miércoles, 11 de mayo de 2011

-Vídeo. Gran Dolina.

martes, 10 de mayo de 2011

-Vídeo. El bifaz Excalibur

miércoles, 4 de mayo de 2011

-Burgos. Ciudad arbolada. Ciudades para el siglo XXI.

-Documental emitido en La 2 de TVE.

                                                                       Primera parte.

 


 
Segunda parte.
Tercera parte.

domingo, 1 de mayo de 2011

-Juan de Salazar y Espinosa.

Juan de Salazar y Espinosa nació en 1508 en Espinosa de los Monteros.
En 1534 formó parte de la Expedición de Pedro de Mendoza al Río de la Plata.
Luego de que Mendoza enviase a Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala a explorar el Paraná en busca de alimentos, y ante la desaparición de éste, Salazar de Espinosa y Gonzalo de Mendoza fueron, a su vez, enviados en busca de Ayolas y sus hombres, mientras Pedro de Mendoza le aguardaba a bordo de sus buques, ya que Buenos Aires había sido incendiada. Salazar y Gonzalo de mendoza exploraron el río Paraguay, deteniéndose sobre la costa para construir un fuerte, para amparo y reparo de la Conquista, el 15 de agosto de 1537. Según la costumbre de bautizar los fuertes según las fechas marcadas por el santoral. el fuerte recibió el nombre de Nuestra Señora de Santa María de la Asunción.

Desde Asunción, Salazar subió las aguas del río Paraguay y halló en La Candelaria a Irala, quien aún aguardaba el regreso de la expedición de Ayolas. Después de buscar a Ayolas sin ningún resultado y considerándolo muerto, Irala, Salazar y Gonzalo de Mendoza regresaron a Asunción. En Asunción, Salazar se desempeñó como capitán y alcaide y, después de creado el Cabildo de Asunción, como alcalde de primer voto.
Después de la rebelión contra Cabeza de Vaca y como éste le nombrase Gobernador en lugar suyo, Salazar fue expulsado a España, aunque regresó al Río de la Plata en 1547, en una nueva expedición, con el cargo de Tesorero Real. Entre 1550 y 1555 dirigió una expedición de colonización al Paraguay.

Juan de Salazar falleció en Asunción en el año 1568.

sábado, 30 de abril de 2011

-Hallan en un cofre de plomo los restos del ‘Divino Valles’, médico de Felipe II

Un cofre que contiene, según indican todos los indicios, los restos del médico renacentista burgalés Francisco Valles, conocido como el ‘Divino Valles’, han sido recuperados este jueves en la Capilla de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá de Henares, según informó la Comunidad de Madrid. Valles, que atendió al monarca español Felipe II, está considerado el creador de la anatomía patológica moderna.
El cofre contiene una inscripción que reza ‘Restos del Doctor Valles exhumados’ y una fecha de difícil legibilidad. El descubrimiento tuvo lugar el pasado 14 de abril, en el transcurso de las obras de restauración de la capilla, en cuyas paredes se encontraba oculto el cofre tras haber sido depositado en el templo en el siglo XIX.

En el lado de la epístola de la capilla y a una altura de 1,5 metros desde la cota actual del suelo se encuentra la lápida sepulcral de Francisco Valles, detrás de la cual estaba depositado el cofre.
En la mañana de ayer se procedió a la extracción de la caja y a su apertura, saliendo a la luz los restos humanos. Los trabajos arqueológicos, controlados por la Comunidad de Madrid, tenían como objetivo definir las cotas originales del templo y localizar elementos desaparecidos.
En 1862 se produjo el hallazgo de la lápida sepulcral del doctor, en el curso de unas obras de reforma de la capilla, a raíz de las cuales la sepultura iba a ser desmantelada.
Posteriormente, se procedió a exhumar los restos y guardarlos en una caja de plomo. Tras permanecer seis meses y medio custodiado en una habitación de la universidad, la caja fue alojada tras la lápida que actualmente se conserva.

La Comunidad especula que durante las obras de restauración de los años 60 del siglo XX, la caja de plomo fue desplazada de su ubicación original, y que por ello los trabajos arqueológicos recientes no dieron con ella en un primer momento, siendo encontrada ahora en la actual fase de restauración desplazada del lugar previsto, tal y como indicaron desde la Consejería de Cultura.
Según señaló el director general de Patrimonio Histórico de la Administración regional, José Luis Martínez-Almeida, que estuvo presente en el acto de extracción de la urna de plomo, la pieza será restaurada por el Museo Arqueológico de la Comunidad de Madrid, para ser devuelta posteriormente a su capilla.

Francisco Vallés, conocido como el ‘Divino Valles’ (Covarrubias 1524, Burgos 1592) fue el mayor y mejor exponente de la medicina renacentista. Estudió en varias ciudades y conoció a Andrea Vesalio, al cual sustituyó como médico de Felipe II (médico de cámara y protomédico general de los Reinos y Señoríos de Castilla).
Casi toda su vida profesional se desarrolló en Alcalá de Henares, donde enseñó medicina impartiendo dicha disciplina sobre un cadáver, lo cual fue una novedad.
Ha sido considerado el creador de la anatomía patológica moderna. Gran humanista y escritor, desarrolló una gran labor de investigación científica en la botica de El Escorial, en donde se dedicó durante años a la destilación de plantas naturales.    

Fuente: www.diariodeburgos.es

viernes, 29 de abril de 2011

-Jerónimo de Vivar. Historiador burgalés, cronista de la conquista de Chile.

Nacido en Burgos en 1524 o 1525.
El desconocimiento y la contradicción persiguen a cuantos investigadores han tratado de conocer la personalidad de Jerónimo de Vivar. Se ignora, incluso, cuándo se trasladó a las Indias ya que en el Catálogo de Pasajeros a éstas no se consigna ninguna información registrada con dicho nombre. Sí se conoce, recurriendo a sus escritos, de su paso por otras regiones americanas antes de recalar en Perú y Chile y se tiene la certeza de su estancia en Santa Marta donde escuchó la fabulosa historia del viaje del capitán Francisco César, de labios de uno de sus hombres, expedición que diera lugar a la leyenda sobre la mítica ciudad de los Césares o Trapalanda. Con toda seguridad hubo de pasar al Perú con motivo de las revueltas acaecidas en tiempos de Núñez Vela y La Gasca para acompañar a Valdivia en su regreso a Chile. Testigo directo, aunque no partícipe, de la batalla de Andalién en 1550 y del encuentro con el cacique Ainavillo, Vivar formó parte de la armada del capitán Juan Bautista Pastene.
Desde aquí regresó a la Concepción, permaneciendo allí hasta el nuevo retorno de Valdivia, para incorporarse posteriormente a la expedición del capitán Francisco de Ulloa en dirección al estrecho de Magallanes, viaje poco conocido en detalles y muy interesante de leer en Vivar.
La falta absoluta de datos en todos los documentos referidos a la conquista de Chile en torno a la figura de Vivar, puesta de manifiesto ya en un principio por el historiador chileno Barros Arana, y posteriormente por el profesor Demetrio Ramos, llevó al primero de ellos a presuponer que dicha denominación correspondía sencillamente a un seudónimo adoptado por el secretario de Valdivia, Juan de Cardeña o Juan de Cárdenas, según otras lecturas y escritos. Esta tesis, avalada por Antonio de León Pinelo, que se refiere a Vivar como «Secretario del general Pedro de Valdivia», vino a fianzarse y a tomar cuerpo al comprobarse la gran similitud detectada entre las cartas redactadas por Pedro de Valdivia y la crónica de Vivar, en algunos puntos fiel trasunto de aquellas. Pero, según Ángel Barral Gómez, esta hipótesis que defiende una misma identidad para ambos personajes ha perdido en la actualidad toda consistencia a la luz de la narración, puesto que las actuaciones conocidas de uno y de otro no permiten sustentar ninguna coincidencia entre ellos.
Su obra, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile, que terminará de escribir el burgalés Jerónimo de Vivar en los últimos días de 1558 en los confines de la tierra alcanzada por García Hurtado de Mendoza, es una obra tan desconocida del público lector, y aún de muchos especialistas, como sumamente ilustrativa e interesante.
El relato se encuentra centrado en la figura de Pedro de Valdivia y en los hechos protagonizados por éste y por los españoles que junto a él vivieron las duras jornadas iniciales de la conquista de Chile. Pero a estos hechos, conocidos por la pluma del mismo Valdivia y de otros testigos partícipes directos, se añaden aquí informaciones utilísimas acerca de las características geográficas de los distintos valles chilenos, la flora y la fauna, y, lo que es más importante, sobre los naturales que en el momento del contacto poblaban aquellas regiones.

Fuente: Biblioteca Cervantes Virtual