domingo, 4 de noviembre de 2012

-El Castillo de Poza de la Sal.

La fortaleza que construyó a finales del siglo IX el conde Diego Rodríguez Porcelos para facilitar la repoblación de Poza ha cumplido con creces su papel defensivo para el que fue levantado.
Unas poco conocidas excavaciones arqueológicas encaminadas a conocer con exactitud la historia del castillo depararon sorpresas inesperadas a los investigadores.

Éstas permitieron comprobar la existencia de restos de la Edad del Bronce, estructuras romanas e industria de la Alta Edad Media, todos ellos vinculados a la pieza fundamental del patrimonio de la villa como son las salinas.
Así se constató que la antigua ‘Salionca’ autrigona ocupó el mismo lugar que la fortaleza dando el relevo con el paso de los siglos a la ‘Flavia Augusta’ romana hasta que la lucha contra los musulmanes lo dejó desierta. Con sus primeras piedras, hace un milenio, la fortaleza pozana protegió este legado oculto del pasado burebano que de forma esporádica cede a los arqueólogos.
Hoy en día, el castillo no es el original ya que su papel en numerosos conflictos bélicos a lo largo de la historia lo han transformado puntualmente.

Así, en el siglo XIV la familia Rodríguez de Rojas construyó el actual sobre su predecesor con el añadido de una sólida muralla que protegía la villa.
Finalmente fue rehabilitado en 1808 por las tropas francesas y soportó continuos ataques de guarniciones burgalesas hasta el fin de la Guerra de la Independencia.
Su última actuación, que le ha salvaguardado de una ruina constatada, fue realizada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León que lo incluyó en su lista de intervenciones.
Actualmente es uno de los reclamos turísticos de la villa salinera ya que desde su posición se divisa una enorme extensión de La Bureba así como el complejo salinero que durante siglos protegió.

Fuente: www.elcorreodeburgos.com

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