viernes, 7 de septiembre de 2012

-La Engaña: un icono de muerte en las Merindades


El túnel de La Engaña terminó de horadarse en la madrugada del 26 de abril de 1959. Fue ese día cuando se encontraron los dos obreros que horadaban el túnel, uno desde Cantabria y el otro desde Burgos.
Ni nadie ha sido capaz de recodar, 53 años después como se trabajó en el empeño; ya nadie recuerda las muertes en el tajo; nadie sabe nada del ‘runrún’ del agua al caer en la presilla junto al túnel; nadie recuerda besos robados en la entrada de esa semi cueva, ni en las viejas construcciones que servían de nido de amor a los adolescentes alocados.
Nadie. Porque es un lugar que sólo recuerda el paso inexorable de un tiempo que ya no volverá. Es un paisaje tétrico con las hiedras comiéndose las paredes de los viejos barracones que sirvieron de vivienda a los obreros. Todo un poblado se ordenó en torno a la construcción del túnel de siete kilómetros de longitud.

Ya no queda ni el silencio. Y debiera quedar para honrar la memoria de quienes entregaron su vida allí, algunos de ellos represaliados del régimen de Franco obligados a trabajos forzosos en el túnel.
Menos mal que hoy queda la melancolía para recordar; los ojos para reconocer qué fue aquello y contemplar en que estado ha quedado. El olfato para reconocer que áun quedan por allí robles, chopos, espineras, acacias, pinos y alisos.
El tacto para reconocer con las manos el paso de tiempo rugoso en las piedras; y el sabor amargo de tanta miseria tecnológica, aunque sea de los años 60.
Nos queda la ruta  que los amantes de la naturaleza y de deporte pusieron en marcha hace unos años. Una ruta que se inicia en la localidad de Santelices hasta el túnel de la Engaña, dónde el caminante pude observar todo tipo de vegetación como la citada antes y un paisaje que se hace más bello el paseo.
 Durante el recorrido, se puede visitar la iglesia y el puente de San Martín de Porres, y el Monumento Natural de Ojo Guareña, uno de los mayores complejos conocidos de cuevas. Pero también Pedrosa de Valdeporres  y ver pasar y para el tren de los Ferrocarriles de Vía Estrecha en el centro del pueblo.
La Engaña, que buen nombre para quien se deja, eso, engañar. Y está aquí a cien kilómetros.



Fuente: http://www.elcorreodeburgos.com/noticias/2012-09-05/la-engana-un-icono-de-muerte-en-las-merindades

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