Un rincón para conocer la historia, la naturaleza de Burgos y la magia de los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca.
viernes, 15 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Video: "Los yacimientos de la sierra de Atapuerca".
-Los yacimientos de la sierra de Atapuerca. 1ª parte.
-Los yacimientos de la sierra de Atapuerca. 2ª parte
-Los yacimientos de la sierra de Atapuerca. 3ª parte.
-Los yacimientos de la sierra de Atapuerca. 2ª parte
-Los yacimientos de la sierra de Atapuerca. 3ª parte.
martes, 12 de abril de 2011
-La huella romana en Burgos.
Artículo de R. Pérez Barredo.
El fulgor de Clunia, la ciudad romana que llegó a ser capital del Imperio de la mano de Servio Sulpicio Galba, suele resultar tan deslumbrante que apenas se vincula ningún otro emplazamiento de Burgos con la impronta de Roma. Sin embargo, el reciente hallazgo de una necrópolis del siglo III en Buniel ha vuelto a poner de relieve que no es Clunia todo lo que reluce. Que la provincia está salpicada de asentamientos, castros, villas, yacimientos, en fin, que denotan la presencia importante de Roma en la meseta castellana. Así, existen en Burgos doscientos emplazamientos con vestigios romanos según recoge David Pradales en su obra La romanización de la meseta del norte. Burgos. Clunia. Sasamón (Segisamo), Tardajos (Deobrigula), Roa (Rauda), Briviesca (Virovesca) o Arce-Mirapérez (Deóbriga), cerca de Miranda, son sólo algunas de las localizaciones más importantes.
No son restos aparecidos al azar. Ingenieros de primera línea, los romanos establecieron en cada territorio ocupado un entramado de vías impresionante. De norte a sur y de este a oeste, todo estaba comunicado. En la provincia de Burgos existieron tres vías principales que a su vez se ramificaban en otras de menor entidad: es a lo largo de estos tramos donde se han hallado los restos. Una de las calzadas principales fue la Italia-Hispania, también llamada Vía del Oro, que discurría por la provincia atravesando las localidades de Cerezo de Riotirón (Segisamunculum), Briviesca (Virovesca), Alto de Monasterio de Rodilla (Tritium), Tardajos (Deobrigula) y Sasamón (Segisamone). Unía Tarragona (Tarraco) con León (Legio VII) y vertebró la península de este a oeste. Por ella discurrían, procedentes de las minas de oro de León, los cargamentos del preciado metal rumbo a la capial del Imperio. Fue, además, una vía estratégica también militarmente.
Una segunda ruta de las consideradas principales fue la Ab Asturica Tarracone, (Astorga-Tarragona), cuyo tramo por la provincia coincidía con la Asturica Burdigalam (Astorga-Burdeos y siglos más tarde conocida como Vía Aquitania); restos de su existencia se han hallado en Villímar, Briviesca y Villanueva de Argaño. Una tercera vía de entidad fue la Ab Asturica per Cantabria Caesaraugusta, que unía Clunia con las provincias del norte.
Como explica en su obra Pradales Ciprés, la pauta de los asentamientos obedecía a tres circunstancias: la señalada de las vías, la proximidad de ciudades y los cauces fluviales, esto es, los ríos. Diferencia el autor de La romanización de la meseta del norte distintas áreas preferentes de ocupación real. Una, con el epicentro de Clunia, en el sur de de la provincia y en torno al valle del Duero: Vadocondes, Santibáñez del Val. Gumiel de Izán, Baños de Valdearados o Lerma, entre otros. Otra, en la zona central, valles del Arlanza y del Arlanzón: Villadiego, Sasamón. Castrojeriz, Tardajos, Burgos, Villímar, Cotar... Una tercera en la actual comarca de La Bureba: Briviesca, Los Barrios, La Vid, Miraveche, Oña... Y una cuarta zona, en el norte, de Sedano a Villarcayo, de Losa Cuesta-Urria, de Tobalina al septentrional Valle de Mena.
Clunia es la joya de la corona de los vestigios romanos de la provincia. Con casi cien hectáreas de extensión, de esta fenomenal ciudad apenas se conoce un 10 por ciento. Pero lo suficiente para hacerse una idea del esplendor que ostentó en su época de mayor apogeo. Ahí están, como vestigios de todo ello, el teatro, las casas con mosaicos, parte del foro, esculturas, monedas y cerámicas. No muy lejos de allí, en Baños de Valdearados, hay restos muy bien conservados de una villa. Destaca, por encima de todos, un mosaico de grandes dimensiones que representa a Baco, el dios romano del vino. En los últimos años ha cobrado un relieve especial por el gran trabajo realizado por los arqueólogos el yacimiento de Arce-Mirapérez, junto a Miranda de Ebro: una ciudad romana de 26 hectáreas de la que hay restos de calles, pilares y murallas.
La huella romana:
La Aceña, Agüera, Albacastro, Los Altos, Amaya, Aranda de Duero Arandilla, Araúzo de Salce, Araúzo de la Torre, Araúzo de Miel, Arcos, Arija, Atapuerca, Los Ausines, Baillo, Baños de Valdearados, Barbadillo del Mercado, Barcina de los Montes, Barrio de Díaz Ruiz, Barrio de Muñó, Barrio de Bricia, Los Barrios de Bureba, Bascuñuelos, Belbimbre, Belorado, Berberana, El Berón, Bisjueces, Los Bocos, Briviesca, Buniel, Burgos, Cabia, Cameno, Campolara, Cañizar de Argaño, Cardeñajimeno, Cascajares de la Sierra, Castrecías, Castrojeriz, La Cerca, Cerezo de Río Tirón, Cigüenza, Cornudilla, Cótar, Covanera, Covarrubias, Cubillejo de Lara, Cubo de Bureba, Cuevas de Amaya, Entrambosrríos, Las Eras, Espinosa de los Monteros, Fresneda de la Sierra, Fuentecén, La Gallega, Gredilla de Sedano, Guijano, Gumiel de Izán, Haza, Hermosilla de Bureba, Herrán, Hinojar del Rey, Hontoria de Valdearados, Hontoria de la Cantera, Hornillos del Camino, La Horra, Hortigüela, Hoyales de Roa, Hoz de Valdivielso, Huérmeces, Huerta de Rey, Huidobro, Hurones, Jaramillo Quemado, Lara de los Infantes, Lastras de las Eras, Leciñana, de Mena, Lerma, Lodoso, Mambrillas de Lara, Mazariegos, Mazuelo de Muñó, Mecerreyes, Medina de Pomar, Miñón, Mijangos, Miranda de Ebro, Miraveche, Momediano, Monasterio de Rodilla, Montecillo, Moradillo de Sedano, Nava de Mena, Návagos, Navas de Bureba, Noceco, Nocedo, La Nuez de Abajo, Orbaneja del Castillo, Ordejón de Arriba, Ordejón de Abajo, Padilla de Arriba, Padilla de Abajo, Palacios de Benaver, Pampliega, Pancorbo, La Parte de Bureba, Pedrosa de Duero, Peñalba de Castro, Peñaranda de Duero, Pinilla Transmonte, Poza de la Sal, Pradolamata, Puentedura, Quemada, Quincoces de Yuso, Quintana del Pidio, Quintanabureba, Quintanaélez, Quintanalacuesta, Quintanilla, Quintanilla de las Viñas, Quintanilla Somuñó, Quintanilla de los Adrianos, Quintanillabón, Quintanilla Cabe Soto, Ranera, Revilla del Campo, Roa, Rosales, Salgüero de Juarros, Salinas de Rosío, San Pantaleón de Losa, San Martín de Losa, San Llorente, San Juan del Monte, Santa Cecilia, Santa Coloma de Rudrón, Santa María Ribarredonda, Santa Gadea del Cid, Santa Cruz de Salceda, Santa María del Mercadillo, Santibáñez del Val, Santo Domingo de Silos, Sasamón, Sedano, La Sequera de Haza, Solarana, Solduengo, Soto de Bureba, Sotopalacios, Tardajos, Tejada, Terminón, Teza de Losa, Tobalinilla, Tordómar, Torregalindo, Torresandino, Trespaderne, Tubilla del Lago, Tudanca, Ubierna, Vadocondes, Valdeande, Valdelacuesta, Valdelateja, Valdezate, Valhermosa, Valle de Tobalina, Valle de Mena, La Vid de Bureba, Villahoz, Villadiego, Villaespasa, Villafranca Montes de Oca, Villahizán de Treviño, Villalacre, Villalba de Losa, Villalbilla, Villaluenga, Villamorón, Villanueva de Gumiel, Villanueva de Teba, Villanueva de Argaño, Villanueva de Puerta, Villanueva de Odra, Villanoño, Villaquirán, Villarcayo, Villarmentero, Villasandino, Villatomil, Villaventín, Villavieja de Muñó, Villímar, Virtus, Vivar del Cid.
Fuente: R. Pérez Barredo www.diariodeburgos.es
El fulgor de Clunia, la ciudad romana que llegó a ser capital del Imperio de la mano de Servio Sulpicio Galba, suele resultar tan deslumbrante que apenas se vincula ningún otro emplazamiento de Burgos con la impronta de Roma. Sin embargo, el reciente hallazgo de una necrópolis del siglo III en Buniel ha vuelto a poner de relieve que no es Clunia todo lo que reluce. Que la provincia está salpicada de asentamientos, castros, villas, yacimientos, en fin, que denotan la presencia importante de Roma en la meseta castellana. Así, existen en Burgos doscientos emplazamientos con vestigios romanos según recoge David Pradales en su obra La romanización de la meseta del norte. Burgos. Clunia. Sasamón (Segisamo), Tardajos (Deobrigula), Roa (Rauda), Briviesca (Virovesca) o Arce-Mirapérez (Deóbriga), cerca de Miranda, son sólo algunas de las localizaciones más importantes.
No son restos aparecidos al azar. Ingenieros de primera línea, los romanos establecieron en cada territorio ocupado un entramado de vías impresionante. De norte a sur y de este a oeste, todo estaba comunicado. En la provincia de Burgos existieron tres vías principales que a su vez se ramificaban en otras de menor entidad: es a lo largo de estos tramos donde se han hallado los restos. Una de las calzadas principales fue la Italia-Hispania, también llamada Vía del Oro, que discurría por la provincia atravesando las localidades de Cerezo de Riotirón (Segisamunculum), Briviesca (Virovesca), Alto de Monasterio de Rodilla (Tritium), Tardajos (Deobrigula) y Sasamón (Segisamone). Unía Tarragona (Tarraco) con León (Legio VII) y vertebró la península de este a oeste. Por ella discurrían, procedentes de las minas de oro de León, los cargamentos del preciado metal rumbo a la capial del Imperio. Fue, además, una vía estratégica también militarmente.
Una segunda ruta de las consideradas principales fue la Ab Asturica Tarracone, (Astorga-Tarragona), cuyo tramo por la provincia coincidía con la Asturica Burdigalam (Astorga-Burdeos y siglos más tarde conocida como Vía Aquitania); restos de su existencia se han hallado en Villímar, Briviesca y Villanueva de Argaño. Una tercera vía de entidad fue la Ab Asturica per Cantabria Caesaraugusta, que unía Clunia con las provincias del norte.
Como explica en su obra Pradales Ciprés, la pauta de los asentamientos obedecía a tres circunstancias: la señalada de las vías, la proximidad de ciudades y los cauces fluviales, esto es, los ríos. Diferencia el autor de La romanización de la meseta del norte distintas áreas preferentes de ocupación real. Una, con el epicentro de Clunia, en el sur de de la provincia y en torno al valle del Duero: Vadocondes, Santibáñez del Val. Gumiel de Izán, Baños de Valdearados o Lerma, entre otros. Otra, en la zona central, valles del Arlanza y del Arlanzón: Villadiego, Sasamón. Castrojeriz, Tardajos, Burgos, Villímar, Cotar... Una tercera en la actual comarca de La Bureba: Briviesca, Los Barrios, La Vid, Miraveche, Oña... Y una cuarta zona, en el norte, de Sedano a Villarcayo, de Losa Cuesta-Urria, de Tobalina al septentrional Valle de Mena.
Clunia es la joya de la corona de los vestigios romanos de la provincia. Con casi cien hectáreas de extensión, de esta fenomenal ciudad apenas se conoce un 10 por ciento. Pero lo suficiente para hacerse una idea del esplendor que ostentó en su época de mayor apogeo. Ahí están, como vestigios de todo ello, el teatro, las casas con mosaicos, parte del foro, esculturas, monedas y cerámicas. No muy lejos de allí, en Baños de Valdearados, hay restos muy bien conservados de una villa. Destaca, por encima de todos, un mosaico de grandes dimensiones que representa a Baco, el dios romano del vino. En los últimos años ha cobrado un relieve especial por el gran trabajo realizado por los arqueólogos el yacimiento de Arce-Mirapérez, junto a Miranda de Ebro: una ciudad romana de 26 hectáreas de la que hay restos de calles, pilares y murallas.
La huella romana:
La Aceña, Agüera, Albacastro, Los Altos, Amaya, Aranda de Duero Arandilla, Araúzo de Salce, Araúzo de la Torre, Araúzo de Miel, Arcos, Arija, Atapuerca, Los Ausines, Baillo, Baños de Valdearados, Barbadillo del Mercado, Barcina de los Montes, Barrio de Díaz Ruiz, Barrio de Muñó, Barrio de Bricia, Los Barrios de Bureba, Bascuñuelos, Belbimbre, Belorado, Berberana, El Berón, Bisjueces, Los Bocos, Briviesca, Buniel, Burgos, Cabia, Cameno, Campolara, Cañizar de Argaño, Cardeñajimeno, Cascajares de la Sierra, Castrecías, Castrojeriz, La Cerca, Cerezo de Río Tirón, Cigüenza, Cornudilla, Cótar, Covanera, Covarrubias, Cubillejo de Lara, Cubo de Bureba, Cuevas de Amaya, Entrambosrríos, Las Eras, Espinosa de los Monteros, Fresneda de la Sierra, Fuentecén, La Gallega, Gredilla de Sedano, Guijano, Gumiel de Izán, Haza, Hermosilla de Bureba, Herrán, Hinojar del Rey, Hontoria de Valdearados, Hontoria de la Cantera, Hornillos del Camino, La Horra, Hortigüela, Hoyales de Roa, Hoz de Valdivielso, Huérmeces, Huerta de Rey, Huidobro, Hurones, Jaramillo Quemado, Lara de los Infantes, Lastras de las Eras, Leciñana, de Mena, Lerma, Lodoso, Mambrillas de Lara, Mazariegos, Mazuelo de Muñó, Mecerreyes, Medina de Pomar, Miñón, Mijangos, Miranda de Ebro, Miraveche, Momediano, Monasterio de Rodilla, Montecillo, Moradillo de Sedano, Nava de Mena, Návagos, Navas de Bureba, Noceco, Nocedo, La Nuez de Abajo, Orbaneja del Castillo, Ordejón de Arriba, Ordejón de Abajo, Padilla de Arriba, Padilla de Abajo, Palacios de Benaver, Pampliega, Pancorbo, La Parte de Bureba, Pedrosa de Duero, Peñalba de Castro, Peñaranda de Duero, Pinilla Transmonte, Poza de la Sal, Pradolamata, Puentedura, Quemada, Quincoces de Yuso, Quintana del Pidio, Quintanabureba, Quintanaélez, Quintanalacuesta, Quintanilla, Quintanilla de las Viñas, Quintanilla Somuñó, Quintanilla de los Adrianos, Quintanillabón, Quintanilla Cabe Soto, Ranera, Revilla del Campo, Roa, Rosales, Salgüero de Juarros, Salinas de Rosío, San Pantaleón de Losa, San Martín de Losa, San Llorente, San Juan del Monte, Santa Cecilia, Santa Coloma de Rudrón, Santa María Ribarredonda, Santa Gadea del Cid, Santa Cruz de Salceda, Santa María del Mercadillo, Santibáñez del Val, Santo Domingo de Silos, Sasamón, Sedano, La Sequera de Haza, Solarana, Solduengo, Soto de Bureba, Sotopalacios, Tardajos, Tejada, Terminón, Teza de Losa, Tobalinilla, Tordómar, Torregalindo, Torresandino, Trespaderne, Tubilla del Lago, Tudanca, Ubierna, Vadocondes, Valdeande, Valdelacuesta, Valdelateja, Valdezate, Valhermosa, Valle de Tobalina, Valle de Mena, La Vid de Bureba, Villahoz, Villadiego, Villaespasa, Villafranca Montes de Oca, Villahizán de Treviño, Villalacre, Villalba de Losa, Villalbilla, Villaluenga, Villamorón, Villanueva de Gumiel, Villanueva de Teba, Villanueva de Argaño, Villanueva de Puerta, Villanueva de Odra, Villanoño, Villaquirán, Villarcayo, Villarmentero, Villasandino, Villatomil, Villaventín, Villavieja de Muñó, Villímar, Virtus, Vivar del Cid.
Fuente: R. Pérez Barredo www.diariodeburgos.es
lunes, 11 de abril de 2011
«El arqueomagnetismo puede ser más preciso que el radiocarbono»
Entrevista a ÁNGEL CARRANCHO Científico- Tecnico Lab. Paleomagnetismo UBU
Estudiante de Humanidades de la Universidad de Burgos ha realizado su tesis en el Departamento de Física de la Universidad de Burgos. Tras completar estudios en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona su perfil científico ganó en multidisciplinariedad. Ahora, especialista en arqueomagnetismo ha permitido aplicar las técnicas de estudio del campo magnético como método de datación hasta los 5.500 años. Hasta ahora se aplicaba a materiales con entre 2.000 y 3.000 años de antigüedad.
Pregunta. ¿En qué consiste el estudio que has desarrollado en la tesis?
Respuesta.- Mi trabajo ha consistido en estudiar fuegos arqueológicos, restos de hogares con técnicas magnéticas. Estos materiales arqueológicos quemados cuando se calientan tienen la capacidad de 'memorizar' el campo magnético registrado en ese preciso momento. Este campo magnético terrestre sufre pequeñas variaciones de pocos grados en espacios geográficos pequeños lo que te permite poner edad si la estratigrafía de donde has obtenido esos fumiers están bien datados y conservados.
P.- ¿Para qué han servido estos análisis y dónde los ha realizado?
R.- He trabajado con hogares y restos de fuego en rellenos olocenos de El Mirador y Portalón de Cueva Mayor de Atapuerca y la Cueva del Mirón en Ramales de la Victoria (Cantabria). Los materiales analizados son siempre fumiers, horizontes de ceniza que hay dentro de las estratigrafías y que son materiales que funcionan muy bien en este tipo de estudios. Al tener sedimentos bien datados hemos podido obtener con estos materiales una curva patrón de variación secular.
P.- ¿Qué edad han alcanzado los estudios con su proyecto?
R.- Esa variación secular se ha obtenido con 26 datos arqueomagnéticos sobre materiales inéditos. Son, a día de hoy, los datos arqueomagnéticos más antiguos y los únicos existentes en toda Europa Occidental para un periodo comprendido entre el 5.500 a 4.000 a. C.
P.- ¿Qué utilidad tienen esos datos arqueomagnéticos?
R.- Establecen una base para que cuando se estudien restos arqueológicos quemados comprendidos en esa cronología se puedan datar. Hasta ahora en la península ibérica sólo se podían abarcar entre 2000 y 3000 años de antigüedad. Nuestro trabajo permite obtener datos más antiguos pero si se sigue trabajando con direcciones cada vez más antiguas podremos diseñar una curva patrón de variación secular con más posibilidades.
P.- Estos rangos de edad son similares a los del Carbono 14, ¿mejoran los resultados?
R.- El radiocarbono a día de hoy se aplica casi extensivamente en un rango de aplicación de entre 30.000 y 40.000 años. Pero si conseguimos avanzar con el arqueomagnetismo, algo que ha mejorado mucho en los últimos diez años en España, y trabajamos con materiales de época histórica y si cumplen determinadas condiciones se puede obtener una mayor precisión que con el radiocarbono.
P.- ¿Cómo un estudiante de Humanidades pasa a ser parte de un laboratorio de Física?
R.- Es cierto que mi formación original estaba ligada a la arqueología pero luego estudié el grado superior de Arqueología del Cuaternario en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Después la tesis la he elaborado con el departamento de Física de la UBU. En mi opinión creo que un perfil científico debería caracterizarse por su multidisciplinariedad. No es incompatible tener una formación en un campo y el doctorando en otro. Yo creo que todo suma.
P.- Hay dos grupos de paleomagnetismo en Burgos el de la UBU y el del Cenieh, ¿es positivo?
P.- Yo he tenido mucha suerte porque el grupo de la UBU tiene bastante prestigio nacional y sus equipamientos lo sitúan en la misma línea que otros laboratorios internacionales. Y si demás se suman los laboratorios del Cenieh mucho mejor. Es algo muy positivo y hace de Burgos un punto importante en este tipo de estudios.
P.- ¿Qué relación hay entre los dos equipos el de la UBU y el del Cenieh?
R.- Hay una buena colaboración. Hay interés en participar en proyectos conjuntos, en trabajos de este tipo. Los investigadores de uno y otro lado estamos en contacto.
P.- Y después de la tesis... ¿qué?
R.- Ahora estoy como técnico superior del laboratorio de paleomagnetismo y mi intención es el de seguir desarrollando la investigación en este mismo campo de arqueomagnetismo. Ahora trabajaré otros materiales, además de los fuegos y seguir explorando las aplicaciones del paleomagnetismo.
Fuente: www.elcorreodeburgos.es Entrevista de MARTA CASADO
Estudiante de Humanidades de la Universidad de Burgos ha realizado su tesis en el Departamento de Física de la Universidad de Burgos. Tras completar estudios en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona su perfil científico ganó en multidisciplinariedad. Ahora, especialista en arqueomagnetismo ha permitido aplicar las técnicas de estudio del campo magnético como método de datación hasta los 5.500 años. Hasta ahora se aplicaba a materiales con entre 2.000 y 3.000 años de antigüedad.
Pregunta. ¿En qué consiste el estudio que has desarrollado en la tesis?
Respuesta.- Mi trabajo ha consistido en estudiar fuegos arqueológicos, restos de hogares con técnicas magnéticas. Estos materiales arqueológicos quemados cuando se calientan tienen la capacidad de 'memorizar' el campo magnético registrado en ese preciso momento. Este campo magnético terrestre sufre pequeñas variaciones de pocos grados en espacios geográficos pequeños lo que te permite poner edad si la estratigrafía de donde has obtenido esos fumiers están bien datados y conservados.
P.- ¿Para qué han servido estos análisis y dónde los ha realizado?
R.- He trabajado con hogares y restos de fuego en rellenos olocenos de El Mirador y Portalón de Cueva Mayor de Atapuerca y la Cueva del Mirón en Ramales de la Victoria (Cantabria). Los materiales analizados son siempre fumiers, horizontes de ceniza que hay dentro de las estratigrafías y que son materiales que funcionan muy bien en este tipo de estudios. Al tener sedimentos bien datados hemos podido obtener con estos materiales una curva patrón de variación secular.
P.- ¿Qué edad han alcanzado los estudios con su proyecto?
R.- Esa variación secular se ha obtenido con 26 datos arqueomagnéticos sobre materiales inéditos. Son, a día de hoy, los datos arqueomagnéticos más antiguos y los únicos existentes en toda Europa Occidental para un periodo comprendido entre el 5.500 a 4.000 a. C.
P.- ¿Qué utilidad tienen esos datos arqueomagnéticos?
R.- Establecen una base para que cuando se estudien restos arqueológicos quemados comprendidos en esa cronología se puedan datar. Hasta ahora en la península ibérica sólo se podían abarcar entre 2000 y 3000 años de antigüedad. Nuestro trabajo permite obtener datos más antiguos pero si se sigue trabajando con direcciones cada vez más antiguas podremos diseñar una curva patrón de variación secular con más posibilidades.
P.- Estos rangos de edad son similares a los del Carbono 14, ¿mejoran los resultados?
R.- El radiocarbono a día de hoy se aplica casi extensivamente en un rango de aplicación de entre 30.000 y 40.000 años. Pero si conseguimos avanzar con el arqueomagnetismo, algo que ha mejorado mucho en los últimos diez años en España, y trabajamos con materiales de época histórica y si cumplen determinadas condiciones se puede obtener una mayor precisión que con el radiocarbono.
P.- ¿Cómo un estudiante de Humanidades pasa a ser parte de un laboratorio de Física?
R.- Es cierto que mi formación original estaba ligada a la arqueología pero luego estudié el grado superior de Arqueología del Cuaternario en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Después la tesis la he elaborado con el departamento de Física de la UBU. En mi opinión creo que un perfil científico debería caracterizarse por su multidisciplinariedad. No es incompatible tener una formación en un campo y el doctorando en otro. Yo creo que todo suma.
P.- Hay dos grupos de paleomagnetismo en Burgos el de la UBU y el del Cenieh, ¿es positivo?
P.- Yo he tenido mucha suerte porque el grupo de la UBU tiene bastante prestigio nacional y sus equipamientos lo sitúan en la misma línea que otros laboratorios internacionales. Y si demás se suman los laboratorios del Cenieh mucho mejor. Es algo muy positivo y hace de Burgos un punto importante en este tipo de estudios.
P.- ¿Qué relación hay entre los dos equipos el de la UBU y el del Cenieh?
R.- Hay una buena colaboración. Hay interés en participar en proyectos conjuntos, en trabajos de este tipo. Los investigadores de uno y otro lado estamos en contacto.
P.- Y después de la tesis... ¿qué?
R.- Ahora estoy como técnico superior del laboratorio de paleomagnetismo y mi intención es el de seguir desarrollando la investigación en este mismo campo de arqueomagnetismo. Ahora trabajaré otros materiales, además de los fuegos y seguir explorando las aplicaciones del paleomagnetismo.
Fuente: www.elcorreodeburgos.es Entrevista de MARTA CASADO
domingo, 10 de abril de 2011
-Se pueden hallar en Atapuerca homínidos incluso anteriores al Homo anteccesor.
El paleontólogo José María Bermúdez, codirector de las excavaciones en la Sierra burgalesa de Atapuerca, ha defendido hoy que es probable que en esta zona puedan hallarse homínidos incluso anteriores a los del Homo Anteccesor encontrado en este lugar, de 1,2 millones de años, considerado el más viejo de Europa.
Bermúdez, en una conferencia en León con motivo de un ciclo sobre ciencia, se ha referido, en declaraciones a EFE, al yacimiento de la Sima del Elefante de esta sierra, donde se ha hallado el homínido más antiguo de Europa y donde la excavación no ha hecho más que empezar; "aquí hay labor para los próximos 50 ó 60 años", ha dicho.
En el nivel 9, fue donde apareció este primer Europeo, un lugar donde podrían hallarse otros restos que nos ayudarán a conocer más datos sobre este homínido, lugar donde se descarta prácticamente que aparezcan más individuos.
Sin embargo, en este mismo yacimiento, en la Sima del Elefante, hay otros dos niveles sin excavar, donde se sabe que hay fósiles, pero donde no se ha comenzado a investigar, según el científico, que ha apuntado que aquí sí que podrían hallarse restos humanos incluso anteriores a los de este primer homínido.
Atapuerca puede seguir siendo una caja de sorpresas, como ya se ha demostrado y donde lo encontrado hasta ahora solo es la punta del iceberg. "Se están explorando cavidades, muchas de las cuales seguro que tienen yacimientos, que son inagotables", ha advertido.
Así por ejemplo en el de la Gran Dolina, se han encontrado hasta once individuos y, cuando se complete la excavación, "será impresionante la cantidad de humanos de casi un millón de años los que podrán aparecer". El científico se ha referido al nivel 10 de este yacimiento, donde en principio se proyectaba excavar durante seis o siete años, pero donde hay labor para rato. Aquí, se han hallado miles de piezas y ha habido que interrumpir incluso la excavación para datar y estudiar lo encontrado.
Bermúdez es director del Centro Nacional de la Evolución Humana con sede en Burgos.
Tiene una idea "bastante clara" de dónde y de cuando venimos, es decir, compartimos un antecesor común con los chimpancés y nuestro origen se remonta a los 6 ó 6,5 millones de años. No lo tiene tan claro con adónde vamos, incluso no es optimista con el futuro de la especie humana, una más del planeta, que "está llamada a desaparecer". Aunque se podría decir que dependemos de la propia naturaleza, el científico cree que nosotros podemos adelantar nuestro fin, porque "somos muy inteligentes, pero no tanto", nos podemos equivocar con la tecnología, hay desigualdades, guerras, injusticias, el mundo está muy agitado y "tal como está el patio, a ver si vemos nosotros o nuestros nietos el próximo siglo".
Fuente: www.que.es Belén Molleda
Bermúdez, en una conferencia en León con motivo de un ciclo sobre ciencia, se ha referido, en declaraciones a EFE, al yacimiento de la Sima del Elefante de esta sierra, donde se ha hallado el homínido más antiguo de Europa y donde la excavación no ha hecho más que empezar; "aquí hay labor para los próximos 50 ó 60 años", ha dicho.
En el nivel 9, fue donde apareció este primer Europeo, un lugar donde podrían hallarse otros restos que nos ayudarán a conocer más datos sobre este homínido, lugar donde se descarta prácticamente que aparezcan más individuos.
Sin embargo, en este mismo yacimiento, en la Sima del Elefante, hay otros dos niveles sin excavar, donde se sabe que hay fósiles, pero donde no se ha comenzado a investigar, según el científico, que ha apuntado que aquí sí que podrían hallarse restos humanos incluso anteriores a los de este primer homínido.
Atapuerca puede seguir siendo una caja de sorpresas, como ya se ha demostrado y donde lo encontrado hasta ahora solo es la punta del iceberg. "Se están explorando cavidades, muchas de las cuales seguro que tienen yacimientos, que son inagotables", ha advertido.
Así por ejemplo en el de la Gran Dolina, se han encontrado hasta once individuos y, cuando se complete la excavación, "será impresionante la cantidad de humanos de casi un millón de años los que podrán aparecer". El científico se ha referido al nivel 10 de este yacimiento, donde en principio se proyectaba excavar durante seis o siete años, pero donde hay labor para rato. Aquí, se han hallado miles de piezas y ha habido que interrumpir incluso la excavación para datar y estudiar lo encontrado.
Bermúdez es director del Centro Nacional de la Evolución Humana con sede en Burgos.
Tiene una idea "bastante clara" de dónde y de cuando venimos, es decir, compartimos un antecesor común con los chimpancés y nuestro origen se remonta a los 6 ó 6,5 millones de años. No lo tiene tan claro con adónde vamos, incluso no es optimista con el futuro de la especie humana, una más del planeta, que "está llamada a desaparecer". Aunque se podría decir que dependemos de la propia naturaleza, el científico cree que nosotros podemos adelantar nuestro fin, porque "somos muy inteligentes, pero no tanto", nos podemos equivocar con la tecnología, hay desigualdades, guerras, injusticias, el mundo está muy agitado y "tal como está el patio, a ver si vemos nosotros o nuestros nietos el próximo siglo".
Fuente: www.que.es Belén Molleda
lunes, 4 de abril de 2011
-Un futuro largometraje basado en un cuento de Félix, sobre lobos, se rodará en su tierra de Poza.
La productora Perro Verde Films, que realiza obras audiovisuales para el mercado internacional y cuenta en su haber con un Goya, rodará en Poza de la Sal y en otras localizaciones de España su largometraje de ficción Cuento de lobos, basado en un relato homónimo de Félix Rodríguez de la Fuente que ha llegado a nosotros a través de una grabación de RNE.
Se trata de un cuento Íntegramente narrado por ‘Félix’ que tiene lugar a mitad del siglo XX en los páramos de la península ibérica y que narra los míticos enfrentamientos entre los lobos y los mastines que cuidaban los rebaños de grandes carneros. Según explica para DB el productor, Manuel Cristóbal, se trata de una película de ficción, «es como El oso pero con lobos; los protagonistas son lobos reales». Además, añade que «en la historia sale el propio Félix a los 12 años».
Cristóbal, que se considera a sí mismo como «niño de Félix» porque ha crecido viendo sus trabajos televisivos, señala que «Cuento de lobos es su mejor relato por lo que es un reto maravilloso llevar a Félix a las nuevas generaciones y al mercado internacional». La película, dirigida al público familiar y que está apoyada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, se encuentra en fase de desarrollo y financiación. El rodaje se llevará a cabo en 2012 y el estreno, en verano de 2013 en España y luego en el resto del mundo «porque al ser una película basada en narrador, nos permitirá contar con un actor reconocido para la versión internacional», afirma Cristóbal. El presupuesto es de 6 millones de euros y la productora está trabajando en la financiación. La Xunta de Galicia ya ha confirmado un importante apoyo económico y hay conversaciones con varios inversores porque la película tiene un importante potencial y posibilidades de desgravación fiscal.
Se trata de un cuento Íntegramente narrado por ‘Félix’ que tiene lugar a mitad del siglo XX en los páramos de la península ibérica y que narra los míticos enfrentamientos entre los lobos y los mastines que cuidaban los rebaños de grandes carneros. Según explica para DB el productor, Manuel Cristóbal, se trata de una película de ficción, «es como El oso pero con lobos; los protagonistas son lobos reales». Además, añade que «en la historia sale el propio Félix a los 12 años».
Cristóbal, que se considera a sí mismo como «niño de Félix» porque ha crecido viendo sus trabajos televisivos, señala que «Cuento de lobos es su mejor relato por lo que es un reto maravilloso llevar a Félix a las nuevas generaciones y al mercado internacional». La película, dirigida al público familiar y que está apoyada por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, se encuentra en fase de desarrollo y financiación. El rodaje se llevará a cabo en 2012 y el estreno, en verano de 2013 en España y luego en el resto del mundo «porque al ser una película basada en narrador, nos permitirá contar con un actor reconocido para la versión internacional», afirma Cristóbal. El presupuesto es de 6 millones de euros y la productora está trabajando en la financiación. La Xunta de Galicia ya ha confirmado un importante apoyo económico y hay conversaciones con varios inversores porque la película tiene un importante potencial y posibilidades de desgravación fiscal.
domingo, 3 de abril de 2011
-Necrópolis romana descubierta en Buniel.
La localidad burgalesa de Buniel fue un asentamiento romano. Así lo atestiguan los restos que un vecino encontró de forma casual hace unas semanas cuando al iniciar unas obras se dio cuenta de que se encontraba trabajando en un terreno histórico, un cementerio de la época romana (siglo III DC), para ser más exactos. Desde entonces, un grupo de arqueólogos trabaja en la que podría ser una de las necrópolis de la época tardorromana más importantes de la provincia.
A escasos diez kilómetros de la capital, Buniel se ha convertido desde hace décadas en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de toda la provincia. Desconocido por muchos expertos, este enclave guarda uno de los secretos más importantes de los últimos años del Imperio Romano.
Si bien es sabido por muchos vecinos del municipio, que en estas tierras hubo un asentamiento romano, como atestiguan los anales, pocos sabían que a escasos metros y ubicado en un cerro se halla una de las necrópolis más impactantes de todo el territorio burgalés y una de las mejor conservadas, según explicó a Ical el grupo de arqueólogos que trabaja en el terreno.
Diversos montículos de tierra, dispersos en el cerro, indican la presencia de lo que hasta entonces era un campo de trigo y cebada, y un terreno de uso privado en suelo urbanizable.
La voz de alarma la dio uno vecino del municipio al encontrar los primeros restos. «Desde hace décadas los vecinos saben que aquí podría haber presencia romana, lo que pasa es que no se ha hecho nada hasta ahora», explicó a este medio.
Con los primeros indicios, los arqueólogos se pusieron manos a la obra e iniciaron las primeras catas sobre el terreno. «Lo que encontramos fue impresionante», relató una de las arqueólogas, quien explicó que se han hallado diferentes niveles de enterramientos desde una etapa prehistórica hasta otra posterior y que se corresponde con los últimos años de la era romana.
Cuanto menos, el terreno es impactante. En un radio de apenas 10 metros, se dan cabida tres espacios diferenciados con un enorme peso histórico y un gran valor antropológico. En total, se han rescatado de la tierra alrededor de 15 restos de diferentes individuos, lo que hace pensar que en el terreno hay una gran variedad de cadáveres de todas las épocas.
Uno de los elementos encontrados de mayor valor es un sarcófago tallado en piedra arenisca que ha sabido sobrevivir intacto al paso de los siglos. «Apareció cerrado y en él se encontró el cuerpo de un hombre de mediana edad», relató uno de los arqueólogos. Junto a él, otro esqueleto, con el cráneo bastante deteriorado, enseña el ritual que durante siglos compartieron las tumbas romanas. «Los cuerpos se colocaban mirando hacia el sol y con las manos entrelazadas», explicó uno de los expertos.
Algunos de los restos que han aparecido son teselas y restos de mosaicos que han salido a la luz en los muros aledaños al cementerio. Aunque la conservación de estas piezas no es la más idónea, debido a que permanecieron durante siglos en un terreno ácido, «su aparición resulta fundamental para la datación de los cuerpos».
La aparición de una alianza de bronce en uno de los esqueletos y de un ajuar en una de las tumbas hace pensar a los historiadores que nuestros antepasados no eran demasiado distintos a nosotros. Los datos históricos dan cuenta de que los enlaces matrimoniales de los primeros cristianos eran muy similares a los actuales y también utilizaban símbolos ‘eternos’ que les acompañaban en la otra vida como los anillos.
La pequeña localidad de Buniel vive estos días alterada por la noticia. Su alcalde, Francisco Puente, fue uno de los primeros sorprendidos de la aparición de un hallazgo que, tarde o temprano tenía que llegar. «Sabíamos de la presencia desde hace mucho tiempo, pero no nos había dado por excavar en condiciones», afirmó.
Sin embargo el tiempo ha querido que esta pequeña localidad saque a la luz restos que, según los expertos, tienen «tanta importancia o más que los que se han encontrado en Clunia».
A expensas de conocer la magnitud final, los primeros trabajos han sacado a la luz «una de las necrópolis más importantes». De ahí que nadie quiera que esto caiga en el olvido. «Nos gustaría que Patrimonio nos diga qué se ha encontrado para poder nosotros darlo a conocer», recalcó el edil, partidario de que los restos pasen a engrosar la lista de bienes del Museo de Burgos.
Fuente: L.Sierra www.diariodeburgos.es
A escasos diez kilómetros de la capital, Buniel se ha convertido desde hace décadas en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de toda la provincia. Desconocido por muchos expertos, este enclave guarda uno de los secretos más importantes de los últimos años del Imperio Romano.
Si bien es sabido por muchos vecinos del municipio, que en estas tierras hubo un asentamiento romano, como atestiguan los anales, pocos sabían que a escasos metros y ubicado en un cerro se halla una de las necrópolis más impactantes de todo el territorio burgalés y una de las mejor conservadas, según explicó a Ical el grupo de arqueólogos que trabaja en el terreno.
Diversos montículos de tierra, dispersos en el cerro, indican la presencia de lo que hasta entonces era un campo de trigo y cebada, y un terreno de uso privado en suelo urbanizable.
La voz de alarma la dio uno vecino del municipio al encontrar los primeros restos. «Desde hace décadas los vecinos saben que aquí podría haber presencia romana, lo que pasa es que no se ha hecho nada hasta ahora», explicó a este medio.
Con los primeros indicios, los arqueólogos se pusieron manos a la obra e iniciaron las primeras catas sobre el terreno. «Lo que encontramos fue impresionante», relató una de las arqueólogas, quien explicó que se han hallado diferentes niveles de enterramientos desde una etapa prehistórica hasta otra posterior y que se corresponde con los últimos años de la era romana.
Cuanto menos, el terreno es impactante. En un radio de apenas 10 metros, se dan cabida tres espacios diferenciados con un enorme peso histórico y un gran valor antropológico. En total, se han rescatado de la tierra alrededor de 15 restos de diferentes individuos, lo que hace pensar que en el terreno hay una gran variedad de cadáveres de todas las épocas.
Uno de los elementos encontrados de mayor valor es un sarcófago tallado en piedra arenisca que ha sabido sobrevivir intacto al paso de los siglos. «Apareció cerrado y en él se encontró el cuerpo de un hombre de mediana edad», relató uno de los arqueólogos. Junto a él, otro esqueleto, con el cráneo bastante deteriorado, enseña el ritual que durante siglos compartieron las tumbas romanas. «Los cuerpos se colocaban mirando hacia el sol y con las manos entrelazadas», explicó uno de los expertos.
Algunos de los restos que han aparecido son teselas y restos de mosaicos que han salido a la luz en los muros aledaños al cementerio. Aunque la conservación de estas piezas no es la más idónea, debido a que permanecieron durante siglos en un terreno ácido, «su aparición resulta fundamental para la datación de los cuerpos».
La aparición de una alianza de bronce en uno de los esqueletos y de un ajuar en una de las tumbas hace pensar a los historiadores que nuestros antepasados no eran demasiado distintos a nosotros. Los datos históricos dan cuenta de que los enlaces matrimoniales de los primeros cristianos eran muy similares a los actuales y también utilizaban símbolos ‘eternos’ que les acompañaban en la otra vida como los anillos.
La pequeña localidad de Buniel vive estos días alterada por la noticia. Su alcalde, Francisco Puente, fue uno de los primeros sorprendidos de la aparición de un hallazgo que, tarde o temprano tenía que llegar. «Sabíamos de la presencia desde hace mucho tiempo, pero no nos había dado por excavar en condiciones», afirmó.
Sin embargo el tiempo ha querido que esta pequeña localidad saque a la luz restos que, según los expertos, tienen «tanta importancia o más que los que se han encontrado en Clunia».
A expensas de conocer la magnitud final, los primeros trabajos han sacado a la luz «una de las necrópolis más importantes». De ahí que nadie quiera que esto caiga en el olvido. «Nos gustaría que Patrimonio nos diga qué se ha encontrado para poder nosotros darlo a conocer», recalcó el edil, partidario de que los restos pasen a engrosar la lista de bienes del Museo de Burgos.
Fuente: L.Sierra www.diariodeburgos.es
domingo, 27 de marzo de 2011
-Un burgalés en la guerra de Cuba.
Muchos años después, trabajando como guarda de campo, Ruperto Martín contaría su historia con nostalgia y pasión, como si, en un suspiro, se trasladara a aquellos día de 1896, a la región de Camagüey, cuando era apenas un soldado imberbe que,
henchido de valor y de aventura, compartió tragos de ron y puros habanos con su capitán cada vez que los insurrectos atacaban con bombazos. Cuba, la última joya del decadente imperio español, se hallaba en pie de guerra. En la pequeña localidad de Cascorro se encontraba acuartelado el Regimiento de Infantería María Cristina nº 63 cuando el 22 de septiembre fue cercada por una tropa superior de soldados insurrectos. Ruperto Martín, natural de Barbadillo del Mercado, tenía apenas 20 años. Sólo unos meses antes había abandonado su pueblo y su país para alistarse como voluntario y combatir en la guerra que se había desencadenado en la colonia del Caribe. Salió del puerto de Santander a bordo del ‘Montevideo’ con otros 5.000 hombres rumbo a La Habana, desde donde le destinaron a la región de Camagüey, primero a Puerto Príncipe y después a Cascorro.
Hasta su muerte mantuvo una memoria intacta de aquellos días de fuego que pasaron a la posteridad gracias a la heroica resistencia de los asediados y al papel desempeñado por Eloy Gonzalo, a quien Madrid erigió una estatua en la plaza llamada de Cascorro precisamente como homenaje a aquella gesta. Durante días, los insurrectos mantuvieron a la guarnición atrincherada, friéndola a cañonazos. Durante varios días con sus noches resistieron el asedio. «Aguantamos a pie firme, sin comer y menos aún sin dormir. A los diez cañonazos preguntaba el capitán: ¿cuántos van? ¡Van diez! ¡Pues trago de ron!», le contó Ruperto Martín a la escritora María Cruz Ebro, que recogió el testimonio en su libro Memorias de una burgalesa.
El capitán se llamaba Francisco Neila y fue el responsable de una decisión que podía haber resultado fatal para los españoles sitiados: dado que los insurrectos eran mayoría, éstos les ofrecieron la rendición. Neila se negó. Entretanto, como le contó Martín a Ebro, el burgalés salvó la vida de milagro cuando estaba en su puesto de vigía: «A mí me salvó la Divina Providencia. Una noche estaba yo en el corredor de la casa cuando oí una voz que me decía: ¡Quítate de ahí! Me volví rápidamente y nada. Ni por detrás, ni a uno ni a otro lado había alma viviente. Ocupé de nuevo mi puesto y de nuevo volví a oír: ¡Quítate de ahí! Y así tres veces. Intrigado por aquellas misteriosas voces, abandoné el corredor y entré en la sala contigua. Una bala me pasó rozando y fue a estrellarse justo en el sitio que yo antes había ocupado...».
Al tercer día los insurrectos enviaron a un parlamentario con bandera blanca y un documento en el que se elogiaba la valentía de los sitiados a la vez que se les ofrecía la rendición. Neila, más chulo que un ocho, le dijo que ningún soldado español se rendiría, y le entregó un par de puros, uno para el emisario y el otro para su jefe. El alcalde de Cascorro, que hasta entonces había estado del lado español, se pasó al bando insurrecto, que convirtió la casa del regidor en una de las principales amenazas para los sitiados. Visto lo cual Neila pidió un voluntario que intentase acercarse a ese flanco y prenderlo fuego. Ruperto Martín fue uno de ellos. Pero no el único. A pesar de lo arriesgado de la misión, fueron varios los españoles que se postularon. La responsabilidad recayó en un madrileño, Eloy Gonzalo, que tenía más experiencia y veteranía que los otros.
Al alba del último día de septiembre, Eloy Gonzalo se dispuso a ejecutar el plan. Sólo pidió una cosa: que le ataran con una cuerda para, en caso de no regresar con vida, los suyos pudieran recuperar el cadáver. Sin embargo, el soldado español cumplió. Y lo hizo con creces: consiguió dar fuego a la casa, sorprendiendo a los sublevados, y regresó con vida a la guarnición. Exaltados por el éxito, ebrios de patriotismo, el grueso de los españoles lanzó un ataque que resultó incontenible y desmoralizador para los sitiadores, que decidieron abandonar Cascorro poco después, cuando en su auxilio llegó el general Adolfo Jiménez Castellanos con sus hombres.
La resistencia de Cascorro fue noticia de primera plana en todos los periódicos de España. También Diario de Burgos se hizo eco de ello. Especialmente de la Orden General del Ejército de La Habana, que rezaba así: «Una compañía del primer batallón del Regimiento María Cristina que guarnecía el poblado de Cascorro, se ha defendido durante trece día contra fuerzas insurrectas muy superiores, mandadas por los principales cabecillas de Oriente. Ni las 219 granadas que le dispararon ni la debilidad de los muros de sus tres fuertes, ni las repetidas intimidaciones de rendición, ni los cuatro muertos y once heridos que tuvieron, fueron bastante para conseguir que el ánimo de los defensores decayese un instante, seguro como estaban de que serían socorridos, como lo fueron, por las fuerzas del general Castellanos.
Tan brillante hecho me complace publicarlo en orden general para conocimiento de su ejército, y en nombre de S.M. la Reina Regente, felicito a los defensores de Cascorro, que serán recompensados cual merecen, porque han sabido con su valor demostrar que no en vano lleva su regimiento en nombre de tan Augusta Señora, poniendo una vez más de relieve las cualidades de este ejército de operaciones que se honra en mandar vuestro general. Valeriano Weyler».
Ruperto Martín y el resto de sus compañeros fueron condecorados con una medalla y les fue entregado un diploma emitido por el Casino Español de Puerto Príncipe. Ambos recuerdos fueron siempre motivo de orgullo del burgalés. Tras la guerra, Martín regresó a Burgos. En 1945 la ciudad le tributó un homenaje y por decreto fue reconocido como teniente del ejército español. Falleció en mayo de 1954.
Fuente:www.diariodeburgos.es
henchido de valor y de aventura, compartió tragos de ron y puros habanos con su capitán cada vez que los insurrectos atacaban con bombazos. Cuba, la última joya del decadente imperio español, se hallaba en pie de guerra. En la pequeña localidad de Cascorro se encontraba acuartelado el Regimiento de Infantería María Cristina nº 63 cuando el 22 de septiembre fue cercada por una tropa superior de soldados insurrectos. Ruperto Martín, natural de Barbadillo del Mercado, tenía apenas 20 años. Sólo unos meses antes había abandonado su pueblo y su país para alistarse como voluntario y combatir en la guerra que se había desencadenado en la colonia del Caribe. Salió del puerto de Santander a bordo del ‘Montevideo’ con otros 5.000 hombres rumbo a La Habana, desde donde le destinaron a la región de Camagüey, primero a Puerto Príncipe y después a Cascorro.
Hasta su muerte mantuvo una memoria intacta de aquellos días de fuego que pasaron a la posteridad gracias a la heroica resistencia de los asediados y al papel desempeñado por Eloy Gonzalo, a quien Madrid erigió una estatua en la plaza llamada de Cascorro precisamente como homenaje a aquella gesta. Durante días, los insurrectos mantuvieron a la guarnición atrincherada, friéndola a cañonazos. Durante varios días con sus noches resistieron el asedio. «Aguantamos a pie firme, sin comer y menos aún sin dormir. A los diez cañonazos preguntaba el capitán: ¿cuántos van? ¡Van diez! ¡Pues trago de ron!», le contó Ruperto Martín a la escritora María Cruz Ebro, que recogió el testimonio en su libro Memorias de una burgalesa.
El capitán se llamaba Francisco Neila y fue el responsable de una decisión que podía haber resultado fatal para los españoles sitiados: dado que los insurrectos eran mayoría, éstos les ofrecieron la rendición. Neila se negó. Entretanto, como le contó Martín a Ebro, el burgalés salvó la vida de milagro cuando estaba en su puesto de vigía: «A mí me salvó la Divina Providencia. Una noche estaba yo en el corredor de la casa cuando oí una voz que me decía: ¡Quítate de ahí! Me volví rápidamente y nada. Ni por detrás, ni a uno ni a otro lado había alma viviente. Ocupé de nuevo mi puesto y de nuevo volví a oír: ¡Quítate de ahí! Y así tres veces. Intrigado por aquellas misteriosas voces, abandoné el corredor y entré en la sala contigua. Una bala me pasó rozando y fue a estrellarse justo en el sitio que yo antes había ocupado...».
Al tercer día los insurrectos enviaron a un parlamentario con bandera blanca y un documento en el que se elogiaba la valentía de los sitiados a la vez que se les ofrecía la rendición. Neila, más chulo que un ocho, le dijo que ningún soldado español se rendiría, y le entregó un par de puros, uno para el emisario y el otro para su jefe. El alcalde de Cascorro, que hasta entonces había estado del lado español, se pasó al bando insurrecto, que convirtió la casa del regidor en una de las principales amenazas para los sitiados. Visto lo cual Neila pidió un voluntario que intentase acercarse a ese flanco y prenderlo fuego. Ruperto Martín fue uno de ellos. Pero no el único. A pesar de lo arriesgado de la misión, fueron varios los españoles que se postularon. La responsabilidad recayó en un madrileño, Eloy Gonzalo, que tenía más experiencia y veteranía que los otros.
Al alba del último día de septiembre, Eloy Gonzalo se dispuso a ejecutar el plan. Sólo pidió una cosa: que le ataran con una cuerda para, en caso de no regresar con vida, los suyos pudieran recuperar el cadáver. Sin embargo, el soldado español cumplió. Y lo hizo con creces: consiguió dar fuego a la casa, sorprendiendo a los sublevados, y regresó con vida a la guarnición. Exaltados por el éxito, ebrios de patriotismo, el grueso de los españoles lanzó un ataque que resultó incontenible y desmoralizador para los sitiadores, que decidieron abandonar Cascorro poco después, cuando en su auxilio llegó el general Adolfo Jiménez Castellanos con sus hombres.
La resistencia de Cascorro fue noticia de primera plana en todos los periódicos de España. También Diario de Burgos se hizo eco de ello. Especialmente de la Orden General del Ejército de La Habana, que rezaba así: «Una compañía del primer batallón del Regimiento María Cristina que guarnecía el poblado de Cascorro, se ha defendido durante trece día contra fuerzas insurrectas muy superiores, mandadas por los principales cabecillas de Oriente. Ni las 219 granadas que le dispararon ni la debilidad de los muros de sus tres fuertes, ni las repetidas intimidaciones de rendición, ni los cuatro muertos y once heridos que tuvieron, fueron bastante para conseguir que el ánimo de los defensores decayese un instante, seguro como estaban de que serían socorridos, como lo fueron, por las fuerzas del general Castellanos.
Tan brillante hecho me complace publicarlo en orden general para conocimiento de su ejército, y en nombre de S.M. la Reina Regente, felicito a los defensores de Cascorro, que serán recompensados cual merecen, porque han sabido con su valor demostrar que no en vano lleva su regimiento en nombre de tan Augusta Señora, poniendo una vez más de relieve las cualidades de este ejército de operaciones que se honra en mandar vuestro general. Valeriano Weyler».
Ruperto Martín y el resto de sus compañeros fueron condecorados con una medalla y les fue entregado un diploma emitido por el Casino Español de Puerto Príncipe. Ambos recuerdos fueron siempre motivo de orgullo del burgalés. Tras la guerra, Martín regresó a Burgos. En 1945 la ciudad le tributó un homenaje y por decreto fue reconocido como teniente del ejército español. Falleció en mayo de 1954.
Fuente:www.diariodeburgos.es
jueves, 3 de marzo de 2011
-Nuevas huellas de dinosaurios en el yacimiento de Las Sereas.
La IX Campaña de Excavaciones Paleontológicas en la Sierra de la Demanda ha obtenido buenos resultados tanto en el terreno de la paleobotánica como en el de las icnitas. Por un lado, se han registrado numerosos fósiles de distintas especies de plantas, destacando la presencia de angiospermas (plantas con flores). Y por otro, han aparecido un centenar de huellas de dinosaurios bien conservadas entre las que destaca un rastro de saurópodo compuesto por varias pisadas de manos y pies.
Los trabajos se desarrollaron del 18 al 31 de julio y se dividieron en dos fases, una de paleobotánica y otra de huellas de dinosaurios, ambas de una semana de duración cada una. La primera se enmarca dentro del proyecto Paleoflora de los ecosistemas cretácicos en la provincia de Burgos, que promueve la Junta desde el año 2008 para reconstruir el paisaje vegetal de los dinosaurios.
El balance que hace de la campaña y, sobre todo, de la primera fase, su director, Fidel Torcida, es «muy positivo» porque hay una variedad muy alta de plantas. Se han recuperado tallos y hojas de helechos, equisetales y coníferas, así como granos de polen. Pero lo más interesante para este experto es la aparición de angiospermas. «Estas plantas son muy primitivas y estaban compitiendo con las gimnospermas en un momento clave de esa lucha en el periodo cretácico. Esta batalla finalmente la ganaron las angiospermas o plantas con flores», explica.
Los fósiles de las angiospermas de la Sierra de la Demanda son de los más antiguos encontrados en la Península Ibérica. Esta fase de paleobotánica se ha desarrollado en los yacimientos de Horcajuelos, en las proximidades de Salas, y Vallazmorra, en el barrio silense de Hortezuelos, y ha sido coorganizada por la Universidad de Vigo. Asimismo, estos trabajos se han completado con labores de prospección en una amplia zona de la comarca serrana para buscar nuevos yacimientos sacados a la luz por la erosión o recuperar los fósiles en peligro de destrucción.
En este sentido, Fidel Torcida subraya la importancia de un yacimiento de Rabanera del Pinar del que se tenía constancia y sobre el que se quiere profundizar. Todo parece indicar que será objeto de atención en la campaña del próximo año.
Con respecto a la fase de las icnitas de dinosaurios, cabe destacar que se han encontrado restos bien conservados de huellas en el macroyacimiento cercano a Quintanilla de la Viñas. Este año se ha trabajado en los afloramientos conocidos como Las Sereas 6 y 7, con una antigüedad de 144 millones de años. «Las icnitas poseen detalles anatómicos, por ejemplo, en los dedos que no aparecen en otros sitios», comenta el director de la campaña.
Entre todo lo encontrado destacan dos rastros de terópodos de tamaño grande y, especialmente, uno de saurópodo. Respecto a este gran herbívoro, las pisadas de pies y manos están muy bien conservadas con rebordes de barro fosilizado que las patas del dinosaurio removieron al penetrar en el suelo fangoso de la laguna.
Todos estos hallazgos de huellas, que llegan al centenar, completan los del año anterior y permiten «reconstruir ese escenario de las orillas de un gran lago y desentrañar poco a poco lo que ocurrió en ese momento y cómo se relacionaban los dinosaurios entre ellos», explica Torcida.
La organización de esta campaña ha corrido a cargo del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas, la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios y el Museo de los Dinosaurios de Salas. En estas excavaciones han participado cerca de treinta personas en el trabajo de campo y procedentes de diferentes ciudades españolas y también de México y Francia.
Fuente: diariodeburgos.es
Los trabajos se desarrollaron del 18 al 31 de julio y se dividieron en dos fases, una de paleobotánica y otra de huellas de dinosaurios, ambas de una semana de duración cada una. La primera se enmarca dentro del proyecto Paleoflora de los ecosistemas cretácicos en la provincia de Burgos, que promueve la Junta desde el año 2008 para reconstruir el paisaje vegetal de los dinosaurios.
El balance que hace de la campaña y, sobre todo, de la primera fase, su director, Fidel Torcida, es «muy positivo» porque hay una variedad muy alta de plantas. Se han recuperado tallos y hojas de helechos, equisetales y coníferas, así como granos de polen. Pero lo más interesante para este experto es la aparición de angiospermas. «Estas plantas son muy primitivas y estaban compitiendo con las gimnospermas en un momento clave de esa lucha en el periodo cretácico. Esta batalla finalmente la ganaron las angiospermas o plantas con flores», explica.
Los fósiles de las angiospermas de la Sierra de la Demanda son de los más antiguos encontrados en la Península Ibérica. Esta fase de paleobotánica se ha desarrollado en los yacimientos de Horcajuelos, en las proximidades de Salas, y Vallazmorra, en el barrio silense de Hortezuelos, y ha sido coorganizada por la Universidad de Vigo. Asimismo, estos trabajos se han completado con labores de prospección en una amplia zona de la comarca serrana para buscar nuevos yacimientos sacados a la luz por la erosión o recuperar los fósiles en peligro de destrucción.
En este sentido, Fidel Torcida subraya la importancia de un yacimiento de Rabanera del Pinar del que se tenía constancia y sobre el que se quiere profundizar. Todo parece indicar que será objeto de atención en la campaña del próximo año.
Con respecto a la fase de las icnitas de dinosaurios, cabe destacar que se han encontrado restos bien conservados de huellas en el macroyacimiento cercano a Quintanilla de la Viñas. Este año se ha trabajado en los afloramientos conocidos como Las Sereas 6 y 7, con una antigüedad de 144 millones de años. «Las icnitas poseen detalles anatómicos, por ejemplo, en los dedos que no aparecen en otros sitios», comenta el director de la campaña.
Entre todo lo encontrado destacan dos rastros de terópodos de tamaño grande y, especialmente, uno de saurópodo. Respecto a este gran herbívoro, las pisadas de pies y manos están muy bien conservadas con rebordes de barro fosilizado que las patas del dinosaurio removieron al penetrar en el suelo fangoso de la laguna.
Todos estos hallazgos de huellas, que llegan al centenar, completan los del año anterior y permiten «reconstruir ese escenario de las orillas de un gran lago y desentrañar poco a poco lo que ocurrió en ese momento y cómo se relacionaban los dinosaurios entre ellos», explica Torcida.
La organización de esta campaña ha corrido a cargo del Colectivo Arqueológico-Paleontológico de Salas, la Fundación para el Estudio de los Dinosaurios y el Museo de los Dinosaurios de Salas. En estas excavaciones han participado cerca de treinta personas en el trabajo de campo y procedentes de diferentes ciudades españolas y también de México y Francia.
Fuente: diariodeburgos.es
domingo, 6 de febrero de 2011
-Burgos, inspiración para Federico García Lorca
Burgos cautivó a Federico García Lorca de una manera especial. El poeta granadino, del que se celebra este año el 75 aniversario de su muerte, se inspiró en tierras castellanas para alumbrar su primera obra, Impresiones y paisajes, textos de prosa poética que ya anunciaban su genio. Fue también en Burgos, y en este mismo periódico, donde publicó sus primeros artículos de prensa, disciplina desde
la cual también ejercería, hasta el final de sus días, su magisterio. Su primera visita se produjo en 1916, de la mano de Martín Domínguez Berrueta, catedrático de Teoría de la Literatura y de las Artes de la Universidad de Granada. Federico, joven estudiante de Filosofía y Letras con inclinación por la música, participó con otros compañeros en cuantos viajes de estudios organizó la universidad granadina. Así, visitó Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, Madrid, El Escorial, Ávila, Salamanca, Zamora, Santiago de Compostela, La Coruña, Lugo, León, Valladolid, Segovia y Burgos. «Burgos es maravilloso, tanto en lo antiguo (que es de lo mejor de España) como en lo moderno», escribió a sus padres en aquella primera visita
Aquellas experiencias terminaron por despertar su vocación de escritor, que tuvo en Burgos su origen. A la ciudad castellana regresó, ya sin compañeros y sólo con su maestro, en el verano de 1917. Animado por Berrueta, vinculado a la ciudad porque su madre era burgalesa y porque Diario de Burgos había acogido siempre con entusiasmo los deliciosos artículos que durante años publicó en sus páginas, el joven Lorca debutó en los papeles con cinco crónicas de tema burgalés que, a la postre, serían el esqueleto esencial de Impresiones y paisajes, libro que publicaría al año siguiente, como asegura Ian Gibson, biógrafo del autor de Poeta en Nueva York: «Lorca trabajó mucho en Burgos, y cuando volvió al fin a Granada tenía medio preparadas las cuartillas que le iban a servir para la redacción de su primer libro (...) El joven granadino, que había sido músico hasta la muerte en 1916 de su querido maestro don Antonio Segura, ahora, ante la sorpresa y la alarma de sus amigos, se volvía literato».
De aquellos primeros textos destaca Gibson que ya se vislumbra el poeta que anida en el curioso y talentoso estudiante: «La metáfora lorquiana ya brota fresca y deslumbradora de los profundos manantiales intuitivos del nacioente poeta». Lorca pasó en Burgos más de un mes, entre julio y septiembre. Escribió decenas de cartas y postales a familiares y amigos, como aquella del 23 de julio en el que evoca el Espolón y las frescas noches del verano castellano: «Por las noches paseamos por un magnífico paseo lleno de estatuas y jardines, y con un abrigo y todo, en dando las doce nos dice don Martín: vámonos que aquí no se puede estar. Algunas gentes llevan gabán de invierno... ¡digo mamá, si no me lo echas buena la has hecho». Años más tarde le escribiría en estos términos a su amigo Melchor Fernández Almagro: «Qué dulce recuerdo, lleno de verdad y de lágrimas me sobrecoge cuando pienso en Burgos....! ¿Te choca? Yo estoy nutrido de Burgos, porque las grises torres de aire y plata de la catedral me enseñaron la puerta estrecha por donde yo había de pasar para conocerme y conocer mi alma.
En la capital visitó con tiempo los hitos que más llamaron su atención: Fresdelval, San Pedro de Cardeña, Las Huelgas, La Cartuja de Miraflores. De la provincia no quiso perderse Santo Domingo de Silos, Covarrubias y San Pedro de Arlanza. De todas sus observaciones nacieron los artículos que más tarde, retocados, aparecerán en Impresiones y paisajes: el primero se tituló La ornamentación sepulcral; le siguieron San Pedro de Cardeña. Paisaje; Las monjas de Las Huelgas; Las reglas de la música; y Mesón de Castilla. Ofrecemos aquí unos pasajes de los artículos.
Fuente:www.diariodeburgos.es
la cual también ejercería, hasta el final de sus días, su magisterio. Su primera visita se produjo en 1916, de la mano de Martín Domínguez Berrueta, catedrático de Teoría de la Literatura y de las Artes de la Universidad de Granada. Federico, joven estudiante de Filosofía y Letras con inclinación por la música, participó con otros compañeros en cuantos viajes de estudios organizó la universidad granadina. Así, visitó Baeza, Úbeda, Córdoba, Ronda, Madrid, El Escorial, Ávila, Salamanca, Zamora, Santiago de Compostela, La Coruña, Lugo, León, Valladolid, Segovia y Burgos. «Burgos es maravilloso, tanto en lo antiguo (que es de lo mejor de España) como en lo moderno», escribió a sus padres en aquella primera visita
Aquellas experiencias terminaron por despertar su vocación de escritor, que tuvo en Burgos su origen. A la ciudad castellana regresó, ya sin compañeros y sólo con su maestro, en el verano de 1917. Animado por Berrueta, vinculado a la ciudad porque su madre era burgalesa y porque Diario de Burgos había acogido siempre con entusiasmo los deliciosos artículos que durante años publicó en sus páginas, el joven Lorca debutó en los papeles con cinco crónicas de tema burgalés que, a la postre, serían el esqueleto esencial de Impresiones y paisajes, libro que publicaría al año siguiente, como asegura Ian Gibson, biógrafo del autor de Poeta en Nueva York: «Lorca trabajó mucho en Burgos, y cuando volvió al fin a Granada tenía medio preparadas las cuartillas que le iban a servir para la redacción de su primer libro (...) El joven granadino, que había sido músico hasta la muerte en 1916 de su querido maestro don Antonio Segura, ahora, ante la sorpresa y la alarma de sus amigos, se volvía literato».
De aquellos primeros textos destaca Gibson que ya se vislumbra el poeta que anida en el curioso y talentoso estudiante: «La metáfora lorquiana ya brota fresca y deslumbradora de los profundos manantiales intuitivos del nacioente poeta». Lorca pasó en Burgos más de un mes, entre julio y septiembre. Escribió decenas de cartas y postales a familiares y amigos, como aquella del 23 de julio en el que evoca el Espolón y las frescas noches del verano castellano: «Por las noches paseamos por un magnífico paseo lleno de estatuas y jardines, y con un abrigo y todo, en dando las doce nos dice don Martín: vámonos que aquí no se puede estar. Algunas gentes llevan gabán de invierno... ¡digo mamá, si no me lo echas buena la has hecho». Años más tarde le escribiría en estos términos a su amigo Melchor Fernández Almagro: «Qué dulce recuerdo, lleno de verdad y de lágrimas me sobrecoge cuando pienso en Burgos....! ¿Te choca? Yo estoy nutrido de Burgos, porque las grises torres de aire y plata de la catedral me enseñaron la puerta estrecha por donde yo había de pasar para conocerme y conocer mi alma.
En la capital visitó con tiempo los hitos que más llamaron su atención: Fresdelval, San Pedro de Cardeña, Las Huelgas, La Cartuja de Miraflores. De la provincia no quiso perderse Santo Domingo de Silos, Covarrubias y San Pedro de Arlanza. De todas sus observaciones nacieron los artículos que más tarde, retocados, aparecerán en Impresiones y paisajes: el primero se tituló La ornamentación sepulcral; le siguieron San Pedro de Cardeña. Paisaje; Las monjas de Las Huelgas; Las reglas de la música; y Mesón de Castilla. Ofrecemos aquí unos pasajes de los artículos.
Fuente:www.diariodeburgos.es
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