sábado, 5 de mayo de 2012

-Ermita de la Virgen del Cerro, Cueva de Juarros.


 Ficha de Juan Antonio Alonso en http://www.turismo-prerromanico.es


Vista general desde el surSobre un pequeño cerro situado muy próximo a Cueva de Juarros, a unos 20km de de Burgos, encontramos esta pequeña iglesia, de 19,5m de largo por 6 de ancho, que a primera vista pasaría desapercibida dentro del amplio conjunto de edificios románicos que se conservan en su entorno, gran parte de ellos de mucho mayor tamaño y calidad artística. Sin embargo, ya a primera vista desde la distancia encontramos un detalle insólito, algo que la diferencia de la imagen habitual de las construcciones religiosas románicas: el hecho de que su único ábside, situado de forma convencional hacia oriente, termine en un testero plano, lo que nos invita a pensar en un origen muy anterior y nos incita a detenernos para estudiar más a fondo este monumento.
Al aproximarnos, nuestras sospechas se confirman. Nos encontramos con una estructura formada por una única nave de gran altura y una cabecera que consta de dos cuerpos de distinta altura pero en ambos muy inferior a la de la nave, de los que el primero es un pequeño presbiterio de la misma anchura que la nave y el segundo un ábside de forma rectangular, significativamente más estrecho. Posteriormente, en una reforma del siglo XVIII se añadieron dos grandes contrafuertes y una pequeña sacristía, todo ello en el costado sur. 

Pero, aún en su exterior, nos encontramos con varios detalles que confirman la posibilidad de que se trate de una construcción muy anterior, al menos en su origen, al primer románico. En efecto, lo primero que llama la atención es que tanto su entrada actual por el costado sur, como una puerta tapiada en el muro oeste, son de forma adintelada con arco semicircular de descarga, al más puro estilo asturiano. También en el costado oeste, a mayor altura, se conservan tapiados tres huecos terminados en arcos de medio punto que parece ser que hasta hace menos de un siglo comunicaban con una parte del edificio llamada "la casa del ermitaño", que por sus características parece haber sido inicialmente un pórtico triple, de altura total algo menor que la de la nave, y que constaba de dos pisos aunque con los laterales escalonados respecto al central, elemento que también era habitual en el arte asturiano. 

Otro detalle, evidente a primera vista, es que el estilo de construcción cambia según la altura, aunque no de forma homogénea entre los distintos muros de la iglesia, presentando en algunas zonas de las partes bajas una estructura formada por lajas colocadas en forma de espiga -algo habitual en construcciones romanas y paleocristianas pero que no suele aparecer en edificios posteriores al siglo VI-, mientras en el resto se han utilizado distribuidos de forma irregular sillarejo y mampuesto, aunque en todos los casos con sillares en las esquinas. En cuanto a su cobertura, los tres espacios disponen de tejado a dos aguas, todos ellos excepto el pequeño tramo del presbiterio están terminados en aleros de gran tamaño soportados por canecillos de variada decoración, consistente en unos casos en sencillas cruces asturianas y dibujos geométricos tallados a cincel, en otros a base de roleos como los que se suelen encontrar en los edificios mozárabes y el resto de tipo románico primitivo.
De las ventanas originales sólo se conserva, tapiada, la existente en el testero del ábside muy estrecha y con derrame interior. Las demás que debieron existir Vista de la cabecera desde el nordestefueron sustituidas por dos de mayor tamaño existentes, una en el costado norte y la otra en el sur, acabadas en arco de medio punto y con decoración románica primitiva, añadidas evidentemente en época posterior a su construcción ya que están situadas en las zonas rehechas de los muros, hasta el punto de que la del lado sur corta el arco de descarga de la puerta de acceso. También en el muro oeste, dentro del vano superior cegado, se añadió una ventana rectangular en época posterior. 

Su interior recuerda a la parte superior de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. Como en ella encontramos una única nave, estrecha y de gran altura, acabada en una cabecera plana, mucho más estrecha y más baja, aunque en este caso existe una pequeña zona intermedia, de la misma anchura que la nave y altura algo mayor que la del ábside. Pero lo que la hace más similar al edificio asturiano es que aquí también se ha construido posteriormente una bóveda de cañón cubriendo la nave, soportada por arcos fajones dobles superpuestos, que se apoyan el superior sobre pilares adosados a los muros y el inferior, algo más estrecho, sobre las columnas entregas apoyadas en cada pilar. Las columnas están formadas por múltiples elementos cilíndricos tallados generalmente sobre la misma piedra que forma el pilar y disponen de basa, capitel y ábaco. Los ábacos sobresalen de un friso ajedrezado que recorre los muros laterales de la nave y disponen de una decoración geométrica, tallada a dos planos, de clara ascendencia prerrománica. Sin embargo la mayoría de los capiteles, aunque en general conservan el collarín sogueado asturiano, son ya de tipo románico primitivo en los que se ha sustituido la talla a dos planos por una escultura de bulto de poca calidad, formando en general escenas de la Biblia. Más atípica es la decoración de las basas, casi todas de tipo prerrománico con collarines lisos o sogueados, aunque en alguna presenta una compleja decoración de bulto que se extiende al comienzo del fuste, y todas ellas sobre curiosos plintos rectangulares o en forma de estrella con una sencilla decoración de sogueado. 

También muy sencilla es la cabecera, ya que mientras el arco de acceso al presbiterio, de medio punto, está apoyado sobre impostas sin decoración, en la entrada al ábside hay un arco doble con una estructura semejante a la de los arcos fajones de la nave, de forma que el interior se apoya sobre pilares con imposta y el exterior sobre columnas con capitel, en ambos casos también sin decoración. Los dos espacios están cubiertos por bóvedas de medio cañón.
En principio, a falta de una investigación aVista de la nave desde la cabecera fondo de este edifico y su entorno, todo parece indicar que han existido en la iglesia tres fases de construcción, sin contar las obras del siglo XVIII ya indicadas. Estudiemos a continuación las características que nos parecen más significativas para llegar a esa conclusión.
  • Tanto la estructura general del edificio, como las puertas que se conservan una en el costado sur y la otra tapiada en el muro oeste, ambas adinteladas con arco de descarga de medio punto, y como los tres huecos tapiados sobre esta última, también acabados en arco de medio punto y con una disposición que indica la existencia de un pórtico triple con escaleras en los dos compartimentos laterales y un coro central más elevado, son de clara ascendencia asturiana. También la amplia utilización del sogueado en la decoración interior y las cruces que decoran algunos canecillos indican una evidente relación con el arte asturiano.
  • Las ventanas de los costados norte y sur y la decoración de los capiteles y de alguna basa existentes en el interior de la nave demuestran que hubo una amplia remodelación de la iglesia en la fase inicial del románico castellano. También aparecen canecillos con decoración románica primitiva mezclados con otros de estilos anteriores.
  • La existencia de franjas de construcción a base de lajas en espiga y la situación de la iglesia en una zona alta, muy poco habitual en construcciones prerrománicas posteriores al siglo VI, así como el hecho de que no existan arcos ni bóvedas en herradura o decoración que se pueda considerar como de época visigoda, nos llevan a plantearnos la posibilidad de que, como en San Vicente del Valle, edificada también sobre una pequeña elevación del terreno, el origen de esta iglesia fuera una construcción romana o paleocristiana, en una zona que sabemos habitada desde esas épocas, y que continuaría siendo utilizada durante la monarquía visigoda, hasta que fue destruida en gran parte durante la invasión árabe.
De acuerdo con todo lo anterior se puede establecer una hipótesis -pendiente por supuesto de un estudio arqueológico en profundidad de todo su entorno- Detalle de uno de los capiteles visigodossobre la historia de esta ermita, en su mayor parte coincidente con la expuesta por D. Braulio Valdivielso, de acuerdo con las siguientes fases:
  1. Paleocristiano: Siglos III a V. Por la distribución de los restos de construcción en espiga, parece que debió ser un edificio de planta muy semejante a la actual, incluida la cabecera, en la que se encuentra espiga hasta media altura.

    Sobre este tema, Luis Sáez Abad nos ha enviado en Enero de 2012 la siguinte información: "Por si puede ser de vuestro interés, hace unos años, durante una procesión celebrada en este pueblo y en el camino de la ermita citada y después de que removieran la tierra para el acondicionado del camino, encontré una moneda romana. No soy experto, pero esto me hace pensar, que previamente, como se apunta en la ficha, fue un templo romano". 
  2. Asturiano: Final del siglo IX, principios del X. En tiempos de Alfonso el Magno, el reino de Asturias extendió su frontera hasta el Duero. Sabemos que fortificó Burgos, muy próxima a esta ermita, que debió ser reconstruida en esta época por gentes venidas del norte ya que, como hemos indicado, se observan claras influencias del arte asturiano. Su estructura sería idéntica a la actual, con cubierta plana de madera en la nave, más el pórtico de dos pisos desaparecido en el último siglo.

  3. Románico: Finales del Siglo XI, principios del XII. Manteniendo la mayor parte de la estructura de la iglesia, se abren las dos ventanas románicas y se aboveda la nave, añadiendo pilares, columnas y arcos fajones. Es posible que en esa fase se sustituyera el acceso original del ábside por el arco doblado actual, ya que tiene la misma estructura que los construidos en la nave. En el exterior se reharían el tejado de la nave y quizá el del ábside, pero manteniendo una estructura semejante a la anterior, reutilizando antiguos canecillos y añadiendo otros nuevos.
De lo que no hay ninguna duda es de que nos encontramos ante una iglesia muy poco conocida pero que, aunque pendiente de un estudio en profundidad, resulta de gran interés, no sólo desde el punto de vista artístico sino también desde el histórico.

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