
Esta alta cifra de caídos es fácilmente comprensible incluso actualmente si se visitan los restos de este fuerte que tras una amplia puesta en valor puede recorrerse en su totalidad.
Las crónicas históricas recogen que en la retirada del ejército napoleónico ante el avance de las fuerzas angloespañolas se dejó un retén de 1.000 soldados para dar cobertura a la retirada de José I y frenar el mismo en el estratégico desfiladero.
Como consecuencia de esta decisión se puso sitio a la fortaleza pancorbina por tropas al mando del general Enrique O´Donnell que tuvo en el ingeniero Manuel Zappino su principal baza para la victoria. Zappino había sido uno de los ingenieros que participó en la construcción de la fortaleza por lo que conocía las debilidades de la misma.
Su consejo llevó a los oficiales de artillería Ferraz, Saravia y Bartolomé Gutiérrez a emplazar varias piezas de artillería en un punto clave donde bombardearon con dureza la posición francesa.
Pese a ello fue necesario un primer asalto a la posición inferior de Santa Marta que por la orografía fue ejecutado por la infantería aliada con el brigadier José Latorre a la cabeza.
Fuente www.elcorreodeburgos.com
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