miércoles, 26 de febrero de 2020

-La cueva de El Mirador de Atapuerca aporta nuevos datos sobre los inicios agrícolas y ganaderas en la Meseta.

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[Img #59177]El IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) (Catalunya, España) ha acogido recientemente una reunión científica centrada en las investigaciones de la cueva de El Mirador (Atapuerca), organizada por Ethel Allué (IPHES-URV), Patricia Martín (Universitat de Barcelona) y Josep Maria Vergès (IPHES -URV). El objetivo era favorecer el debate entre los y las asistentes y establecer futuras colaboraciones para avanzar en el conocimiento sobre los inicios de las prácticas agrícolas y ganaderas en la Meseta.

La reunión científica dio cabida a 13 comunicaciones en las que participaron 57 coautores y coautores, procedentes de 14 instituciones nacionales e internacionales. De esta manera se pudo abordar un amplio abanico de problemáticas enmarcadas en un total de 21 disciplinas. Cabe destacar la presencia de personal investigador del IPHES y de la URV (Universitat Rovira i Virgili de Tarragona), como Palmira Saladié (IPHES URV), Marina Lozano (IPHES URV), Isabel Expósito (IPHES) y Miquel Guardiola (IPHES). Tambien contribuyeron con sus aportaciones, doctorandos y estudiantes del Master Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana, que imparte la URV gracias a la investigación que desarrolla el IPHES, algunos de los cuales realizan parte de su investigación sobre la cueva de El Mirador.

Entre los ámbitos de estudio que se analizaron estaban presentes la contextualización paleoclimática y del paleoambiente, proporcionada por diferentes estudios interdisciplinarios; las prácticas agrícolas y ganaderas, que se abordan a través de estudios arqueobotánicos, zooarqueológicos y micromorfológicos, de química analítica y tafonómicos sobre la formación de la secuencia de fumier (excrementos quemados que se acumulan en las cuevas).

También fueron objeto de interés el uso de la cueva como espacio funerario y el estudio de los restos humanos. Se trataron temas como la dieta de los individuos, sus patologías, genética o las prácticas rituales como el canibalismo. Entre todos los datos obtenidos se ha podido avanzar en el conocimiento de los grupos humanos que habitaron la cueva entre hace 7.000 y 3000 años aproximadamente. Sobre su cultura también se habló sobre su tecnología y la cerámica que elaboraban.

La cueva de El Mirador se excava desde el año 1999 y ha proporcionado una secuencia con niveles pleistocenos y holocenos imprescindible para comprender especialmente los inicios de la incorporación de las prácticas agrícolas y ganaderas en la Meseta. Esta cavidad fue principalmente utilizada para la estabulación de ovejas y cabras. Los excrementos de estos animales se acumulaban en su interior y eran periódicamente quemados para reducir su volumen y desparasitar la cavidad. Este proceso forma los llamados depósitos de fumier, siendo el de El Mirador uno de los más amplios y mejor conservados. Cabe destacar también que, durante el Calcolítico la cueva fue utilizada como sepulcro colectivo.

Las personas participantes procedían de diversas instituciones algunas integradas en el Proyecto Atapuerca como Jaime Lira (UCM-ISCIII) y Ángel Carrancho (Universidad de Burgos) y otros colaboradores como Ana Polo (University of Sheffield), Iñigo Olalde (Universidad Pompeu Fabra) Javier Iglesias (Universidad Complutense). La reunión contó con la presencia del conocido genetista Carles Lalueza-Fox (Universidad Pompeu Fabra) quien impartió una magistral conferencia. La reunión científica incluyó también una exposición de materiales ("El Mirador: 20 años de investigaciones) y dos series fotográficas ("El Mirador: 20 años en 10 imágenes" y "El Mirador: una mirada a través del Microscopio"). (Fuente: IPHES/DICYT)

sábado, 18 de enero de 2020

-Los tesoros de las Cuatro Villas de Amaya.

Fuente: https://www.burgosconecta.es/provincia

Restos del castillo de Castrojeriz, que domina la llanura desde un otero situado en las afueras de la localidad./Amplios páramos dominan la comarca burgalesa que hoy visitamos, paisajes abiertos por los que la vista se pasea sin encontrar resistencia. Comparten espacio con tierras de cultivo dominadas por el cereal que todo lo vuelve amarillo y verde. Unos y otras visten esta zona situada en el occidente de Burgos, provincia regia llena de historia, de hombres y mujeres acostumbrados al frío. Un famoso camino, el de Santiago, rompe esa homogeneidad. Muchos pisaron su senda, muchos siguen haciéndolo todavía. Imprime carácter al campo, igual que lo hace la riqueza monumental de las conocidas como Cuatro Villas de Amaya: Castrojeriz, Sasamón, Villadiego y Melgar de Fernamental. Puedes ponerte en manos de un guía para que te ayuden a conocerlas (www.guiasturisticosburgos.com) o hacer el recorrido por tu cuenta. Hay mucho que ver, que aprender y escuchar.
Es precisamente la senda estrella para los peregrinos quien marca el desarrollo de la primera de estas localidades, Castrojeriz. El urbanismo jacobeo dibuja sus líneas, con un precioso castillo que impone su presencia sobre el conjunto. Antes de colarse dentro de sus límites vale la pena reconocer las ruinas del convento de San Antón (s. XV), gótico, levantado por la orden francesa de los Antonianos, aunque ahora se trate de un albergue para peregrinos.
Entramos en la población, segunda más importante del Camino Francés en la provincia. Aseguran los expertos que solo le hace sombra la capital de la provincia. Llamada antiguamente Castrum Sigerici, en sus calles se levantaron hasta siete hospitales para aquellos que transitaban hacia Santiago de Compostela, lo que da una idea del enorme flujo de visitantes. Cruza de este a oeste la calle Real, una de las más largas del trazado jacobeo, desde el barrio del Manzano o Almazán, anfitrión de la Colegiata de Nuestra Señora del Manzano, cuya fábrica original protogótica de comienzos del XIII y reformas del XV y XVIII funden colaboraciones. Dentro hay que fijarse en la imagen de Nuestra Señora del Manzano (s. XIII), iluminada por un rosetón gótico, a la que Alfonso X El Sabio dedicó cinco de sus famosas cantigas.
Los templos de Santo Domingo, sede del Centro de Interpretación Iacobeus, y de San Juan, con su torre con arranque románico y precioso claustro del XIV, hacen las delicias de los recién llegados que deberán pasar por la porticada plaza mayor, de formas alargadas. Hay mucho más que ver aún: convento de Santa Clara, ruinas del convento de San Francisco, Casa del Cordón, casona de los Gutiérrez Barahona, restos de muralla... Bonitos inmuebles cubren el lugar.
Santa María la Real es uno de los emblemas de Sasamón.
Santa María la Real es uno de los emblemas de Sasamón.
La siguiente parada aguarda en Sasamón, llamada Segisama por sus antiguos vecinos celtíberos. Principal enclave para los turmogos, también los romanos decidieron hacerla suya. Tanto atrajo a Augusto que establecería allí su campamento, desde donde comandar la guerra contra los cántabros. Liberada ya de todas estas civilizaciones, se convirtió en sede de un obispado altomedieval, aunque no le duró mucho.
Imprescindible es maravillarse ante la colegiata de Santa María la Real, enorme como pocas y de gran categoría artística. La portada del extremo meridional del crucero (s. XIII) se creó como una réplica de la del Sarmental, presente en la catedral de Burgos. Disfrutarás además las ruinas del convento de San Miguel, los restos de la muralla medieval con puerta fortificada y la cruz del humilladero tardogótico, monumental y tallado en piedra.
Ermita románica de Arenillas.
Ermita románica de Arenillas. / turismo de villadiego
Nueva dirección hacia Villadiego. Habitada desde finales del siglo IX gracias al impulso del fundador de Burgos, el conde Diego Porcelos, recibió su fuero de Alfonso VII en 1134. Gracias a él atesoraron privilegios económicos que proyectarían al alza este rincón del mundo. Dinero llama a gentes ansiosas de poseerlo. En este lugar se instalaron judíos, creando una de las aljamas más importantes de la provincia. Con un admirable núcleo urbano de origen medieval, la muralla que ceñía su perímetro marcó su silueta almendrada.
Desde la plaza arranca una calle porticada hacia el Arco de la Cárcel. Tras la expulsión de los judíos se levantó el convento de Santa María de los Ángeles. La plaza mayor porticada acoge el monumento a uno de los hijos ilustres, Enrique Flórez, célebre historiador agustino. Dos iglesias equidistantes completan la visita, son San Lorenzo Mártir y Santa María.
El acueducto de Abánades permite al Canal de Castilla salvar el río a su paso por Melgar de Fernamental.
El acueducto de Abánades permite al Canal de Castilla salvar el río a su paso por Melgar de Fernamental. / P. P. S.
Queda por conocer Melgar de Fernamental. Tocada por la fortuna a finales del siglo XV y en el XVIII, en esa primera época nace su iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, un templo renacentista que a mediados del XVI erigió Juan de Escarza. También renacentista es el ayuntamiento. En cambio, el arte románico domina la ermita de Nuestra Señora de Zorita. El segundo periodo de esplendor coincidiría con el reinado de Carlos III y la instalación de la real fábrica de curtidos a la inglesa.
Brillante es también la obra cumbre de la ingeniería hidráulica española del siglo XVIII que espera en la villa. Basta cruzar el Pisuerga para toparse con el Canal de Castilla, vía fluvial de comunicación y transporte que, gracias al fluir de sus aguas, acabó con el aislamiento de la meseta castellana y leonesa. El acueducto de Abánades, una impresionante obra de ingeniería, salva el río.
Espacio dedicado a la pesca en Pisórica (Melgar de Fernamental).
Espacio dedicado a la pesca en Pisórica (Melgar de Fernamental).
La parte cultural informativa la cubren cuatro Centros de Interpretación de diversa temática, pensados para niños y adultos. Los primeros disfrutarán sin medida en Fabulantis. Villadiego acoge este espacio que fomenta creatividad e imaginación. Crearán todo aquello que pase por su cabeza gracias a dibujos y juegos. Dentro podrán disfrazarse de superhéroes, leer cómics… Sasamón cuenta con Medievum dentro de la Colegiata de Santa María. De manera didáctica el visitante retrocede en el tiempo para conocer a los habitantes del lugar a lo largo de la historia.
El tercer espacio, situado en Castrojeriz, es Iacobeus, donde se develan enigmas del Camino de Santiago, secretos físicos y espirituales. El objetivo, desentrañar la razón por la que tantos peregrinos deciden emprender esta ruta. Por último, Pisórica transforma a los visitantes en pescadores en Melgar de Fernamental, pues muestra técnicas de pesca fluvial para aprender a convivir con él y respetarlo.

-El Homo antecesor hallado en Atapuerca ya padecía problemas derivados de no poseer el espacio suficiente para la muela del juicio.

Fuente:https://www.burgosconecta.es

El Homo antecesor hallado en Atapuerca ya padecía problemas derivados de no poseer el espacio suficiente para la muela del juicioUn estudio llevado a cabo por la Universidad de Burdeos y el Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y publicado esta semana en la revista 'American Journal of Physical Antrhopology' desvela que el Homo antecesor hallado en Atapuerca ya padecía los inconvenientes de no poseer el suficiente espacio para la muela de juicio o tercer molar, por los rasgos modernos de su cara.

El análisis del hueso maxilar ATD6-69, 'la cara' de Homo antecessor, cercano al millón de años de antigüedad, mediante técnicas de alta resolución como la microtomografía computarizada llevada a cabo en el CENIEH, ha permitido la identificación de signos coincidentes con el desarrollo fuera del lugar propio, del tercer molar, y el impacto secundario del segundo molar, su retención dentro del hueso alveolar.

 La falta de espacio para muela del juicio, inconveniente de la cara moderna

-El Homo Antecessor no tenía capacidad de trepar.

Fuente:https://www.republica.com/2020/

Los Homo antecessor, especie humana que pobló Atapuerca (Burgos) hace 800.000 años, ya no poseían un cuerpo adaptado a trepar árboles con facilidad, según ha develado un estudio de un equipo liderado por José María Bermúdez de Castro, coordinador de Paleobiología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

El estudio, publicado en la revista Journal of Human Evolution, se basa en dos escápulas de Homo antecessor halladas durante las campañas de excavación de 2005, 2006 y 2007, que pertenecieron a un individuo de unos tres años y a un menor de sexo desconocido de edad equivalente a la de un adolescente actual, de las que se ha podido determinar que el esqueleto de Homo antecesor era parecido al de un homínido marchador habitual.
Los dos ejemplares abren un nuevo camino para conocer la forma de los omóplatos o escápulas y las características de este hueso de la espalda de esta especie, aunque aún hay otra investigación en curso para averiguar si su crecimiento seguía las mismas pautas que las de Homo sapiens.
Además, el estudio plantea la hipótesis de que una de las características de la escápula pueda informar sobre la posibilidad de arrojar o no objetos a larga distancia.
Si esa hipótesis fuera correcta, Homo antecessor habría sido incapaz de arrojar piedras y otros objetos con relativa precisión, aunque, puesto que apenas hay escápulas en el registro fósil, la pregunta queda aún en el aire.

En el registro fósil de homínidos solo existen cuatro ejemplares completos de esta parte anatómica del esqueleto en el período que transcurre entre hace seis millones de años y 100.000 años. El resto de escápulas de todo este largo período están incompletas y solo proporcionan información parcial.
Ambas escápulas de Atapuerca han podido ser comparadas con los otros dos ejemplares completos: un ejemplar de la especie Australopithecus afarensis (La niña de Dikika, Etiopía), con una antigüedad de algo más de tres millones de años; y el ejemplar del esqueleto KNM-WT 15000 (El Chico de Turkana), atribuido a Homo ergaster, datado en 1,6 millones de años.
De hecho, el 50 por ciento de todas las escápulas del registro del Plioceno y del Pleistoceno se han encontrado en el nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca, lo que sugiere de manera indirecta las características de la ocupación humana de este nivel.
Las escápulas son huesos delicados y se rompen con gran facilidad tras la muerte de los individuos, especialmente en niños y jóvenes, por lo que en el nivel TD6 de Gran Dolina tuvieron que existir uno o más campamentos de duración indeterminada, en los que se llevaran a cabo eventos de canibalismo, como así evidencian las marcas de corte de los huesos humanos hallados.
Los restos quedaron prácticamente en la misma posición en la que fueron dejados hace más de 800.000 años, algo determinante en el estudio arqueológico.
Debido a la fragilidad de estos restos, la labor de restauración llevada a cabo en el Instituto de Ecologìa Humana i Evolució Social (IPHES) de Tarragona por Lucía López-Polín, co-autora del estudio, ha sido lenta y minuciosa.
De hecho una de las escápulas es tan frágil, que no ha podido ser extraída del bloque de arcilla calcificada en el que se encontraba y la extracción se ha tenido que realizar de manera virtual por el Laboratorio de Microscopía y Microtomografía Computerizada del CENIEH.

lunes, 9 de diciembre de 2019

-800 años de la boda entre Fernando III y Beatriz de Suabia en la Catedral románica de Burgos.

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Asistió «la más alta corte», todos los nobles clericales y seculares del reino de Castilla. Acudieron también embajadores imperiales llegados de Alemania, de donde procedía la futura reina. La boda entre el monarca castellano y la prima de Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, fue todo un acontecimiento en Burgos. Lo fue por lo que suponía una boda real, por lo que conllevaba tácticamente el enlace entre estos dos territorios y por coincidir con otros dos actos de relevancia: la ceremonia en la que fue armado caballero Fernando IIIEl Santo y las cortes celebradas en Burgos.
El matrimonio entre Fernando IIIy Beatriz de Suabia tuvo lugar el 30 de noviembre de 1219, día de san Andrés, en la iglesia de Santa María de Burgos, la antigua catedral románica. Fue exactamente hace 800 años. Un día como hoy el obispo Mauricio, «consejero leal del rey», ofició la ceremonia. La boda se celebró seis meses después de que una embajada se desplazara a Alemania para recoger a la futura reina. En el séquito iba el propio obispo y dicen las crónicas que tanto él como Beatriz de Suabia destacaron y alabaron durante su viaje la belleza de la catedral de París y las formas góticas que empezaban a imperar en Europa.
Con tantas personalidades acudiendo a una ceremonia que iba a pasar a la historia, la iglesia románica de Burgos se quedó pequeña. Fue entonces cuando los reyes y el obispo tomaron conciencia de la necesidad de construir una más grande y, ya que se iba a levantar una catedral nueva debía hacerse con las líneas constructivas que estaban de moda. Fue así como año y medio después, el 20 de julio de 2021, se colocaba la primera piedra del templo gótico.

La Fundación del VIII Centenario de la Catedral quiere que no se olvide el papel que estos tres personajes tuvieron en la concepción de la basílica. Por eso planean de cara al próximo mes de junio una recreación histórica que reproduzca lo que supuso la ceremonia y las personalidades que acudieron al acto. De la mano de especialistas en este tipo de escenificaciones y con gente proveniente de toda Europa, la recreación demostrará la necesidad que vieron en el siglo XIII de levantar una nueva catedral.
Aunque de momento la actividad no está cerrada, la idea que barajan desde la Fundación es reproducir una boda real de la época, con la indumentaria propia y el atrezo necesario. Además están trabajando para que puedan acudir miembros de la Comisión Europea de Cultura del Parlamento de la UE.
Durante ese mismo fin de semana de 2020 se llevaría a cabo también una representación teatral en el interior del templo gótico. Yno descartan contar con la exposición que se planteó llevar a cabo en Las Huelgas en colaboración con Patrimonio Nacional, aprovechando que el monasterio es un panteón de reyes y que allí, con la estatua articulada de Santiago, se armó caballero a Fernando III El Santo.

-Bugedo, a la sombra de los Montes Obarenes.

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Monasterio de Santa María de Bugedo. - J. RIOJAA la entrada de los múltiples desfiladeros que conectan el Valle de Miranda con La Rioja, en la provincia de Burgos, se encuentra Bugedo, también llamado Bujedo de Candepajares, que debe su nombre a la abundancia de boj, un tipo de árbol o arbusto pequeño. Situado al este de la provincia, a ochenta kilómetros de la capital burgalesa y a 534 metros de altitud sobre el nivel del mar, este pueblo cuenta con una población de aproximadamente doscientos habitantes en sus apenas diez kilómetros cuadrados.

Por su situación privilegiada al abrigo de los Montes Obarenes y con diversos ríos a sus alrededores, hace pensar que esta zona debió de estar habitada desde hace muchos siglos puesto que relativamente cerca se encuentra un yacimiento prehistórico como el de Atapuerca. En cuanto a sus construcciones arquitectónicas destaca el monasterio. Este antiguo cenobio premostratense fue fundado en 1162, a los pies de la importante calzada romana que discurría por la cercana hoz de Foncea y en lo que fue, durante buena parte de la Edad Media, uno de los más conflictivos confines entre los reinos de Castilla y Navarra, se levantó, entre otras cosas, para marcar la frontera.

Su fundación se debe a Doña Sancha Díaz de Frías, quien lo puso bajo la potestad del abad del monasterio de San Cristóbal de Ibeas de Juarros. También llegó a contar con la directa protección de Alfonso VIII, lo que supuso un rápido enriquecimiento y la adquisición de numerosas posesiones por tierras de Burgos, Álava y La Rioja. Esta prosperidad se vio reflejada en el magnífico templo románico que se construyó en sus primeros años de existencia. Fue considerado como uno de los mayores de todo el románico burgalés.

La planta del templo es de cruz latina con tres naves y un crucero poco marcado. En las cubiertas se entremezclan las bóvedas de cañón apuntado con las de crucería simple y las más modernas de terceletes. Si a los pies del monasterio se alza un elegante coro, resultado de una reforma del siglo XVI, la cabecera aparece rematada por tres ábsides semicirculares que constituyen la parte más meritoria del conjunto.

Fechados a finales del siglo XII y principios de la siguiente centuria, el que se corresponde con la nave central está mucho más desarrollado y, al exterior se divide en cinco paños separados por columnas.
En cada lienzo de este ábside central se abre un esbelta y elegante ventana abocinada. Como corresponde a la tardía época de su construcción, la escultura monumental del templo está reducida casi exclusivamente a la decoración de los capitales, mostrando claras influencias del arte cisterciense y su iconografía se limita a los clásicos elementos vegetales como hojas de acanto, piñas, palmetas y cestillos. El resto de las edificaciones del monasterio, presididas por una maciza torre de fábrica románica, fueron reformadas a lo largo de los posteriores siglos.

Por otra parte, la iglesia de Santa María, situada en el centro del pueblo, parece que data de finales del siglo XV y principios del siglo XVI por el tipo de construcción. De planta rectangular toda ella en piedra, cabe destacar la torre cuadrada coronada por un campanario compuesto de arcos de media punta dónde se encuentran alojadas las campanas. En una de las caras de la torre hay un reloj y una inscripción encima de dos pequeñas ventanas que aunque está fechada en 1.236, no se consigue distinguir lo que pone.

Para los amantes de la naturaleza hay una serie de rutas que parten de esta localidad burgalesa y según las ganas de cada uno, pueden tomar dos direcciones: Cellorigo o Pancorbo. Quien se decante por esta última opción, llegará a una de las escuelas de escalada más importantes de la zona pues cuenta con más de cien vías en todos los niveles.

En lo que se refiere a fauna, se observan especies como el buitre leonado, el águila real o el corzo además de nutrias o jabalíes. Por otra parte, en cuanto a la vegetación, se aprecian bosques de encina, quejigo, pino resinero y silvestre.

-El Museo de Burgos presta la arqueta de marfil de Santo Domingo de Silos para una exposición en La Alhambra.

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La arqueta de marfil. /BCEl Museo de Burgos ha prestado la arqueta de marfiles de Santo Domingo de Silospara la exposición 'La Granada Zirí y el universo bereber que se celebrará en el Palacio de Carlos V de la Alhambra de Granada del 5 de diciembre de 2019 al 21 de abril de 2020. se pretende dar a conocer el pueblo bereber y su profunda influencia en la Península Ibérica, especialmente a través de la dinastía Zirí.
La arqueta prestada es una de las joyas del Museo de Burgos y sintetiza lo mejor de las artes decorativas de la Edad Media hispana. En ella se une el marfil tallado islámico con los ejemplos más antiguos conocidos de los esmaltes del Monasterio de Santo Domingo de Silos.

La pieza está formada por placas de marfil talladas por el artista Muhammad ibn Zayan en el año 1026, que representan motivos figurativos de animales y cacería, muy escasos en el arte islámico. En el siglo XII llegó al Monasterio de Silos, en cuyo taller se le añadieron varias piezas esmaltadas que representan a Santo Domingo y al Cordero de Dios, para emplearla como relicario.
La exposición granadina, en la que estará presente Burgos, está organizada por la Fundación Pública Andaluza 'El Legado Andalusí' y comisariada por Antonio Malpica Cuello, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Granada.

-Burgos y su historia en miniatura.

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Imagen de la muestra/AIAHasta el 11 de enero de 2020, en el «Palacio de Capitanía», permanecerá abierta al público la exposición «Burgos y su historia en Miniatura».
La Asociación de Miniaturismo Estático de Burgos y el Museo Histórico Militar de Burgos organizan esta muestra que pretende dar un recorrido por la historia de Burgos y los burgaleses, utilizando como hilo conductor las miniaturas y las maquetas. Desde los primeros pobladores de la Sierra de Atapuerca, la Edad Media o hasta la mismísima Gigantilla tienen cabida en ella.
El grueso de la exposición lo forman piezas ganadoras del Certamen Nacional de Modelismo «Tierras del Cid», otras aportadas por los miembros de la Asociación de Modelismo Estático de Burgos, la Asociación de Miniaturismo Alabarda, así como de una selección de autores de reputado prestigio nacional e internacional. Además, se cuenta con una muestra de uniformes de época del periodo Napoleónico.
El horario de visita es el mismo del Museo Histórico Militar: lunes a viernes de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00. Sábados de 10:00 a 14:00.
 

domingo, 24 de noviembre de 2019

-Así era el Solar del Cid.

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Tres campañas van a ser suficientes para conocer la evolución del urbanismo y el estudio de la vivienda de los siglos XIII o XIV que se conserva en el denominado Solar del Cid. Los seis meses de excavación que concluirán a mediados de diciembre darán por terminado el estudio de esta zona de la ciudad junto al arco de San Martín. «El objetivo de investigar lo que escondía el solar y la evolución de la vivienda hallada se ha cumplido. A partir de ahora quedará decidir qué se quiere hacer con ello», sostiene la arqueóloga Fabiola Monzón, partidaria de hacer un rebaje del terreno retirando las escalinatas para que la excavación quede a la altura del transeúnte, aunque protegiéndolo de algún modo.

Pero eso será en 2020. De momento los cinco trabajadores y la arqueóloga continúan delimitando la vivienda de 180 m2  y siguen obteniendo nuevos hallazgos.
Uno de los más interesantes es el de una pintura mural encontrada en una de las paredes de la vivienda. Con un programa específico para arte rupestre los investigadores han conseguido visualizar de forma algo más nítida una cruz en tono rojo, dibujo que destacamos junto a estas líneas y que, en la excavación, señalan el concejal de Turismo, Leví Moreno, y la arqueóloga Monzón.
En esta tercera campaña se ha ampliado la zona a excavar por la esquina suroeste (a la derecha de las escaleras mirando de frente al monumento) con el propósito de conseguir más datos sobre los cimientos de lo que parecía un torreón y los límites de la vivienda: «Al final ha salido la roca, porque la casa estaba excavada sobre el terreno natural», detalla la arqueóloga. En la fachada, además,  aparecen piedras con agujeros, síntoma de que hubo saqueos para aprovechar los sillares en otras construcciones. En cuanto al torreón, descartan que lo fuera, y creen que se trata más bien «de un añadido o una ampliación de la vivienda que necesitó de otro muro».
De la casa también pueden aseverar que el patio con pozo estaba en la parte trasera y no en el centro como al principio pensaban. A ello ha contribuido la eliminación del muro que separaba 2 estancias y la limpieza de la zona. Además, el hallazgo de varias piedras con pilares distribuidas de una manera uniforme cada 1,80 metros permite delimitar su tejado. En cuanto al horno metalúrgico, que se ha seguido limpiando, ha requerido de unos puntales para sujetar la parte de la bóveda que se conserva.



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Imagen de la excavación que finaliza en el mes de diciembre/AIALa tercera campaña de excavación del Solar del Cid finalizará en el mes de diciembre. Y ha sido la última. Tal y como explica la arqueóloga Fabiola Monzón, el objetivo era hacer un análisis de la zona que ya han conseguido delimitar. Esta campaña ha servido, entre otras cosas, para conocer mejor «la articulación del espacio».
Y es que el descubrimiento más destacado de esta temporada ha sido un muro de piedra que en su día fue la pared de la casa. Por lo tanto, se puede decir que la planta de la casa contaba con una «superficie aproximada de 200 metros cuadrados». Un total de 180, ya han visto la luz, pero el resto no han sido excavados porque limitan con la escalinata y el altar. Este nuevo muro de la vivienda ha conseguido cerrar el espacio descubierto y deja ver que a los lados había huertas o corrales.
Cabe destacar que han aparecido unos sillares en el muro mencionado que sirvieron, en su día, para sujetar la techumbre. Por lo que Monzón señala que la vivienda contaba con más de una planta.
Estos no han sido los únicos descubrimentos. También se ha encontrado una pintura mural que data de la misma fecha que la primera fase de la construcción de la vivienda, es decir, de finales del siglo XII o principoios del XIII. Una pintura que cuenta con una cruz lo que hace pensar que tiene una connotación religiosa. En relación con la decoración de la vivienda, se han hallado nuevas yeserías.
El horno descubierto la pasada campaña también ha arrojado nuevos datos. «Hemos encontrado la parte de la cámara y se ve el desplome de la bóveda, las cenizas y mucha escoria», aclara Monzón. Dada esta circunstancia se cree, «cada vez un poco más que se trataba de un horno metalúrgico».
Según las palabras de Monzón, los trabajos en esa zona ya han finalizado pero habrá nuevos proyectos, posiblemente en la iglesia San Román.

sábado, 16 de noviembre de 2019

-El desmembramiento de un héroe. Los huesos del Cid.

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No ganó ninguna batalla después de muerto, salvo la de la eternidad, donde sigue vivito y coleando, pero los restos de su cadáver han dado tantas vueltas que todavía hoy sería muy difícil reconstruir la osamenta del Cid Campeador. Es lo que tienen los héroes, que no descansan nunca. No sólo sus figuras son manipuladas hasta la extenuación; no sólo se urden leyendas en torno a ellos; sus restos, a menudo, son considerados reliquias, un botín que trasciende. Ahora, cuando todo el mundo vuelve a saber y a querer saber sobre el Cid -por la novela de Arturo Pérez-Reverte, por la serie que está rodando Amazon- los más curiosos se preguntan por el destino del guerrero burgalés. De sus restos, asaz viajeros. La codicia, que no conoce límites, alcanzó su cénit para con el que en buena hora nació durante la invasión napoleónica. Rodrigo Díaz, muy conocido en Francia por la tragedia El Cid escrita por Cornielle en el siglo XVII, descansaba en San Pedro de Cardeña, junto a su esposa, Jimena. Las tropas francesas no sólo exhibían ardor guerrero: eran carroñeros sin escrúpulos, saqueadores profesionales.

Así que cuando ocuparon tierras burgalesas les faltó tiempo para violar la tumba de Ruy Díaz. Siniestros personajes como el gobernador Darmagnac ampararon todo tipo de tropelías. El sepulcro de Cardeña fue una de las más sonadas. Se atribuye a un oscuro personaje el expolio principal de los restos: Vivan Denon, egiptólogo y erotómano, dibujante, coleccionista. Por otro lado, Ana Fernández y Leyre Barriocanal, autoras del espléndido libro Los huesos del Cid y Jimena. Expolios y destierros, señalan a un tal intendente Denniée, quien, según su investigación, fue la persona que se llevó los cráneos del Cid y de Jimena. La tesis de las autoras de la obra señala que Denniée regaló los cráneos en 1813 al ministro de la Guerra, el duque de Feltre. Los cráneos nunca han aparecido, pero no sería descabellado imaginar que sigan en Francia o incluso en Alemania.

De poco sirvió que el general Thiebault, conocedor del personaje y en un gesto con el que pretendió ganarse el favor del pueblo, sabedor del latrocinio de los suyos, organizara el traslado de los restos que quedaban en Cardeña (si es que quedaba alguno) a la ciudad. El 19 de abril de 1809, en un acto lleno de pompa y de solemnidad, se dio sepultura al Cid en un mausoleo que para la ocasión se erigió en el Espolón. Liberada España del yugo francés, los monjes solicitaron al Ayuntamiento de Burgos que los restos fueran devueltos al monasterio de San Pedro de Cardeña, hecho que se produjo en 1826. Pero las desamortizaciones volvieron a dejar lo que quedaba del Cid a expensas de profanadores. Para evitar males mayores, el Ayuntamiento logró sacar de nuevo los restos. Faltaba mucho, claro. Casi todo. Además de los cráneos, faltaban el carpo, metacarpo, tarso, metatarso y falanges y restos del cráneo. Los restos pasaron una temporada en la Casa Consistorial, hasta el año 1921, cuando, aprovechando el séptimo centenario de la Catedral, se inhumaron en el crucero de la nave central.

Por media europa. Según varios historiadores, además de Denon y  Denniée, otros dos franceses influyeron en el eterno destierro de los restos del Campeador: el conde de Salm-Dick y el barón de Delammardelle, quienes se habrían repartido la osamenta. El primero no los conservó mucho tiempo y se los entregó al príncipe alemán Carlos Antonio de Hohenzollern, engrosando el museo particular de su castillo de Sigmaringen, en el sureste de Alemania. Gestiones del gobierno español consiguieron que esos restos regresaran a España a finales del siglo XIX.

Lo que fue de la parte de Salm-Dick es la más difícil de saber. Sin embargo, se conocen tres lugares, dos en Francia y uno en la República Checa, en los que se dice que están el resto de los huesos. Unos, en Brionnais, municipio de Gènelard, en la Borgoña francesa. Son propiedad de un particular. Se conservan en una urna junto a una leyenda que explica su origen y procedencia; otros, en el Museo de Bertrand de Châteauroux. Los otros se custodian en el palacio checo de Lazne Kynzvart. En 2007 el Ministerio de Cultura español solicitó al checo estudiarlos para comprobar su autenticidad, a la vez que pidió la devolución de un trozo de cráneo del Cid y de un fémur de doña Jimena. Algunas fuentes afirman que en Palacio de Pulawy, en Polonia, también hay osamenta cidiana e incluso en Rusia. En la Sala Poridad del Arco de Santa María se conserva el radio del Campeador, mientras que en la sede de la Real Academia se conserva el enésimo trozo de su cráneo. Cruel destierro el de los huesos del Cid.