jueves, 14 de febrero de 2008

-Necrópolis de Peña del Mazo.

Este farallón rocoso del pueblo de Pajares, en el valle de Tobalina, de unos 100 m de longitud aproximada, es una estribación de la Sierra de Arcena en la que se han excavado dos oquedades ovaladas y numerosas tumbas en roca de época altomedieval.

Las oquedades están excavadas en la pared sur y se localizan en su lado oriental. La inferior tiene 3 m de boca, 2,5 m de profundidad y 1,5 m de altura y en su interior se han documentado hasta cuatro tumbas excavadas en la roca, tres de ellas cubiertas de sedimento. La oquedad central tiene 2 m de boca, 1 m de profundidad y 1,5 m de altura. Desde las oquedades se asciende a la zona superior del farallón a través de unas escaleras talladas en la roca. Ya en la zona superior, en su extremo este se observan 3 tumbas antropomorfas con cabecera rectangular y orientación este-oeste. Desde este lugar y avanzando hacia el oeste las tumbas son similares, variando ligeramente sus dimensiones o características morfológicas.

No obstante, algunas de estas tumbas entre la vegetación y el sedimento pudieran estar enmascaradas. En la zona central, más ancha, hay una hondonada de posible planta rectangular bordeada por una elevación en el terreno, alrededor de la que se observa algún fragmento de teja. Dicha hondonada pudiera ser los restos de una ermita. El extremo oeste del crestón está cubierto por numerosas tumbas de individuos adultos e infantiles y se observan numerosos entalles y mechinales así como posibles nichos. En total el número de tumbas documentadas es de unas 25, algunas de ellas muy deterioradas. Por otra parte, bajo las oquedades anteriormente descritas, hay un derrumbe que pudiera ser un muro de cierre.

Las tumbas más antiguas están situadas en la parte baja del farallón y no están excavadas en la roca sino hechas con lajas; llama la atención de estas tumbas la teja (imbrex) que se incaba detrás de la cabeza del cadaver y que sobresaldría de la tumba a modo de estela funeraria. Consta también el yacimiento de una turris semirrupuestre que contralaría un paso (meatus) que ascendería la Sierra de Arcena.

martes, 12 de febrero de 2008

-Tobera


El río Molinar rasga con su curso los Montes Obarenes y después de abrirse paso a través de un desfiladero adornado de vegetación se precipita hacia el Ebro, entre Tobera y Frías, por unos rápidos aprovechados desde el siglo trece para mover molinos, batanes, pisones y demás artilugios hidráulicos. Estos molinos surtían de papel a las acreditadas prensas burgalesas del siglo XVI.
En lo más estrecho de la hoz encontramos las ermitas góticas ( s. XIII ), de Santa Maria de la Hoz, el humilladero del Santo Cristo y el puente medieval que cruza el río.


El paso del puente muestra un tramo de la calzada romana que comunicaba Briviesca con Orduña y los puertos del Norte. Sus orillas, entre Tobera y Frías, se adornan de frutales y huertas cultivadas con mimo. Colgada de las rocas, por las que suben los peldaños de acceso, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Hoz. No hay que discurrir mucho para llegar a la conclusión de que nos encontramos en un lugar secularmente sagrado en el que los templos góticos sustituyeron a otros anteriores. Una senda pegada a las rocas conduce el paseo hasta el mirador situado sobre la caída del Molinar en su entrada a Tobera. Luego la senda desciende hasta cruzar el río y retorna aguas arriba para observar el vuelo de la cascada desde su lecho.

lunes, 11 de febrero de 2008

-Necrópolis de Quintana María.



Quintana María es un pueblo que esta situado en el Valle de Tobalina en la comarca de las Merindades, a 87 Km. de la ciudad de Burgos, y cerca de Frías.
En donde estuvo la ermita de San Clemente, se encuentran varios enterramientos alto medievales excavados en la roca.
La necrópolis está situada unos 350 m. al Sur de la iglesia de Quintana María sobre un relieve que domina el valle del Ebro llamado Peña de San Vicente. Estos enclaves reflejan las formas de vida y muerte que adopta la colonización castellana de las áreas de frontera entre mediados del siglo VIII y principios del siglo Xl.

El yacimiento consiste en un afloramiento de arenisca con disposición Este-Oeste y un pequeño farallón al Sur, localizándose unas 40 tumbas a lo largo del borde meridional; son bastante profundas y presentan forma de bañera y antropomorfa, siendo la cabecera de éstas semicircular y rectangular, observándose en algunas los entalles para las tapas.

La mayoría son de individuos adultos, otras infantiles y algunas de lactantes. El extremo occidental del afloramiento presenta diversos entalles que podrían corresponder a la cimentación de la primitiva estructura de la ermita. En la zona central, al Norte de las tumbas, se observa un derrumbe de piedras y tejas y un alineamiento de piedras de 6,5 m con orientación Este-Oeste y 3,5 m con orientación Norte-Sur, tratándose de la cimentación de la moderna ermita. En el farallón se localiza una oquedad artificial, bastante erosionada, con unos 3 m de altura, 2 m de ancho en la boca y 1 m de profundidad.

domingo, 10 de febrero de 2008

-El puente de Frías.


Sobre el Ebro, en el valle de Tobalina, se levanta el imponente puente medieval de Frías, paso obligado en la comunicación de la Meseta y la Rioja con el Cantábrico desde tiempos de los romanos.

El puente es asimétrico y se asienta sobre nueve arcos anclados en la roca.
Es un paso imprescindible para salvar el Ebro y fue un punto neurálgico de las comunicaciones del norte burgalés. A este puente siempre se le ha conocido con el apellido de “romano”, aunque este calificativo es erróneo. Ciertamente fueron los romanos los primeros en descubrir la importancia estratégica de este paso para sus comunicaciones. Por ese motivo trazaron una calzada, de la que aún se conservan restos en buen estado, que partiendo de Briviesca cruzaba el Portillo de Busto y, trasatravesar la estrecha garganta del Molinar, se adentraba a la búsqueda del Ebro.

El puente, sin embargo, aparece por primera vez citado en el fuero de Medina de 1181 y es coetáneo del de Trespaderne. La construcción de lo que hoy se conserva, al igual que la torre, se remonta a finales del siglo XIV y comienzos del XV.

La base del puente y los tajamares son de época romana y por él cruzaba la calzada romana antes citada. Ya en tiempos medievales fueron necesarios importantes reconstrucciones.
Este puente fortificado de Frías es un portento de longitud y belleza. Mide 143 metros de largo y una altura máxima de 11,3 de petril al río y otros tanto tiene la gran torre central .
Consta de nueve arcos de distinto perfil (apuntados y rebajados) y su trazado algo irregular responde a la necesidad de aprovechar las rocas que emergen distintos puntos del río para asentarlo.
Esta torre construida en el centro tiene planta poligonal, se aboveda con cañón apuntado y por encima está la propia sala de la torre con saeteras para los vigilantes del mismo.
La función de la torre era controlar el paso y cobrar el impuesto de paso o "pontazgo" que permitía, entre otras cosas, sufragar las continuas reparaciones que serían necesarias para mantener su integridad.

En la Edad Media el sentido del puente fue triple: económico, estratégico y religioso; éste
último se explica por la construcción dentro de la torre, de la ermita del Santísimo Cristo de la Salud y por su imagen religiosa.

viernes, 8 de febrero de 2008

-Avance repoblador en el siglo IX.



En el año 852, Abd Al-Rahman II envía su última aceifa contra la tierra llamada “de los Castillos”, ya que ese año moriría, dejando el califato en manos de su hijo Muhammad. Por otra parte, en el territorio cristiano Ordoño I sucedería a partir del año 850 a su padre Ramiro I, iniciando una verdadera recuperación de las tierras llanas de la meseta. Sin embargo, Musa Ibn Musa, gobernador de Tudela, comandaría nuevas incursiones en tierras castellanas en los años 855 y 859.
Por lo tanto, en tiempos de Ordoño I, la repoblación avanza firmemente hacia el sur. En ciudades como Amaya Patricia se nos cuenta que; “se las rodeó de muro, les puso altas puertas y las llenó de gente, en parte de las suyas, en parte de las llegadas del sur”.



En ese momento, el frente de repoblación se extendía desde Tuy hasta Amaya. En el año 860, el rey Ordoño I encomienda la repoblación de Amaya al conde Rodrigo. Es la primera vez que en los escritos castellanos encontramos la figura de un conde en territorio castellano. En ese siglo IX, el reino astur del que formaba parte Castilla, estaba dividido en sus formas de gobierno y administración en distritos territoriales llamados “comías” o “mandationes”, gobernadas por los llamados “imperante” o “mandante”. La administración central, donde residía el rey, era el “palatium”. A los nobles más destacados se les distinguía por el rey con el título de conde, que podía ejercer sus funciones en la corte o en los diversos territorios.



Es precisamente contra el conde castellano Rodrigo, cuando en el 865 se envía un fuerte contingente musulmán contra su territorio, produciéndose la famosa batalla de la Morcuera , dirigida contra las tierras del conde Rodrigo. Posiblemente el lugar donde sucedió esta batalla fuera cerca de Bujedo, entre las tierras de Burgos y La Rioja.
No se sabe nada del origen familiar del conde Rodrigo, sin embargo sí que era alguien muy cercano a la familia real. Su dominio territorial abarcaba desde Amaya y el río Pisuerga hasta la frontera con el reino de Pamplona.



A la muerte del rey Ordoño I, después de dieciséis años de reinado, le sucedió su hijo Alfonso, que contaba en esa época apenas 18 años. Este fue destronado por el conde Fruela de Galicia. Alfonso busca refugio en Castilla y encuentra el apoyo del conde Rodrigo, quien en 866 avanza hacia la capital asturiana para reponer en el trono al Alfonso III. Aprovechando estas disputas internas en el reino cristiano, un nuevo ejército musulmán penetró por el este en territorio cristiano, arrasando y reduciendo a las gentes a una situación lamentable, sin ofrecer apenas resistencia. Se cree que esa incursión tuvo lugar por el valle de Mena.



En el 867 se producirá la última aceifa del emir Muhammad contra los cristianos, ya que durante los siguientes catorce años, las divisiones internas y las sublevaciones en territorio de Al Andalus permitirán un cierto periodo de paz para unos territorios asolados por el hambre y por la guerra.
Este periodo de escasez y de paz en el reino asturiano propiciará un nuevo avance repoblador sobre las tierras desérticas del sur. En 882 se reconstruye el castillo de Castrogeriz a cargo de Munio Nuñez, y en 884, por orden del rey Alfonso, se fundan Ubierna y Burgos a cargo de Diego Rodríguez. Asimismo se atestigua la fundación de Cardeña en el año 899. De esta manera, antes del año 900 queda asegurada y fortificada toda la línea del Duero hasta su confluencia con el Pisuerga, transformando y robusteciendo el baluarte montañoso de resistencia frente a los árabes.

jueves, 7 de febrero de 2008

-Jornadas de puertas abiertas en el Claustro Bajo de la Catedral



Descubrir rincones hasta ahora desconocidos para el visitante y conocer la evolución de nuestro templo más emblemático, a través de sus 800 años de historia.
La Catedral de Burgos abre sus puertas al saber, a través del "Área de Interpretación" que se inaugura oficialmente hoy, haciendo realidad uno de los grandes sueños del Cabildo Catedralicio, la creación de una gran aula didáctica en el claustro bajo de la seo burgalesa.

Los burgaleses conocerán desde mañana viernes 8 de febrero hasta el viernes 2 de marzo los trabajos de restauración que se han llevado a cabo en el Claustro Bajo de la Catedral de Burgos. Gracias a la apertura del área de interpretación, los burgaleses y turistas se acercarán de una manera didáctica al conocimiento de la historia artística y constructiva de la seo burgalesa.


Esta área de interpretación compuesta por maquetas, vidrieras, retablos o piezas únicas en el arte burgalés harán valorar más, sí cabe, la relevancia de los tesoros artísticos de la catedral. Las estancias recuperadas permiten conocer rincones de una belleza excepcional como la cripta o la bodega. Destacan en la exposición cinco maquetas espectaculares: de la actual catedral, la representación de la antigua catedral románica, las puertas del Sarmental y Coronería o la Capilla de los Condestables. En breve, se sumará también la maqueta de la Puerta de Santa María. En la muestra también se pueden ver esculturas y piezas originales como las claves de la Capilla de los Condestables, esculturas del Cimborrio o retablos románicos de incalculable valor.


Todos los visitantes y burgaleses podrán conocer este "Área de Interpretación", a través de unas Jornadas de Puertas Abiertas que comenzarán el sábado día 9 y se desarrollarán hasta el 2 de marzo, en horario de lunes a domingo: de 11 a 14 h y de 17 a 20 h (entrada por la Calle Diego Porcelos).

martes, 5 de febrero de 2008

-Escalada


El pueblo de Escalada se encuentra en pleno Cañón del río Ebro, junto a un pronunciado meandro del río, al pié de unos impresionantes farallones rocosos presididos por los altos llamados de Aidal y Espeluca, y envuelto en frondosos bosques de quejigos y encinas.

En la primera mitad del siglo IX, los condes castellanos proceden a la repoblación y organización sociopolítica de los valles del norte montañoso burgalés, uno de cuyos hitos fue el entorno en el que hoy se sitúa Escalada. En las inscripciones y documentos aparecen mencionados diferentes personajes protagonistas de este periodo histórico: los nobles Fernando y Gutina, señores del emplazamiento defensivo de Castrosiero; el conde Gundesindo, que hacia el año 816 condujo a su familia y ganados desde los valles cántabros de Esles y Toranzo hasta estas tierras burgalesas; y el abad Rodanio, el cual fundó el monasterio de San Martín de Escalada.

La población de Escalada dependió, jurídicamente, del alfoz de Siero-Sedano desde el siglo X, y ya en el XIV se integró dentro de la merindad de Burgos-Ubierna. En este término existió el mencionado monasterio dedicado a San Martín, del que se tiene noticia desde finales del siglo IX. En el siglo XIII pasó al patronato regio, y, una centuria más tarde, todavía se mantenía en pie, al frente de un extenso patrimonio señorial que abarcaba bienes en Turzo, Covanera, Tubilla del Agua y Cortiguera, entre otros.
Con el paso del tiempo, Escalada se convirtió en un próspero pueblo dedicado a la agricultura y a la ganadería. Esto facilitó la llegada de gentes enriquecidas pertenecientes a la baja nobleza, que levantaron una serie de casonas señoriales con sus escudos y armas respectivas. Las entradas a estos edificios presentan una característica común: una puerta con arco de medio punto, resaltado con decoraciones geométricas, entre las que destaca una flor inscrita en un círculo, motivo que también encontramos en otros lugares de la zona. La vivienda más señalada es el palacio de los Gallo, elegante edificio del siglo XVII, alzado en las inmediaciones de la carretera. Cuenta con dos esbeltas torres que sobresalen del resto del caserío, y fue construido por Gregorio Gallo, obispo de Segovia.
Próxima se encuentra la denominada Torre de los Gallo que debió ser la casa primitiva de la familia hasta la construcción del nuevo palacio.

Otro edificio singular es la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, emplazada en lo más
alto del caserío. Su estructura actual responde a las sucesivas reformas llevadas a cabo durante los siglos XVI y XVII, aunque todavía conserva algunos vestigios románicos en la espadaña reutilizada, el muro meridional y la portada. Esta última, de finales del siglo XII, es el elemento de más bello contenido artístico. En el entorno de la portada aún se conservan algunos restos pictóricos que deben fecharse en la Baja Edad Media. Es un edificio de nave única, con muros de sillarejo y mampostería, salvo el antecuerpo de la portada, y una espadaña a los pies hoy reconvertida en torre. En su interior conserva un destacado retablo plateresco.

Escalada conserva un conjunto urbano de notable arquitectura popular. El elemento arquitectónico más destacado es la solana o balcón corrido de madera, propio de las casas de estilo montañés, muy habituales en la comarca. En cuanto a la organización interna de las viviendas, constan de una planta baja con un zaguán, desde el que se accede a las cuadras en la parte trasera; en el piso superior se sitúan las estancias habitables, y el desván se utiliza como granero y trastero.

Desde Escalada un precioso camino nos lleva siguiendo el río Ebro hasta el espectacular emplazamiento de Orbaneja del Castillo.
Fuente: Turismoburgos.org

lunes, 4 de febrero de 2008

-Alfonso II



A Alfonso II le tocó vivir uno de los reinados más complicados de la incipiente resistencia cristiana en la península. Pese a las dificultades, tuvo tiempo de embellecer Oviedo para convertirla en sede regia, abrirse a la influencia carolingia, repoblar Castilla, León y Galicia y, especialmente, alumbrar el descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago en la diócesis de Iria Flavia, para lo que mandó construir la primera basílica jacobea. Fue el artífice de la verdadera consolidación y organización del nuevo reino leonés, el que vertebró sus instituciones y quiso reinstaurar y ser continuador del antiguo "orden godo".

Alfonso nació en el año 762 en Ovetao, la actual Oviedo, y era hijo de Fruela II y Munia, prisionera vascona, formando parte del linaje de Alfonso I. Fue rey de Asturias entre los años 791 a 842. Apodado ‘El Casto’, la crónica Sebastianense dice que murió “tras haber llevado por 52 años casta, sobria, inmaculada, piadosa y gloriosamente el gobierno del reino”.

Fue nombrado rey de Asturias tras la muerte del rey Silo gracias a la mediación de Adosinda, la reina viuda. Sin embargo, la juventud del monarca motivó que un grupo de nobles encabezado por Mauregato se hiciera con el poder, teniendo que refugiarse el joven Alfonso en las tierras alavesas de su madre.
Mauregato reina hasta el año 789, y a su muerte le sustituye Bermudo I, que apenas dura dos años en el poder. Tras su derrota ante los musulmanes en Burbia, en el 791, abdica en Alfonso, que es ungido monarca según el rito visigodo el 14 de septiembre del mismo año. Una de sus primeras decisiones es la de trasladar la sede regia a Oviedo.

Las dificultades llegaron pronto procedentes del sur, diversos ataques cordobeses saqueaban la zona de Alava y el corazón del reino asturiano, llegando hasta la capital, Oviedo. Para evitar estos continuos ataques, el rey asturiano inicia estrechos contactos diplomáticos con los reyes de Pamplona y con Carlomagno, pues hay constancia de que tres delegaciones asturianas viajaron a la corte de los francos en los años 796, 797 y 798. El contacto con la corte carolingia motiva la llegada al reino asturiano de influencias culturales, religiosas y políticas.

A partir de ese momento, el reino conoce tiempos de expansión. Alfonso II impulsa las artes, especialmente la arquitectura gracias al arquitecto Theoda (Tioda), reconocido urbanista medieval cuya firma autógrafa figura en el Testamento del rey. Edifica, entre otras, la iglesia prerrománica de Santullano y la Cámara Santa y manda construir la Cruz de los Ángeles, símbolo de la ciudad de Oviedo.
La situación interna del reinado de Alfonso II tuvo un momento de gravedad, entre los años 801 y 808, cuando el rey fue obligado a retirarse al monasterio de Ablaña ante la presión de un grupo nobiliario. Recuperó el reino gracias a la intervención de un grupo de “fideles regis” dirigido por Teuda, un noble visigodo, poniendo en marcha desde ese momento una importante labor de reorganización del reino, vinculándose a la herencia visigoda para reforzar el poder real.

Su política territorial se centró en la repoblación de los territorios que más adelante darían lugar al condado de Castilla. Fundó monasterios como el de Taranco, en el valle de Mena, y repobló el valle de Valpuesta, donde el obispo Juan estableció una diócesis. Sin embargo, Alfonso tuvo que dedicarse a contener los ataques de Hisham I, que en el año 795 volvió a ocupar la ciudad de Oviedo. Los musulmanes se dedicaron a lanzar razzias periódicas sobre las tierras recién repobladas, especialmente en Álava, la futura Castilla y Galicia, para garantizar su sometimiento, pero afortunadamente para Alfonso, las revueltas internas que tuvieron lugar en Al-Andalus y la presión franca en los pirineos, obligaron a los dirigentes musulmanes a distribuir sus esfuerzos. Esto permitió a Alfonso reorganizar sus dominios y presentar una resistencia formidable, que cristalizaría en victorias como la del río Lutos, cerca de Grado, en el año 794, lo que le otorgó una gran fama como caudillo militar.

Por otro lado, Alfonso II es el primer peregrino que camina a Santiago de Compostela. Tras haber sido visitado por Teodomiro, obispo de Iria-Flavia, quien le asegura haber hallado el enterramiento del apóstol Santiago, el monarca organiza un viaje a este lugar rodeado de sus principales nobles, y al llegar al citado "Campo de Estrellas" (Compostela) manda la construcción de una pequeña iglesia de estilo asturiano, que ha sido constatada por las excavaciones arqueológicas. El rumor se propagó por todo el orbe cristiano, creciendo la devoción por el santo y viniendo de Francia, Italia y Alemania multitud de peregrinos.

A los ochenta y cinco años de edad y cincuenta y dos años de reinado con grandezas y triunfos Alfonso II, que no se casó, murió sin descendencia en el año 842. Su muerte provocó dificultades en la sucesión al no haber dejado descendencia directa y haberse negado a que la descendencia indirecta reinase. El Conde Nepociano se autoproclamó rey, al tiempo que Ramiro era designado como sucesor legal. De la batalla entre ambos producida en el río Narcea, salió victorioso Ramiro I, otro importante monarca en la historia del joven reino cristiano.

viernes, 1 de febrero de 2008

-Castrosiero





Junto al evocador pueblo de Valdelateja, donde confluyen los ríos Ebro y Rudrón, se alza la mole de Castrosiero, uno de esos lugares difíciles de olvidar, tanto por la belleza y espectacularidad de su situación, como por la historia que se respira a su alrededor.

El cerro de Castrosiero, a 835 metros de altitud, es un retazo de la Paramera que ha quedado aislado por erosión fluvial, al excavar el río Rudrón un meandro, que posteriormente fue abandonado.
La peña se levanta unos 200 metros sobre el nivel del río Rudrón y está rematada por un macizo y duro bloque de calizas. Su carácter casi inaccesible y su situación estratégica propiciaron que desde los tiempos prehistóricos distintas gentes y culturas lo eligiesen para instalar en su cima puntos de vigilancia y defensa.
Parece segura la presencia céltica y romana en lo alto del monte.
Las estelas encontradas en la cumbre demuestran su primera ocupación romana. Se dice que en época del emperador Diocleciano fueron martirizadas en este lugar las santas Centola y Elena. Un pequeño monumento cubre una roca sobre la que, según la tradición, fueron decapitadas las santas. La leyenda cuenta que si se moja esta roca con un trapo mojado, se teñirá de rojo por la sangre derramada por las santas...Sus reliquias se guardan hoy en el altar mayor de la catedral de Burgos.

Tanto los romanos como los visigodos siguieron utilizando la fortaleza natural de Castrosiero para controlar a los pobladores cántabros que vivían al norte del río Ebro. A principios del siglo VIII, tras la invasión del Islam, se produjo la huida hacia el norte de la población de la meseta. Algunos de sus nobles quedaron aislados pero siguieron ejerciendo su labor de vigilancia. Éste puede ser el caso de Fredenandus y de su esposa Gutina, que además de encontrar refugio en Castrosiero mandaron edificar una sencilla iglesia en honor a las dos veneradas santas burgalesas, Centola y Elena.

La ermita, que se alza en lo más alto del cerro, es un pequeño templo de tradición tardovisigoda o mozárabe, fechado a finales del siglo VIII, que puede considerarse como una de las basílicas cristianas más antiguas que se conservan en Burgos. Es un pequeño templo de una sola nave de planta rectangular con ábside cuadrado. Sus muros son de mampostería y sillarejo y el arco de triunfo del presbiterio insinúa su primitivo trazado en herradura. En la cabecera, cubierta con bóveda de cañón y en la que se pueden ver los tres altares que marcaba la tradición litúrgica hispanovisigoda, se abre una pequeña ventana en forma de aspillera, con arco de herradura y culminada por una inscripción. En ésta figura el nombre de los fundadores, Fredenandus y Gutina, la fecha de su consagración, año 782 de nuestra Era, y aparece un elemento decorativo que recuerda el árbol de la vida. En la primitiva basílica se encontraron dos valiosas piezas del mobiliario litúrgico: el ara del altar y un disco, ambos de piedra, adornados con distintos motivos religiosos.

En su inaccesible peñasco estuvo instalado, como así lo atestigua un documento fechado en el año 945, el castillo del importante alfoz altomedieval de Siero, desde donde se siguió controlando la intensa repoblación del alto Ebro. La aldea de Siero fue habitada hasta el año 1.914 (sus últimos habitantes fueron Daniel y Jerónimo, que bajaron a vivir a Valdelateja en ese año). Todavía son visibles en el lugar algunas casas y el cementerio adosado a la derruida iglesia.

Sin duda, una sosegada visita nos hará disfrutar de este lugar mágico. Además de sus evidentes atractivos históricos y paisajísticos, disfrutaremos del vuelo de algunas de las aves rapaces más representativas de nuestra fauna. El majestuoso buitre leonado, el inteligente alimoche, la poderosa águila real o el veloz halcón peregrino habitan las inaccesibles paredes verticales. El inconfundible canto de las chovas nos acompañará en el descenso hacia el frío cauce del Rudrón, donde un magnífico bosque de ribera formado por alisos, fresnos, sauces, avellanos y chopos, acoge las andanzas de la esquiva nutria, el espectáculo de los saltos de la trucha y la vista de grandes ejemplares de barbos de montaña.

-Los 200 mártires de Cardeña.



Una inscripción en latín que podemos encontrar en el claustro de los martires del monasterio de San Pedro de Cardeña, nos cuenta que:”El miércoles 6 de agosto, festividad de los mártires Justo y Pastor, (del año 934) fue arrasada Cardeña y fueron muertos 200 monjes en la grey del Señor”.

Efectivamente, parece ser que en el año 934, el califa de Córdoba Abd al Rahman III realizaba una de sus más duras campañas contra territorio cristiano. En ella atravesaba la provincia de este a oeste, desde Cerezo hasta Oña y Burgos, dirigiéndose luego a Palenzuela para girar de nuevo al este por el valle del Arlanza, arrasando Lerma y Clunia. Sería de camino a Burgos cuando recibe la noticia de la existencia del monasterio de San Pedro de Cardeña.

El cronista musulmán Ibn Hayyan nos ha dejado la narración del episodio de la destrucción del monasterio de San Pedro de Cardeña, en el año 934.
Nos lo relata así:
“ Mientras en una de las jornadas se dirigía el califa a la fortaleza de Oña, le indicaron una posesión sin par de los infieles, olvidada por las calamidades, amena y ampliamente cuidada, importante y bien construida, a la cual se dirigió con su ejército hasta darle vista y encontrarla superior a su descripción, pues se elevaba en un punto fuerte, bien surtido de agua, completamente rodeado de colinas que ocupaban su dilatada superficie donde se alzaban elevados edificios de altas columnas, maravilloso mármol y admirable fábrica, mientras entre casas y palacios estaban asignados a distintos fines y trazados para distintas utilidades, reuniendo allí cuantas actividades necesitaba la gente y completándose el conjunto con distintos árboles que ofrecían sus mejores frutos, junto a molinos y un mercado permanente, todo lo cual complació a an-Nasir contemplar, mirándolo de arriba abajo y opinando que no tenía parangón en tierra infiel. Dando gracias a Dios por habérselo puesto en mano, ordenó su quema total, juntándose operarios para su destrucción y arrasamiento hasta los cimientos, tala de arbolado e inutilización de las aguas, lo que tuvo ocupado al ejército todo un largísimo día, no obstante su número y constancia, hasta dejar el lugar como llano pelado sin el menor rastro ni señal. Cuidaban el lugar, según dicen los enterados, trescientos monjes, pues su iglesia era muy venerada entre ellos, con lo que el daño que sufrieron fue proporcional a la estima en que lo tenían.”

Los documentos cristianos verifican la cifra de 200 los monjes martirizados en el ataque al monasterio. Fueron Canonizados en 1603, acontecimiento que suscitó una fuerte demanda de reliquias, además de un importante movimiento devocional en torno a los santos Mártires. Al monasterio acuden muchos devotos, entre ellos el rey Felipe III y su esposa la reina Doña Margarita de Austria.

El claustro de los mártires del monasterio recuerda la suerte de aquellos monjes que fueron protagonistas de esta historia en aquellos tiempos tan difíciles. Un recuerdo para ellos.