miércoles, 5 de diciembre de 2007

-Castros de La Maza y La Muela.

Uno de los castros más importantes de la cultura preromana en el norte de Burgos lo podemos encontrar en el cerro de La Maza, en la Merindad de Valdeporres.
Nos encontramos ante un castro de la segunda Edad del Hierro, de grandes dimensiones y que controlaba el nacimiento del río Nela, paso natural hacia el valle del Pas, constituyendo un autentico cerrojo natural hacia el norte y el valle alto del Ebro.

A la vista de este castro se halla el cerro de La Muela, en la Merindad de Sotoscueva, que domina el extremo occidental del barranco del Dulla, por el norte los llanos de Villamartín de Sotoscueva y por el oeste la Merindad de Valdeporres. La peña es una península unida al páramo y tiene una superficie de 1,12 hectáreas. En ella se han localizado los restos de un antiguo campamento romano, como puntas de flecha, clavijas de tiendas de campaña incadas, puntas de "pilum", regatones, tachuelas, cerámica, dos manos de molino, dos plomos de un instrumento topográfico, además de otros materiales al pié de la peña que indican actividad militar.
También se han encontrado denarios de Augusto, ases de Clunia y otras ciudades, y un quinario de Carisio. Estos hallazgos nos hacen datar éste campamento en alguna de las campañas de los años 24 al 16 ac.
Además de ser el único campamento conocido sobre un roquedo natural, constituye la evidencia de las guerras cántabras en el norte de Burgos. Sería una pequeña guarnición destinada al control de la vía natural de comunicaciones entre el area de valle del Ebro, el paso de la cordillera cantábrica por el collado del río Nela, y el corredor que comunica con el valle de Villarcayo, además de servir de vía de abastecimiento de las legiones que penetraron hacia la costa cantábrica.

martes, 4 de diciembre de 2007

-El Hospital del Rey


Cerca del monasterio de las Huelgas, en la vera del Camino de Santiago, se encuentra el Hospital del Rey, fundado por Alfonso VIII y doña Leonor de Aquitania en el año 1195.
Desde su creación hasta el pasado siglo ha estado bajo la jurisdicción y gobierno de la Abadesa de las Huelgas, si bien existía una Orden de Caballeros, llamados freires, presididos por un Comendador con facultades delegadas de la Abadesa del Monasterio de las Huelgas.

Fue el hospital con mayores prestaciones asistenciales del Camino de Santiago en todo el trayecto peninsular durante la Edad Media, la gran época de las peregrinaciones, a fines del siglo XV contaba con ochenta y siete camas. Tuvo por patronos a los reyes de Castilla, que le dotaron espléndidamente de rentas y privilegios. Sus dominios se extendían por unos 120 lugares, la mayor parte en la provincia de Burgos.


De las antiguas dependencias del siglo XIII sólo pueden admirarse hoy la puerta de la iglesia, la puerta de la enfermería, ambas de caracteres plenamente cistercienses, y los pilares al aire de la primitiva iglesia-hospital.
En el siglo XVI el Hospital vivió un proceso de notables transformaciones y ampliaciones. En 1526 se construyó la denominada Puerta de los Romeros, acceso principal al recinto hospitalario.
Cuando algún peregrino moría, se le enterraba en el cementerio situado frente a esta puerta de Romeros, presidido por una capilla dedicada a san Amaro, un romero francés que renunció a volver a su país para dedicarse al cuidado de los peregrinos.
Su autor debió ser Juan de Salas, discípulo de Diego de Siloé. En esta puerta aparece un gran despliegue heráldico que hace referencia a la figura del emperador Carlos V.
Una vez traspasada la puerta, se abre el Patio de los Romeros, uno de los espacios más singulares del Renacimiento español. En él destaca la fachada de la Casa del Fuero Viejo.
Probablemente fue construida hacia 1540 en estilo plateresco por el mismo maestro ejecutor de la puerta.
A la izquierda del patio se encuentra el pórtico de la iglesia, realizado a mediados del siglo XVI probablemente por Juan de Vallejo. La fachada principal del Patio de Romeros fue reconstruida, en el siglo XVIII, en un estilo barroco-clasicista.
La iglesia queda presidida por una torre clasicista del siglo XVII, que se levanta sobre un
cuerpo de caracteres mudéjares del siglo XIII. Al templo se accede por una puerta protogótica en la que destacan los batientes de madera en los que se aprecian unos bellos relieves renacentistas, tallados hacia 1520 y atribuidos al escultor Juan de Valmaseda. En ellos se representan peregrinos protegidos por Santiago y las figuras de Adán y Eva. La iglesia es una fábrica barroca del siglo XVII, y conserva un interesante conjunto de retablos de finales del siglo XVIII y una serie de pinturas de los siglos XVII y XVIII.

Durante estos siglos se realizaron importantes ampliaciones que hicieron crecer notablemente el conjunto hospitalario. En esos años se construyeron las alargadas salas de las enfermerías, convertidas hoy en aularios y biblioteca de la Facultad de Derecho.
En las inmediaciones del Hospital se encuentra la denominada Puerta de los Moros, construcción renacentista de mediados del siglo XVI, levantada sobre base de piedra y cuerpo superior de ladrillo, que da acceso a la Plaza del Sobrado, en donde aún se conservan algunos edificios de los siglos XVII y XVIII.

lunes, 3 de diciembre de 2007

-Las Guerras Cántabras en el norte de Burgos.

Reorganizado su ejército tras la guerra civil contra Marco Antonio, Octavio Augusto iniciará el intento de pacificación del norte de Hispania. Los romanos utilizaron como "casus belli" los continuos ataques de los cántabroastures contra sus vecinos vacceos, turmogos y autrigones, asentados en las provincias de Burgos, Palencia, Cantabria y Vizcaya sometidos ya al poder de Roma.
Octavio Augusto en persona llegó en el año 27 ac. para terminar con esas incursiones, que ponian en entredicho la autoridad romana y eran un mal ejemplo de independentismo para los pueblos recién sometidos, además de otras razones económicas y estrategicas.





En el territorio de los cántabros en el norte de Palencia y Burgos había un intenso poblamiento castreño en territorio fronterizo que va a sufrir el inicio de los ataques romanos. Estos castros u "Oppidums" eran los de La Ulaña (Humada,Burgos), La Loma (Santibañez de la Peña, Palencia), Monte Bernorio (Pomar de Valdivia, Palencia), Cerro de La Maza (Valdeporres, Burgos), todos ellos grandes y fuertemente fortificados. Estos y otros como Castillejo, Peña Cutral, El Cincho, Cotero del Medio, Cildá, El Cantón, Espina del Gallego, Campo de las Cercas, y La Muela, sufrieron las operaciones militares iniciadas principalmente desde el campamento romano de Segisamo (Sasamón). Este primer asalto romano se lanza contra éstas defensas meridionales apoyado con desembarcos en la costa desde el norte, posiblemente en la bahía de Santander o en Suances.

A esta campaña la citan los historiadores Floro y Orosio, lo que parece demostrar que se trató de un conflicto de gran envergadura.
El hallazgo de restos del campamento romano de Peña Cutral, al sur de la Sierra del Escudo, lo relaciona con la campaña que al mando de Cayo Antistio Veto, atravesó la cordillera cantábrica hacia los valles costeros., siguiendo la linea de cumbres, para evitar las emboscadas y ataques en valles y desfiladeros.
Controlando el nacimiento del Ebro, los cántabros resisten impidiendo el paso al valle del Pas en el castro del Cerro de la Maza ( Valdeporres) hasta el año 25 ac. A partir de ese año el avance romano resulta imparable hacia los territorios septentrionales y costeros de Cantabria.









sábado, 1 de diciembre de 2007

-Lagunas de Neila.

Las Lagunas de Neila son un impresionante conjunto de lagunas de origen glaciar que se encuentran ubicadas en las proximidades de la localidad de Neila, al sureste de la Provincia de Burgos, y enclavadas dentro de la Sierra de la Demanda.

Los circos glaciares del Sistema Ibérico con mayor desarrollo se localizan en el sector nororiental de la Sierra de Neila. El más espectacular es el que está ocupado por las oscuras aguas de dos grandes lagunas: la Laguna Negra y la Larga.

El circo situado alrededor de la Laguna Negra es el más grande y mejor formado de todo el Sistema Ibérico. En sus heladoras y misteriosas aguas se refleja la nevada cumbre del Campiña (2.049 metros), el punto más elevado y mirador excepcional que nos permite otear el mar de pinares burgalés, riojano y soriano, que se extiende a nuestros pies.
Desde los desagües de estas lagunas se precipita una cascada, que en invierno se hiela de manera espectacular. Justo debajo del circo en el que se encuentran estas dos grandes lagunas, se suceden las demás formaciones glaciares. Las primeras son la laguna de Las Pardillas y el nicho del Contadero, bajo cuyos riscos se crearon dos nuevas lagunas: Los Patos y Brava.

En sus alrededores hayedos, robledales y extensos bosques de pino albar aparecen acompañados por notables manchas de acebo. En estas masas forestales se refugia una abundante fauna, entre la que destacan lobos, corzos, ciervos, gatos monteses, tejones, nutrias, el pequeño desmán de los Pirineos y numerosas aves rapaces.
La perdiz pardilla, el acentor alpino y las bulliciosas chovas piquigualdas, nos acompañarán en las zonas más elevadas, donde destaca la presencia de especies vegetales boreo-alpinas para las que constituye un importante refugio desde las última glaciaciones.

jueves, 29 de noviembre de 2007

-Yacimiento romano de San Martín de Losa.


En el año 1975 aparecieron en el término de Los Casarejos, en San Martín de Losa, los restos de lo que parece ser una antigua villa romana. El yacimiento corresponde a una villa de caracter rústico que se generalizaron en el mundo romano a partir del siglo III d. de C. debido a la crisis del Imperio.
Es un tipo de arquitectura privada con extensas residencias con amplias habitaciones decoradas con revestimientos musivarios. Los temas de inspiración helenística y muchos de ellos son el reflejo del florecimiento artístico de la época postconstantiniana. En este yacimiento, situado al lado de la carretera, se han llevado a cabo excavaciones arqueológicas, las primeras de la segunda mitad de los setenta y más recientemente.
En el primer caso se saco a la luz una habitación con un espléndido mosaico, después se descubrieron nuevas dependencias, algunas con mosaicos, el atrio con peristilo y las termas de la villa con importante hipocaustum y mosaico.
El mosaico, de la habitación más noble de la casa que era el "oecus", es un cuadro de 8.6 mts. de lado y esta densamente decorado. En el centro dispone un tema cuadrado de 3,4 metros. de lado en tomo al cual se desarrolla una combinación de octógonos y cuadrados. El tema central, sobre dos cuadros concéntricos, presenta una compleja combinación de sogueado y trenzado. En las esquinas de este cuadrado aparecen dos crateras, un delfín y un salmón. Fuera del tema central hay 42 octógonos, mas o menos regulares, con una nutrida representación de temas geométricos entrelazados, nudos salomónicos dentados, pentas opuestas, cruces, vegetales, rosetas de flor de loto, cepas de vides, animales, delfines devorando peces, pollas de agua y anguilas. El tema del octógono es un motivo muy conocido y habitual en el mundo romano, tanto en Europa como en España, lo que nos permiten fechar nuestro yacimiento a finales del siglo IV y comienzos del siglo V.

martes, 27 de noviembre de 2007

-Convento Jurídico de Clunia.


Son los tiempos de dominación romana de nuestra antigua Hispania.

Augusto, emperador de Roma, establece la denominación de tres provincias; la Tarraconense, la Bética y la Lusitania. Dentro de éstas se crearon circunscripciones dentro de cada provincia con la denominación de "conuentus", que dependían de un gobernador. La capital del convento fue, y en ella tendría lugar, el "concilium conventus", que sería una asamblea consultiva en la que se reunirían los miembros de las distintas oligarquías ciudadanas.
La capitalidad de estos se elegía en función de las comunicaciones, el prestigio y el carácter financiero de la ciudad.


Dentro de la provincia Tarraconense, uno de los siete Conventos Jurídicos era Clunia Sulpicia, con 67 agrupaciones humanas, según el historiador Plinio.
Este, ocupó una extensión que ocupaba por el norte, la costa cantábrica desde Villaviciosa en Asturias hasta cerca de Roncesvalles; por el este, Logroño, montes de Oca, la Demanda y hasta el Moncayo, Medinacelli y Sigüenza; por el sur, Somosierra, Guadarrama hasta Segovia, y norte de Avila y por el oeste, Cauca (Coca) Valladolid y Pallantia. Este amplio territorio según Plinio incluye los grupos de los Várdulos, Turmódigos, Velienses, los Pelendones del grupo de los celtíberos como los Numantinos, los Vacceos, los Autrigones y del grupo de los Arévacos destacan: Uxama, Termes y la misma Clunia.

Los conventos desaparecerían con la reforma de época de Diocleciano cuando se segregaron las provincias Cartaginense y Gallecia de la Tarraconense, y con las invasiones barbaras..

-Armas celtíberas.


El armamento usado por los hispanos era simple y ligero, adecuado a su estilo de combate. En las contiendas, que entendían de forma peculiar, no se exponían frente al enemigo en grandes ejércitos, que tampoco poseían, sino que utilizaban el sistema de guerrillas, con gran movilidad, lanzándose al combate en tropel, saltando según su costumbre.

Con mayor frecuencia que las espadas, puñales o cualquier otro elemento bélico, en las fuentes clásicas se hace mención a las armas arrojadizas, lo que viene a indicar que eran las más utilizadas por los hispanos, hecho que está conforme con su sistema de lucha en guerrillas.

Como armas ofensivas usaban las siguientes:

-Espada.
La más comúnmente usada por las tribus celtiberas era la espada de antenas recta y corta. El puño tiende a ser redondeado, siendo el extremo superior del mismo de frontón o antenado, desde dos antenas diversificadas, hasta pequeños cuernos o bolas que aparecen en el inicio de la empuñadura. La ornamentación del puño es muy variada. Se conseguía por medio de placas de hueso, madera labrada, marfil o bien mediante repujado a base de hilos de plata, realizando, a veces, magníficos dibujos geométricos a base de círculos, espirales, meandros. Esta espada fue muy efectiva para la lucha cuerpo a cuerpo. Las vainas debían ser de cuero o madera, con los rebordes laterales de hierro, así como la parte superior. Frecuentemente llevaba una decoración semejante a la de la empuñadura.

- Puñal.
Diodoro (5, 33) dice: «se sirven también para el cuerpo a cuerpo de puñales con una longitud de nueve pulgadas». Fue usado en términos generales para rematar. Puede ser de hoja triangular muy ancha en la guarda de la empuñadura. O bien puede ser, y es éste el caso más frecuente, afalcatado. Los puñales afalcatados llevan el mango adornado con hueso, madera o bien en metal, o en algunos casos, como en las espadas, repujado con hilos de plata. A veces la vaina de las espada lleva adosado un puente en la parte alta para dejar hueco a la vaina del puñal.
- Lanza.
Fue muy utilizada por todos los pueblos hispanos. Las más frecuentes puntas de lanza tienen una nervadura central y cono de enmangue circular. La lanza está formada por tres partes, la punta de hierro, el asta de madera y el regatón o contera también de hierro, cuya
punta afilada permitía hincarla en tierra. Podía usarse en el combate cuerpo a cuerpo o ser lanzada como una jabalina.

-Falárica.
Es una arma arrojadiza, muy común en el armamento ibérico cuya
asta era de abeto y redonda en toda su extensión, excepto en el extremo,
donde se colocaba el hierro: éste, estaba rodeado de una estopa empapada en pez. El hierro era largo, de tres pies, para poder traspasar la armadura y el cuerpo. Pero aún en el caso de quedar clavado en el escudo y no penetrar en el cuerpo, llenaba de terror, pues como se lanzaba encendida la estopa y su carrera avivaba su llama, obligaba al soldado a despojarse de sus armas y exponerse indefenso a los golpes siguientes.

-Soliferreum.
Es una larga barra de hierro, engrosado en la parte
media, para empuñarla cómodamente. Uno de los extremos acaba en punta cónica, mientras que el otro acaba en punta de lanza, con pequeñas barbas en forma de anzuelo, lo que origina su nombre griego de «saunion» ganchudo.

- Flecha.
Las puntas de flecha, generalmente están hechas en hierro. Suelen tener un fuerte nervio central y aletas más o menos marcadas.

En cuanto a elementos defensivos, los hispanos no se protegían, en general, el cuerpo con piezas metálicas. La mayor parte solían emplear corazas de lino, aunque algunos utilizaban cotas de malla, y otros grandes discos, denominados faleras, que defendían pecho, espalda y hombros. A veces se protegían las piernas con perneras.
El énfasis de la defensa personal se cifraba en el escudo y en la pericia de su manejo. Entre las tribus hispanas se emplearon dos tipos de escudos: la «caetra», circular y cóncava, el más común, y el «scutum», oblongo, rectangular, que cubría las dos terceras partes del cuerpo.
Los cascos más usualmente utilizados eran los de cuero o tejidos de nervios. También, para proteger la nuca, peinaban el cabello con trenzas que recogían atrás. Algunos indígenas llevaban cascos de triple cresta.

El hierro con el que estaban fabricadas las armas hispanas era, en general, de excelente calidad. Polibio escribe que los celtíberos sobresalen en mucho entre los demás pueblos en la fabricación de espadas. Armas hispanas como la espada y el puñal fueron usadas por las legiones romanas, a causa de su eficacia. Pero si pudieron imitar la forma, nunca lograron alcanzar la calidad del hierro y la perfección de la factura.
Gracias a Diodoro (5, 33, 3-4) se conoce el modo de fabricar las espadas: «los celtíberos... tienen un modo muy particular de preparar las armas... meten bajo tierra las láminas de hierro y allí permanecen hasta que, con el tiempo, la parte débil del hierro se consume por la herrumbre
y se separa de la parte más dura; de ésta se sacan magníficas espadas y otros instrumentos guerreros. No hay espada, ni casco, ni hueso que resista a su golpe».
Para probarlas, agarraban con la derecha la empuñadura y con la otra mano la punta, colocaban luego la hoja transversal sobre la cabeza, tiraban luego para abajo de ambas extremidades hasta que se tocaban con los hombros y luego las soltaban. La hoja permanecía recta, aunque esta prueba se repitiera varias veces. Esta flexibilidad se debía a que el hierro era muy puro y estaba bien trabajado al fuego. Se forjaba en frío y no a martillazos, combinando la acción del fuego y del frío.






lunes, 26 de noviembre de 2007

-Frias.



En pleno valle del Ebro, sobre un peñasco de toba cercano a Los Obarenes se encuentra la
ciudad de Frías, de enorme interés geográfico, histórico y artístico. El nombre de esta ciudad ya hace referencia a sus condiciones climáticas, ya que desde antiguo se caracterizó por ser un lugar frío, aunque con claras ventajas estratégicas.
Frías surgió en el contexto de la Repoblación, ya que la ocupación de la margen derecha del
Ebro exigía contar con un nuevo emplazamiento estratégico de fácil defensa.
Aparece por primera vez citada en documentos del año 867. A la muerte de Sancho III, las luchas del siglo XI entre castellanos y navarros dejaron el poblado casi arruinado. De ese estado se repondrá lenta y trabajosamente a lo largo del siglo XII, para convertirse en una de las villas más dinámicas del territorio norteño burgalés. Alfonso VIII ratificará con el correspondiente fuero, otorgado en 1202, la importancia de Frías, consagrada como villa estratégica para el desarrollo económico de la comarca y para el transporte de mercancías desde la ciudad de Burgos al Cantábrico. Entre los grupos llegados a Frías al amparo de los privilegios alfonsinos se encontraban los judíos.
Durante la primera mitad del siglo XV, Juan II otorgó a la villa numerosos privilegios y en 1435
le concede el título de “ciudad”. Años después, en 1446, será donada a la poderosa familia de los
Velasco, condes de Haro, a cambio de Peñafiel. Los Velasco completan así su dominio en todo el
norte burgalés. En 1492, durante el reinado de Isabel la Católica, se crea el ducado de Frías a favor de D. Bernardino Fernández de Velasco y desaparece su judería. A partir de ese momento, la ciudad inicia su lento e inexorable declive, a pesar de algunos intentos puntuales de recuperación.
En 1728, Felipe V exime al valle de Tobalina de la jurisdicción de Frías. Los acontecimientos
históricos posteriores no sirvieron para revitalizarla. Frías estuvo en manos de los duques hasta que en el siglo XIX se suprimieron los señoríos.

Sobre un cerro desde el que se domina todo el territorio, se alza la inconfundible y bella
silueta de la población con su destacado castillo, situado en la parte más elevada. A sus pies se
sitúan las casas, apiñadas en torno a la calle mayor y a otras paralelas secundarias. La imagen de las casas colgadas sobre el precipicio, en la vertiente meridional del cerro, han contribuido a hacer de este pueblo uno de los lugares más pintorescos de Castilla. El caserío se adapta perfectamente a la abrupta pendiente del cerro; no en vano algunas de las casas tienen alguna de sus paredes interiores labradas en roca viva.
La estructura regular del conjunto viene marcada por las condiciones de adaptación y defensa. Dada su privilegiada ubicación, Frías no necesitó nunca construir una muralla continua; tan sólo se juzgó necesaria la defensa a lo largo de la calle del Mercado, entre la base de la torre principal del castillo y el final del peñasco. En este tramo se abrió la puerta de la Cadena, de la que aún hoy se conservan algunos restos.

Aún es reconocible en la trama urbana de Frías la antigua división en zonas o barrios,
surgidos en las distintas fases de poblamiento. La zona más antigua es La Muela, adaptada a la
forma alargada del cerro. En uno de sus extremos se sitúa el castillo, y en el otro, la iglesia de San Vicente. Otra zona se estructura en el lado oeste; es el barrio de San Juan y la antigua judería.
Parece que la parte más moderna es la actual entrada al pueblo, conocida como Barrio Castellano o de San Francisco, llamado así por encontrarse aquí emplazado el antiguo convento de los
franciscanos.
Todas las casas tienen una morfología tradicional, con entramado de madera y relleno de adobe o de piedra toba. Las calles son estrechas y angostas y las plazas sólo se abren en la parte alta.

Entre las riquezas artísticas de Frías hay que destacar la iglesia de San Vicente, que se
encuentra al lado del castillo. Siempre ha sido considerada como la principal de la ciudad. La traza primitiva fue románica, pero ha llegado hasta nosotros como una extraña mezcolanza de estilos y materiales. La portada románica fue vendida y actualmente se encuentra en el Museo de Claustros de Nueva York. Conserva tres naves góticas de igual altura y una pequeña cúpula en el centro. En el interior, lo más interesante es la capilla del Cristo de las Tentaciones, y sobre todo, la capilla de la Visitación, plateresca, en la que se conserva una bella imagen románico-gótica de la Virgen.
Igualmente son muy interesantes algunas pinturas renacentistas sobre tabla.
La iglesia de San Vitores es la segunda iglesia que aún queda en Frías de las cinco que
existían en época medieval. Esta construcción, del románico tardío, se levanta en una ladera. Tiene una única puerta orientada al Sur, que conserva todavía su estructura originaria y las arquivoltas apuntadas, que sugieren una construcción realizada ya en el siglo XIII.
Las construcciones religiosas de Frías se completan con el Convento de San Francisco y el
de Santa María de Vadillo, que tenía fundamentalmente carácter de hospital. El convento de San Francisco se situó inicialmente a orillas del Ebro, extramuros de la ciudad, como era habitual en la orden franciscana. En el siglo XIV se trasladó al lugar que ocupa hoy en día, a la entrada de la
ciudad.
Se mantienen algunos restos de su iglesia, hoy modificados y convertidos en viviendas. El convento de Santa María de Vadillo está situado en la margen derecha del río Molinar y también hoy ha sido convertido parcialmente en viviendas; su iglesia gótica fue abandonada.
Cada año, el domingo más próximo al 24 de junio, la ciudad celebra la fiesta del Capitán, una
de las más antiguas y originales del folklore español. Su origen se remonta a los levantamientos de la población de Frías en protesta por el cambio jurídico-institucional que supuso, a mediados del siglo XV, su segregación del realengo y su inclusión en el régimen solariego, bajo el señorío de los Velasco. También recuerda la liberación de las tropas napoleónicas. En vísperas del día de la fiesta se elige a quien representará al “capitán”, que es ataviado con un uniforme militar decimonónico. El capitán debe demostrar ante sus convecinos sus destrezas ondeando una bandera. Un grupo de danzantes, vestidos de blanco y con enaguas, acompañan al capitán en su recorrido por las calles de Frías, bailando al ritmo de la dulzaina, el tamboril y las castañuelas.

domingo, 25 de noviembre de 2007

-Yacimiento romano de Salinas de Rosío.

El yacimiento de Salinas de Rosío, situado en el término denominado Las Molleras. Fue excavado a comienzos de la década de los 70 por el profesor J. A. Abásolo. Situado a las orillas del río Salón, cuyo nombre nos está aludiendo a la sal que aquí se obtenía, ocupa una pequeña ladera al oeste del río.

Este yacimiento responde al aprovechamiento de un recurso natural como es la sal. de ahí su nombre, como ocurre en localidades próximas como Poza de la Sal, en la Bureba, Salinas de Añana, en Alava. Las excavaciones sacaron a la luz una habitación de 18,90 por 12,18 metros, dimensiones conservadas aunque debió ser más grande. Disponía de 14 columnas, cinco en los lados grandes y cuatro en los pequeños. Era. por lo tanto, una habitación muy grande probablemente un lugar público donde se realizaban operaciones comerciales de venta de la sal. Pero lo más importante es el MOSAICO en blanco y negro formado por teselas de unas dimensiones muy grandes pues son de 1,5/2,7 cms. de lado. Se asienta sobre un suelo lo de dos capas, una formada por cal y ladrillo y otra, la inferior, por calicostre y tierra prensada. Las teselas blancas y las negras (más bien habría que decir de azul oscuro) son de piedra caliza probablemente procedente de canteras de la zona: la piedra blanca de la cantera situada a 3 kms. al norte de la localidad de Salinas, mientras que la azul oscura de otra cantera de Návagos..

También hay alguna tesela de color rojo porque están hechas de cerámica. Es un mosaico muy sencillo formado por tres elementos decorativos básicos: un cuadrado central con un tema de un laberinto, alrededor dispone de un tema de damero y bordeándolo todo formando una cenefa, una gruesa greca.

Su cronología es la segunda mitad del siglo II d. de C. o inicios del III. Nos encontramos ante un yacimiento romano muy importante en las tierras de Las Merindades con una cronología temprana para la naturaleza de estas tierras pero que se entiende por el aprovechamiento de un recurso natural, la sal, que va a justificar la permanencia en el tiempo.

viernes, 23 de noviembre de 2007

-Museo de la Catedral.

Dentro de la Catedral de Burgos, las Capillas de San Juan Bautista y de Santiago son ahora el espacio museístico más importante de la catedral, donde se puede admirar su tesoro religiosocultural.
El primero de estos espacios fue erigido por el obispo don Juan Cabeza de Vaca a comienzos del siglo XV, pero su estructura actual responde al siglo XVI. En cuanto a la Capilla de Santiago, fue levantada por Juan de Vallejo en 1521 sobre una de las antiguas capillas de la cabecera, y lo preside un retablo tardobarroco dedicado a Santiago Apóstol, patrón de España.
En estas capillas se expone una rica colección de obras escultóricas, pictóricas y de orfebrería. Las pinturas son un interesante conjunto de obras de primitivos flamencos y de artistas hispanoflamencos como fray Alonso de Zamora. También se conservan tablas proto-renacentistas de comienzos del siglo XVI, pintadas por Alonso de Sedano y el maestro de Los Balbases. Asimismo, cabe destacar la tabla manierista de Pentecostés, de Pedro de Campaña, y algunos de los lienzos de finales del siglo XVI, como la Anunciación de Gregorio Martínez. Se pueden observar lienzos barrocos, destacando sobre todo los del pintor burgalés Mateo Cerezo. Entre las múltiples piezas de orfebrería, sobresalen los relicarios de fines del siglo XV de San Pedro, San Pablo y Santiago, atribuidos a Juan González de Frías, la cruz metropolitana, obra de Juan de Arce, y el impresionante conjunto de piezas de altar de la capilla del Condestable, en el que destacan el cáliz, el incensario y el bello portapaz borgoñón de comienzos del siglo XV.