domingo, 13 de enero de 2008

-Los Montes Obarenes.



Con el nombre de Montes Obarenes se designan de forma genérica todas las elevaciones
montañosas que constituyen las últimas y más meridionales estribaciones de la Cordillera Cantábrica.
El ámbito del espacio natural Montes Obarenes está constituido por un territorio de más de 43.000 ha. Está conformado por la Sierra de Arcena y por un sistema de cadenas montañosas con continuidad topográfica orientadas en dirección oeste-este, con una altitud media de 1000 metros. Este sistema incluye la Sierra de la Llana, Sierra de Oña, Sierra de Cubilla, Sierra de Besantes y Sierra de Pancorvo. Las laderas de la sierra de Arcena descienden sobre el Valle de Tobalina por el que discurre majestuoso el río Ebro, hasta encajarse en el espectacular desfiladero de Sobrón, constituyendo río y sierra el límite norte del espacio.

Al oeste del espacio, en la prolongación de la Sierra de la Tesla con la Sierra de la Llana, el río Oca, en su confluencia con el río Ebro, forma el espectacular cañón de la Horadada, una de las principales vías naturales de comunicación del norte de Burgos y que, a lo largo de la historia, ha jugado un importante papel en el flujo de la población. Al sur de la gran pared que constituye esta cadena montañosa se abre el valle de la Bureba, en el que se asientan los cultivos cerealistas más productivos de la provincia de Burgos y que constituye el límite natural del Espacio.

El territorio que ocupa el Espacio Natural de los Obarenes ofrece una gran belleza y variedad paisajística. Uno de sus principales atractivos lo constituyen los numerosos cañones y cortados modelados por los ríos. Es el caso del generado por el Oca y el río Ebro en la Horadada o el Oroncillo en Pancorvo. Es posible también disfrutar de amplias panorámicas como la incomparable vista de la Bureba desde el Portillo de Busto, en el corazón del espacio, de grandes masas de agua como el embalse del Ebro, en Sobrón, una importante zona húmeda catalogada, de bosques magníficos como el robledal conocido como la Dehesa de Piedrasluengas o el Hayedo de Rivacote y de barrancos y crestas donde se asientan importantes comunidades rupícolas, tanto vegetales como animales.

La situación del Espacio Natural, a caballo entre dos regiones biogeográficas, la atlántica y la mediterránea, confiere a este territorio un carácter de transición que se traduce en una importantísima riqueza florística y faunística. De hecho, el espacio natural se encuentra en una franja térmica intermedia entre los valores atlánticos-suaves y las oscilaciones térmicas de continentalidad que caracterizan a las regiones del interior castellano.

Conviven las hayas con las encinas, quejigos y alcornoques, los arces y serbales, con los enebros y madroños, los brezos, aulagas y genistas, con los tomillos y espliegos, y los prados de siega con las tierras cerealistas, sin olvidar los pinares (silvestre, negral y laricio).


El Parque desempeña un papel destacado en la conservación de numerosas especies amenazadas, vulnerables o raras, como el visón europeo, el cangrejo de río autóctono o el águila-azor perdicera, y contribuye también a asegurar la supervivencia y continuidad de los procesos migratorios de otras especies, como las aves acuáticas y la paloma torcaz, que la utilizan como zona de paso e invernada. En los abundantes cortados rocosos de este paisaje protegido, en especial en la Hoz de Sobrón, tienen instalados sus nidos un gran número de aves rapaces. Se han catalogado en este Espacio Natural un total de 128 especies de vertebrados. De ellas 29 corresponden a mamíferos donde destacan el gato montés, la nutria y desmán de los Pirineos por su vulnerabilidad junto a otras especies más abundantes como corzo y jabalí. De las 76 especies de aves, 7 son muy significativas: águila real, águila perdicera, aguilucho cenizo, buitre común, tórtola común, búho real y garza imperial.

La orografía marca un régimen térmico de montaña suavizada, caracterizado por una continentalidad atenuada en la que ni los inviernos ni los veranos son extremos si bien, conforme se asciende en altitud, el rigor invernal de las temperaturas se acentúa. En cuanto a las precipitaciones, destaca una abundancia general con rangos de precipitación media entre 600 y 900 mm en zonas de valle y de montaña respectivamente. La distribución de las lluvias tiende a ser regular salvo el déficit estival de los meses de julio y agosto en las zonas bajas, lo que confiere al espacio un carácter mediterráneo.

La delimitación del Espacio natural incluye total o parcialmente territorios pertenecientes a 21 municipios, con un total de 59 núcleos de población en un territorio escasamente poblado, con densidades inferiores a la media provincial, en el que los algo más de sus 4000 habitantes se concentran principalmente en los núcleos de Oña, Busto de Bureba, Pancorvo y Frías, soportando muchos de los núcleos restantes una población de menos de 50 habitantes. Invertir la actual tendencia demográfica es el gran desafío al que se enfrenta en la actualidad el medio rural de nuestra Comunidad y al que los espacios naturales pueden contribuir con modelos de desarrollo viables compatibles con la conservación.

El 14 de octubre de 2006 fue declarado el Espacio Natural de Montes Obarenes con la figura de Parque Natural.

viernes, 11 de enero de 2008

-Reabierto el Museo de Telas Medievales.



El Museo de Telas Medievales del Monasterio de Santa María la Real de Huelgas reabre hoy sus puertas al público tras dos años en obras para su ampliación, reorganización, mejora de sus condiciones climáticas e iluminación y renovación de vitrinas.
La actuación, en la que Patrimonio Nacional ha invertido 1.235.000 euros, ha permitido acondicionar la antigua cilla o almacén de grano del monasterio y pasar de 240 a 400 metros expositivos. Además, se ha ampliado el número de tejidos e indumentaria procedentes de los enterramientos de los Reyes y Reinas de Castilla de los siglos XII, XIII y XIV que se muestran a los visitantes. Otra de las novedades es que la visita al museo pueda ser independiente del recorrido por las dependencias del monasterio al tener una salida directa a la plaza del Compás de Adentro.



El Museo de Telas Medievales se convierte así en el más importante del mundo al ser el único que contiene indumentaria civil perfectamente datada, según señaló la conservadora de Tapices y Telas Medievales de Patrimonio Nacional, Concha Herrero Carretero. «La singularidad del museo es que no son textiles litúrgicos, que es lo más común en el resto de museos europeos, sino que son vestidos e indumentaria femenina, masculina e infantil de los Reyes y Reinas de Castilla de los siglos XII, XIII y XIV.
Son piezas que tienen una datación cronológica exacta por haber sido extraídas de los sepulcros que pertenecían a los Reyes fundadores, que son Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet».


El Museo de Telas Medievales fue inaugurado en 1988 por los Reyes de España coincidiendo con la celebración del VIII centenario de la fundación del monasterio. El conjunto es fruto de la extracción que se hizo en 1943 del panteón real de los Reyes de Castilla cuyos sepulcros se conservan en la iglesia del monasterio.
La conservadora precisó que la calidad de los tejidos es magnífica y se ha conservado en perfecto estado durante todos estos siglos. «La mayor parte de los tejidos son orientales, hispanoárabes o andalusíes. Las piezas están tejidas con seda y con oro. Los hilos de oro que están en la trama de los tejidos son de calidad excepcional porque la aleación contiene un 90% de oro y un 10% de plata, lo que ha servido para preservarlo y dar una sensación deslumbrante».
Las piezas expuestas incluyen los ajuares del Infante Fernando de la Cerda, hijo de Alfonso X El Sabio, el de doña Leonor de Castilla, Reina de Aragón, hija de Alfonso VIII (1156-1214) y Leonor de Inglaterra (1156-1214), así como las telas que forraban los ataúdes de doña Berenguela, Reina de León y de Castilla, hija mayor de los reyes fundadores, los ataúdes forrados de brocados y tafetanes de Fernando de la Cerda y de su hijo Alfonso y las tapas de Enrique I y de su madre Leonor de Inglaterra.
La ampliación ha permitido exponer cinco piezas más como fragmentos de funda de colchón o cinturón de Fernando III o la almohada de Fernando de la Cerda.


También se muestra un conjunto de tejidos, que se consideran reliquias secundarias, porque estaban en contacto con el cuerpo de Fernando III El Santo, que está enterrado en la Catedral de Sevilla, y que Patrimonio Nacional ha considerado conveniente que se incorporen al Museo de Telas.



Fuente: Diariodeburgos.es

-Resumen de los periodos geológicos.


Para comprender mejor la datación de los diferentes materiales hallados en los yacimientos de Atapuerca, vamos a hacer un resumen de la escala de los tiempos geológicos en que se divide la historia de la Tierra.

Esta escala es internacional, y se fijó por primera vez a comienzos del siglo XIX con el fin de dividir la historia de la Tierra en unidades fáciles de manejar. Por lo general, los límites entre las unidades coinciden con algún acontecimiento decisivo en la historia de la vida y cada una de ellas tiene características especiales con respecto a las condiciones climáticas, la existencia de vida, etc.
Se toma como inicio la época de formación de la Tierra, hace unos 4.600 millones de años. Lo más normal es usar las unidades geocronológicas, para las grandes divisiones, que ordenadas de mayor a menor son: eones, eras, períodos y épocas.

---EONES . Se distinguen tres eones:
-Arcaico: desde hace unos 3.800 m.a. hasta 2.500 m.a.
-Proterozoico, desde 2.500 m.a. hasta 590 m.a.
-Fanerozoico, que se extiende desde hace 590 m.a. hasta la actualidad.

El Arcaico y Proterozoico juntos también se denomina Precámbrico. Por lo tanto los primeros cuatro mil millones de años de la historia de la Tierra se denominan Precámbrico, y los últimos 570 millones de años se llaman Fanerozoico, que quiere decir vida en abundancia. La aparición de los animales con esqueleto determina el límite.

---ERAS. El Fanerozoico se divide en tres eras principales:
--ERA PRIMARIA o PALEOZOICA: se inició con la aparición de la atmósfera y la formación de las rocas calizas. Esta era se divide en diferentes períodos:
-Cámbrico (600 a 490 millones de años): aparecen helechos, musgos, corales, trilobites, escorpiones, esponjas, etc.
-Ordovícico (500 a 430 millones de años).
-Silúrico (430 a 400 millones de años): Aparecen las salamandras, los anfibios traqueados y los primeros arácnidos y peces.
-Devónico (400 a 350 millones de años): Aparecen los batracios. Prosperan los primeros peces.
-Carbonífero (350 a 270 millones de años): Exuberante vegetación que, al descomponerse, dio origen a yacimientos de carbón. Aparecen grandes libélulas y árboles de escama.
-Pérmico (270 a 220 millones de años): Aparecieron los primeros reptiles.

--ERA SECUNDARIA o MESOZOICA: fue la era de los grandes reptiles y está dividida en tres períodos geológicos:
-Triásico (220 a 180 millones de años)
-Jurásico (180 a 135 millones de años)
-Cretácico (135 a 70 millones de años).

--ERA TERCIARIA o CENOZOICA: aparecieron los mamíferos. Se divide en cinco períodos geológicos:
-Paleoceno (70 a 55 millones de años): aparecieron los mamíferos voladores y los peces actuales.
-Eoceno (55 a 35 millones de años): Formación de las grandes cordilleras: el Himalaya, los Alpes, los Andes y las Montañas Rocosas. Aparecieron los primeros primates.
-Oligoceno (35 a 25 millones de años): Aparecieron los buitres gigantes.
-Mioceno (25 a 12 millones de años): Aparecieron las estaciones y los árboles de hojas caducifolias. Los mamíferos evolucionaron hacia las formas actuales y surgieron algunas formas superiores de primates. Se divide en tres subperíodos (Inferior, Medio y Superior).
-Plioceno (12 a 1 millón de años): Se configuran los continentes.

--ERA CUATERNARIA o ANTROPOZOICA: Desde hace 1 millón de años. El Cuaternario se divide en dos períodos:
-Pleistoceno (1 millón a 25.000 años): en este período las glaciaciones invadieron parte de los continentes. Se divide en inferior (1.000.000- 700.000 años), medio (700.000-40.000 años) y superior (40.000- 10.000 años).
-Holoceno (10.000 años hasta hoy): caracterizado por la retirada de los hielos y el poblamiento y transformación de la tierra por parte de grupos humanos. Es el período que actualmente vivimos.




miércoles, 9 de enero de 2008

-Napoleón en Burgos


Entre noviembre de 1808 y enero de 1809 Napoleón Bonaparte atravesó varios municipios de Castilla y León en persecución del ejército británico que huía hacia el norte.

El mayor error que he cometido es la expedición a España», reconoció Napoleón en 1819, ya preso en Santa Elena, después de que la derrota de su ejército en la Guerra de la Independencia y la pérdida de 200.000 soldados en el intento fallido de sumar España a su imperio supusiera el principio del fin de su sueño europeo. Por eso, en cuanto las cosas empezaron a no salir como esperaba -ya a mediados de 1808 la derrota francesa en Bailén, la resistencia de Zaragoza y las continuas rebeliones en el norte hacían peligrar su intención invasora- decidió acudir en persona, y escoltado por un gran ejército, a solventar los problemas a los que su hermano José I, «el rey intruso», no había podido hacer frente.

Así, Napoleón cruzó la frontera española por Bayona el 6 de noviembre de 1808 en dirección a Madrid, escoltado por un gran ejército, y «entra como un huracán», señala el escritor Miguel Ángel Martín Mas, con dos importantes batallas con el objetivo de «abrirle las puertas» de Burgos. Por un lado, el mariscal Soult derrotó al Conde de Belvedere en el barrio de Gamonal el 10 de noviembre y, por otro, el mariscal Víctor se enfrentó al inglés Blake en Espinosa de los Monteros, en la madrugada del 10 al 11 de ese mismo mes.

Tras estas batallas, Napoleón llegó a Burgos el 11 de noviembre, una de las ciudades que más sufrió durante la Guerra de la Independencia al ser lugar de paso de miles de soldados durante los seis años que duró el conflicto. Tan lamentable situación observó el emperador cuando se dirigía de regreso a París que designó como gobernador de toda Castilla la Vieja, con cuartel general en Burgos, al general Thiébault que atesora, entre otros logros, la limpieza de la ciudad, el cementerio extramuros y «el sepulcro del Cid y Doña Jimena de San Pedro Cardeña», después de que las tumbas de ambos fueran profanadas por soldados franceses, señala Martín Mas. Este hecho se destacó en una inscripción que desapareció en 1842, cuando los restos del Cid y su esposa se trasladaron a la Catedral.

En su estancia en Burgos, Napoleón se instaló en el Consulado y se proclamó dueño y señor de Burgos. Durante esos días inspeccionó el castillo y ordenó obras de fortificación en él, decretó medidas enérgicas para mantener el orden en la ciudad, disolvió los anteriores organismos oficiales nombrando nuevas autoridades afectas a su causa. Asimismo sustituyó el Ayuntamiento por la Junta de Municipalidad y Gobierno, que tomó posesión el 24 de noviembre, decretó la suspensión del culto en los templos y vendió los bienes de los conventos y monasterios para pagar a sus tropas.
Como medida para garantizar la seguridad del avance hacia el sur, ordenó la ocupación de Aranda, Lerma, Palencia y Valladolid.

Tras su estancia en Burgos, el 22 de noviembre Napoleón continúa el camino hacia el sur, sin producirse más batallas importantes hasta la frontera de Segovia con Madrid, en el puerto de Somosierra, con excepción de un pequeño enfrentamiento en Sepúlveda, el 28 de noviembre, donde un batallón español logró retrasar unas horas el avance de Bonaparte. La batalla de Somosierra (una de las pocas en las que participó el propio Emperador) dio la llave al ejército francés para entrar en Madrid y tomar la ciudad, rendición que se hizo efectiva el 3 de diciembre.

lunes, 7 de enero de 2008

-Posible nueva especie de dinosaurio en Burgos.


Los restos de dinosaurio encontrados en La Revilla (Burgos) en tres campañas de excavaciones a partir de 2002 pueden corresponder a una nueva especie, ha informado hoy el director del museo de dinosaurios de Salas de los Infantes (Burgos), Fidel Torcida.
Lo que cuando se localizaron los restos del Rebaquisáurido parecía una hipótesis bastante remota se ha confirmado en las investigaciones de los últimos años y "seguramente dará lugar a una publicación en una revista especializada en los próximos meses", ha adelantado Torcida.

Aunque los detalles no se conocerán hasta el momento de esa publicación, Torcida ha afirmado que se trata de un ejemplar que debió medir más de 13 metros de longitud y vivió varios millones de años antes que el resto de Rebaquisáuridos encontrados en Sudamérica y en el norte de África.
Torcida ha considerado que este será uno de los hitos de 2008 para los yacimientos de dinosaurios de la zona de la sierra de la Demanda, que forman parte de la candidatura presentada ante la UNESCO para conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad para las icnitas de la península ibérica.

sábado, 5 de enero de 2008

-Fresno de Rodilla.



No conocemos el momento exacto en que se fundó la localidad de Fresno de Rodilla (llamado en algunas localidades cercanas Fresno el Alto), pero debió ser allá por finales del siglo IX o principios del X, cuando los frentes de la reconquista quedaron establecidos más al sur y terminaron las incursiones musulmanas en los territorios que estaban siendo repoblados por los cristianos provenientes de los montes cántabros y vascos.

La ubicación de Fresno en el llamado “corredor de la Bureba”, una zona de paso natural entre dos de las cuencas hidrográficas más importantes de la Península Ibérica, la del Ebro y la del Duero, ha propiciado que haya sido desde siempre una importantísima ruta de paso, tanto para las especies animales como para el ser humano. Así, han quedado en la zona evidencias que van desde restos fósiles de los primeros pobladores europeos que datan de inicios del Pleistoceno, necrópolis del Neolítico (5.500-3.000 a.C.), dólmenes megalíticos y pinturas rupestres de la Edad del Bronce (3.000-900 a.C.) y monumentos funerarios de la poco conocida cultura Campaniforme (cerámica en forma de campana invertida) de la que se ha descubierto recientemente un importante monumento funerario en Fresno de Rodilla.

Durante la Edad del Hierro (900-S.III a.C.), los celtas llegan a la Península y ocupan gran parte de la meseta norte, siendo esta zona escogida por el pueblo celtíbero de los Autrigones, estableciendo un importante asentamiento en el Alto de Rodilla (entre Fresno y Monasterio) que posteriormente fue aprovechado por los romanos para ubicar la ciudad de Tritium autrigonum, al pie de la calzada romana “de Italia en Hispanias” que, desde Roma, llegaba a Tarragona y remontaba el Ebro para pasar hacia la meseta a través del corredor de la Bureba, pasando por Briviesca (Virovesca) y dirigiéndose hacia los importantes núcleos militares de Sasamón, León, Astorga y Lugo. De aquí partían igualmente calzadas secundarias que unían Tritium con las ciudades de Clunia y Auca (Villafranca Montes de Oca).

Entre los diversos materiales obtenidos en prospección se hace hincapié de modo especial en un conjunto de materiales -cuya cronología abarca la Primera y Segunda Edad del Hierro- correspondientes a un cementerio cuyas características se sitúan a caballo entre los cementerios protohistóricos del horizonte del páramo burgalés y la cultura metalúrgica de los poblados y necrópolis de la Bureba.


Es de esta época de la que parece proceder el apelativo “de Rodilla” que se emplea actualmente para las localidades de Fresno y Monasterio, probablemente derivado del término roda, impuesto de paso que pagarían los viajeros para atravesar el puerto existente entre ambas villas, entonces llamado Cuculla o Cogulla.

Tras la unificación que logró el reino Visigodo de toda la península Ibérica, la posterior invasión árabe trajo la inestabilidad a la zona durante largo tiempo, quedando la zona prácticamente despoblada hasta comienzos del siglo IX.
Aprovechando los momentos de debilidad del emirato de Córdoba, multitud de grupos de gente van atravesar la cordillera Cantábrica desde las tierras de Cantabria y Vizcaya (los foramontanos) hacia unos territorios en los cuales no existe ningún tipo de organización territorial.

Con estos antecedentes todo hace pensar que Fresno, que probablemente debe su nombre a la abundante presencia de estos árboles por aquel entonces, se fundó a finales del siglo IX o principios del X, tratándose de un pueblo campesino y ganadero que a su vez hacía de vigía del paso por el puerto de Cogulla (llamado de La Brújula desde que en el siglo XVIII el Rey Carlos III ordenó colocar una brújula para orientar a los caminantes), que durante cierto tiempo constituyó la ruta principal del Camino de Santiago. No se tiene constancia de la existencia de una fortificación, si bien en el pueblo existe un peñasco frente a la iglesia llamado “el castillo” que constituye una inmejorable atalaya.

A pesar de la cercanía de Monasterio, que era cabeza de su propio Alfoz, Fresno perteneció al Alfoz de Burgos, constituyendo el límite nororiental del mismo. Antes del año 1350 pasó a depender del Real Monasterio de Las Huelgas de Burgos, motivo por el que en su escudo se incluye un báculo. Del registro de pagos que se hacían al Monasterio se hace destacar que los vecinos no pagaban la “martiniega”, que se pagaba por la fiesta de San Martín, ni el “fonsado”, de carácter castrense, por lo que se piensa que algún mérito habrían ganado los vecinos de Fresno en sus servicios al condado o la corona. La dependencia del Monasterio de Las Huelgas duró hasta el siglo XIX, quedando constancia de que se trató desde siempre de una villa modesta, de no más de 100 vecinos, dedicados a la agricultura y la ganadería.

Tanto la guerra de la Independencia como las guerras Carlistas fueron bastante perjudiciales para la población, debido a su cercanía al Camino Real a Francia.




Fuente: Fresnoderodilla.com

viernes, 4 de enero de 2008

-Iglesia de San Nicolás de Bari.


La iglesia de San Nicolás de Bari, situada encima de la catedral, es un edifico de traza gótica –reconstruido en el siglo XV sobre una primitiva iglesia románica fechada en el año 1163– y con portada renacentista. San Nicolás es un magnífico exponente del gótico tardío en la ciudad de Burgos.

La iglesia de San Nicolás se localiza en un emplazamiento privilegiado, en pleno itinerario
urbano del Camino de Santiago y dominando, desde la elevada calle de Fernán González, la recoleta Plaza de Santa María, abierta a la Catedral.

Sobre la primitiva iglesia románica se comenzó a construir el actual templo en el año 1408 gracias a las aportaciones del obispo Juan Cabeza de Vaca, pero la sorprendente riqueza de su interior se debe al patrocinio de varios mecenas de la familia Villegas-Maluenda y de los López Polanco, acaudalados mercaderes de la ciudad que convirtieron el templo en su mausoleo privado. No en vano el magnífico retablo mayor guarda en su seno los ostentosos sepulcros de varios miembros de ambas familias, como Constanza de Maluenda y Alfonso de Polanco, hermano del mecenas Gonzalo López de Polanco, enterrado junto a su esposa, Leonor de Miranda.

El actual templo de San Nicolás pertenece al gótico burgalés de la segunda mitad del siglo XV. Tiene planta de tres naves, la central de mayor altura, sustentadas por cuatro grandes pilares. Las naves laterales están cubiertas con bóvedas de crucería simple, mientras que la central lo está con bóveda cuatripartita de terceletes. Se ilumina a través de sencillas ventanas y dos rosetones.

Su sencilla portada renacentista muestra escenas de la vida de San Nicolás, entre las que se simboliza la dote que pagó para ayudar a unas doncellas. La imagen de San Nicolás, en cátedra y bajo dosel, está tallada en el tímpano, y a sus lados figuran las de San Sebastián y el burgalés San Vitores, con la cabeza en la mano, en consonancia con su martirio. La puerta, de roble tallado es obra de Francisco de Colonia, hijo del maestro Simón de Colonia, al que se atribuye la realización del coro alto. La otra portada, situada a los pies y tapada por edificaciones, consta de una sencilla decoración. Sobre ella se abre un rosetón.

La sencillez de su portada contrasta enormemente con la riqueza de su monumental retablo mayor, que data del año 1505 y es obra también del taller de Simón de Colonia. Está realizado en alabastro policromado, y en él se pueden contar hasta 150 figuras distribuidas en distintas escenas bíblicas. El retablo mayor, que se alza sobre los sepulcros, es de composición rectangular y, a modo de gran tapiz articulado en tres calles, muestra escenas bíblicas y testamentarias –figuran Adán y Eva y la matanza de los inocentes ordenada por Herodes, entre otros pasajes de las Escrituras–, santos y apóstoles. En la parte superior, a modo de remate realizado en madera en el siglo XVIII, figura una representación de Dios entre nubes, y más abajo se muestra la Anunciación de la Virgen. El retablo se completa con escenas de la vida del titular de la iglesia.

En la nave del evangelio se encuentra el retablo barroco de San Miguel, de la segunda mitad del siglo XVIII. Incluye diez pinturas hispanoflamencas de la segunda mitad del siglo XV, atribuidas al “maestro de San Nicolás”, que debieron formar parte del primitivo retablo mayor. Muy destacada es una pintura del Juicio Final, obra anónima de finales del XV o principios del XVI.

Además de los enterramientos de las dos grandes familias que ejercieron su mecenazgo en San Nicolás, los Villegas-Maluenda y los López Polanco, en el templo descansan los restos de Fernando de Mena y María Sáenz de Oña. Se trata de dos interesantes arcosolios funerarios de traza renacentista ilustrados en las jambas del arco con imágenes de San Pedro y San Pablo, con San Nicolás y San Juan de Ortega en el fondo y postrados ante la Virgen. El sepulcro está flanqueado por las heráldicas de los difuntos.
También están enterrados en San Nicolás los marqueses de Murga, que donaron una gran cantidad de dinero para la restauración del templo. Su sitial fue realizado en 1910 por el maestro Saturnino López. Realizados en estilo neogótico, se sitúan en la cabecera de la nave, junto a un crucifijo fechado en el siglo XV.

En la parte trasera de la iglesia se levanta un edificio donde se custodia la rica colección de tapices que posee la parroquia de San Esteban. La colección está formada por dieciséis tapices de estilo flamenco, fechados en la segunda mitad del siglo XVI. Contienen representaciones del libro de Judith, la historia de Jacob, escenas palaciegas, fauna y flora.



jueves, 3 de enero de 2008

-Arboles fósiles de Hacinas.


Hace 120 millones de años el lugar donde se ubica la localidad burgalesa de Hacinas, cercana a Salas de los Infantes, era una llanura fluvial surcada por varios ríos que confluían, a través de un gran delta, en un cercano mar Cretácico. El caluroso y húmedo clima tropical que reinaba en la zona favoreció el desarrollo de una espesa selva en la que crecían unos árboles enormes.
Entre los de mayor tamaño se encontraba una ancestral variedad de conífera de la familia de la podocarpáceas.

Es probable que el fuerte viento desatado por una tormenta tropical derribase unos cuantos ejemplares de estas coníferas que podían alcanzar una altura superior a los 80 metros.
Sus troncos quedarían cubiertos por una gran capa de lodo y sedimentos arrastrados por la corriente de un río. Aquí comienza la fosilización o petrificación de los árboles fósiles. El agua se mueve entre los depósitos arenosos, que cubren los troncos enterrados y con ausencia de oxígeno, evita la pudrición. Las sales silíceas disueltas en el agua, favorecidas por una gran presión, se infiltraría en las células de la madera impregnando los tejidos vegetales.

Unas especiales condiciones diagenéticas favorecieron la sustitución del material celulósico de los árboles por ópalo. Tras muchos millones de años soportando las altas presiones producidas por un enterramiento progresivo, el ópalo original se transformó en cuarzo. Este lento proceso de fosilización ha preservado con nitidez la microestructura celular de la planta.
Sucesivos fenómenos geológicos y, sobre todo, la erosión hace que afloren a la superficie algunos de ellos.

Clasificados en el periodo Cretácico Inferior de la Era Secundaria, tienen aproximadamente 130 millones de años y puede considerarse el yacimiento de árboles fósiles más importante de la Península Ibérica y, muy probablemente, de Europa Occidental.
Gracias al análisis de la estructura de la madera fosilizada encontrada en este valle se han podido formular hipótesis sobre el clima en la Península Ibérica durante el Periodo Cretácico Inferior.
Era húmedo y cálido y sus bosques verdaderas selvas tropicales donde crecían laureles, magnolios, coníferas y gigantescos helechos, y donde vivirian los dinosaurios.

Los primeros restos aparecieron en los años cuarenta del siglo pasado. El primer árbol fósil se trasladó a la localidad en el año 1976 y quedó expuesto al público. Más tarde se trasladaron otros restos y, en la actualidad, se exponen en Hacinas tres árboles fósiles.

El más grande procede del término de Las Trisineras y está puesto en pie a unos pasos de la picota del pueblo. Tiene una altura superior a los tres metros y a su lado descansan, en tres fragmentos, otros seis metros de su mismo tronco. En la subida a la iglesia aparecen tumbados los cinco metros de un ejemplar extraído en el Vallejo la Zarza. El tercero, a la entrada del pueblo, está formado por trozos recogidosen lugares próximos.
A estos troncos visibles hay que unir los huecos dejados por los árboles en las rocas areniscas.
Son los llamados moldes. Uno de ellos, quizá el más espectacular, se sitúa en la misma roca del Castillo y es una oquedad conocida como la Cueva de los Moros cuya longitud es de ocho metros.

También han aparecido en Castrillo de la Reina (uno transportado al museo de la calle Miranda de Burgos y otro al museo de Ciencias Naturales de Madrid), Salas de los Infantes, Cabezón de la Sierra, Contreras… En Palacios de la Sierra hay colocados dos trozos de un metro a la puerta de sendas viviendas. En Quintanar de la Sierra se hallaron trozos de unos veinte centímetros en el entorno de la Virgen de la Guía.

miércoles, 2 de enero de 2008

-Calzada Romana de Quintanapalla.

Desde Quintanapalla, al noreste de Burgos, se accede a una ruta de casi seis kilómetros de una antigua vía romana -La Vía de Italia in Hispania o Via Aquitana- que entra en este término procedente de la Granja de las Mijaradas y discurre por el páramo en sentido este-oeste.



El trazado de esta calzada romana atraviesa en la provincia de Burgos, los términos municipales de Fresno de Río Tirón, Cerezo de Río Tirón, Belorado, Briviesca, Quintanilla San García, Bañuelos de Bureba, Castil de Peones, Quintana Vides, Santa Olalla de Bureba, Monasterio de Rodilla, Quintanapalla, Melgar de Fernamental, Villayerno-Morquillas, Burgos, Tardajos, Las Quintanillas, Villanueva de Argaño, además de los municipios de Isar, Padilla de Abajo, Sasamón, Grijalva, Hurones, Santa María del Invierno y Riocerezo.



El ingeniero romano era el encargado de diseñar un camino que fuera seguro, duradero y con una construcción lo más barata y cómoda posible. Por eso, trazaban el itinerario por lugares elevados (en el caso de Quintanapalla se levantó sobre un páramo para evitar la acción erosiva del agua, mucho más acentuada en las zonas de valle). Además, este terreno permite un trazado bastante recto que facilita la circulación. Y además, para contrarrestar el efecto del agua y conseguir perfiles llanos se construían potentes terraplenes. El aporte de tierra que estos requerían fue costoso, pero compensó con una calzada firme y duradera para el tráfico de carros, lo que explica conservación incluso hoy día.


La construcción de vías implicaba un proceso en el que participaban personas especializadas en distintos trabajos como el ingeniero, encargado de diseñar el trazado; el constratista y administrador, encargados de gestionar el dinero; y, por último, obreros especializados, encargados del aporte de material y mano de obra para la calzada.
A la hora de plantear la construcción se contaba con el material de la zona y para la realización de los terraplenes se colocaba en la base una capa de grandes bloques de piedra sobre los que se asentaban otros de menor tamaño, se echaba tierra y se finalizaba con una capa de cantos muy pequeños -gravilla- formando una superficie uniforme sobre la que se desplazaban los carros -nivel de rodadura-.
Su anchura era la suficiente como para que dos carros se cruzasen sin llegar a colisionar y la capa superficial facilitaba que los desplazamientos fuesen suaves y rápidos. Como todo camino, la vía dio lugar a pequeños núcleos de población como ventas y posadas que en muchos casos evolucionaron hasta convertirse en pueblos o ciudades, algunos de los cuales perviven como Briviesca.



Fuente: diariodeburgos.es

martes, 1 de enero de 2008

-Necrópolis de Miraveche y Villanueva de Teba.


La Bureba es una de las zonas peninsulares con mayor densidad de castros y necrópolis de la Edad del Hierro. Las más espectaculares necrópolis, fechadas entre finales del siglo IV a. C. hasta bien avanzado el siglo II a.C., son las descubiertas en Miraveche y Villanueva de Teba.

Bajo la vigilante sombra del pico Galdampio y a los pies mismos del quebrado perfil de los Montes Obarenes se levanta el pueblo de Miraveche. Su actual caserío descansa sobre lo que fue una importante necrópolis de la Segunda Edad del Hierro. Junto al muy próximo de Villanueva de Teba está considerado como uno de los principales yacimientos de la etapa preceltibérica descubiertos en toda la Península Ibérica.

Las dos necrópolis fueron excavadas en épocas y condiciones bien diferentes: Miraveche en los años 30 y Villanueva de Teba entre 1982 y 1983. Los arqueólogos encontraron, en los dos casos, numerosos y sencillos hoyos excavados en el suelo, en Villanueva de Teba se escavaron 35 tumbas, que contenían en su interior la urna con las cenizas del difunto y su ajuar funerario.
La cantidad y calidad de los ajuares es lo que singulariza a estos dos yacimientos burebanos. La mayoría de sus piezas son elementos típicos de la impedimenta de los guerreros: puñales de cuatro discos en la contera, espadas de gavilanes curvos, puntas de flecha, fíbulas de cazoleta, placas y hebillas de cinturón tipo Bureba, anulares de puente ancho, escudos, pectorales, collares y bocados y arreos de caballo.

Algunos de estos objetos son de una belleza y calidad artística extraordinaria y en la actualidad pueden contemplarse en las vitrinas del Museo de Burgos. El poblado en el que vivieron las gentes enterradas en Miraveche –para algunos autores llegaron a formar una facies cultural definida– se localiza en la quebrada zona rocosa que se alza al norte del actual pueblo y al resguardo del alto de Castracuño.

Fuente: Enrique del Rivero