lunes, 14 de junio de 2010

-Benigno Barbadillo

Benigno Barbadillo nació en Covarrubias en 1783. Cruzó el océano y se instaló en México. Con el dinero que hizo regresó a España en 1821 y fundó una bodega en Sanlúcar de Barrameda. Hoy es un imperio que lidera el mercado de la manzanilla.

Habrá que imaginar a Tomás Barbadillo, el tío de América, describiendo a la familia de Covarrubias por qué México era una tierra de promisión, un lugar en el que, en pocos años, él mismo había amasado una verdadera fortuna. Y habrá que figurarse al joven Benigno Barbadillo, el sobrino más resuelto, leyendo aquellas cartas que venían de ultramar y soñando con poder cruzar un día el océano. No debió ser muy diferente, porque en cuanto se hizo un joven de provecho se fue al reclamo de su tío llevándose con él a su primo del alma, Manuel López Barbadillo. Ambos recalaron en México y trabajaron en los negocios del tío Tomás, que eran de lo más variopinto: ventas de inmuebles, boticas, préstamos e importación de vinos españoles.
Benigno, que había nacido en Covarrubias en 1783, hizo fortuna y aprendió mucho en aquellos años, sobre todo en lo referente a vinos. El burgalés tuvo que combatir contra los insurrectos aztecas, por eso, cuando en 1821 se decretó la independencia de México del imperio español, estimó concluida su etapa americana. Benigno y su primo Manuel regresaron a España ese mismo año, pero estos indianos burgaleses no se instalaron en su Covarrubias natal, sino en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda. No perdieron el tiempo: antes de fin de año adquirieron una bodega y desde ese momento iniciaron la elaboración de vinos.
De carácter emprendedor, y con un gran olfato para los negocios, Benigno estableció pronto contactos que le acabarían reportando enormes beneficios. Su empresa comenzó a vender vino a la familia Osborne, y desde el primer instante exportaron sus caldos al extranjero. Sólo cinco años después de poner en marcha la bodega, Londres y Filadelfia conocieron el vino de jerez que los burgaleses fabricaban. Fue entonces, a mediados de la década de los 20, cuando apareció por primera vez la denominación de ‘Manzanilla’ en uno de los vinos de Barbadillo. El éxito del caldo fue enorme. Sin embargo, Benigno no pudo disfrutarlo por muchos años: falleció en 1837. Pero para entonces la proyección de la bodega era ya imparable. Su primogénito, de nombre Manuel, tomó las riendas del negocio, ampliándolo con importantes alianzas.

Ya en 1863, el nieto del burgalés fundador de la primera bodega, llamado Antonio, bautizó el incipiente imperio vinícola con el apellido familiar: Bodegas Barbadillo, con el que ha llegado hasta nuestros días. Y es que el sueño del indiano burgalés sigue siendo hoy una realidad que goza de una excelente salud.

Lidera con una cuota de existencias superior al 50 por ciento el mercado de las manzanillas; es propietaria de más de 500 hectáreas de viñedos y controla todos los procesos desde la viña, crianza, embotellado y distribución. Y desde el año 2002 cuenta con el Museo Barbadillo de la Manzanilla, donde se exhibe el riquísimo patrimonio bodeguero, a la sazón uno de los más importantes de España. Sus bodegas rodean el Castillo medieval de Santiago y ocupan una superficie total de más de 75.000 metros cuadrados con capacidad para 35 millones de litros, lo que la convierte en la mayor de la zona. En la actualidad, Bodegas Barbadillo está presente en más de 50 mercados, entre los que se encuentran Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Estados Unidos. Casi dos siglos después de que la fundara el burgalés, sigue siendo una empresa familiar.

Barbadillo elabora en la actualidad el primer vino blanco de Andalucía y el más vendido en España, que lleva el nombre de Castillo de San Diego. En el año 2000 inició un fuerte proceso de diversificación que ha llevado a Bodegas Barbadillo a la internacionalización de las principales marcas, al desarrollo de un tinto Andaluz, Gibalbín, así como la apertura a otras denominaciones de origen y proyectos directamente relacionados con su actividad empresarial, tal es el caso de la incorporación de Bodegas y Viñedos Vega Real de la D.O. Ribera del Duero, la de Sierra de Sevilla, comercializadora de productos procedentes de cerdos Ibéricos criados en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla - ambas empresas pertenecientes a Barbadillo al 100% - y más recientemente, en 2007, la adquisición del 76% del accionariado de Bodega Pirineos en la Denominación de Origen Somontano.  
Fuente: www.diariodeburgos.es R. Pérez Barredo

domingo, 13 de junio de 2010

-Ojo Guareña, nuevo Itinerario Cultural Europeo.

Las cuevas burgalesas de Ojo Guareña son uno de los 14 elementos singulares de Castilla y León que el Comité Director de Cultura del Consejo de Europa ha reconocido como nuevo Itinerario Cultural Europeo. Este organismo, con sede en Estrasburgo (Francia), resolvió durante una sesión celebrada esta semana la concesión del carácter de Itinerario Cultural a la candidatura ‘Caminos de Arte Rupestre Prehistórico’. Esta ruta agrupa al conjunto de lugares visitables con manifestaciones rupestres prehistóricas de España, Portugal, Francia, Italia, Irlanda, Suecia y Noruega, reunidos en la Asociación Internacional ‘Caminos de Arte Rupestre Prehistórico’.

En el territorio de la Comunidad se han integrado manifestaciones de arte rupestre de diferentes cronologías, entre las que destaca especialmente la de Siega Verde en Salamanca, uno de los mayores conjuntos con grabados paleolíticos al aire libre de la Península Ibérica, propuesto para su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial como ampliación del conjunto del Valle del Côa en Portugal. Además, seleccionados por sus características técnicas y por el hecho de que se encuentren abiertos a la visita de forma habitual, se incluyen junto a Ojo Guareña los abrigos rupestres del Risco La Zorrera y las pinturas de Muñopepe (Canto del Cuervo y La Atalaya) en Ávila; Ojo Guareña en Burgos; el Ídolo de Tabuyo del Monte en el Museo de León; los Abrigos rupestres de Las Batuecas y los grabados de la muralla de Yecla de Yeltes en Salamanca; el conjunto de Domingo García, los abrigos del Duratón, la Cueva de los Enebralejos en Segovia y las placas grabadas de Estebanvela en el Museo de Segovia; los Abrigos de Valonsadero, Abrigo de Peña de los Plantíos en Fuentetoba en Soria y la Placa de Villalba en el Museo Numantino.

Con su aprobación, Europa pone en marcha el primer Itinerario Cultural del Consejo de Europa basado en destinos arqueológicos de la Prehistoria europea, reconociendo de esta forma que las primeras expresiones artísticas desarrolladas por el Homo sapiens en cuevas, abrigos, afloramientos rocosos y estructuras megalíticas, constituyen un referente de su pasado común. Esta propuesta tiene los objetivos de conservar, conocer, difundir y facilitar la visita al legado cultural e histórico de los primeros pobladores prehistóricos del continente europeo, con sus manifestaciones rupestres como principal eje temático.

El nuevo Itinerario ‘Caminos de Arte Rupestre Prehistórico’ agrupa a prácticamente todos los grandes destinos turísticos europeos basados en la Prehistoria y su Arte Rupestre (en su mayor parte declarados Patrimonio de la Humanidad), los cuales se concentran en el sudoeste de Europa (Francia y Península Ibérica) y en determinadas áreas de Irlanda, Escandinavia y el norte de Italia.

Fuente: www.diariodeburgos.es

domingo, 30 de mayo de 2010

-La ermita de la Virgen de las Viñas y Fernado III el Santo.

Hoy, 30 de mayo, se celebra la fiesta del San Fernando III, rey de Castilla y de León. Aunque su canonización no se produjo hasta 1671, durante el papado de Clemente X, el pueblo lo tuvo por santo desde el momento de su fallecimiento. Nació en 1198 y durante su reinado fueron reconquistadas, entre otras plazas, las ciudades de Córdoba, Sevilla, Jaén y Murcia. Falleció en 1252 en Sevilla, en cuya catedral se encuentra sepultado.

Precisamente el documento real más antiguo conservado en el Archivo municipal de Aranda de Duero es una donación de Fernando III. En este documento, fechado entre 1236 y 1239, el rey dona al monasterio de San Pedro de Gumiel de Izán unas aceñas y una heredad de tres yugadas, situadas en las márgenes del río Duero, en el término de Aranda. La yugada es una forma de medir la superficie de una tierra de labor y abarca lo que puede arar una pareja de bueyes en un día (del yugo que une los bueyes procede el término yugada). En el documento de Fernando III, además de la donación de estos molinos harineros y de las tres yugadas de tierra, se advierte que su voluntad debe ser respetada, sin que nadie ose ir contra las órdenes del rey.
El pueblo de Aranda no fue ajeno a la veneración como santo del rey castellano. Hasta la construcción del actual retablo mayor de la Virgen de las Viñas de 1957 existía en la ermita de la patrona de Aranda un altar dedicado a Fernando III el Santo. Tal como se puede apreciar en la fotografía en blanco y negro se situaba en el lado de la Epístola del Presbiterio. El del lado del Evangelio estaba dedicado a San Pedro Regalado. Pese a que ambos retablos han desaparecido se conservan enmarcados los dos lienzos en la propia ermita de la Virgen de las Viñas. El de San Pedro Regalado es anónimo y el de San Fernando aparece firmado por Marcos Fernández García, puede datar de finales del siglo XVII o principios del XVIII, fue restaurado en 1995.

El cuadro representa la entrada de Fernando III en la ciudad de Sevilla. El rey castellano aparece vestido con una armadura, coronado y con un manto real. Está montado en un caballo blanco y acompañado por unos guerreros que portan estandartes con una cruz grabada. El caballo del rey está pisando las banderas musulmanas en las que aparecen bordadas medias lunas, como símbolo de la religión islámica. De rodillas hay dos personajes con turbantes que ofrecen al rey castellano una bandeja con las llaves de la ciudad de Sevilla. Al fondo aparece la ciudad amurallada en la que destaca una alta torre que es la Giralda (sobre la misma se puede ver la famosa escultura-veleta). Entre las nubes que cubren la ciudad se ve una imagen de la Virgen con el niño que dice: «Presto se te entregará y tendrán fin tus deseos». Según la leyenda la Virgen, bajo la advocación de la Virgen de los Reyes, se apareció a San Fernando para anunciarle la deseada conquista de Sevilla.

Y es que, tal como se puede comprobar en este cuadro, en la historia de la conquista de Sevilla se mezclan las gestas guerreras con los hechos sobrenaturales, muy en la línea de los relatos épicos de siglos pasados. En el asedio de la ciudad de Sevilla tuvo un importante papel un burgalés: el almirante Bonifaz. Con una nao consiguió romper una cadena muy gruesa que atravesaba el río, con lo que consiguió completar el cerco a la ciudad.

En principio puede sorprender la presencia de un altar dedicado a San Fernando en la ermita de la Virgen de las Viñas. No obstante, no debemos olvidar que la historia de la advocación de la Virgen de las Viñas hunde sus raíces en la huida ante la conquista musulmana de territorios anteriormente cristianos. La presencia de San Fernando es una referencia a la Reconquista y a la recuperación de la presencia cristiana en las tierras hispanas. Asimismo este altar nos recuerda la tradicional vinculación que tiene la advocación de la Virgen de las Viñas con la Monarquía. Es probable que este altar, tal como ha sucedido con otros altares dedicados a San Fernando, pudiera ser costeado por los reyes con motivo de algún favor recibido.

Según las crónicas han sido muchos los reyes que, a su paso por Aranda, no han dejado de visitar la ermita de la Virgen de las Viñas. La leyenda cuenta que el rey Juan I fue quien construyó la ermita, su nieto Juan II la visitaría en distintas ocasiones haciendo grandes donaciones. Los Reyes Católicos favorecieron el santuario, otorgándole el privilegio de juro perpetuo, el 30 de abril de 1494. También fue visitado por Carlos V, Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Según cuenta la tradición popular estaban en Aranda los reyes Felipe III y Margarita de Austria cuando cayó gravemente enfermo uno de sus hijos, el futuro Felipe IV, sin que los médicos acertaran a descubrir el tratamiento adecuado. Los arandinos tomaron la imagen de la Virgen de las Viñas y la bajaron a Aranda, junto al lecho del infante enfermo, que estaba alojado en una casa de la Plaza Mayor. Como recobró la salud enseguida la reina quedó impresionada de la devoción de los arandinos y muy agradecida a la Virgen, con lo que realizó grandes donaciones a favor de la ermita. El traje que luce la Virgen de las Viñas el día de la fiesta mayor es un regalo de la reina Margarita. Si esta atribución es cierta dataría de entre los años 1605 (fecha del nacimiento del futuro Felipe IV) y 1611 (fallecimiento de la reina Margarita a la temprana edad de 26 años).

Aunque en el relato de todos estos hechos se mezcla la leyenda y la realidad, lo que es una realidad constatable es esa especial vinculación de la ermita de la Virgen de las Viñas con distintos reyes, lo cual nos puede dar una explicación razonable de la presencia de este altar dedicado a San Fernando, patrón de la monarquía hispánica.
Durante el último año la cofradía de la Virgen de las Viñas está haciendo un importante esfuerzo para recuperar distintas zonas de la ermita como el Camarín de la Virgen y otras salas que se van a habilitar como museo. La exhibición de este cuadro del rey San Fernando III contribuirá a que la vida del santo rey castellano vuelva a ser conocida por todos aquellos que visiten la ermita arandina. 

Fuente: diariodeburgos.es

lunes, 17 de mayo de 2010

-Don Fadrique, impresor de "La Celestina".

Se sabe que Fadrique de Basilea imprimió en Burgos, en el año de 1499, La Celestina, cuya autoría sigue en solfa a pesar de que, muy probablemente, la escribiera el manchego Fernando de Rojas. Si ya resulta curioso el misterio sobre la titularidad esta obra maestra de la literatura española, no lo es menos el que rodea al impresor, de quien todavía no se sabe a ciencia cierta cuál era su verdadero nombre. Fascinante juego de espejos. Novelesco, podríamos decir. Dentro de poco, esta ciudad contará con un museo del libro que, haciendo justicia, llevará el nombre de Fadrique de Basilea. Intentaremos desentrañar aquí quién fue este personaje, trascendente por decidirse a imprimir aquella Comedia de Calisto y Melibea, sin saber que iba a convertiese en un regalo impagable del que disfrutará la humanidad por los siglos de los siglos.

Para Julián Martín Abad, jefe del Servicio de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional, aunque no existe constancia documental es muy posible que este impresor fuera Fiedrich Biel, quien ya imprimía en la ciudad suiza de Basilea hacia 1472. Sea o no así, la primera noticia cierta de que existe en Burgos un impresor llamado genéricamente ‘El alemán’ pero que se hace llamar maestro Fadrique es en 1482, cuando su taller recibió un encargo del Cabildo de la catedral para imprimir dos mil ejemplares de una hoja suelta, posiblemente de indulgencias. No existen ejemplares de esa hoja; sí, empero, de otra impresión un poco posterior: una Grammatica de Andrés Gutiérrez Cerezo, de la que se tiraron 400 ejemplares. Por ese trabajo Fadrique cobró 74.400 maravedíes

La casa-taller de este impresor estaba enclavada en un lugar provilegiado: frente a la catedral, en la plaza entonces denominada del Azogue. Afirma Julián Martín Abad, autor del estudio El taller del maestro Fadrique, alemán de Basilea, vecino de Burgos, publicado en el catálogo ‘El jardín de Melibea’ que se editó en 2000, nuestro impresor se casó con la burgalesa Isabel de la Fuente, de cuya unión nació una hija, Isabel de Basilea, quien acabaría convirtiéndose en uno de los personajes femeninos «más interesantes en la historia de la imprenta castellana».
De aquel taller de Fadrique, apunta Martín Abad, salieron más de 80 ediciones incunables, «un buen número sin indicaciones tipográficas y en demasiados casos representadas por ejemplares únicos conocidos, a la vez que muy dispersos por la geografía bibliotecaria mundial». Señala el estudioso que en los primeros años del siglo XVI, quizás debido a la crisis económica, el taller de Fadrique de Basilea baja el ritmo de su producción, recuperándose ésta hacia finales de la primera década. «Durante ese segundo momento de intensa actividad en el taller del maestro Fadrique encontramos de nuevo bastantes ediciones de obras devocionales y moralizantes; destaca la cuantía de textos literarios (incluyendo traducciones), principalmente literatura popular en forma de pliegos sueltos».

El taller del alemán siempre contó con las técnicas más avanzadas. «La renovación del material tipográfico y xilográfico se mantendrá siempre a muy alto nivel». respecto a las estampas o marcas tipográficas halladas en los ejemplares de muchas de sus ediciones, Martín Abad revela la existencia de siete, aunque sólo seis son conocidas.Quizás la más famosa sea una que podrá contemplarse en el Museo del Libro que llevará el nombre de este impresor: dentro de un marco de dientes de sierra blancos y negros, un león erguido sosteniendo con la pata delantera izquierda un estandarte blanco, y sosteniendo también, con las patas trasera y delantera derechas, un escudo con la cruz con pie en forma de 4 y las iniciales f b.
El maestro Fadrique estuvo siempre a la vanguardia de las diferentes soluciones técnicas y estéticas que iba ofreciendo la imprenta, «como es el caso de la utilización de tipos de gran cuerpo para los títulos que sustituyeron los acostumbrados títulos xilográficos que caracterizan a nuestros impresos del siglo XV, compartiendo entonces el uso de esta costumbre con Alemania». La última impresión de Fadrique fue una edición de Flor de virtudes con fecha de 1517. «El 1518 podemos considerar que su yerno, Alonso de Melgar, es ya responsable pleno de la actividad, claramente continuista, del taller del maestro de Basilea, iniciador de una saga de impresores, pues su hija Isabel, al quedar viuda, casará luego con Juan de Junta, uniendo la historia tipográfica de Burgos con la ya también antigua de Salamanca», apostilla.

La primera edición de La Celestina se cierra con esta addenda: «Fue impresa en la muy noble y muy leal ciudad de Burgos por Fadrique de Basilea Alemán a quince días del mes de octubre anno del nascimiento de nuestro salvador ihesu christo de mill quatrocientos e noventa annos...». Esta fue la piedra de toque, en el final del siglo (y de una era, con la entrada definitiva en el Renacimiento), para una epopeya editorial en la que Burgos habría de jugar un papel esencia. La capital castellana era una metrópoli referencial no sólo en lo político, sino también en lo económico, con el Consulado del Mar como centro de operaciones y de control en el comercio de las lanas castellanas, y en el ámbito cultural: arquitectos, pintores, escultores trabajaban en importantes construcciones de la época. También habría filófosos y teólogos desarrollando una intensa labor de pensamiento, como el caso de Francisco de Vitoria.
En aquel ambiente por desgracia irrepetible trabajó Fradrique de Basilea, pero no fue el único; tampoco La Celestina la única obra importante que saldría de los talleres castellanos. En1554 el suegro de Don Fadrique, Juan de Junta, alumbró otra obra llamada a la inmortalidad. Su título, La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Con el fin del siglo XVI se extinguió el papel protagónico de Burgos. No hubo brasas ni rescoldos. Sólo entre finales del XIX y principios del XX la labor impresora recobraría cierta entidad, con los Calleja, Santiago Rodríguez, Aldecoa y compañía.  

Fuente:R. Pérez Barredo www.diariodeburgos.es

-Otra tortuga fósil en las obras de la ronda norte.


El corte en la montaña ejecutado para las obras de la circunvalación ha sacado a la luz un nuevo ejemplar de las enormes tortugas que poblaban las tierras burgalesas hace unos 12 millones de años. Después del primer hallazgo en el otoño de 2007, la semana pasada fueron extraídos del talud los restos de lo que parece ser otra Cheirogaster bolivari.
El autor del descubrimiento ha sido una vez más Jesús María Preciado, de la Asociación Geocientífica de Burgos, quien explica que el ejemplar no estaba completo sino dañado por las obras, y apunta que habrá que esperar unos meses para que sea reconstruido, tal y como ya se hizo con su predecesor en los hallazgos.

En aquel caso fueron los alumnos del Instituto Cardenal López de Mendoza los que completaron el puzzle con los múltiples fragmentos encontrados (alrededor de 280 en total). El ejemplar de tortuga tenía entre 110 y 120 centímetros de longitud, una anchura de entre 80 y 90 y una altura cercana a los 70 centímetros, y fue identificado como una hembra de Cheirogaster, una especie que ya fue hallada en su día durante la construcción de la Autovía de Ronda entre la Plaza del Rey y el Nudo Landa.
Los primeros restos fósiles en la ronda norte fueron descubiertos hace dos años y medio, cuando además del caparazón de la tortuga se encontraron huesos de lo que resultó ser un Alicornops simorrense, un pequeño rinoceronte que resultó clave para poder datar los hallazgos en la Edad del Mioceno.

En aquellos tiempos, el páramo burgalés era más parecido a la sabana africana, con un clima subtropical, abundante vegetación, ríos y zonas encharcadas, donde campaban a sus anchas animales muy diferentes de los que podemos observar en la actualidad. El paso de miles de años ha permitido su conservación como fósiles, que ahora ha sacado a la luz la construcción de la ronda norte.
El enorme talud ejecutado en las inmediaciones del túnel de Fuente Buena es para los geólogos un libro abierto, al aire libre, en el que poder estudiar los estratos del terreno. Pero además, de vez en cuando ofrece a los expertos ojos de los científicos sorpresas como estas tortugas y rinocerontes.  

Fuente: www.diariodeburgos.es

domingo, 16 de mayo de 2010

-Las minas de manganeso de Puras de Villafranca.


El paraje que arropa Puras de Villafranca es tan arrebatador que el visitante podría conformarse con la mera contemplación de su belleza. Sin embargo, son las entrañas de este verde valle las que custodian un
tesoro, un yacimiento hasta hace bien poco desconocido que ha revelado una historia fabulosa que quiere darse a conocer. Y es que el conglomerado rocoso de esta privilegiada zona influenciada por el río Tirón, por esos caprichos de la naturaleza, es rico en manganeso, mineral esencial para fortalecer el acero, fabricar cristal, colorar vidrio o blanquear tejidos como el lino o el algodón. El complejo minero de Puras es único: se trata del más antiguo de la región y, junto al que existe en Toledo, el más añejo de España. Ahora, gracias al empeño del Ayuntamiento de Belorado, tres de las minas más significativas de este increíble entramado están abiertas al turismo, un caso también único en España.

Extraña ver, al llegar al pueblo, esos vestigios del pasado minero: pozos, catas, bocaminas y hasta un lavadero de mineral recuperado para el turismo. También permanecen en pie, y han sido remozadas en su interior, las oficinas, donde ahora el turista es sorprendido con talleres, actividades y experimentos relacionados con el manganeso. Las minas de Puras son muy singulares; al contrario que la mayoría de las que de este metal existen, no son a cielo abierto, sino subterráneas, lo que sin duda añadió una mayor
dificultad a la extracción del mineral. Ninguna de las tres minas abiertas al turismo ha registrado reforma alguna más allá de la iluminación y el mínimo acondicionamiento para hacerlas visitables, lo que le añade el valor de la autenticidad: están absolutamente igual que cuando la actividad cesó para siempre. Las huellas de los barrenos son visibles en la roca, igual que la magnífica veta de manganeso: en algunos tramos es ancha, y los expertos aseguran que las minas hubieran seguido siendo rentables, tal es la cantidad -y calidad- del mineral.

Las minas comenzaron a explotarse en 1799. Pocos años después, su manganeso ya era considerado uno de los más puros del continente. Hacia la mitad del siglo XIX, una empresa belga se mostró interesada en explotar una de las minas más productivas. En esa época, el complejo minero de Puras vivió una época dorada, llevándose a cabo varias aperturas nuevas. Según la documentación que maneja el consistorio beliforano, en 1844 el entramado minero burgalés era el más productivo de cuantos había en la península, alcanzando los datos de producción conjunta de las minas de Aragón y de Cataluña: 500 quintales.
El Boletín Geológico Minero del año 1845 fue más allá al asegurar que con la minas de Puras al frente, España podría satisfacer sus necesidades industriales si las explotaciones del país se gestionara correctamente. Al parecer, en aquellos años muchos fabricantes importaban el mineral pagándolo a precio de oro porque no existía una relación fluida entre las empresas mineras y las industrias que empleaban el manganeso para fabricar sus productos.

A lo largo de su historia, las minas de Puras vivieron altibajos. Es más que probable que durante algunos años dejaran de explotarse porque no hay referencia alguna de ellas, apareciendo años después nuevamente. Es lo que sucede en la década de los 60 del siglo XIX. Durante los primero años, nada se sabe del complejo minero. Sin embargo, a finales, en 1868, se destapa otra vez como la más productiva del país con 4.500 quintales. Hacia 1868 España exportaba grandes cantidades de manganeso, siendo la tercera nación en procurar este mineral a Inglaterra, que lo empleaba para producir ferromanganeso, aleación utilizada para producr acero y hierro fundido.

A finales del XIX, la Casa Pincher, que poseía casi el monopolio en Europa en la producción de acero intenta hacerse con la mayor parte de las minas de manganeso para garantizar su producción. Sin embargo, en 1895, y a pesar de la demanda de este mineral, su precio no hace más que descender, lo que lleva a las empresas mineras, en muchos casos, a detener la producción y echar el cierre, aunque en muchos casos siguieron extrayendo el mineral por si los precios se recuperaban.
Curiosamente, en 1895 se abrió en Puras una nueva mina; cuatro años después, dos más, coincidiendo con una recuperación de los precios. En el arranque del siglo XX el sector se recupera totalmente. El incremento en la demanda de manganeso para acero es altísimo, a la vez que se abren fábricas de ferromanganeso en medio mundo. El complejo de Puras sigue con la apertura de nuevas bocaminas. En esa época, y continuando con la exportación a Inglaterra, que dice el alcalde de Belorado, Luis Jorge del Barco, que el Titanic se construyó con manganeso de Puras. Claro está que su calidad nada tuvo que ver con el famoso hundimiento...

Durante la I Guerra Mundial (1914-1018), la actividad no cesó: en tiempo de contiendas bélicas el manganeso era un mineral esencial para construir armamento. Esta máxima se cumplió como nunca durante la II Guerra Mundial: en ese periodo se abrieron hasta cinco minas en busca de la meta de manganeso en el complejo de Puras. Desde el final de la contienda y hasta 1965, en que cesó toda actividad, siguió extrayéndose el preciado mineral que fue principalmente empleado en los Altos Hornos vizcaínos y para la fabricación de pilas y baterías. Hoy, 45 años después, existen 16 minas localizadas que ocupan una extensión de 1.160 hectáreas, pero se sabe que hubo hasta 32 demarcaciones mineras en toda la zona. Nombres como La Segura, Purita, El comienzo, La deseada, Cándida, Luisito, La verdad, 2ª Felicidad, Josefina, Matilde, Sevilla, Santa Bárbara o Victoria, todas ellas minas de Puras de Villafranca, ya sólo son sonoros y hermosos ecos de la historia.  

Fuente: www.diariodeburgos.es

domingo, 18 de abril de 2010

-"La cúpula del mundo" novela histórica que recrea la fascinante historia de la princesa Kristina de noruega,enterrada en Covarrubias.

Cuando en 1958 se abrió el sarcófago de la princesa Kristina no sólo aparecieron sorprendentemente bien conservados sus restos; junto al esqueleto, y perfectamente legible, se halló también un pergamino con un poema escrito en castellano y varias recetas médicas para el mal de oídos. Durante una visita a Covarrubias el escritor Jesús Maeso de la Torre conoció éstos y otros detalles en torno a la figura, durante siglos olvidada, de la soberana nórdica enterrada en aquel insólito rincón de Castilla. Y supo que estaba ante una gran historia. El resultado es La cúpula del mundo, obra galardonada con el II Premio Caja Granada de novela histórica y que ha llegado a las librerías de la mano de la editorial Grijalbo.

«La aventura de Kristina de Noruega, su paso por España y su enterramiento final en Covarrubias es como un cuento de hadas, una historia mágica, sobrenatural, maravillosa», ha explicado a este periódico el autor, que se encuentran en plena promoción del libro. Maeso ha compuesto una obra ambiciosa, magníficamente documentada y escrita con gran pulso narrativo. La historia gira alrededor del amor imposible de la princesa con el médico personal del rey Alfonso X, pero es a la vez un fantástico retrato de la Europa del siglo XIII y de las ambiciones del monarca castellano, llamado a ser el líder espiritual e intelectual del mundo.

Autor de una decena de novelas históricas, Maeso habla con fascinación de Kristina: «Era una mujer hermosa y muy culta, que hablaba latín y francés perfectamente, y que llegó a una corte casi prerrenacentista procedente de otra mucho más salvaje. He tratado de describir el impacto que tuvo que sentir al abandonar el país de la bruma, los fiordos, la noche eterna por un Castilla gobernada por un hombre cultísimo, ‘el asom bro del mundo’, como se le definió en París». El autor de La cúpula del mundo también sostiene la teoría de que Alfonso X había pensado en Kristina no tanto para desposarla con uno de sus hermanos (como al final sucedió, puesto que casó con el príncipe Felipe) como con él mismo, ya que su esposa, Violante de Aragón, no le había dado un hijo varón, hecho que se produjo, casualmente, cuando la noruega llegó a Castilla.
Con todo, Maeso cree que Kristina fue feliz en Castilla. «Fue el centro de todos los trovadores y juglares de la corte, y no creo que muriera de melancolía, sino de algún mal posiblemente relacionado con el oído. Fue muy llorada.

Aunque el hilo conductor de toda la novela es la pasión amorosa del médico real y la princesa, la clave de la novela es la llamada ‘Cupula Mundi’, la Cúpula del Mundo, «que para gloria y orgullo de los españoles fue Alfonso X de Castilla, que no fue un monarca medieval al uso. Era poeta, alquimista, músico, ajedrecista... La Universidad de París, que era como puede ser ahora la Unesco, le denominó ‘estupor mundis’».
El novelista señala que la Cúpula del Mundo es un hecho histórico. Se trataba de una idea medieval, muy presente en el mundo germánico, que anunciaba la llegada del Gran Monarca que llevaría una edad dorada a toda la humanidad. Filósofos y sabios de las tres religiones creían firmemente en ello. «Esa hermandad secreta eligió a Alfonso X; y como era un mundo muy espiritual, con connotaciones mágicas, milagrosas y sobrenaturales se creyó firmemente que podía ser ese guía para la humanidad, de ahí que se postulara para convertirse en emperador del Sacro Imperio Romano».

Esa Cúpula del Mundo, explica el escritor, nació en Castell del Monte, en Sicilia, y estaba integrada por Federico II, San Francisco de Asís, así como priores del Temple y otros grandes prebostes de la Cristiandad. «Era la élite intelectual y espiritual de la época, y fue la que eligió a Alfonso como el Rex Mundi, el que merecía ser monarca de las tres religiones para extirpar todos los males de la humanidad. Evidentemente, esa alianza de civilizaciones era, como lo es todavía, imposible, por cuanto los musulmanes siguen siendo inmovilistas».

Jesús Maeso reconoce haberse asombrado por el inmenso prestigio que tenía en la Cristiandad la Corona de Castilla. «Era el reino admirado. Por eso el Papa se opuso a que Alfonso fuera coronado emperador, porque su poder hubiera sido omnímodo». No en vano, finalmente el sabio monarca no se sentó en el trono romano germánico después de verse envuelto en complejas conspiraciones políticas y religosas. Ni tan siquiera pudo cumplir el deseo de que su corazón descansara en Tierra Santa, en Jerusalén. Lo hace en la catedral de Murcia, mientras que su cuerpo fue inhumado en la Capilla de los Reyes de la catedral de Sevilla.

Jesús Maeso de la Torre convierte en oro todo lo que escribe. Desde su debut en 2001 con La piedra del destino, todas sus novelas se cuentan por éxitos editoriales muy bien acogidos por el público. Otras de sus obras son Al-Gazal, el viajero de los dos orientes, El papa Luna, Tartessos, El auriga Hispania, la profecía del Corán, El sello del algebrista y El lazo púrupura de Jerusalén.
Nacido en Úbeda (Jaén) en 1949, Jesús Maeso de la Torre reside en la ciudad de Cádiz, donde trabaja como asesor cultural de la Junta de Andalucía y colabora con diversas publicaciones culturales.    

lunes, 12 de abril de 2010

-Cortometraje homenajea los lugares de rodaje de "El bueno, el feo y el malo", rodada casi íntegramente en Burgos.

Después de los fastos por el 40 aniversario del rodaje de la mítica película de Sergio Leones ‘El bueno, el feo y el malo’, un documental homenajea ahora los lugares de rodaje de la película, que se llevó a cabo casi íntegramente en Burgos, en la comarca de Salas de los Infantes. Con la apasionante música de Ennio Morricone de fondo, intercalando pasajes de la cinta, se ofrece el actual estado de estas localizaciones, a la vez que se superponen con las imágenes de éstas cuando se rodó el filme.

Puede verse a través de esta dirección de internet: http://www.youtube.com/watch?v=yjDBUL_zhqs


La película protagonizada por Clint Eastwood (Joe, el rubio), Eli Wallach, (Tuco) y Lee Van Cleef (Sentencia) exhibe sus escenas esenciales en parajes burgaleses. Así, los interiores de la llamada Misión de San Antonio se tomaron entre las ruinas de la abadía de San Pedro de Arlanza. Este lugar era un hospital militar en la zona confederada donde los frailes franciscanos atendían a los heridos. Allí acuden Rubio y Tuco a recuperarse de las quemaduras que habían sufrido en el desierto.
El campo de concentración de Betterville se escenificó en la zona de Carazo; se construyó con barracones militares, una empalizada con torres de vigilancia y fosos que aún hoy son visibles. Representaba el campamento nordista de prisioneros en Texas. Decenas de habitantes del valle del Arlanza participaron para esta escena como extras de la zona.

La Batalla del puente de Lagstone es una de las más memorables escenas. Se grabó entre Hortigüela y San Pedro de Arlanza sobre el río del mismo nombre. Se construyeron trincheras a ambos lados del río, sobre el que se levantó un puente de madera con pilares de. Llegó a represarse el Arlanza para aumentar el caudal con el fin de que pareciera el Río Grande, empleándose armamento real. En su rodaje tomaron parte alrededor de 1.500 extras entre militares del Ejército de Burgos y gentes de la zona. El Cementerio de Sad Hill, entre Contreras y Santo Domingo de Silos se erigió el cementerio de Sad Hill, uno de los sets más conocidos de la película.

Fuente: www.diariodeburgos.es

sábado, 10 de abril de 2010

-Antiguas vías que pasaban por Burgos.


El camino romano a su paso por Burgos, que llega desde el Alto de Rodilla hasta la capital, atravesando los términos de Briviesca, Hurones o Villayerno Morquillas, entre otros, estuvo en uso hasta hace poco más de 250 años. Una plataforma abandonada, conocida como Camino Real, que, como muchas otras, queda al descubierto oficialmente gracias a un estudio puesto en marcha por la Junta de Castilla y León y en el que colabora la Universidad de Burgos. El objetivo, identificar estas rutas a su paso por la región. Un informe exhaustivo que ha permitido sacar a la luz cerca de 2.000 kilómetros de vías romanas en toda la Comunidad y realizar casi 200 cortes.

Se trata de una iniciativa «pionera» en el mundo que permite sacar a la luz estos restos que quedan en el saber de la ciencia, explica el director de este estudio, Isaac Moreno. Este ingeniero técnico de Obras Públicas insiste, sin embargo, en que ahora que se ha finalizado la realización de los cortes en Burgos y se está en camino de hacerlo en provincias como León y Zamora con el objetivo de presentar el estudio en 2011, es «fundamental» la implicación de las entidades locales en las que se sitúan estos cortes, un gran número de ellos en buen estado de conservación.

Para Moreno, el Gobierno regional «suficiente ha hecho» con identificar estas vías por las que discurrieron nuestros antepasados y ahora es el momento de que sean los propios ciudadanos quienes apuesten por poner en valor estas riquezas patrimoniales, a través de paneles promocionales y su adecuación como rutas para los peregrinos. En este sentido, recuerda que esta vía romana a su paso por la capital coincide con un antiguo Camino de Santiago. Es la denominada Vía de Aquitania, que viene desde Vitoria por Briviesca y el Alto de Rodilla hasta llegar a la capital por un antiguo camino de peregrinación. «Merece la pena tener bien conservado esto en un futuro. Los pueblos tienen aquí un patrimonio incalculable que ahora depende de ellos», sentencia, y apunta que la mitad de los cortes de la región serán tapados después de la realización de los estudios.

Sin embargo, pese a que ahora se está poniendo en valor esos vestigios, no siempre ha sido así, por lo que Moreno subraya que en la capital burgalesa, las nuevas construcciones han supuesto todo «un desastre». Zonas como la Barriada Illera, Pozanos, el G-3 o el S-4 albergaban en un pasado estos caminos que convertían a lo que más tarde sería Burgos, en un lugar de paso. «La ciudad más importante de los alrededores estaba en el Alto de Rodilla (Tritivm Avtrigonvm) y la siguiente era Tardajos (Deobrigvla). Entre ambas no se conoce que hubiera una población importante, ya que se trataba simplemente de un lugar frío e inhóspito», remarca.
Esta ruta, bajo el nombre de la Vía de Italia-Hispania según un documento del siglo XIII, ofrece cortes seccionados arqueologicamente en los que se muestran todas las capas que componen el firme tal y como lo hicieran los romanos. No obstante, no fue descubierta hasta las puertas del siglo XXI, pese a que ésta, como otras, «son la columna vertebral del país entero y sobre ellas se ha construido la historia del territorio», apostilla este ingeniero.
Es por ello que insta a la conservación de estos lugares emblemáticos que se utilizaron como vías comerciales y acogieron incluso el paso de los moros.

En concreto, en el término municipal de Burgos capital, el concejal de Fomento del Ayuntamiento, Javier Lacalle, explica que la señalización de esta vía a su paso por la ciudad a la altura del S-27, de la que ya se hablara en 2006 y que se sumaría a «la riqueza patrimonial gótica y románica de la capital», corre a cargo de la iniciativa privada. Tal y como está registrado en el Plan General de Ordenación Urbana, la señalización se desarrollará cuando lo haga todo el sector ubicado junto a la estación de trenes Rosa de Lima.    

Fuente: diariodeburgos.es

martes, 6 de abril de 2010

-Restos fósiles de hace 12 millones de años en la ronda norte.

Hace 12 millones de años, durante el Mioceno, el páramo burgalés se parecía a la sabana africana. Amparados en un clima subtropical, con abundante vegetación, ríos y zonas encharcadas, especies de animales inimaginables hoy en día campaban a sus anchas sin la molesta presencia de los homínidos, a los que todavía nos quedaban unos cuantos cientos de siglos para conquistar estas tierras.
En esa época, siglo arriba, siglo abajo, murió un ejemplar de pequeño rinoceronte. Con el paso del tiempo su cuerpo quedó sepultado por toneladas de tierra y acabó fosilizado hasta que una enorme excavadora mordisqueó un pedazo del cerro de El Grajo y sacó a la luz su existencia.
Las obras de la ronda norte ejecutadas entre Villímar y Villatoro han permitido recuperar, reconstruir y conservar dos ejemplares de rinoceronte y tortuga datados con una antigüedad de 12,6 millones de años y que, en el primero de los casos, se trata de un caso único hallado en territorio burgalés. Así lo explica Jesús María Preciado, de la Asociación Geocientífica de Burgos, quien hace casi tres años vio un filón (y nunca mejor dicho) en los taludes ejecutados para la construcción del desvío del ferrocarril y la circunvalación de la capital.
Esos cortes en la montaña permitían observar la evolución del terreno durante millones de años, lo mismo que ocurrió en Atapuerca con la excavación realizada para construir el ferrocarril minero. Como un libro de geología abierto ante los ojos de quien quisiera contemplarlo, mostraban las arenas fluviales del valle del Arlanzón con estratificaciones cruzadas e intercalaciones de areniscas consolidadas.
Semejante oportunidad tenía que ser aprovechada por un geólogo inquieto como Preciado, que una tarde se fue a pasear por allí con su hijo Jesús y el amigo de este último, Juan. Con solo 13 años ambos fueron piezas clave en el descubrimiento no solo de los restos de los dos animales sino también de árboles fósiles que se habían pasado los milenios aguardando pacientemente en posición vertical.
Aquello ocurrió en el otoño de 2007 y hubo que esperar unos meses para iniciar la recogida y reconstrucción de los restos. Un equipo de alumnos de cuarto curso de la ESO del Instituto Cardenal López de Mendoza, coordinados por profesores del departamento de Biología, trabajaron durante los meses siguientes para organizar las alrededor de 280 piezas encontradas y formar con ellas el puzzle de un gran caparazón.
El ‘animalito’ tendría entre 110 y 120 centímetros de longitud, una anchura de entre 80 y 90 y una altura cercana a los 70 centímetros, y ha sido identificado como una hembra de Cheirogaster bolivari, un tipo de tortuga que ya fue hallada en su día durante la construcción de la Autovía de Ronda entre la Plaza del Rey y el Nudo Landa. Buen ejemplar, sin duda, que convivía con una especie, el Alicornops simorrense, cuya localización ha servido para datar el resto de los fósiles hallados.
Este rinoceronte de pequeña talla, bajito, algo más grande que un cerdo ibérico y más pequeño que una vaca, retozaría en las ciénagas de aquella sabana burgalesa, saciando sus instintos herbívoros y absolutamente ajeno a los monstruos de motor rugiente que muchísimo tiempo después recorrerían en autovía sus dominios.

Fuente: H. Jimenez www.diariodeburgos.es