sábado, 27 de febrero de 2010

-Recordando al cura Merino.

El 9 de junio de 1809 el cura Merino, que se encontraba en Tordómar, fue avisado de la llegada a Lerma de una patrulla de franceses procedentes de la capital burgalesa. La presencia del ‘enemigo’ encrespó al guerrillero, que decidió salir hacia la villa vecina con sus secuaces consiguiendo su rendición. La hazaña les animó a entrar en la localidad y atacar a la guarnición gala que se encontraba en el Palacio Ducal.
El enfrentamiento duró tan solo un día. No hubo bajas significativas en ninguno de los dos bandos, pero sí un salto cualitativo en la contienda y el prólogo de la leyenda del Cura Merino y su papel en la Historia. Porque aquel incipiente ‘ejército’ que asaltó la guarnición francesa no eran más que civiles luchando contra una unidad militar en un fuerte. Un acto osado que tuvo su trascendencia y provocó el alistamiento de jóvenes estudiantes lermeños, sin cuya ayuda la unidad de Jerónimo Merino Cob nunca hubiera llegado a tener la «organización tan profesional» que alcanzó. Entre ellos se encontraba Ramón Santillán, que después fue ayudante de campo de Merino, experiencia que recogió en sus memorias publicadas por el Banco de España.


Aquellas 24 horas claves en la historia de Lerma y por extensión de España van a revivirse los días 21, 22 y 23 de mayo a través de una recreación escénica en la que participarán más de 200 personas de la Villa Ducal y alrededores. Un acontecimiento capitaneado por el Centro de Iniciativas Turísticas de la villa, encargado de solicitar las subvenciones que permitan cubrir los 36.000 euros de presupuesto, y que cuenta con la implicación de entidades públicas y privadas, asociaciones, particulares y colectivos de diversa índole. Puede decirse que todo el pueblo participará de una forma u otra en este evento.
Pero, ¿quiénes están detrás de este tinglado que durará tres días? ¿A quiénes se les ha ocurrido la idea de trasladar a Lerma al siglo XIX con todo lujo de detalles? ¿Cómo van a poder organizar y coordinar a todo el mundo? La respuesta es fácil para los que viven o tienen relación con la localidad: Diego Peña y Ernesto Pérez Calvo. El primero es un gran estudioso y conocedor de la Guerra de la Independencia. Y el segundo lleva desde que se fundó al frente de La Hormiga, la compañía que prepara la Fiesta Barroca, sube con éxito a los escenarios del Certamen Provincial de Teatro y preparará el espectáculo previsto para la noche del sábado 22 de mayo.


Y si ya tenemos los nombres de estos ‘capitanes’, ahora queda por saber qué les impulsó a meterse en tal berenjenal. Razones tienen. Peña considera que la Guerra de la Independencia se ha quedado en una lectura muy «simplista», cuando la contienda no solo fue entre franceses y españoles, sino que también participaron efectivos de otros países. Por eso y porque Lerma, y por extensión la provincia, fueron escenarios de éste y de otros muchos importantes episodios de esta época quiere que la «historia se conozca para sacar una lección positiva de algo negativo como fue una guerra».
Con las ideas claras, Peña trasladó su intención a Pérez Clavo, que enseguida puso texto, espectáculo y proyecciones a la historia. Y los dos explican así sus pretensiones: «Queremos hacer una recreación histórica de este ataque, al que también hemos unido otra serie de acontecimientos que ocurrieron durante la guerra para contextualizarlo. La gente recibirá una lección de lo que fue Lerma y Burgos durante esta contienda, basando además la representación en hechos reales y comprimiéndolo todo en un fin de semana».
Así, habrá combates, saqueos, una cena napoleónica que organizará el Parador Nacional, patrullas de franceses dando el toque de queda, destacamentos de españoles, rancho para todos, altercados, apresamientos... Todo lo que pudo ocurrir y ocurrió ese día en Lerma, puesto que la recreación está basada en el parte de guerra escrito por el propio cura Merino, que «parece que lo redactó pensando que un día se iba a representar», coinciden en afirmar tanto Peña como Pérez Calvo.

La maquinaria creativa está en marcha desde hace seis meses. Ya han comenzado las reuniones con los participantes y el reparto de cometidos. Ahora solo queda que el engranaje organizativo sea perfecto, tarea no tan difícil para un pueblo con experiencia en la preparación de grandes eventos culturales. Los ensayos para que Lerma reviva su historia no tardarán en comenzar.   

Fuente: diariodeburgos.es

domingo, 21 de febrero de 2010

-Gregorio Mayoral Sendino. Un ejecutor muy fino.

Si en el desarrollo de la siniestra profesión de verdugo pudiera darse un momento de gloria, el del burgalés Gregorio Mayoral Sendino se produjo el 20 de agosto de 1897. Ese día, este funcionario con fama de fino estilista de la cosa había sido reclamado para ejecutar a garrote vil a un reo muy especial: el anarquista italiano Michele Angiolillo, quien días antes había asesinado al presidente del Gobierno, Antonio Cánovas del Castillo. Eran las once de la mañana. Gregorio Mayoral -bajito, regordete, de rostro cetrino y expresión tranquila- subió los doce peldaños del cadalso improvisado en el patio de la cárcel de Vergara, donde le esperaba un pálido condenado. Dispuso los hierros de la mortal argolla e hizo su trabajo. Cuando lo concluyó, cubrió el rostro del ejecutado con un paño negro y se marchó igual de silencioso y sereno por donde había llegado.

La flema de este verdugo, titular de la Audiencia de Burgos durante décadas, estaba a la altura de su habilidad para tan espeluznante cometido. Había nacido en Cabia en 1863, en el seno de una mísera familia que pronto se trasladó a la capital para seguir malviviendo, a pesar de que él trató de ganarse la vida: fue pastor, zapatero, peón de albañil e incluso hizo sus pinitos en la milicia, pero no tenía espíritu castrense. Así, desempleado y al cargo de su anciana madre, un letrado amigo de la familia se presentó un día en su casa con un posible trabajo: un empleo del Estado que había quedado vacante y que saldría en breve a concurso.

Las 1.750 pesetas anuales con que le anunciaron la oferta pudieron más que la escalofriante ocupación a que atendía la proposición de marras, y a pesar de los llantos de la madre, que no quería un hijo en esas lides, la plaza fue suya por delante de otros dos candidatos merced a los méritos de haber servido en el ejército.
Como el Amadeo de la inolvidable película El verdugo, escrita por Rafael Azcona y dirigida por Luis García Berlanga -quienes posiblemente se inspiraran en el burgalés, toda una leyenda entre los ministros ejecutores de justicia, para más de un rasgo del papel bordado por Pepe Isbert-, Gregorio Mayoral asumió siempre su oficio con naturalidad, como si despachar a los condenados fuera ejercicio tan normal como tramitar un expediente de aguas, que escribió en una ocasión el ensayista leonés Ricardo Gullón tras entrevistarlo en Burgos poco antes de su muerte. Existen testimonios como éste que reflejan esa campechanía e impavidez ante el hecho de dar muerte a un reo. Entrevistado en una ocasión por José Samperio, respondió, quitándole hierro al asunto, que ésta, al fin y al cabo, sólo trata de cumplir órdenes, siendo más grave la sentencia que el cumplimiento de la misma.

Su bautismo de fuego tardó dos años en llegar; en ese tiempo, Gregorio Mayoral conoció a fondo los misterios de aquella máquina terrible, a la que introdujo, con el paso de los años, una serie de mejoras que él decía humanizaban el cumplimiento de la pena capital. Gracias a estas investigaciones alcanzó gran destreza con el garrote, logrando una inusitada rapidez en la ejecución que le evitaba al convicto más sufrimientos que los estrictamente ineludibles. Su fama de diestro matarife le llevó por toda España. A cada ejecución se llevaba sus utensilios (la guitarra, decía con negro humor en referencia a la maleta en que los portaba), harto como estaba, decía, de encontrar aparatos en estados lamentables allá donde acudía.

En la misma entrevista con José Samperio describió casi jovialmente, con entusiasmo, las mejoras realizadas en el arma mortal: «No hace ni un pellizco, ni un rasguño, ni nada; es casi instantáneo, tres cuartos de vuelta y en dos segundos...». Declaraciones como ésta revelan lo que ser verdugo significó para este burgalés: un trabajo más, como otro cualquiera, que no le procuró nunca mal de conciencia alguno. Así de gráficamente se lo contó a Samperio: «Yo tengo la conciencia tranquila y duermo como un lirón. Solamente una vez soñé que ahí enfrente estaban despidiendo a uno y me pareció muy raro que no fuera yo el qu
e manejaba el aparato. Creí que me habían dejado cesante», aseveró.

Su primera ejecución fue en Miranda de Ebro en 1892. El reo, un cabo llamado Domingo Bezares que había dado muerte de un sablazo a un joven recluta al que después había lanzado al Ebro. Además del ajusticiamiento de Angiolillo, Mayoral tomó parte en otro de gran repercusión en toda España, ya que se trató de caso triple. Sucedió en 1924, en plena dictadura de Primo de Rivera. Se conoce como ‘El crimen del Expreso de Andalucía’. El verdugo burgalés fue el encargado, junto al de Madrid, llamado Casimiro Municio, de dar garrote a los tres ladrones y asesinos que asaltaron el convoy segando la vida de dos encargados. De este crimen hizo Uribe una película y el Museo de Cera de Madrid lo recrea tan vivamente que su sola contemplación estremece al visitante.

Mayoral fue admirado por verdugos coetáneos, que resaltaban siempre que podían «la precisión y rapidez» del aparato que manejaba su compañero de Burgos, al que algunos bautizaron como ‘el abuelo’, ya que estuvo más de cuarenta años desempeñando este oficio. Y es que el burgalés no dejó de trabajar hasta su muerte, natural por más señas. Aunque nunca le incomodaron los fantasmas de las sesenta personas a las que envió con pulso firme al otro mundo, vivió angustiado sus últimos días en una casa pobre y oscura del arrabal burgalés al cuidado de su nieta Paquita (ya era viudo por aquel entonces) toda vez que su hija y madre de la pequeña se había fugado con un soldado. Aquellas manos gruesas y fuertes que tantos cuellos atornillaron mimaron con delicadeza y cariño a aquella pequeña: la lavaron, la vistieron, la dieron de comer, la acompañaron a la escuela... Gregorio Mayoral Sendino murió en octubre de 1928 con 65 años y la conciencia en paz.   
Fuente: R. Pérez Barredo  www.diariodeburgos.es

martes, 16 de febrero de 2010

-El "Juego de la Oca" o el Camino de Santiago.

Desde que se popularizara en Francia e Italia en los siglos XVII y XVIII, el ‘Juego de la Oca’ se ha identificado con la propia vida del ser humano, llena de pruebas y dificultades, recompensas y atajos, como los que pueblan las 63 casillas del tablero. Los investigadores en la tradición también han ido más allá, al asociar el juego de mesa con los templarios, los saberes arcanos, el tarot y las fuentes esotéricas o el propio Camino de Santiago, en el que se dan cita, en su vertiente más mágica, los anteriores elementos.
«En el ‘Juego de la Oca’, como en la vida y en el Camino de Santiago hay un peregrinaje, un recorrido que se hace, o se hacía, una vez en la vida y que llevaba a la gente a reconvertir su existencia, a cambiar de hábitos y entrar en un mundo nuevo», relata el etnógrafo zamorano, afincado en Urueña (Valladolid), Joaquín Díaz, para quien «siempre se ha unido el Camino, que tiene muchos lugares que se refieren a las ocas, con el juego», aunque no haya una razón «clara» para ello.

Sin embargo, el arquitecto e investigador lucense Carlos Sánchez-Montaña, especialista en la arquitectura romana de la época de César Augusto y en el trabajo de Agripa y Vitrubio, sí está «convencido» de la claridad de esa conexión, que entronca el ‘Juego de la oca’ con el Camino de Santiago... o, según sus teorías, más bien con la ruta que lo precedió y de la que hoy apenas queda constancia en la sabiduría popular: el camino de las estrellas, de la Vía Lactea, del dios romano Jano, del celta Lugh o del sumerio Anu, en definitiva, del conocimiento y la iluminación.

«Según mi interpretación, el tablero es una carta geográfica, lo que hoy podemos entender como una guía de viaje, que permite realizar el antiguo ‘Callis Ianus’, el Sendero de Jano», explica Sánchez-Montaña, convencido de que esta ruta, que unía Oriente y Occidente, Asia Menor y Finisterre, ya se conocía en la cultura sumeria hace 6.000 años, y posteriormente «en la egipcia y en la celta».
Una vez que Roma controla prácticamente el mundo conocido, hacia el siglo I. a. C, César Augusto y su hombre de confianza, Marco Vipsanio Agripa, «ponen en valor» la antigua ruta, una línea recta que une Éfeso con el cabo de Touriñán, el extremo más occidental de la Península Ibérica, pasando por Roma.
Así, el general Agripa, «a través de un conocimiento cartográfico, matemático y arquitectónico del territorio», basado «en las normas de Vitrubio», diseña «el decumanus más grande del imperio», cuya calzada aún se conserva en puntos de «Cataluña, Galicia, Navarra o Castilla y León, en esta última en la provincia de León», señala el arquitecto lucense.
 

Calzadas. En la antigua Hispania, el ‘Callis Ianus’ comenzaba en el Cabo de Creus –el punto más oriental de la Península Ibérica- y terminaba en el ‘Ara Solis’, el altar del sol, de Touriñán, tras pasar por la ciudad sagrada de Augusto, Lucus Augusti, la actual Lugo. En total, y según la matemática de Vitrubio aplicada por Sánchez-Montaña, la ruta estaba compuesta por «63 etapas de 15 millas cada una», que se corresponden «con las 63 casillas del ‘Juego de la oca’».
Ante la progresiva «cristianización» y «transformación» del sendero pagano en el Camino de Santiago, «con el apoyo por parte de los francos, las órdenes de Cluny y el Císter y Roma», los que lo conocen deciden conservarlo codificado «en el juego». Carlos Sánchez-Montaña identifica a estos conservadores con «el gremio de constructores».


Pruebas. Para que los peregrinos llegaran sanos y salvos a su destino, los autores incluyeron en él una serie de pruebas o peligros, identificados, según Sánchez-Montaña, con lugares reales difíciles de atravesar, algunos de ellos ubicados en Castilla y León.La prueba del pozo, «el punto medio de toda la ruta», se sitúa, según el arquitecto, muy cerca de Leciñana del Camino y el Dolmen de la Mina, en Álava, pero «muy próxima a Castilla León». El laberinto podría ubicarse «en las cercanías de Cardaño de Abajo (Palencia), ya que esas rutas entre montañas son un laberinto de valles y gargantas en los que era fácil perderse». La ruta romana, y del ‘Juego de la oca’, en Castilla León sigue por «Quintanilla de las Torres, Cervera de Pisuerga, Crémenes, Villamanín y Villablino, y entra después en el sur de Asturias y en Galicia», señala Carlos Sánchez-Montaña, quien asocia la prueba de la cárcel con Los Ancares, entre El Bierzo (León) y Lugo, «donde los peregrinos podían penar sus culpas trabajando en las minas». 

Fuente:Daniel G. Rojo
www.icaljacobeo.es

domingo, 24 de enero de 2010

-Restauración del teatro romano de Clunia .

La restauración del teatro romano de Clunia con el fin de acondicionarlo para que pueda seguir acogiendo representaciones artísticas, impulsada por la Diputación de Burgos, va a conllevar la reintegración en la escena de algunos elementos que han ido apareciendo fruto de las sucesivas campañas de excavación y consolidación. Unas intervenciones que han permitido recuperar parcialmente la configuración arquitectónica de parte de esta importante pieza, una de las más relevantes del período romano en la región.
El proyecto está concebido para que el recinto siga vivo y mantenga su uso escénico, compatible con la conservación de su valor arqueológico, según los arquitectos redactores. En esta línea plantean unos trabajos que permitirán un rescate mayor del edificio con intención de abordar su investigación arqueológica y su consolidación como espacio público.


La empresa Construcciones Ortega es la encargada de acometer esta obra, que desarrollará en cinco meses, por un importe de 806.676 euros. La intervención prevé construir una pasarela semicircular de madera de remate superior del teatro y un banco delimitador. Un elemento que permitirá recomponer la totalidad de la geometría del teatro, la visita del monumento sin pisar las ruinas originales e instalar bajo ella un drenaje que evite que las aguas de escorrentía bajen por el teatro, como hacen desde su abandono, ocasionando su enterramiento.
En cuanto a las caveas (graderíos), con el fin de evitar el deterioro del material original se pretende alojar a los visitantes fuera de la superior y parte de la media que aún se conservan. Así se instalarán unas gradas realizadas mediante traviesa de madera y tierra vegetal, sobre las que colocar asientos individuales que no podrán permanecer de continuo dadas las características de conservación del teatro, con sus correspondientes escaleras de acceso. Para facilitar la asistencia de discapacitados se han reservados zonas en la pasarela superior, con acceso a nivel desde la carretera.


Esta propuesta habilitará espacio para 1.193 espectadores, lo que no cubre todas las necesidades, por lo que se prevé en función de cada espectáculo montar además instalaciones complementarias en base a la normativa.
La intervención en el conjunto de la escena es la parte más ambiciosa, un elemento arquitectónico añadido necesario para proteger los restos y realizar las representaciones artísticas. Asimismo permite completar la interpretación espacial de todo el teatro dando una lectura clara del mismo al visitante al recomponer la geometría de la escena y sus elementos.
Así se plantea reconstrucción del Fronspulpitum -la línea que delimita la Orchestra contra el escenario propiamente dicho- mediante piezas prefabricadas, evocando la forma original y alcanzando una altura que permita instalar escenarios provisionales.

El proyecto también apuesta por la anastilosis - reconstrucción de una ruina gracias al estudio metódico del ajuste de los diferentes elementos que componen su arquitectura- de algunos elementos de la escena. «La monumentalidad de las piezas y de la composición del frente escénico son de una calidad excepcional», afirman en base al material aparecido.
La reconstrucción se realizará mediante copias, para preservar el material genuino, que se colocarán en su posición original con el objeto de dar una aproximación más real del espacio del teatro, pero manteniendo el poder evocador del monumento en su estado actual y evitando la imagen de reconstrucción ideal. En concreto se situarán las dos basas y fragmentos de fustes que flanquean la Valva Regia -puerta central de la escena- y se recuperará la forma del umbral de ésta instalando los escalones y los plintos sobre los que se apoyan esas columnas.

La actuación comprenderá además una cubierta en el Postscenio -detrás de la escena se levantaban los almacenes y los cuartos de los actores- y una plataforma para acceso de los actores. En el Parascenio (ala posterior) norte se dispondrá de un pabellón abierto realizado en madera y cubierta de cobre. El objeto es facilitar la protección de piezas encontradas y apoyar los accesos al teatro desde su parte inferior, sector del que se reconfigurará toda su topografía.   

Fuente: diariodeburgos.es

sábado, 23 de enero de 2010

-En busca de la antigua judería.

El nuevo PGOU que acaba de ser inicialmente aprobado contempla el establecimiento de un sistema general de espacios protegidos en la ladera oeste del cerro del Castillo. Situado lo largo de la calle Las Murallas, junto al arco de San Martín y el antiguo seminario ahora convertido en el hotel Abba, su recalificación implicará hacerlo poco menos que intocable.


El planeamiento urbanístico refleja en este lugar una gran ‘mancha’ de protección que será concretada en los próximos meses mediante una ficha específica que concrete su justificación y que quede incorporada en la aprobación definitiva del Plan.
Luego el Ayuntamiento tendrá que obtener esos suelos privados e indemnizar a sus propietarios, pero cuando el proceso concluya la ciudad se hará con un tesoro potencial. Porque el objetivo final de la actuación es la búsqueda de la vieja judería, a la que todos los expertos historiadores y arqueólogos sitúan en esta parte de la colina que domina la ciudad.

La aljama de Burgos fue la segunda más importante de Castilla, después de la de Toledo, y en su época de esplendor entre los siglos XIV y XV llegaron a vivir en ella casi 700 judíos, lo que en la época suponía casi un 10% de la población en la ciudad. Sin embargo, apenas quedan vestigios aunque las recientes excavaciones en el entorno de San Martín revelaron importante información sobre su emplazamiento.
Los trabajos realizados en el verano de 2008 que permitieron sacar a la luz restos de muralla o fósiles de soldados franceses de la Guerra de la Independencia descubrieron también una entrada en la parte más alta de la ladera que se identificó como la antigua Puerta de los Fierros y que sería el acceso a la judería.
El descubrimiento llamó la atención incluso del presidente de las Comunidades Judías en España, Jacobo Israel, quien se entrevistó con el alcalde pocos días después. A raíz de aquello Juan Carlos Aparicio anunció su intención de buscar la colaboración de los judíos en la recuperación del posible yacimiento. El primer paso dado por la administración local será su protección urbanística.

El concejal de Fomento, Javier Lacalle, subraya que «se trata de conocer un poco más de nuestra historia en la que pudo ser la ‘zona cero’ de la ciudad». Por el momento los responsables municipales quieren ser prudentes, pero hablan de «estudiar, analizar y en su caso proteger» los restos que pudieran encontrarse.
Para ello se deberá habilitar un programa de excavaciones cuya ambición vendrá determinada por múltiples factores. En los trámites tendrá un importante papel la Junta de Castilla y León a través de su departamento de Patrimonio, pero también la Universidad de Burgos que cuenta con historiadores especializados en la antigua aljama burgalesa.  

Fuente: diariodeburgos.es

martes, 19 de enero de 2010

-Palacio de Castilfalé

El Palacio de Castilfalé, conocido con este nombre en honor a sus últimos propietarios, los condes de Castilfalé, es una solemne edificación levantada a mediados del siglo XVI, en la calle Fernán González, en pleno Camino de Santiago y en la zona más lujosa de la ciudad renacentista, donde los mercaderes enriquecidos y ennoblecidos situaban sus residencias.
Frente a la puerta catedralicia de la Coronería, se levantaba en la segunda mitad del siglo XV la casa de los Colonia. Sobre el solar de la misma y de otro solar contiguo, propiedad de Nicolás de Gauna, éste último encargó al artista cantero Juan de Vallejo y al maestro carpintero Juan de Aras, en 1550. la construcción de un palacio.

En 1565 fue adquirido por el mercader y regidor Andrés de Maluenda y el edificio se convirtió en la casa señorial del mayorazgo de los Maluenda. En el siglo XVII el titular era la familia Brizuela y la casa se conoció durante el XVII y XVIII como Casa de los Brizuela. A finales del siglo XVIII estuvo habitada por Antonio Valdés y Bazán, Bailio General de Marina, quien la vendió a Heliodoro Jalón, maqués de Castrofuerte, que la convirtió en casa de vecindad.

Como era habitual en la arquitectura civil burgalesa, el edificio fue construido en piedra y ladrillo, siendo objeto de transformación por sus sucesivos propietarios.Del palacio primitivo aún conservamos la portada, el zaguán, el patio y la escalera monumental. Lo más significativo del conjunto es la bella portada principal, con arco de medio punto, de rosca moldurada, flanqueada por balaustres. En las enjutas aparecen dos bichas de extremidades drapeadas y sobre la cartela de la clave del arco se encuentra un jarrón con fruta. Encima de la cornisa se encuentra un escudo inclinado y rodeado de decoración vegetal a modo de lambrequines. Los símbolos heráldicos corresponden a los Maluenda de la Torre, apellidos del segundo propietario de la casa.

Las estancias se ordenan alrededor de un patio principal de pequeñas dimensiones. De forma cuadrada, los cuatro lados presentan soportes de ascendencia gótica. Del zaguán arranca una monumental escalera de dos tramos, con descansillo iluminado por una ventana de asiento. La escalera desemboca en el corredor y forma una tribuna sobre el zaguán. Al fondo del corredor se inicia la escalera de subida a la planta noble.
Destaca su artesonado, el más valioso de su época, en cuanto a arquitectura civil se refiere, en Burgos, denominado "la media naranja". De base octogonal, el tránsito a la planta cuadrada del hueco de la escalera se realiza por medio de cuatro pechinas. El artesonado está formado por octógonos de tema mitológico, alternando con bustos, todo de gran relieve.

Sus últimos propietarios, los burgaleses D. García Muñoz Jalón y Dña. Asunción Vinuesa Bessón, condes de Castilfalé, lo adquirieron en 1920. Reformaron el palacio, abriendo nuevos vanos y convirtiendo ventanas en balcones y lo adornaron según la moda postmodernista con escayolas que copian el estilo plateresco burgalés.Lo legaron testamentariamente al Ayuntamiento de Burgos, que lo recibió en 1969, donando, también, parte de su biblioteca y otros bienes artísticos. El Ayuntamiento procedió, a partir de 1985, a su restauración y rehabilitación como Archivo  Municipal, que fue inaugurado en 1990.

En el edificio residieron ocasionalmente, además de sus propietarios, el rey Fernando VII, Napoleón I y el político José Calvo Sotelo.
En el palacio podemos ver objetos muebles de gran valor artístico como un arca de hierro con tres herraduras de seguridad, de estilo flamenco, un bargueño de madera noble con incrustaciones metálicas y de concha y cuadros de importantes pintores burgaleses: Marceliano Santa María, Isidro Gil y Dióscoro Puebla, así como una interesante colección de pintura y escultura contemporánea.

Y allí se casaron el día 16 de enero de 2010 Ana y Andrés. Felicidades

Fuente: www.aytoburgos.es

martes, 29 de diciembre de 2009

-Los Cartularios de Valpuesta contienen las palabras más antiguas escritas en español.

Un estudio que acaba de culminar el Instituto de la Lengua de Castilla y León (ILCYL) confirma que los Cartularios de Valpuesta contienen las palabras más antiguas escritas en español, más de un siglo anteriores a las registradas en las Glosas Silenses o Emilianenses.

El director del ILCYL, Gonzalo Santonja, ha explicado que mientras las glosas registradas en los monasterios de Santo Domingo de Silos (silenses) y San Millán de la Cogolla (emilianenses) son del siglo XI, los cartularios de Valpuesta contienen palabras en español escritas en el siglo IX. Santonja ha insistido en la complejidad del estudio que será publicado en los próximos meses, "aunque la preocupación -ha dicho- es más por evitar erratas que por sacar la publicación antes". El director del ILCYL se ha mostrado "muy satisfecho" por el resultado del estudio dada la dificultad de analizar este compendio de documentos que fueron agrupados por un clérigo del santuario de Valpuesta, en el norte de la provincia de Burgos, en el siglo XII.

Aunque habitualmente se utiliza la denominación de cartulario para un documento escrito por dos o tres personas a lo largo del tiempo, en este caso se trata de un compendio de documentos que el clérigo realizó con todo lo que iba encontrando en el santuario.De hecho, la complejidad del estudio se encuentra en que se trata de escritos realizados en diferentes momentos por más de una treintena de personas, lo que ha hecho "muy difícil" identificar "la mano" que elaboró cada uno de estos textos.

Santonja ha señalado que no se trata del origen del español, sino del registro escrito más antiguo que se conoce hasta ahora "porque el español nació en la calle, no en un monasterio ni debajo de ninguna piedra". En este sentido, ha criticado los "localismos" que pretenden vincular el nacimiento del idioma a un monasterio concreto, lo que ha calificado de "patochada".

Para Santonja las lenguas "son del pueblo" y es "paradójico que haya señores que digan que todas las lenguas nacen en la calle y luego afirmen que el español nació en tal o cual monasterio".
El director del ILCYL ha destacado el esfuerzo de estudio del origen del español que está realizando este organismo creado hace nueve años, aunque realmente sólo lleva trabajando de forma efectiva siete, los dos últimos en la sede del Palacio de la Isla, en la capital burgalesa.


lunes, 21 de diciembre de 2009

-Espías en Burgos durante la Segunda Guerra Mundial.

Artículo de R. Pérez Barredo publicado en Diario de Burgos.



Como ‘Capital de la Cruzada’, Burgos fue un hervidero de gentes durante los tres años que duró la contienda civil. A los militares que llegaron de toda la España sublevada les siguieron corresponsales de prensa, intelectuales, artistas y una muy diversa fauna; personajes algunos que acabarían protagonizando algunos de los capítulos más destacados de aquellos años bélicos, los más convulsos del siglo XX. Mención especial merece el capítulo de lo espías, actores singulares cuyo papel suele determinar el devenir de una guerra. Este periódico ya contó el caso de Kim Philby, británico de nacimiento pero agente al servicio de Stalin que cubrió la guerra como corresponsal del periódico The Times con dos misiones, informar de los planes bélicos de los rebeldes y asesinar en Burgos al caudillo. Philby es considerado el mayor espía del siglo XX, ya que su acción como agente doble se prolongó durante toda la guerra fría.
Ahora un documental rescata la memoria de otro de los espías más importantes de la época: el español Juan Pujol García, conocido con el alias de ‘Garbo’, a quien se le atribuye la confusión de Hitler para que prosperara con éxito el desembarco aliado en las costas Normandía, maniobra militar clave en la derrota posterior del III Reich durante la Segunda Guerra Mundial. La cinta recupera la memoria de ‘Garbo’ y de alguien más: su mujer, Araceli González Carballo, colaboradora esencial del primero en su rol de agente doble para derrocar al fascismo y a quien la historia no había atribuido con justicia su enorme contribución a este fin. La película se llama Hitler, Garbo... y Araceli, ha sido realizada por Lugopress y se estrenará el próximo mes de enero.
Juan Pujol nació en Barcelona en 1912. Tras el golpe militar de julio de 1936 fue llamado a filas por el ejército republicano, al que dio calabazas escondiéndose durante más de un año en casa de unos amigos; cuando fue descubierto corrió a alistarse pero con un único objetivo: pasarse a las filas de los sublevados. Cuando lo consiguió fue reclutado y enviado a Burgos, donde pasó varios meses. El joven oficial franquista se enamoró en la capital castellana de una joven empleada del nuevo Banco de España. Se llamaba Araceli González Carballo. Había nacido en Lugo en 1914, en el seno de una familia acomodada. Tras el estallido de la contienda trabajó en un hospital de sangre de su ciudad natal. Sin embargo, sintió la necesidad de salir de allí y gracias a las gestiones de su padre consiguió un trabajo como secretaria en la sede del Banco de España que los rebeldes habían abierto en Burgos. José de Cora, director del documental, señala que la familia de Araceli mantenía un relación de amistad con Antonio Goicoechea, director del banco, y que fue gracias a éste por el que fue contratada en la entidad. «Fue en Burgos donde nació no sólo la relación entre Araceli y Juan, sino que posiblemente allí, tras conocerse y enamorarse, planearan su futuro».

En este sentido, destaca De Cora la importancia del Hotel Condestable (el edificio de la calle Vitoria cuyos bajos ocupa hoy Zara), hervidero de todo tipo de personajes y que ellos frecuentaban. «Sabemos que ellos se movieron mucho en ese ambiente, por eso vimos clara la necesidad de aparecieran tomas de ese lugar», apunta el director de Hitler, Garbo... y Araceli. De hecho, en el documental se han recreado varias escenas de interior (aunque incluye imágenes reales del edificio tal y como estaba entonces), en una de las cuales -y que ilustra este reportaje- se puede ver a un hombre leyendo Diario de Burgos. La persona que sostiene el ejemplar ficticio del periódico burgalés no es otro que Kim Philby, el gran espía británico.

Empieza la aventura. Desencantados del triunfo de Franco, quizás sospechando lo que se le avecinaba a España y posiblemente a Europa con el auge del fascismo en Italia y Alemania (lo que confirmaron sólo meses después, cuando Hitler invadió Polonia), el matrimonio se instaló en Madrid. Allí, y según De Cora impulsados por Araceli «que era la chispa», acudieron a la embajada británica con la oferta de ponerse a su servicio. Ésta declinó la sugerencia aunque les invitó a colaborar económicamente con la causa. Fue entonces cuando Araceli sugirió a su marido hacer el mismo ofrecimiento en la embajada alemana, con el argumento de que si conseguían entrar en el nido del águila serían vistos como elementos útiles por los aliados. Los alemanes se tragaron su proposición aunque les pusieron a prueba: debían conseguir un visado para poder entrar en Inglaterra.

Así que el matrimonio se puso manos a la obra: viajaron a Lisboa, donde Juan consiguió su propósito y obtuvo la falsificación perfecta de un salvoconducto, lo que convenció a los germanos. Juan Pujol se convirtió en un agente de la Abwehr, los servicios secretos del III Reich. Lo hizo con el apodo de ‘Arabel’, en referencia a la belleza de Araceli, que siempre acompañaba a su marido. Durante meses, hicieron creer a los alemanes que habían tejido una red de espionaje en Gran Bretaña, cuando en realidad seguían en Portugal, e informaban de sucesos que si bien no eran demasiado sustanciosos sí eran suficientes para mantener engañados a los nazis.
Gracias a un golpe de fortuna, Juan se enteró de la salida de una flota de barcos aliados del puerto de Liverpool e informó a sus superiores, que quedaron todavía más convencidos de su lealtad y de su utilidad. En ese punto, es Araceli la que creyó llegado el momento de contactar con los británicos y volver a ofrecerse. Fue precisamente ella la que consiguió hacer llegar esa proposición, que esa vez fue aceptada. Así, y ya bautizado con el sobrenombre de ‘Garbo’ (posiblemente por tratarse de alguien con tantas dotes para la interpretación como la famosa actriz sueca), Pujol se convirtió en agente doble del MI-5, el servicio secreto británico. Instalado en Londres, el matrimonio Pujol González desarrolló una intensa y peligrosísima labor de espionaje y contraespionaje que llegó a su momento álgido en el año 1944.



El desembarco aliado

‘Garbo’ y Araceli formaron parte de la llamada ‘Operación Fortitude’, que consistió en convencer a los nazis de que la invasión aliada que se iniciaría en Francia se produciría en Calais, a más de 200 kilómetros de Normandía, donde en realidad iba a producirse a comienzos del mes de junio. Hitler y sus colaboradores le tenían tanta fe a ‘Garbo’ que tardaron varios días en creerse que la de Normandía era la verdadera invasión. No en vano, sus jefes de la Abwehr habían recibido el siguiente mensaje del agente doble español: «Está perfectamente claro que el actual ataque es una operación a gran escala pero con carácter de divergencia…».
El documental Hitler, Garbo... y Araceli se proyectarán en los primeros días de enero en la televisión gallega. Su productora, Lugopress, tiene previsto vender la versión castellana, por lo que es muy posible que en breves fechas pueda pasarse por otros canales.  

viernes, 18 de diciembre de 2009

-Cuevas del Piscarciano


A pocos kilómetros de Soncillo, ya en término de Hoz de Arreba, se localiza el Complejo Kárstico de Piscarciano, una de las mayores cavidades de la provincia de Burgos. La carretera que enlaza ambas localidades realiza una curva muy acusada para librar el barranco de Vallengua, en el que se localiza la Hoya de Piscarciano que, en momentos puntuales, después de intensas precipitaciones o desnieves, llega a inundarse de agua, deparándonos una bella imagen del lugar bastante desconocida.


Con sus 14.300 metros de longitud, es el tercer complejo kárstico más largo de la provincia de Burgos.Está compuesto por tres cuevas: Las Arenas, Las Vacas y la propiamente denominada del Piscarciano, cuyo nombre le viene de un famoso bandolero que,  a principios de siglo XX, se escondía en estas cuevas.


Un sendero que discurre entre enormes bloques rocosos, a lo largo del río Trifón, conduce al enorme portalón de 28 metros de anchura de la cueva de Las Vacas. En las épocas de lluvias afloran en esta cueva resurgencias del río. Las Vacas tiene 422 metros de galerías, que comunican con el resto de las cuevas.
Cerca de aquí se ha localizado un pequeño yacimiento paleolítico del periodo musteriense. Desde la cueva de Las Vacas se puede acceder a la profunda hoya del Piscarciano, que en épocas de lluvias o deshielo se inunda casi por completo.


La gran humedad de este espacio ha favorecido la existencia de amplios y frondosos bosques de hayas.

jueves, 17 de diciembre de 2009

-Monasterio de Rioseco

En pleno corazón de la primitiva Castilla, junto al río Ebro, en el recóndito Valle de Manzanedo, las ruinas del que fuera el monasterio cisterciense de Santa María de Rioseco nos hablan con elocuencia de un pasado que no debemos dejar enterrado entre sus piedras caídas y que estamos obligados a rescatar para la memoria.

El primitivo monasterio de Rioseco, Rioseco el "Viejo", estuvo hasta comienzos del siglo XIII un poco más al norte del lugar en el que se construyó el nuevo monasterio a partir del siglo XIII. La iglesia conventual del antiguo monasterio, que aparece en la documentación como Santa María de Suso y de la que todavía quedan algunas ruinas, quedó dentro de la heredad del nuevo monasterio en donde éste tenía sus parrales, por lo que andando el tiempo fue conocida como la iglesia de Nuestra Señora de Parrales.

Hasta el año 1171 no hay noticias del monasterio de Rioseco, pero existe un documento de esta fecha según el cual el monasterio de "Sancta Maria de Riuo Sicco", monasterio de propiedad particular o "proprium monasterium" perteneciente a los hijos de un tal Martino Martini de Uizozes, fue donado a la comunidad cisterciense de Quintana Suuar (Quintanajuar). Esta comunidad cisterciense se trasladó a finales del siglo XII a San Cipriano de Montes de Oca, en La Rioja, pero pocos años después, al parecer en el año 1204 y de una forma bastante irregular, en contra de la voluntad del monarca castellano Alfonso VIII y sin permiso del Capítulo General de la orden cisterciense, se establecieron en el antiguo monasterio de Rioseco que habían recibido como donación en 1171. A partir de su instalación en Rioseco, la comunidad cisterciense dirige todas sus operaciones de compras e intercambios de tierras a la formación de un coto redondo en torno al monasterio hasta conseguir un amplio dominio territorial.

Hay noticia de una importante inundación en el año 1216 que debió de ocasionar graves destrozos en el monasterio de Rioseco. Este hecho indujo a la comunidad cisterciense a la búsqueda de un nuevo emplazamiento en un pequeño altozano muy próximo al viejo monasterio, comprando a los Velasco un extenso solar e iniciando la nueva construcción inmediatamente para trasladarse, esta vez con permiso del Capítulo General, al nuevo monasterio hacia el año 1236.

En el siglo XIV,  Rioseco formaría uno de los más potentes patrimonios económicos  de los cistercienses castellanos. El término del monasterio  se limitaba al Norte por las granjas de Casaval y Fuente Humorera, al este por la de San Cristóbal y por el sur, al otro lado del río, por las de Retuerto, Robledo y Helechosa. Todo ello intercomunicado por un puente de madera sobre las aguas del Ebro.

En el catastro de Ensenada, se detalla que los monjes mantenían en el término redondo del monasterio 200 carneros, 16 vacas, 70 cabras, 31 chivos y 12 cerdos. En el s. XVI tenían 43 colmenas y una decena de molinos, además de un batan (máquina movida por agua compuesta de grandes mazos, que sirve para golpear, desengrasar y dar cuerpo a los tejidos de lana). El mas importante y rentable de todos los que poseía estuvo en el Ebro, junto a la senda que sube al monasterio. En 1775 seria totalmente reconstruido tras una riada que se llevo dicho molino y sus casas adyacentes. Su alto valor lo muestra el que, todavía en 1821, el gobierno liberal lo vendía por 90.000 rs.También consta en el cartulario del citado monasterio, que en la segunda mitad del s. XV, el monasterio poseía un molino en Cueva de Manzanedo. En 1775, existía una anguilera en el Ebro. Cierto criado se ocupaba exclusivamente de pescar, con el fin de abastecer a la comunidad.Poseían además, los monasterios de Hoz de Arreba, San Martín de Cornezuelo y San Vicente de Lon (Cantabria).

Dentro del recinto del monasterio existía además del templo, una hospedería, bajo la cual aun puede verse los establos para las mulas. En 1610 se hace un juego de bolos, y en 1666 una librería nueva. La gran campana de la espadaña es de 1598. Esta y otras mas pequeñas que tenia el monasterio, estan hoy en el lugar de Munilla.

Desde 1808 a 1809 los franceses, que se encontraban en Medina de Pomar, embargaron buena parte de los granos almacenados y desde este ultimo año hasta el 29 de Junio de 1814 tuvieron que exclaustrarse. Aunque volvieron a él, no duraron mucho ya que  el 29 de octubre de 1820, "los comisarios del gobierno revolucionario tomaron posesion de este monasterio". En publica subasta celebrada en Villarcayo, serían vendidos buena parte de sus bienes. Posiblemente  por su alto coste y la inutilidad del edificio, el monasterio quedaba sin vender. El edificio, abandonado, fue en parte aprovechado por la gente del lugar como almacén, parroquia y cementerio.
En 1855, a falta de licitantes, Francisco Arquiaga, comisario provincial de la subasta, cargó con aquella belleza inútil y desolada. Arquiaga desde el principio cedió el templo para el culto magnificamente equipado: retablos, cuadros, órgano, pila bautismal, etc... hasta que su nieta Margarita Arquiaga lo cedió a la Archidiócesis y comenzó su expolio, saqueo y degradación. Sirva el dato de que algunas de las estatuas de santos de la orden que coronaban una de las paredes sirvieron hace años de relleno de la cercana presa del Ebro.El monasterio fué un importante centro de riqueza con tierras repartidas principalmente en el Valle de Manzanedo, pero también poseían otras por el resto de la provincia provenientes éstas de sus anteriores localizaciones. Además, el monasterio intercambia solares con otros monasterios, por ejemplo el de San Martín de Elines.

En fin, un maravilloso Monasterio del que hoy sólamente podemos adivinar algo de lo que en su tiempo debió de ser este centro de riqueza en el norte burgalés.

Fuentes:
www.cidaddeebro.es
www.santamariaderioseco.es