
En el estudio, titulado ‘Geometric variation of the frontal squama in the genus homo: Frontal bulging and the origin of modern human morphology’, también han colaborado José Manuel de la Cuétara, del CENIEH, así como Sheela Athreya y Tarah Marks, del Departamento de Antropología de Texas A&M University. De esta investigación capitaneada por Bruner se desprende que los primeros y más antiguos individuos de Homo sapiens ya tenían una forma de la frente parecida a los humanos actuales, aunque «si bien nuestra especie se diferencia por tener una frente más redonda, hay cierto solapamiento con especies extintas, con lo cual el carácter puede que no sea siempre discriminante para reconocer la especie a la que pertenecen algunos individuos fósiles», explica el doctor Bruner en una nota de prensa.
Fuente: www.elcorreodeburgos.com
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