domingo, 10 de abril de 2011

-Se pueden hallar en Atapuerca homínidos incluso anteriores al Homo anteccesor.

El paleontólogo José María Bermúdez, codirector de las excavaciones en la Sierra burgalesa de Atapuerca, ha defendido hoy que es probable que en esta zona puedan hallarse homínidos incluso anteriores a los del Homo Anteccesor encontrado en este lugar, de 1,2 millones de años, considerado el más viejo de Europa.

Bermúdez, en una conferencia en León con motivo de un ciclo sobre ciencia, se ha referido, en declaraciones a EFE, al yacimiento de la Sima del Elefante de esta sierra, donde se ha hallado el homínido más antiguo de Europa y donde la excavación no ha hecho más que empezar; "aquí hay labor para los próximos 50 ó 60 años", ha dicho.



En el nivel 9, fue donde apareció este primer Europeo, un lugar donde podrían hallarse otros restos que nos ayudarán a conocer más datos sobre este homínido, lugar donde se descarta prácticamente que aparezcan más individuos.

Sin embargo, en este mismo yacimiento, en la Sima del Elefante, hay otros dos niveles sin excavar, donde se sabe que hay fósiles, pero donde no se ha comenzado a investigar, según el científico, que ha apuntado que aquí sí que podrían hallarse restos humanos incluso anteriores a los de este primer homínido.

Atapuerca puede seguir siendo una caja de sorpresas, como ya se ha demostrado y donde lo encontrado hasta ahora solo es la punta del iceberg. "Se están explorando cavidades, muchas de las cuales seguro que tienen yacimientos, que son inagotables", ha advertido.

Así por ejemplo en el de la Gran Dolina, se han encontrado hasta once individuos y, cuando se complete la excavación, "será impresionante la cantidad de humanos de casi un millón de años los que podrán aparecer". El científico se ha referido al nivel 10 de este yacimiento, donde en principio se proyectaba excavar durante seis o siete años, pero donde hay labor para rato. Aquí, se han hallado miles de piezas y ha habido que interrumpir incluso la excavación para datar y estudiar lo encontrado.

Bermúdez es director del Centro Nacional de la Evolución Humana con sede en Burgos.
Tiene una idea "bastante clara" de dónde y de cuando venimos, es decir, compartimos un antecesor común con los chimpancés y nuestro origen se remonta a los 6 ó 6,5 millones de años. No lo tiene tan claro con adónde vamos, incluso no es optimista con el futuro de la especie humana, una más del planeta, que "está llamada a desaparecer". Aunque se podría decir que dependemos de la propia naturaleza, el científico cree que nosotros podemos adelantar nuestro fin, porque "somos muy inteligentes, pero no tanto", nos podemos equivocar con la tecnología, hay desigualdades, guerras, injusticias, el mundo está muy agitado y "tal como está el patio, a ver si vemos nosotros o nuestros nietos el próximo siglo".

Fuente: www.que.es    Belén Molleda

lunes, 4 de abril de 2011

-Un futuro largometraje basado en un cuento de Félix, sobre lobos, se rodará en su tierra de Poza.

La productora Perro Verde Films, que realiza obras audiovisuales para el mercado internacional y cuenta en su haber con un Goya, rodará en Poza de la Sal y en otras localizaciones de España su largometraje de ficción Cuento de lobos, basado en un relato homónimo de Félix Rodríguez de la Fuente que ha llegado a nosotros a través de una grabación de RNE.


Se trata de un cuento Íntegramente narrado por ‘Félix’ que tiene lugar a mitad del siglo XX en los páramos de la península ibérica y que narra los míticos enfrentamientos entre los lobos y los mastines que cuidaban los rebaños de grandes carneros. Según explica para DB el productor, Manuel Cristóbal, se trata de una película de ficción, «es como El oso pero con lobos; los protagonistas son lobos reales». Además, añade que «en la historia sale el propio Félix a los 12 años».


Cristóbal, que se considera a sí mismo como «niño de Félix» porque ha crecido viendo sus trabajos televisivos, señala que «Cuento de lobos es su mejor relato por lo que es un reto maravilloso llevar a Félix a las nuevas generaciones y al mercado internacional». La película, dirigida al público familiar y que está apoyada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, se encuentra en fase de desarrollo y financiación. El rodaje se llevará a cabo en 2012 y el estreno, en verano de 2013 en España y luego en el resto del mundo «porque al ser una película basada en narrador, nos permitirá contar con un actor reconocido para la versión internacional», afirma Cristóbal. El presupuesto es de 6 millones de euros y la productora está trabajando en la financiación. La Xunta de Galicia ya ha confirmado un importante apoyo económico y hay conversaciones con varios inversores porque la película tiene un importante potencial y posibilidades de desgravación fiscal.

domingo, 3 de abril de 2011

-Necrópolis romana descubierta en Buniel.

La localidad burgalesa de Buniel fue un asentamiento romano. Así lo atestiguan los restos que un vecino encontró de forma casual hace unas semanas cuando al iniciar unas obras se dio cuenta de que se encontraba trabajando en un terreno histórico, un cementerio de la época romana (siglo III DC), para ser más exactos. Desde entonces, un grupo de arqueólogos trabaja en la que podría ser una de las necrópolis de la época tardorromana más importantes de la provincia.


A escasos diez kilómetros de la capital, Buniel se ha convertido desde hace décadas en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de toda la provincia. Desconocido por muchos expertos, este enclave guarda uno de los secretos más importantes de los últimos años del Imperio Romano.

Si bien es sabido por muchos vecinos del municipio, que en estas tierras hubo un asentamiento romano, como atestiguan los anales, pocos sabían que a escasos metros y ubicado en un cerro se halla una de las necrópolis más impactantes de todo el territorio burgalés y una de las mejor conservadas, según explicó a Ical el grupo de arqueólogos que trabaja en el terreno.
Diversos montículos de tierra, dispersos en el cerro, indican la presencia de lo que hasta entonces era un campo de trigo y cebada, y un terreno de uso privado en suelo urbanizable.

La voz de alarma la dio uno vecino del municipio al encontrar los primeros restos. «Desde hace décadas los vecinos saben que aquí podría haber presencia romana, lo que pasa es que no se ha hecho nada hasta ahora», explicó a este medio.
Con los primeros indicios, los arqueólogos se pusieron manos a la obra e iniciaron las primeras catas sobre el terreno. «Lo que encontramos fue impresionante», relató una de las arqueólogas, quien explicó que se han hallado diferentes niveles de enterramientos desde una etapa prehistórica hasta otra posterior y que se corresponde con los últimos años de la era romana.
Cuanto menos, el terreno es impactante. En un radio de apenas 10 metros, se dan cabida tres espacios diferenciados con un enorme peso histórico y un gran valor antropológico. En total, se han rescatado de la tierra alrededor de 15 restos de diferentes individuos, lo que hace pensar que en el terreno hay una gran variedad de cadáveres de todas las épocas.

Uno de los elementos encontrados de mayor valor es un sarcófago tallado en piedra arenisca que ha sabido sobrevivir intacto al paso de los siglos. «Apareció cerrado y en él se encontró el cuerpo de un hombre de mediana edad», relató uno de los arqueólogos. Junto a él, otro esqueleto, con el cráneo bastante deteriorado, enseña el ritual que durante siglos compartieron las tumbas romanas. «Los cuerpos se colocaban mirando hacia el sol y con las manos entrelazadas», explicó uno de los expertos.
Algunos de los restos que han aparecido son teselas y restos de mosaicos que han salido a la luz en los muros aledaños al cementerio. Aunque la conservación de estas piezas no es la más idónea, debido a que permanecieron durante siglos en un terreno ácido, «su aparición resulta fundamental para la datación de los cuerpos».
La aparición de una alianza de bronce en uno de los esqueletos y de un ajuar en una de las tumbas hace pensar a los historiadores que nuestros antepasados no eran demasiado distintos a nosotros. Los datos históricos dan cuenta de que los enlaces matrimoniales de los primeros cristianos eran muy similares a los actuales y también utilizaban símbolos ‘eternos’ que les acompañaban en la otra vida como los anillos.

La pequeña localidad de Buniel vive estos días alterada por la noticia. Su alcalde, Francisco Puente, fue uno de los primeros sorprendidos de la aparición de un hallazgo que, tarde o temprano tenía que llegar. «Sabíamos de la presencia desde hace mucho tiempo, pero no nos había dado por excavar en condiciones», afirmó.
Sin embargo el tiempo ha querido que esta pequeña localidad saque a la luz restos que, según los expertos, tienen «tanta importancia o más que los que se han encontrado en Clunia».
A expensas de conocer la magnitud final, los primeros trabajos han sacado a la luz «una de las necrópolis más importantes». De ahí que nadie quiera que esto caiga en el olvido. «Nos gustaría que Patrimonio nos diga qué se ha encontrado para poder nosotros darlo a conocer», recalcó el edil, partidario de que los restos pasen a engrosar la lista de bienes del Museo de Burgos.

Fuente: L.Sierra www.diariodeburgos.es

domingo, 27 de marzo de 2011

-Un burgalés en la guerra de Cuba.

Muchos años después, trabajando como guarda de campo, Ruperto Martín contaría su historia con nostalgia y pasión, como si, en un suspiro, se trasladara a aquellos día de 1896, a la región de Camagüey, cuando era apenas un soldado imberbe que,

henchido de valor y de aventura, compartió tragos de ron y puros habanos con su capitán cada vez que los insurrectos atacaban con bombazos. Cuba, la última joya del decadente imperio español, se hallaba en pie de guerra. En la pequeña localidad de Cascorro se encontraba acuartelado el Regimiento de Infantería María Cristina nº 63 cuando el 22 de septiembre fue cercada por una tropa superior de soldados insurrectos. Ruperto Martín, natural de Barbadillo del Mercado, tenía apenas 20 años. Sólo unos meses antes había abandonado su pueblo y su país para alistarse como voluntario y combatir en la guerra que se había desencadenado en la colonia del Caribe. Salió del puerto de Santander a bordo del ‘Montevideo’ con otros 5.000 hombres rumbo a La Habana, desde donde le destinaron a la región de Camagüey, primero a Puerto Príncipe y después a Cascorro.

Hasta su muerte mantuvo una memoria intacta de aquellos días de fuego que pasaron a la posteridad gracias a la heroica resistencia de los asediados y al papel desempeñado por Eloy Gonzalo, a quien Madrid erigió una estatua en la plaza llamada de Cascorro precisamente como homenaje a aquella gesta. Durante días, los insurrectos mantuvieron a la guarnición atrincherada, friéndola a cañonazos. Durante varios días con sus noches resistieron el asedio. «Aguantamos a pie firme, sin comer y menos aún sin dormir. A los diez cañonazos preguntaba el capitán: ¿cuántos van? ¡Van diez! ¡Pues trago de ron!», le contó Ruperto Martín a la escritora María Cruz Ebro, que recogió el testimonio en su libro Memorias de una burgalesa.

El capitán se llamaba Francisco Neila y fue el responsable de una decisión que podía haber resultado fatal para los españoles sitiados: dado que los insurrectos eran mayoría, éstos les ofrecieron la rendición. Neila se negó. Entretanto, como le contó Martín a Ebro, el burgalés salvó la vida de milagro cuando estaba en su puesto de vigía: «A mí me salvó la Divina Providencia. Una noche estaba yo en el corredor de la casa cuando oí una voz que me decía: ¡Quítate de ahí! Me volví rápidamente y nada. Ni por detrás, ni a uno ni a otro lado había alma viviente. Ocupé de nuevo mi puesto y de nuevo volví a oír: ¡Quítate de ahí! Y así tres veces. Intrigado por aquellas misteriosas voces, abandoné el corredor y entré en la sala contigua. Una bala me pasó rozando y fue a estrellarse justo en el sitio que yo antes había ocupado...».

Al tercer día los insurrectos enviaron a un parlamentario con bandera blanca y un documento en el que se elogiaba la valentía de los sitiados a la vez que se les ofrecía la rendición. Neila, más chulo que un ocho, le dijo que ningún soldado español se rendiría, y le entregó un par de puros, uno para el emisario y el otro para su jefe. El alcalde de Cascorro, que hasta entonces había estado del lado español, se pasó al bando insurrecto, que convirtió la casa del regidor en una de las principales amenazas para los sitiados. Visto lo cual Neila pidió un voluntario que intentase acercarse a ese flanco y prenderlo fuego. Ruperto Martín fue uno de ellos. Pero no el único. A pesar de lo arriesgado de la misión, fueron varios los españoles que se postularon. La responsabilidad recayó en un madrileño, Eloy Gonzalo, que tenía más experiencia y veteranía que los otros.


Al alba del último día de septiembre, Eloy Gonzalo se dispuso a ejecutar el plan. Sólo pidió una cosa: que le ataran con una cuerda para, en caso de no regresar con vida, los suyos pudieran recuperar el cadáver. Sin embargo, el soldado español cumplió. Y lo hizo con creces: consiguió dar fuego a la casa, sorprendiendo a los sublevados, y regresó con vida a la guarnición. Exaltados por el éxito, ebrios de patriotismo, el grueso de los españoles lanzó un ataque que resultó incontenible y desmoralizador para los sitiadores, que decidieron abandonar Cascorro poco después, cuando en su auxilio llegó el general Adolfo Jiménez Castellanos con sus hombres.
La resistencia de Cascorro fue noticia de primera plana en todos los periódicos de España. También Diario de Burgos se hizo eco de ello. Especialmente de la Orden General del Ejército de La Habana, que rezaba así: «Una compañía del primer batallón del Regimiento María Cristina que guarnecía el poblado de Cascorro, se ha defendido durante trece día contra fuerzas insurrectas muy superiores, mandadas por los principales cabecillas de Oriente. Ni las 219 granadas que le dispararon ni la debilidad de los muros de sus tres fuertes, ni las repetidas intimidaciones de rendición, ni los cuatro muertos y once heridos que tuvieron, fueron bastante para conseguir que el ánimo de los defensores decayese un instante, seguro como estaban de que serían socorridos, como lo fueron, por las fuerzas del general Castellanos.

Tan brillante hecho me complace publicarlo en orden general para conocimiento de su ejército, y en nombre de S.M. la Reina Regente, felicito a los defensores de Cascorro, que serán recompensados cual merecen, porque han sabido con su valor demostrar que no en vano lleva su regimiento en nombre de tan Augusta Señora, poniendo una vez más de relieve las cualidades de este ejército de operaciones que se honra en mandar vuestro general. Valeriano Weyler».

Ruperto Martín y el resto de sus compañeros fueron condecorados con una medalla y les fue entregado un diploma emitido por el Casino Español de Puerto Príncipe. Ambos recuerdos fueron siempre motivo de orgullo del burgalés. Tras la guerra, Martín regresó a Burgos. En 1945 la ciudad le tributó un homenaje y por decreto fue reconocido como teniente del ejército español. Falleció en mayo de 1954.

Fuente:www.diariodeburgos.es

jueves, 3 de marzo de 2011

-Nuevas huellas de dinosaurios en el yacimiento de Las Sereas.

La IX Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda ha obtenido buenos resultados tanto en el terreno de la paleobotánica como en el de las icnitas. Por un lado, se han registrado numerosos fósiles de distintas especies de plantas, destacando la presencia de angiospermas (plantas con flores). Y por otro, han aparecido un centenar de huellas de dinosaurios bien conservadas entre las que destaca un rastro de saurópodo compuesto por varias pisadas de manos y pies.
Los trabajos se desarrollaron del 18 al 31 de julio y se dividieron en dos fases, una de paleobotánica y otra de huellas de dinosaurios, ambas de una semana de duración cada una. La primera se enmarca dentro del proyecto Paleoflora de los ecosistemas cretácicos en la provincia de Burgos, que promueve la Junta desde el año 2008 para reconstruir el paisaje vegetal de los dinosaurios.

El balance que hace de la campaña y, sobre todo, de la primera fase, su director, Fidel Torcida, es «muy positivo» porque hay una variedad muy alta de plantas. Se han recuperado tallos y hojas de helechos, equisetales y coníferas, así como granos de polen. Pero lo más interesante para este experto es la aparición de angiospermas. «Estas plantas son muy primitivas y estaban compitiendo con las gimnospermas en un momento clave de esa lucha en el periodo cretácico. Esta batalla finalmente la ganaron las angiospermas o plantas con flores», explica.
Los fósiles de las angiospermas de la Sierra de la Demanda son de los más antiguos encontrados en la Península Ibérica. Esta fase de paleobotánica se ha desarrollado en los yacimientos de Horcajuelos, en las proximidades de Salas, y Vallazmorra, en el barrio silense de Hortezuelos, y ha sido coorganizada por la Universidad de Vigo. Asimismo, estos trabajos se han completado con labores de prospección en una amplia zona de la comarca serrana para buscar nuevos yacimientos sacados a la luz por la erosión o recuperar los fósiles en peligro de destrucción.

En este sentido, Fidel Torcida subraya la importancia de un yacimiento de Rabanera del Pinar del que se tenía constancia y sobre el que se quiere profundizar. Todo parece indicar que será objeto de atención en la campaña del próximo año.

Con respecto a la fase de las icnitas de dinosaurios, cabe destacar que se han encontrado restos bien conservados de huellas en el macroyacimiento cercano a Quintanilla de la Viñas. Este año se ha trabajado en los afloramientos conocidos como Las Sereas 6 y 7, con una antigüedad de 144 millones de años. «Las icnitas poseen detalles anatómicos, por ejemplo, en los dedos que no aparecen en otros sitios», comenta el director de la campaña.

Entre todo lo encontrado destacan dos rastros de terópodos de tamaño grande y, especialmente, uno de saurópodo. Respecto a este gran herbívoro, las pisadas de pies y manos están muy bien conservadas con rebordes de barro fosilizado que las patas del dinosaurio removieron al penetrar en el suelo fangoso de la laguna.
Todos estos hallazgos de huellas, que llegan al centenar, completan los del año anterior y permiten «reconstruir ese escenario de las orillas de un gran lago y desentrañar poco a poco lo que ocurrió en ese momento y cómo se relacionaban los dinosaurios entre ellos», explica Torcida.
La organización de esta campaña ha corrido a cargo del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas, la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios y el Museo de los Dinosaurios de Salas. En estas excavaciones han participado cerca de treinta personas en el trabajo de campo y procedentes de diferentes ciudades españolas y también de México y Francia.    

Fuente: diariodeburgos.es

domingo, 6 de febrero de 2011

-Burgos, inspiración para Federico García Lorca

Burgos cautivó a Federico García Lorca de una manera especial. El poeta granadino, del que se celebra este año el 75 aniversario de su muerte, se inspiró en tierras castellanas para alumbrar su primera obra, Impresiones y paisajes, textos de prosa poética que ya anunciaban su genio. Fue también en Burgos, y en este mismo periódico, donde publicó sus primeros artículos de prensa, disciplina desde

la cual también ejercería, hasta el final de sus días, su magisterio. Su primera visita se produjo en 1916, de la mano de Martín Domínguez Berrueta, catedrático de Teoría de la Literatura y de las Artes de la Universidad de Granada. Federico, joven estudiante de Filosofía y Letras con inclinación por la música, participó con otros compañeros en cuantos viajes de estudios organizó la universidad granadina. Así, visitó Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, Madrid, El Escorial, Ávila, Salamanca, Zamora, Santiago de Compostela, La Coruña, Lugo, León, Valladolid, Segovia y Burgos. «Burgos es maravilloso, tanto en lo antiguo (que es de lo mejor de España) como en lo moderno», escribió a sus padres en aquella primera visita
Aquellas experiencias terminaron por despertar su vocación de escritor, que tuvo en Burgos su origen. A la ciudad castellana regresó, ya sin compañeros y sólo con su maestro, en el verano de 1917. Animado por Berrueta, vinculado a la ciudad porque su madre era burgalesa y porque Diario de Burgos había acogido siempre con entusiasmo los deliciosos artículos que durante años publicó en sus páginas, el joven Lorca debutó en los papeles con cinco crónicas de tema burgalés que, a la postre, serían el esqueleto esencial de Impresiones y paisajes, libro que publicaría al año siguiente, como asegura Ian Gibson, biógrafo del autor de Poeta en Nueva York: «Lorca trabajó mucho en Burgos, y cuando volvió al fin a Granada tenía medio preparadas las cuartillas que le iban a servir para la redacción de su primer libro (...) El joven granadino, que había sido músico hasta la muerte en 1916 de su querido maestro don Antonio Segura, ahora, ante la sorpresa y la alarma de sus amigos, se volvía literato».
De aquellos primeros textos destaca Gibson que ya se vislumbra el poeta que anida en el curioso y talentoso estudiante: «La metáfora lorquiana ya brota fresca y deslumbradora de los profundos manantiales intuitivos del nacioente poeta». Lorca pasó en Burgos más de un mes, entre julio y septiembre. Escribió decenas de cartas y postales a familiares y amigos, como aquella del 23 de julio en el que evoca el Espolón y las frescas noches del verano castellano: «Por las noches paseamos por un magnífico paseo lleno de estatuas y jardines, y con un abrigo y todo, en dando las doce nos dice don Martín: vámonos que aquí no se puede estar. Algunas gentes llevan gabán de invierno... ¡digo mamá, si no me lo echas buena la has hecho». Años más tarde le escribiría en estos términos a su amigo Melchor Fernández Almagro: «Qué dulce recuerdo, lleno de verdad y de lágrimas me sobrecoge cuando pienso en Burgos....! ¿Te choca? Yo estoy nutrido de Burgos, porque las grises torres de aire y plata de la catedral me enseñaron la puerta estrecha por donde yo había de pasar para conocerme y conocer mi alma.


En la capital visitó con tiempo los hitos que más llamaron su atención: Fresdelval, San Pedro de Cardeña, Las Huelgas, La Cartuja de Miraflores. De la provincia no quiso perderse Santo Domingo de Silos, Covarrubias y San Pedro de Arlanza. De todas sus observaciones nacieron los artículos que más tarde, retocados, aparecerán en Impresiones y paisajes: el primero se tituló La ornamentación sepulcral; le siguieron San Pedro de Cardeña. Paisaje; Las monjas de Las Huelgas; Las reglas de la música; y Mesón de Castilla. Ofrecemos aquí unos pasajes de los artículos.

Fuente:www.diariodeburgos.es

lunes, 10 de enero de 2011

-Un burgalés en la hoguera de la Inquisición.

Juan del Castillo fue uno de los españoles elegidos para acaudillar el mayor movimiento reformista en el país. Formó parte de los llamados ‘Doce apóstoles de Medina de Rioseco’. Huyó de España perseguido por la Inquisición, que lo halló en Bolonia, lo juzgó y ajustició.



El 18 de marzo de 1537, en Toledo, el burgalés Juan del Castillo ardió en la hoguera. No sólo su cuerpo quedaba chamuscado: también, reducido a cenizas, desaparecía un sueño que había compartido con otro hombres como él. Un anhelo imposible en aquella España en la que la Inquisición campaba a sus anchas. Juan del Castillo era luterano. Un hereje a ojos de la Iglesia. Un iluminado. Un elemento que había que exterminar. Erudito en griego, sus primeros contactos con el movimiento alumbrado tuvieron lugar en los Países Bajos después de que cursara estudios en la Universidad de Lovaina, cuna de humanistas, hacia 1523 y después de haber hecho lo mismo en París. Gracias a un primo carnal, llamado Diego del Castillo, a la sazón próspero comerciante de libros burgalés en Flandes, tuvo acceso a publicaciones humanista de Vives y Erasmo.

A su regreso a Castilla permaneció en contacto con el movimiento reformista al amparo del almirante don Fadrique Enríquez. Más tarde, en Toledo, enseñó griego a erasmistas y luteranos. Al parecer, el burgalés se acopló muy bien a la vida cultural y espiritual en la ciudad manchega, donde recibió las órdenes sacerdotales y se doctoró en Teología. De aquel magisterio tomó buena nota Bernardino de Tovar, profesor de griego de la Universidad de Alcalá y uno de los estiletes que apoyaban la Reforma acaudillada por Lutero.
El luterano burgalés formó parte de uno de los proyectos más ambiciosos de los reformistas españoles, un movimiento que se conoce como ‘Los doce Apóstoles de Medina de Rioseco’ y que patrocinó el citado almirante. Un proyecto evangelístico del que habrían de formar parte doce de los más prestigiosos reformistas y que tendría como objetivo pedir una bula papal que les autorizara a realizar esa tarea evangélica. Fue en 1525 cuando se dieron los primeros pasos. Al parecer, la relación entre Tovar y Castillo fue estrecha: amistad, pensamiento, armonía espiritual , intercambio de libros y experiencias...

En la confesión que Juan del Castillo haría a la Inquisición después de ser detenido y torturado, la misión encomendada a cada uno de los ‘apóstoles’ venía avalada por don Fadrique y consistía en reclutar a cuantos clérigos tuvieran a bien abrazar las ideas iluministas. Al parecer, Castillo era un gran orador, un predicador de fuste. Durante el germen de aquella aventura, habría transmitido el mensaje de liberación y de convencida exaltación individual.
Juan del Castillo fue uno de los elegidos. Sin embargo, el grupo de ‘apóstoles’ no pudo reunirse nunca: sintiendo el almirante el aliento de la Inquisición, decidió abortar el proyecto. Los tentáculos de tan siniestra organización se lanzaron sobre los protagonistas de aquella empresa, que fueron perseguidos. En 1530 el burgalés decidió huir de España. Primero se instaló en París, después en Roma y, finalmente, en Bolonia, en cuya universidad volvió a dar clases de griego.

La Inquisión no descansó hasta dar con él. Lo consiguió tres años después de su marcha. En manos de la Inquisición obraban varias cartas escritas por el luterano burgalés. En una de ellas, remitida a su hermana, decía: «Que el Espíritu Santo esté contigo de una manera nueva, para que alguna vez por el sacrificio de adoración la pureza de nuestras almas, nosotros podamos ofrecernos a nuestro Padre bendito para que Él, con su dulzor inefable y la paz sobrerana que sobrepasa todo entendimiento, envíe a Su Único Hijo engendrado Jesucristo para morar para siempre en nuestras almas. En Su presencia todas las cosas se hacen una, porque Él contiene la Esencia que todas las cosas deben tener, conforme al orden admirable y provisión de Dios...».
En otra, el burgalés deslizaba alguna de sus teorías dogmáticas, lo que sirvió a los inquisidores para incrementar las acusaciones. Así, el erasmista castellano sostenía que aquella vida de ángeles experimentada por San Pablo en su ascenso al Paraíso podía vivirse en la tierra por cualquier alma que hubiese aceptado abandonar la propia voluntad y las obras de muerte para hacer vivir a Cristo en sí misma.



No era la única demostración escrita del sentir del burgalés. El testimonio de un tal Diego Hernández, chivato de la Inquisición, fue capital para el juicio. «El maestro Juan del Castillo me dijo que si se le prendiese, él moriría en la secta luterana, alabando a Dios y, si fuera quemado vivo, no revelaría los nombres de ninguno de los que él sabía que eran de su secta, para que ellos pudieran seguir viviendo y extender y glorificar a Dios y que si no fuera por la Inquisición él mismo predicaría esto, pues había más penas para los luteranos en España que en Alemania, él mismo como lo hizo Juan de Celaín se dejaría quemar y moriría en la secta como un noble y no traicionaría a nadie».

Ese Juan de Celaín era, junto a Bernardino de Tovar, uno de los caudillos de aquel proyecto luterano de Medina de Rioseco, y ya había sido llevado a la hoguera cuando Juan del Castillo fue prendido. El burgalés fue llevado a Barcelona e interrogado por el inquisidor general Manrique. El proceso del luterano burgalés se prolongó durante varios años. En ese tiempo fue torturado y confesó su luteranismo y todas sus creencias: que la salvación sería tanto para pecadores como para no pecadores; que los preceptos de la Iglesia no son obligatorios; que un sacerdote podía dejar las rezar las horas canónicas.

Al parecer, llegó incluso a confesar cosas que no pensaba y que no había escrito nunca. Que, como diría él mismo, se había autoinculpado de «más de los que avía menester». Juan del Castillo intentó suicidarse en varias ocasiones. Su hermana Petronila, quien también había sido juzgada aunque absuelta después de pagar mucho dinero, intentó que se suspendiera el juicio asegurando que su hermano estaba loco. Pero dio igual. Las torturas no cesaron, y así la Inquisición fue añadiendo nuevos cargos de acusación contra él hasta que se firmó la pena de muerte. Instantes antes de morir en la hoguera el 18 de marzo de 1537, Juan del Castillo no dudó ni se arrepintió de nada.

Fuente: www.diariodeburgos.es

domingo, 9 de enero de 2011

-CSI Atapuerca.

Miguelón decidió ubicar la residencia de su clan familiar, al menos temporal, en la Sierra de Atapuerca, hace 500.000 años. No se sabe por qué, pero un día otro congénere suyo le propinó un golpe en la cabeza, quizás con una piedra tallada que los homínidos elaboraban para defenderse, o quizás con otra cualquiera. El caso es que recibió tal impacto que le deformó el cráneo y puede que le causara la muerte, aunque también pudo fallecer por enfermedad.



500.000 años más tarde, Miguelón es un emblema de las investigaciones realizadas en el extraordinario yacimiento burgalés al estilo de la serie CSI, las siglas de Criminal Scene Investigation. Se trata de un Homo heidelbergensis que vivió en la Sierra y es uno de los individuos que más datos han aportado a los científicos que allí trabajan, como Ana Gracia, una de las investigadoras del lugar, que nos recuerda que gracias a los trabajos del profesor Ignacio Martínez sabemos hoy que Miguelón y sus compañeros de la Sima de los Huesos poseían un aparato auditivo similar al nuestro y que, por lo tanto, muy probablemente eran capaces de escuchar y hablar como nosotros.

En la Gran Dolina de Atapuerca se han encontrado restos que datan de más de 800.000 años. Y es que nuestros antepasados, desde los hombres que vivían en las cavernas hasta hoy en día, se han caracterizado por luchas violentas que en muchas ocasiones terminaban en tragedias humanas.
Buen ejemplo de ello es ese gran yacimiento burgalés, la Gran Dolina, donde los investigadores han encontrado restos de, al menos, 11 hombres, mujeres y niños fósiles de Homo antecessor que presentan, casi todos, restos de marcas de corte: pequeñas líneas paralelas en las zonas de inserción de los músculos y tendones, una prueba irrefutable de que fueron descarnados, tal y como afirma Ana Gracia, quien matiza que es imposible distinguir si les dieron muerte para comérselos o los consumieron después de fallecidos.

Casi un millón de años más tarde, las ‘escenas de crímenes sin resolver’ se reabren en Atapuerca al estilo de CSI, siglas que todo el mundo relaciona rápidamente con una serie americana de televisión, si bien es una de las expresiones más utilizadas en el ámbito de la investigación: cuerpos deformados que sitúan el contexto de una escena criminal, malheridos, objetos que pueden determinar un tipo de muerte, sangre, coches, ropa…, pero también huesos, muchos huesos, característica primordial de la sierra burgalesa y que tienen en común los yacimientos de Atapuerca y cualquier escena de un crimen que pueda tener lugar en cualquier parte del mundo, en un día D y en una hora H.

El caso es que el proceso de descifrar lo que pudo ocurrir desde que se encuentra un cráneo u otro hueso con alguna evidencia antrópica comienza en la propia excavación: se procede a su limpieza, identificación, reconstrucción y análisis, es decir, casi de idéntica forma que el tratamiento otorgado a una escena criminal actual. Hay que tener en cuenta que sólo un lanzazo, hallando la pieza causante en una zona letal, podría ser un indicio concluyente de una causa de muerte criminal. Normalmente, en hueso seco es imposible distinguir entre un golpe producido en vida y causante de la muerte y uno propinado justo después.

Para dar con las respuestas, los investigadores utilizan todas las técnicas que están en sus manos. La metodología es básicamente la misma que para casos del siglo XXI, ya que se aplica el método científico: observación de los datos, planteamiento de las hipótesis, contrastación e interpretación de los resultados. Es decir, analizando ‘organolépticamente’, con lupa, microscopio, TAC, radiografías, programas de simulación, estudio del lugar donde han aparecido los restos -el equivalente a la escena del crimen-, su relación con otros huesos y objetos en el yacimiento… y si se puede, mediante análisis histológicos, químicos, sedimentológicos, se intenta descubrir el porqué de esos restos en ese lugar.
En cualquier caso, las investigaciones son complicadas y los instrumentos fabricados con madera no han llegado hasta nuestros días en yacimientos de la Península Ibérica, algo que sí ha ocurrido en Schöningen (Alemania), donde han aparecido lanzas muy bien trabajadas en madera de abeto. Por lo tanto, se puede concluir que las únicas ‘armas potenciales’ recuperadas en los yacimientos de Atapuerca son las piedras, talladas o en cantos. Por lo tanto, se aprecian grandes paralelismos en las presuntas escenas criminales de las sociedades primitivas y actuales. Lo que resulta hoy en día imposible de averiguar es el componente cultural que llevaba a matar, algo que no fosiliza.

Las investigaciones también han permitido descubrir evidencias de canibalismo en la cueva de la Gran Dolina, que acogió los primeros casos por este tipo de muerte descubiertos mundialmente, lo que se explica que muchos de los huesos aparecidos unidos conformaban restos abandonados de una comida.
Este canibalismo que se practicaba fue producto, con toda seguridad, de una hambruna, y carecía de cualquier intención ritual, por lo que se efectuó por lo que se ha denominado como canibalismo gastronómico.
Gracia, doctora en Biología y Paleontología, comenta que esto ocurrió en Atapuerca en Homo antecessor, pero no en Homo heidelbergensis, la especie descendiente (la de Miguelón).

En otro yacimiento de Atapuerca, la cueva de El Mirador, aparecieron de nuevo restos humanos canibalizados de la Edad de Bronce (Homo sapiens, de hace unos 5.000 años). Estos huesos también presentan marcas de corte y evidencias de haber sido cocinados.
Muchos de los Homo heidelbergensis que se recuperan en la Sima de los Huesos presentan más o menos pequeños golpes en los cráneos con signos de regeneración, prueba de que han sobrevivido a ellos. La investigadora señala que, de hecho, se elaboró un estudio de etología comparada con unos grupos de agresión intraespecífica en ‘Papuas’, donde se observó una bilateralidad (se agredían unos a otros con la mano derecha, por lo que una frecuencia elevada de los golpes aparecía en el lado izquierdo del cráneo).
Por el contrario, en la Sima no hay bilateralidad manifiesta de los golpes, en ninguno de los dos lados, lo que descarta, a priori, la agresión intraespecífica.

Todas las investigaciones realizadas en Atapuerca se sostienen sobre cientos y cientos de estudios al respecto de los huesos encontrados. Varios se han convertido ya en emblemas. Pero las exploraciones han permitido descubrir no sólo muertes violentas o naturales, sino por enfermedades. En Atapuerca existe un aprecio especial por ‘Benjamina’, un caso no calificado como crimen, pero sí definido como uno de los más emotivos para los investigadores.
‘Benjamina’ era una niña que murió alrededor de los 10 años, y sufrió una enfermedad llamada ‘craneosinostasis’. Se trata del cierre prematuro de las suturas que separan los huesos del cráneo. Esta malformación también existe hoy en día, pero se opera en cuanto se detecta. Se registran dos casos de cada 200.000 nacimientos.

Gracia cree que ‘Benjamina’ tuvo que recibir cuidados como cualquier niño. Pero al haber nacido con una malformación congénita, probablemente necesitó, además, cuidados especiales: «Algo ocurrió durante el embarazo que provocó que dos huesos de su cabeza se empezaran a fusionar antes de tiempo. Esta malformación probablemente tuvo un origen traumático: su madre pudo caerse, la niña pudo estar mal colocada en el útero, pudo tener problemas de falta de líquido amniótico, o torticolis congénita. El caso es que el cerebro de ‘Benjamina’ creció como pudo y, probablemente, tuviera dificultades en su vida como consecuencia de ello», afirma.

Fuente: www.diariodeburgos.es

domingo, 5 de diciembre de 2010

-Respecto al vídeo de Burgos de 1911.

Boinas, niños harapientos, mujeres de luto y con pañuelo al cuello, sotanas, tricornios, calles de tierra y burros en lugar de coches... Así era la capital del Arlanzón hace justo un siglo tal y como quedó reflejado en una película muda titulada Burgos Voyage.
En esta ocasión internet, que vale para casi todo, ha ayudado a rescatar y difundir esta maravilla audiovisual que firma Segundo de Chomón, cineasta turolense nacido en 1871 y considerado como uno de los grandes pioneros, al nivel de los mejores, en los primeros años del séptimo arte.
Hace tiempo que el documental fue descubierto y en junio de 2004 ya fue proyectado en el Teatro Principal con música de Jordi Sabatés, pero en las últimas semanas distintos blogs y correos electrónicos han difundido entre los burgaleses un documental que está a punto de cumplir un siglo si es que no lo ha hecho ya, pues los expertos discuten sobre si fecharlo en 1910 o 1911. Fue rodado en blanco y negro y coloreado luego en Pathécolor, una técnica que por aquel entonces fue revolucionaria y que ahora, gracias a las nuevas tecnologías, aparece como nueva y al alcance de cualquiera que disponga de un ordenador.
Para quien quiera paladearlo, basta con entrar al portal de vídeos Youtube y buscar ‘Burgos 1911, Segundo de Chomón’. Ahí encontrarán una ciudad que parece de otro mundo, aunque en realidad no es tan lejano. Es la que vivieron nuestros bisabuelos y la que, en buena medida, persistió a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Los fotogramas, como la realidad de entonces, recogen escenas contradictorias que son reflejo de los fuertes contrastes sociales y económicos. Los personajes y ambientes aldeanos contrastan con la majestuosidad de la Catedral y la Casa del Cordón y con los toques burgueses del Paseo de la Isla.
El corto dura 4 minutos y 14 segundos y está custodiado en los archivos del Centro Nacional de Cinematografía de la localidad francesa de Bois D’Arcy, cerca de París. Entre las imágenes se intercalan carteles al estilo del cine mudo de la época que explican lo que se verá inmediatamente después y sitúan al espectador.
Tras presentar Burgos como «una de las ciudades más importantes de España por los monumentos que encierra», lo primero que enseña son los alrededores de la Iglesia de San Esteban y el arco del mismo nombre. Son imágenes casi costumbristas, las más simpáticas y más naturales del documental pero también las que dejan entrever una mayor miseria, con niños y jóvenes persiguiendo a una acémila, campesinos entrando en la ciudad y las fuerzas vivas de entonces a la cabeza de una improvisada procesión que circula delante de la cámara.
Un plano fijo de Las Huelgas y otro de la plaza de la Libertad anteceden a una imagen del Arco de Fernán González que conduce al patio interior de la Casa del Cordón, obviamente antes de su última restauración y cuando todavía estaba descubierto.
La Catedral, «una de las maravillas de España» se contempla desde lo alto de la plaza de Felipe de Abajo con un equino sobrecargado esforzándose por ascender la cuesta con lo que parecen haces de leña.
Otro plano fijo, en este caso de la puerta del Sarmental, sirve de transición hacia el Arco de Santa María, «puerta adornada con las estatuas de los grandes hombres de Castilla». De ahí la magia del cine nos lleva hasta una Plaza Mayor arbolada y todo acaba en el paseo de la Isla.
Las características de jardín romántico que tanto defienden en nuestros días los que se oponen a su remodelación quedan fielmente retratadas en la película; una fuente idílica a la que se asoma un varón y un paseo que atraviesa la figura de una niñera arrastrando un cochecito de capota y a la que se acercan dos jóvenes en actitud amistosa. La puesta de sol rodada desde un lugar indeterminado sirve para cerrar el corto y dejan al espectador con la sensación de que Segundo de Chomón debió de quedar prendado por la ciudad.
Para Jesús Manuel Payno, presidente del Encuentro Internacional de Cine (Eninci), se trata de «una joya más que demuestra la importancia de Burgos en los inicios del cine, pues aquí se vivieron algunas de las primeras sesiones cinematográficas de la mano de los hermanos Lumière, además de que un burgalés de Belorado, Manuel Vitores, produjo la primera película sonora del cine español».

figura internacional. Burgos voyage fue solo una de las numerosísimas películas que firmó el turolense, considerado a escala internacional como una de las grandes figuras del primer cine europeo. Forma parte de un paquete de documentales de ciudades filmado durante un breve lapso de tiempo en el que regresó a España y viajó por buena parte de su geografía.
Segundo de Chomón trabajó para varias productoras en nuestro país, pero sobre todo en Francia y en menor medida en Italia. Su obra más reconocida es El hotel eléctrico, rodada en 1908, y en la que se recrea un mundo del futuro en el que todo está automatizado, desde los electrodomésticos a los zapatos que se atan solos los cordones. Cien años después, no todo ha progresado como él se imaginaba.    

Publicado en www.diariodeburgos.es