conservan. Así se instalarán unas gradas realizadas mediante traviesa de madera y tierra vegetal, sobre las que colocar asientos individuales que no podrán permanecer de continuo dadas las características de conservación del teatro, con sus correspondientes escaleras de acceso. Para facilitar la asistencia de discapacitados se han reservados zonas en la pasarela superior, con acceso a nivel desde la carretera.


Esta propuesta habilitará espacio para 1.193 espectadores, lo que no cubre todas las necesidades, por lo que se prevé en función de cada espectáculo montar además instalaciones complementarias en base a la normativa.
La intervención en el conjunto de la escena es la parte más ambiciosa, un elemento arquitectónico añadido necesario para proteger los restos y realizar las representaciones artísticas. Asimismo permite completar la interpretación espacial de todo el teatro dando una lectura clara del mismo al visitante al recomponer la geometría de la escena y sus elementos.
Así se plantea reconstrucción del Fronspulpitum -la línea que delimita la Orchestra contra el escenario propiamente dicho- mediante piezas prefabricadas, evocando la forma original y alcanzando una altura que permita instalar escenarios provisionales.

El proyecto también apuesta por la anastilosis - reconstrucción de una ruina gracias al estudio metódico del ajuste de los diferentes elementos que componen su arquitectura- de algunos elementos de la escena. «La monumentalidad de las piezas y de la composición del frente escénico son de una calidad excepcional», afirman en base al material aparecido.
La reconstrucción se realizará mediante copias, para preservar el material genuino, que se colocarán en su posición original con el objeto de dar una aproximación más real del espacio del teatro, pero manteniendo el poder evocador del monumento en su estado actual y evitando la imagen de reconstrucción ideal. En concreto se situarán las dos basas y fragmentos de fustes que flanquean la Valva Regia -puerta central de la escena- y se recuperará la forma del umbral de ésta instalando los escalones y los plintos sobre los que se apoyan esas columnas.

La actuación comprenderá además una cubierta en el Postscenio -detrás de la escena se levantaban los almacenes y los cuartos de los actores- y una plataforma para acceso de los actores. En el Parascenio (ala posterior) norte se dispondrá de un pabellón abierto realizado en madera y cubierta de cobre. El objeto es facilitar la protección de piezas encontradas y apoyar los accesos al teatro desde su parte inferior, sector del que se reconfigurará toda su topografía.   

Fuente: diariodeburgos.es

sábado, 23 de enero de 2010

-En busca de la antigua judería.

El nuevo PGOU que acaba de ser inicialmente aprobado contempla el establecimiento de un sistema general de espacios protegidos en la ladera oeste del cerro del Castillo. Situado lo largo de la calle Las Murallas, junto al arco de San Martín y el antiguo seminario ahora convertido en el hotel Abba, su recalificación implicará hacerlo poco menos que intocable.


El planeamiento urbanístico refleja en este lugar una gran ‘mancha’ de protección que será concretada en los próximos meses mediante una ficha específica que concrete su justificación y que quede incorporada en la aprobación definitiva del Plan.
Luego el Ayuntamiento tendrá que obtener esos suelos privados e indemnizar a sus propietarios, pero cuando el proceso concluya la ciudad se hará con un tesoro potencial. Porque el objetivo final de la actuación es la búsqueda de la vieja judería, a la que todos los expertos historiadores y arqueólogos sitúan en esta parte de la colina que domina la ciudad.

La aljama de Burgos fue la segunda más importante de Castilla, después de la de Toledo, y en su época de esplendor entre los siglos XIV y XV llegaron a vivir en ella casi 700 judíos, lo que en la época suponía casi un 10% de la población en la ciudad. Sin embargo, apenas quedan vestigios aunque las recientes excavaciones en el entorno de San Martín revelaron importante información sobre su emplazamiento.
Los trabajos realizados en el verano de 2008 que permitieron sacar a la luz restos de muralla o fósiles de soldados franceses de la Guerra de la Independencia descubrieron también una entrada en la parte más alta de la ladera que se identificó como la antigua Puerta de los Fierros y que sería el acceso a la judería.
El descubrimiento llamó la atención incluso del presidente de las Comunidades Judías en España, Jacobo Israel, quien se entrevistó con el alcalde pocos días después. A raíz de aquello Juan Carlos Aparicio anunció su intención de buscar la colaboración de los judíos en la recuperación del posible yacimiento. El primer paso dado por la administración local será su protección urbanística.

El concejal de Fomento, Javier Lacalle, subraya que «se trata de conocer un poco más de nuestra historia en la que pudo ser la ‘zona cero’ de la ciudad». Por el momento los responsables municipales quieren ser prudentes, pero hablan de «estudiar, analizar y en su caso proteger» los restos que pudieran encontrarse.
Para ello se deberá habilitar un programa de excavaciones cuya ambición vendrá determinada por múltiples factores. En los trámites tendrá un importante papel la Junta de Castilla y León a través de su departamento de Patrimonio, pero también la Universidad de Burgos que cuenta con historiadores especializados en la antigua aljama burgalesa.  

Fuente: diariodeburgos.es

martes, 19 de enero de 2010

-Palacio de Castilfalé

El Palacio de Castilfalé, conocido con este nombre en honor a sus últimos propietarios, los condes de Castilfalé, es una solemne edificación levantada a mediados del siglo XVI, en la calle Fernán González, en pleno Camino de Santiago y en la zona más lujosa de la ciudad renacentista, donde los mercaderes enriquecidos y ennoblecidos situaban sus residencias.
Frente a la puerta catedralicia de la Coronería, se levantaba en la segunda mitad del siglo XV la casa de los Colonia. Sobre el solar de la misma y de otro solar contiguo, propiedad de Nicolás de Gauna, éste último encargó al artista cantero Juan de Vallejo y al maestro carpintero Juan de Aras, en 1550. la construcción de un palacio.

En 1565 fue adquirido por el mercader y regidor Andrés de Maluenda y el edificio se convirtió en la casa señorial del mayorazgo de los Maluenda. En el siglo XVII el titular era la familia Brizuela y la casa se conoció durante el XVII y XVIII como Casa de los Brizuela. A finales del siglo XVIII estuvo habitada por Antonio Valdés y Bazán, Bailio General de Marina, quien la vendió a Heliodoro Jalón, maqués de Castrofuerte, que la convirtió en casa de vecindad.

Como era habitual en la arquitectura civil burgalesa, el edificio fue construido en piedra y ladrillo, siendo objeto de transformación por sus sucesivos propietarios.Del palacio primitivo aún conservamos la portada, el zaguán, el patio y la escalera monumental. Lo más significativo del conjunto es la bella portada principal, con arco de medio punto, de rosca moldurada, flanqueada por balaustres. En las enjutas aparecen dos bichas de extremidades drapeadas y sobre la cartela de la clave del arco se encuentra un jarrón con fruta. Encima de la cornisa se encuentra un escudo inclinado y rodeado de decoración vegetal a modo de lambrequines. Los símbolos heráldicos corresponden a los Maluenda de la Torre, apellidos del segundo propietario de la casa.

Las estancias se ordenan alrededor de un patio principal de pequeñas dimensiones. De forma cuadrada, los cuatro lados presentan soportes de ascendencia gótica. Del zaguán arranca una monumental escalera de dos tramos, con descansillo iluminado por una ventana de asiento. La escalera desemboca en el corredor y forma una tribuna sobre el zaguán. Al fondo del corredor se inicia la escalera de subida a la planta noble.
Destaca su artesonado, el más valioso de su época, en cuanto a arquitectura civil se refiere, en Burgos, denominado "la media naranja". De base octogonal, el tránsito a la planta cuadrada del hueco de la escalera se realiza por medio de cuatro pechinas. El artesonado está formado por octógonos de tema mitológico, alternando con bustos, todo de gran relieve.

Sus últimos propietarios, los burgaleses D. García Muñoz Jalón y Dña. Asunción Vinuesa Bessón, condes de Castilfalé, lo adquirieron en 1920. Reformaron el palacio, abriendo nuevos vanos y convirtiendo ventanas en balcones y lo adornaron según la moda postmodernista con escayolas que copian el estilo plateresco burgalés.Lo legaron testamentariamente al Ayuntamiento de Burgos, que lo recibió en 1969, donando, también, parte de su biblioteca y otros bienes artísticos. El Ayuntamiento procedió, a partir de 1985, a su restauración y rehabilitación como Archivo  Municipal, que fue inaugurado en 1990.

En el edificio residieron ocasionalmente, además de sus propietarios, el rey Fernando VII, Napoleón I y el político José Calvo Sotelo.
En el palacio podemos ver objetos muebles de gran valor artístico como un arca de hierro con tres herraduras de seguridad, de estilo flamenco, un bargueño de madera noble con incrustaciones metálicas y de concha y cuadros de importantes pintores burgaleses: Marceliano Santa María, Isidro Gil y Dióscoro Puebla, así como una interesante colección de pintura y escultura contemporánea.

Y allí se casaron el día 16 de enero de 2010 Ana y Andrés. Felicidades

Fuente: www.aytoburgos.es

martes, 29 de diciembre de 2009

-Los Cartularios de Valpuesta contienen las palabras más antiguas escritas en español.

Un estudio que acaba de culminar el Instituto de la Lengua de Castilla y León (ILCYL) confirma que los Cartularios de Valpuesta contienen las palabras más antiguas escritas en español, más de un siglo anteriores a las registradas en las Glosas Silenses o Emilianenses.

El director del ILCYL, Gonzalo Santonja, ha explicado que mientras las glosas registradas en los monasterios de Santo Domingo de Silos (silenses) y San Millán de la Cogolla (emilianenses) son del siglo XI, los cartularios de Valpuesta contienen palabras en español escritas en el siglo IX. Santonja ha insistido en la complejidad del estudio que será publicado en los próximos meses, "aunque la preocupación -ha dicho- es más por evitar erratas que por sacar la publicación antes". El director del ILCYL se ha mostrado "muy satisfecho" por el resultado del estudio dada la dificultad de analizar este compendio de documentos que fueron agrupados por un clérigo del santuario de Valpuesta, en el norte de la provincia de Burgos, en el siglo XII.

Aunque habitualmente se utiliza la denominación de cartulario para un documento escrito por dos o tres personas a lo largo del tiempo, en este caso se trata de un compendio de documentos que el clérigo realizó con todo lo que iba encontrando en el santuario.De hecho, la complejidad del estudio se encuentra en que se trata de escritos realizados en diferentes momentos por más de una treintena de personas, lo que ha hecho "muy difícil" identificar "la mano" que elaboró cada uno de estos textos.

Santonja ha señalado que no se trata del origen del español, sino del registro escrito más antiguo que se conoce hasta ahora "porque el español nació en la calle, no en un monasterio ni debajo de ninguna piedra". En este sentido, ha criticado los "localismos" que pretenden vincular el nacimiento del idioma a un monasterio concreto, lo que ha calificado de "patochada".

Para Santonja las lenguas "son del pueblo" y es "paradójico que haya señores que digan que todas las lenguas nacen en la calle y luego afirmen que el español nació en tal o cual monasterio".
El director del ILCYL ha destacado el esfuerzo de estudio del origen del español que está realizando este organismo creado hace nueve años, aunque realmente sólo lleva trabajando de forma efectiva siete, los dos últimos en la sede del Palacio de la Isla, en la capital burgalesa.


lunes, 21 de diciembre de 2009

-Espías en Burgos durante la Segunda Guerra Mundial.

Artículo de R. Pérez Barredo publicado en Diario de Burgos.



Como ‘Capital de la Cruzada’, Burgos fue un hervidero de gentes durante los tres años que duró la contienda civil. A los militares que llegaron de toda la España sublevada les siguieron corresponsales de prensa, intelectuales, artistas y una muy diversa fauna; personajes algunos que acabarían protagonizando algunos de los capítulos más destacados de aquellos años bélicos, los más convulsos del siglo XX. Mención especial merece el capítulo de lo espías, actores singulares cuyo papel suele determinar el devenir de una guerra. Este periódico ya contó el caso de Kim Philby, británico de nacimiento pero agente al servicio de Stalin que cubrió la guerra como corresponsal del periódico The Times con dos misiones, informar de los planes bélicos de los rebeldes y asesinar en Burgos al caudillo. Philby es considerado el mayor espía del siglo XX, ya que su acción como agente doble se prolongó durante toda la guerra fría.
Ahora un documental rescata la memoria de otro de los espías más importantes de la época: el español Juan Pujol García, conocido con el alias de ‘Garbo’, a quien se le atribuye la confusión de Hitler para que prosperara con éxito el desembarco aliado en las costas Normandía, maniobra militar clave en la derrota posterior del III Reich durante la Segunda Guerra Mundial. La cinta recupera la memoria de ‘Garbo’ y de alguien más: su mujer, Araceli González Carballo, colaboradora esencial del primero en su rol de agente doble para derrocar al fascismo y a quien la historia no había atribuido con justicia su enorme contribución a este fin. La película se llama Hitler, Garbo... y Araceli, ha sido realizada por Lugopress y se estrenará el próximo mes de enero.
Juan Pujol nació en Barcelona en 1912. Tras el golpe militar de julio de 1936 fue llamado a filas por el ejército republicano, al que dio calabazas escondiéndose durante más de un año en casa de unos amigos; cuando fue descubierto corrió a alistarse pero con un único objetivo: pasarse a las filas de los sublevados. Cuando lo consiguió fue reclutado y enviado a Burgos, donde pasó varios meses. El joven oficial franquista se enamoró en la capital castellana de una joven empleada del nuevo Banco de España. Se llamaba Araceli González Carballo. Había nacido en Lugo en 1914, en el seno de una familia acomodada. Tras el estallido de la contienda trabajó en un hospital de sangre de su ciudad natal. Sin embargo, sintió la necesidad de salir de allí y gracias a las gestiones de su padre consiguió un trabajo como secretaria en la sede del Banco de España que los rebeldes habían abierto en Burgos. José de Cora, director del documental, señala que la familia de Araceli mantenía un relación de amistad con Antonio Goicoechea, director del banco, y que fue gracias a éste por el que fue contratada en la entidad. «Fue en Burgos donde nació no sólo la relación entre Araceli y Juan, sino que posiblemente allí, tras conocerse y enamorarse, planearan su futuro».

En este sentido, destaca De Cora la importancia del Hotel Condestable (el edificio de la calle Vitoria cuyos bajos ocupa hoy Zara), hervidero de todo tipo de personajes y que ellos frecuentaban. «Sabemos que ellos se movieron mucho en ese ambiente, por eso vimos clara la necesidad de aparecieran tomas de ese lugar», apunta el director de Hitler, Garbo... y Araceli. De hecho, en el documental se han recreado varias escenas de interior (aunque incluye imágenes reales del edificio tal y como estaba entonces), en una de las cuales -y que ilustra este reportaje- se puede ver a un hombre leyendo Diario de Burgos. La persona que sostiene el ejemplar ficticio del periódico burgalés no es otro que Kim Philby, el gran espía británico.

Empieza la aventura. Desencantados del triunfo de Franco, quizás sospechando lo que se le avecinaba a España y posiblemente a Europa con el auge del fascismo en Italia y Alemania (lo que confirmaron sólo meses después, cuando Hitler invadió Polonia), el matrimonio se instaló en Madrid. Allí, y según De Cora impulsados por Araceli «que era la chispa», acudieron a la embajada británica con la oferta de ponerse a su servicio. Ésta declinó la sugerencia aunque les invitó a colaborar económicamente con la causa. Fue entonces cuando Araceli sugirió a su marido hacer el mismo ofrecimiento en la embajada alemana, con el argumento de que si conseguían entrar en el nido del águila serían vistos como elementos útiles por los aliados. Los alemanes se tragaron su proposición aunque les pusieron a prueba: debían conseguir un visado para poder entrar en Inglaterra.

Así que el matrimonio se puso manos a la obra: viajaron a Lisboa, donde Juan consiguió su propósito y obtuvo la falsificación perfecta de un salvoconducto, lo que convenció a los germanos. Juan Pujol se convirtió en un agente de la Abwehr, los servicios secretos del III Reich. Lo hizo con el apodo de ‘Arabel’, en referencia a la belleza de Araceli, que siempre acompañaba a su marido. Durante meses, hicieron creer a los alemanes que habían tejido una red de espionaje en Gran Bretaña, cuando en realidad seguían en Portugal, e informaban de sucesos que si bien no eran demasiado sustanciosos sí eran suficientes para mantener engañados a los nazis.
Gracias a un golpe de fortuna, Juan se enteró de la salida de una flota de barcos aliados del puerto de Liverpool e informó a sus superiores, que quedaron todavía más convencidos de su lealtad y de su utilidad. En ese punto, es Araceli la que creyó llegado el momento de contactar con los británicos y volver a ofrecerse. Fue precisamente ella la que consiguió hacer llegar esa proposición, que esa vez fue aceptada. Así, y ya bautizado con el sobrenombre de ‘Garbo’ (posiblemente por tratarse de alguien con tantas dotes para la interpretación como la famosa actriz sueca), Pujol se convirtió en agente doble del MI-5, el servicio secreto británico. Instalado en Londres, el matrimonio Pujol González desarrolló una intensa y peligrosísima labor de espionaje y contraespionaje que llegó a su momento álgido en el año 1944.



El desembarco aliado

‘Garbo’ y Araceli formaron parte de la llamada ‘Operación Fortitude’, que consistió en convencer a los nazis de que la invasión aliada que se iniciaría en Francia se produciría en Calais, a más de 200 kilómetros de Normandía, donde en realidad iba a producirse a comienzos del mes de junio. Hitler y sus colaboradores le tenían tanta fe a ‘Garbo’ que tardaron varios días en creerse que la de Normandía era la verdadera invasión. No en vano, sus jefes de la Abwehr habían recibido el siguiente mensaje del agente doble español: «Está perfectamente claro que el actual ataque es una operación a gran escala pero con carácter de divergencia…».
El documental Hitler, Garbo... y Araceli se proyectarán en los primeros días de enero en la televisión gallega. Su productora, Lugopress, tiene previsto vender la versión castellana, por lo que es muy posible que en breves fechas pueda pasarse por otros canales.  

viernes, 18 de diciembre de 2009

-Cuevas del Piscarciano


A pocos kilómetros de Soncillo, ya en término de Hoz de Arreba, se localiza el Complejo Kárstico de Piscarciano, una de las mayores cavidades de la provincia de Burgos. La carretera que enlaza ambas localidades realiza una curva muy acusada para librar el barranco de Vallengua, en el que se localiza la Hoya de Piscarciano que, en momentos puntuales, después de intensas precipitaciones o desnieves, llega a inundarse de agua, deparándonos una bella imagen del lugar bastante desconocida.


Con sus 14.300 metros de longitud, es el tercer complejo kárstico más largo de la provincia de Burgos.Está compuesto por tres cuevas: Las Arenas, Las Vacas y la propiamente denominada del Piscarciano, cuyo nombre le viene de un famoso bandolero que,  a principios de siglo XX, se escondía en estas cuevas.


Un sendero que discurre entre enormes bloques rocosos, a lo largo del río Trifón, conduce al enorme portalón de 28 metros de anchura de la cueva de Las Vacas. En las épocas de lluvias afloran en esta cueva resurgencias del río. Las Vacas tiene 422 metros de galerías, que comunican con el resto de las cuevas.
Cerca de aquí se ha localizado un pequeño yacimiento paleolítico del periodo musteriense. Desde la cueva de Las Vacas se puede acceder a la profunda hoya del Piscarciano, que en épocas de lluvias o deshielo se inunda casi por completo.


La gran humedad de este espacio ha favorecido la existencia de amplios y frondosos bosques de hayas.

jueves, 17 de diciembre de 2009

-Monasterio de Rioseco

En pleno corazón de la primitiva Castilla, junto al río Ebro, en el recóndito Valle de Manzanedo, las ruinas del que fuera el monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco nos hablan con elocuencia de un pasado que no debemos dejar enterrado entre sus piedras caídas y que estamos obligados a rescatar para la memoria.

El primitivo monasterio de Rioseco, Rioseco el "Viejo", estuvo hasta comienzos del siglo XIII un poco más al norte del lugar en el que se construyó el nuevo monasterio a partir del siglo XIII. La iglesia conventual del antiguo monasterio, que aparece en la documentación como Santa María de Suso y de la que todavía quedan algunas ruinas, quedó dentro de la heredad del nuevo monasterio en donde éste tenía sus parrales, por lo que andando el tiempo fue conocida como la iglesia de Nuestra Señora de Parrales.

Hasta el año 1171 no hay noticias del monasterio de Rioseco, pero existe un documento de esta fecha según el cual el monasterio de "Sancta Maria de Riuo Sicco", monasterio de propiedad particular o "proprium monasterium" perteneciente a los hijos de un tal Martino Martini de Uizozes, fue donado a la comunidad cisterciense de Quintana Suuar (Quintanajuar). Esta comunidad cisterciense se trasladó a finales del siglo XII a San Cipriano de Montes de Oca, en La Rioja, pero pocos años después, al parecer en el año 1204 y de una forma bastante irregular, en contra de la voluntad del monarca castellano Alfonso VIII y sin permiso del Capítulo General de la orden cisterciense, se establecieron en el antiguo monasterio de Rioseco que habían recibido como donación en 1171. A partir de su instalación en Rioseco, la comunidad cisterciense dirige todas sus operaciones de compras e intercambios de tierras a la formación de un coto redondo en torno al monasterio hasta conseguir un amplio dominio territorial.

Hay noticia de una importante inundación en el año 1216 que debió de ocasionar graves destrozos en el monasterio de Rioseco. Este hecho indujo a la comunidad cisterciense a la búsqueda de un nuevo emplazamiento en un pequeño altozano muy próximo al viejo monasterio, comprando a los Velasco un extenso solar e iniciando la nueva construcción inmediatamente para trasladarse, esta vez con permiso del Capítulo General, al nuevo monasterio hacia el año 1236.

En el siglo XIV,  Rioseco formaría uno de los más potentes patrimonios económicos  de los cistercienses castellanos. El término del monasterio  se limitaba al Norte por las granjas de Casaval y Fuente Humorera, al este por la de San Cristóbal y por el sur, al otro lado del río, por las de Retuerto, Robledo y Helechosa. Todo ello intercomunicado por un puente de madera sobre las aguas del Ebro.

En el catastro de Ensenada, se detalla que los monjes mantenían en el término redondo del monasterio 200 carneros, 16 vacas, 70 cabras, 31 chivos y 12 cerdos. En el s. XVI tenían 43 colmenas y una decena de molinos, además de un batan (máquina movida por agua compuesta de grandes mazos, que sirve para golpear, desengrasar y dar cuerpo a los tejidos de lana). El mas importante y rentable de todos los que poseía estuvo en el Ebro, junto a la senda que sube al monasterio. En 1775 seria totalmente reconstruido tras una riada que se llevo dicho molino y sus casas adyacentes. Su alto valor lo muestra el que, todavía en 1821, el gobierno liberal lo vendía por 90.000 rs.También consta en el cartulario del citado monasterio, que en la segunda mitad del s. XV, el monasterio poseía un molino en Cueva de Manzanedo. En 1775, existía una anguilera en el Ebro. Cierto criado se ocupaba exclusivamente de pescar, con el fin de abastecer a la comunidad.Poseían además, los monasterios de Hoz de Arreba, San Martín de Cornezuelo y San Vicente de Lon (Cantabria).

Dentro del recinto del monasterio existía además del templo, una hospedería, bajo la cual aun puede verse los establos para las mulas. En 1610 se hace un juego de bolos, y en 1666 una librería nueva. La gran campana de la espadaña es de 1598. Esta y otras mas pequeñas que tenia el monasterio, estan hoy en el lugar de Munilla.

Desde 1808 a 1809 los franceses, que se encontraban en Medina de Pomar, embargaron buena parte de los granos almacenados y desde este ultimo año hasta el 29 de Junio de 1814 tuvieron que exclaustrarse. Aunque volvieron a él, no duraron mucho ya que  el 29 de octubre de 1820, "los comisarios del gobierno revolucionario tomaron posesion de este monasterio". En publica subasta celebrada en Villarcayo, serían vendidos buena parte de sus bienes. Posiblemente  por su alto coste y la inutilidad del edificio, el monasterio quedaba sin vender. El edificio, abandonado, fue en parte aprovechado por la gente del lugar como almacén, parroquia y cementerio.
En 1855, a falta de licitantes, Francisco Arquiaga, comisario provincial de la subasta, cargó con aquella belleza inútil y desolada. Arquiaga desde el principio cedió el templo para el culto magnificamente equipado: retablos, cuadros, órgano, pila bautismal, etc... hasta que su nieta Margarita Arquiaga lo cedió a la Archidiócesis y comenzó su expolio, saqueo y degradación. Sirva el dato de que algunas de las estatuas de santos de la orden que coronaban una de las paredes sirvieron hace años de relleno de la cercana presa del Ebro.El monasterio fué un importante centro de riqueza con tierras repartidas principalmente en el Valle de Manzanedo, pero también poseían otras por el resto de la provincia provenientes éstas de sus anteriores localizaciones. Además, el monasterio intercambia solares con otros monasterios, por ejemplo el de San Martín de Elines.

En fin, un maravilloso Monasterio del que hoy sólamente podemos adivinar algo de lo que en su tiempo debió de ser este centro de riqueza en el norte burgalés.

Fuentes:
www.cidaddeebro.es
www.santamariaderioseco.es

martes, 3 de noviembre de 2009

-Campos de concentración en Miranda.


El líder nazi Himmler visitó Miranda de Ebro en 1940. Llegó a nuestro país para repatriar a prisioneros alemanes y buscar junto a una legión de agentes de la GESTAPO a espías del bando aliado. Pero, para entonces, ya había en Miranda uno de los !188 campos de concentración que existían en España! En concreto, el ubicado en Miranda fue construido en 1937 por sus habitantes de manera forzosa, puesto que abundaban allí los enemigos de Franco y los republicanos.
Fue levantado en apenas dos meses y, en no pocas ocasiones, se encontraron allí encerrados entre tres y cuatro mil presos republicanos, a los que se clasificaba en función de su "crimen" y vinculación política, aunque también fueron recluidos delincuentes comunes y homosexuales.

En total, al lugar fueron destinadas 65.000 personas. Posiblemente, el de Miranda fue uno de los que más "inquilinos" acogió. Y aunque las cifras son muy confusas, por los campos de concentración españoles pasaron entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Allí, las condiciones de vida fueron inhumanas. Los presos eran mera mano de obra. Se dedicaban a trabajar organizados en batallones de obreros. Construyeron líneas de ferrocarril, pantanos, presas, canales... o monumentos; el más conocido de todos fue el Valle de Los Caídos.

Pero el caso de Miranda es especial por otro motivo. Y es que tras la visita de Himmler, y en tiempos en los cuales Franco y Hitler aún se tanteaban, el oficial nazi Paul Vinzer fue "nombrado" director del centro y durante dos años dirigió los designios y labores de los presos que se encontraban en su interior. Además, a los nazis esta subsede de sus campos de exterminio les servía para encarcelar a los franceses que huían de la presión nazi y que cruzaban el Pirineo con la ayuda de los republicanos.

También en el lugar se encontraban judíos de diferentes nacionalidades -362 polacos en 1941-, que huían de los campos de concentración alemanes, pero que por unas razones u otras no lograron alcanzar su destino, que muchas veces era Portugal, para desde allí embarcar a America. Paradógicamente, tras el final de la guerra también hubo nazis allí, puesto que la connivencia de Franco ya había finalizado y al dictador español le interesaba estar del lado de los vencedores.

Los campos de concentración españoles son unos grandes desconocidos para la historia. Algunos estudiosos han profundizado en su existencia y seguido la pista de los presos que recalaron allí, respecto a los cuales, a decenas de miles de ellos, apenas se sabe nada. Son un tabú, incluso para quienes recuerdan los horrores de la guerra...

Fuente: Artículo de Jesus Callejo publicado en la revista "Historia de Iberia Vieja"
Fotos del blog todoslosrostros.blogspot.com

lunes, 19 de octubre de 2009

-Ruta de Carlos V. Medina de Pomar.

Medina de Pomar se convirtió en octubre de 1556 en parada y fonda del Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Llegaba desde Laredo, donde había desembarcado del largo viaje iniciado en Flandes. Y su destino era el monasterio jerónimo de Yuste en la comarca cacereña de la Vera, adonde llegó en 1557 para morir tan solo un año después. En el día de ayer, la ciudad volvió a ser parada y fonda del monarca y su corte, a los que acompañaron medio millar de caminantes cántabros, extremeños y vascos.

A todos ellos les esperaba el poderoso Condestable, Pedro IV Fernández de Velasco y Solier, acompañado por su mujer Juliana Angela y toda la corte medinesa, así como representantes del clero y de todos los estamentos. En un nuevo esfuerzo por recrear este momento histórico, el casco antiguo de Medina se transformó por unas horas. El condestable, interpretado desde hace una década por Ramón Hilario Rodríguez, rememoró lo bien que sentó a Medina aquella visita de la realeza. «Que haya misa mayor, bailes y mercados, que se hornee pan en mi alcázar, que se repartan monedas entre los menestorosos y que se libren reos y se suspenda el pago de impuestos...». La ciudad bullía en 1556 como lo hacía ayer para ver todo un espectáculo, en el que participan cientos de figurantes y los caminantes que realizan el recorrido a pie desde Laredo hasta el puerto de Los Tornos.

Miguel Ángel Marsella se enfundó por quinto año en el papel de Carlos V. En su discurso en la plazuela del Corral, que otrora fuera testigo de una escena muy parecida, recordó otros episodios en que la familia real había pasado por Medina: «Mi corazón tiembla emocionado por estas calles que también conocieron mi abuela, Isabel La Católica, y mi madre, la mal llamada loca (doña Juana), cuando fue a embarcar a Laredo para casarse por el Archiduque de Austria».

Y es que la ciudad forma parte de la historia de España y la Ruta de Carlos V quiere tratar de unir las tierras por las que viajó el monarca. De Laredo a Montija y a Medina para seguir por Burgos y continuar por Palencia, Valladolid, Salamanca y Ávila antes de entrar en Cáceres, el último hito del viaje imperial. Así lo manifestó ayer Fermín Unzue, en representación de la Consejería de Turismo cántabra, con quien coincidió el alcalde medinés, José Antonio López. En su opinión, actos como los de este fin de semana «servirán de eco para que otras provincias reciban con los brazos abiertos al Emperador, porque es tarea de todos recordar viva la historia».

Sus palabras llegaban después de que el Condestable hubiera entregado las llaves de la ciudad a Carlos V y todo el cortejo hubiera recorrido la avenida de Bilbao y la calle Mayor, llenas de espectadores. La próxima cita será en Bruselas, donde la Red de Cooperación de Municipios de la Ruta de Carlos V va a presentar el próximo mes su proyecto turístico y cultural para dar una entidad europea a esta iniciativa.   

Fuente: diariodeburgos.es

domingo, 18 de octubre de 2009

-La capilla de San Olav, en Covarrubias, comenzará su construcción en noviembre.

Después de siete años de trámites y de varios anuncios de inicio y término de obra que finalmente se han quedado en el aire, la capilla de San Olav vuelve a la actualidad con el inminente inicio de los trabajos que permitirán hacer realidad el sueño histórico de la Princesa Kristina de Noruega. Tras el anuncio de licitación de finales de agosto, hoy se adjudicará la obra por un importe de unos 900.000 euros, al que habrá que añadir el equipamiento, y un plazo de ejecución de ocho meses.

La noticia coincide con la celebración este fin de semana en Covarrubias de las jornadas culturales Notas de Noruega y la reunión hoy del Patronato de la Fundación Princesa Kristina, promotora del proyecto junto al Ayuntamiento rachel, entidad que ha cedido el terreno. El complejo cultural se levantará en el paraje conocido como Valdetorres y se extenderá por una superficie de dos hectáreas.

La construcción de este complejo cultural y religioso responde al deseo de la Princesa Kristina, cuyos restos descansan en la Colesgiata de Covarrubias. La joven recibió de su esposo, el infante Felipe -hermano de Alfonso X El Sabio-, la promesa de levantar una capilla dedicada a San Olav, patrón de los noruegos.
El cumplimiento de este deseo histórico ha sido posible gracias a la intensa labor realizada por la Fundación, cuyo objetivo pasa por reforzar los vínculos entre España y Noruega, para conseguir fondos de cara a la construcción de la capilla. De igual forma, el Ayuntamiento se ha involucrado directamente en la ejecución del proyecto facilitando los trámites que estuvieran a su alcanza. Y finalmente, instituciones y entidades como la Junta de Castilla y León, Caja de Burgos, Cajacírculo, Gobierno noruego, Diputación y UE han hecho posible la iniciativa con sus contribuciones económicas.

El edificio no sólo cumple la promesa realizada a la Princesa Kristina sino que es una firme apuesta para incrementar el, ya de por si, rico patrimonio de Covarrubias con una arquitectura de vanguardia. Su espíritu moderno es fruto del estudio de las iglesias románicas y prerománicas; como por ejemplo la cercana Santa María de Lara.

A escasos 500 m. del casco histórico de Covarrubias, en dirección a las ruinas del monasterio de San Pedro de Arlanza, un camino de tierra nos lleva hasta el Valle de los Lobos, paraje natural de singular belleza donde se levantará la Capilla de San Olav. Ya desde el primer momento en el que se acceda al hermoso valle el visitante tendrá como guía la torre campanario, lo que servirá como llamada de atención para un edificio tan representativo. La masa de la iglesia se presenta a los ojos del paseante con la misma solidez que las antiguas ermitas. Su acabado en metal, el equivalente moderno de la piedras de antaño, presentará el mismo color rojizo que los monumentos de Covarrubias, como la torre de Doña Urraca.



Para el paseante, en cambio, el edificio ofrece un porche en madera donde sentarse cómodamente al sol en invierno y a la sombra en verano, como final de un agradable paseo.
Una gran puerta da acceso al espacio interior. Como tránsito entre el espacio impresionante del valle y la recogida sala de la Iglesia hay un espacio de unas pequeñas proporciones que actúa como el zaguán tradicional, permitiendo la solemnidad del espacio interior. La sala, orientada Este-Oeste, a pesar de ser pequeña en dimensiones reales ha sido diseñada con la mayor riqueza espacial posible. Primeramente tiene una pequeña zona de circulación que incluye una zona para bautismos. Luego aparece el espacio de los fieles (o los espectadores en caso de actos culturales). Al fondo y con una altura superior esta el espacio del altar, con la zona aún más alta y oculta donde estará la efigie de San Olav. Lateralmente y tambien ligeramente elevado tendremos el coro, útil tambien para situar a una pareja de novios. Cuando el edificio funciona como sede de la fundación los oyentes se giran hacia el coro que se convierte en el escenario principal, sin tener que tocar ninguno de los elementos religiosos. Se ha diseñado además una “silla San Olav” que girando sobre sí misma sirve para el uso religioso y para los actos culturales.

El interior será en su totalidad de cálida madera, incluídas las grandes vigas de la estructura que forman parte del espacio. La luz ha sido estudiada al máximo. El espacio de la Iglesia estará en una penumbra en la que los reflejos del sol ayudarán a crear un ambiente tranquilo y recogido. La pila bautismal, el coro, el púlpito y el altar tienen una cuidada iluminación individual. Todos los detalles (tiradores de puertas, sagrario, púlpito) han sido cuidadosamente diseñados con la mayor sencillez posible.
El edificio incluye una pequeña sacristía, y en otro bloque anejo unos servicios y un almacén.
La torre campanario, que en un principio fue una llamada, sirve también de mirador para contemplar la totalidad del valle, e incluso en la lejanía la silueta de Covarrubias.
Entre la torre y la iglesia se aprovecha la pendiente natural para disponer unos bancos, generando un auditorio natural. Con sólo abrir un portón este espacio queda comunicado con el interior de la capilla, usando el mismo escenario. Además aquí se encauza el arroyo existente y se coloca una fuente para que los paseantes puedan refrescarse.


La construcción será un edificio multifuncional que podrá servir tanto para la celebración de actos culturales: conciertos, exposiciones, conferencias, reuniones, etc.  como para actos religiosos: bodas, bautizos, comuniones, misas y romerías. El interior de la capilla tendrá una capacidad de 150 - 200 personas y empleando su espacio exterior, para aproximadamente de 600 a 800.


La capilla será un espacio cultural abierto. Las iniciativas promovidas desde distintos colectivos en ambos países e incluso de ámbito europeo o internacional podrán llevarse a cabo con el beneplácito del Ayuntamiento de Covarrubias y la Fundación Princesa Kristina. Los Patrocinadores del proyecto podrán utilizar el espacio para conferencias, reuniones u otros actos.

Fuente: www.diariodeburgos.es y www.noruega.com