viernes, 29 de abril de 2016

-Las poblaciones de China y Atapuerca comparten un ancestro común.


Bermúdez de Castro y Bruner con el parietal y los moldes de Maba (i) y Buia. Alberto Rodrigo De punta a punta de Eurasia, entre Atapuerca (península Ibérica) y Maba (Este de China), han hallado coincidencias en los fósiles de ambos yacimientos. Los restos de la Sima de los Huesos tienen similitudes con un cráneo chino datado entre 130 y 300.000 años de antigüedad. Dada la gran distancia que separa ambos territorios, los científicos no creen que puede tratarse de una casualidad. Sostienen, más bien, que Europa y Asia compartieron el mismo proceso evolutivo, es decir que las poblaciones asiáticas y europeas contamos con un ancestro común.
«Tenemos en Maba (China) un cráneo con una cara que contiene rasgos neandertales y una bóveda y cerebro con rasgos heidelbergensis o arcaicos. Esto lo hemos encontrado también en Atapuerca», puntualiza Emiliano Bruner, investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), refiriéndose a los datos aportados por el ADN de la Sima de los Huesos. Esos rasgos tan concretos hicieron que el Equipo de Atapuerca planteara hace dos años revisar la taxonomía de la clasificación humana. De momento dejaron de denominarles Heidelbergensis porque el estudio de 17 cráneos les situaba como un eslabón intermedio entre el Homo antecessor y los neandertales. 
«Los fósiles de Atapuerca y el cráneo de Maba han compartido algo de historia filogenética. Y solo hay dos posibilidades: que sean parte de una misma especie que no estaba restringida a Europa, sino que poblaba un territorio que iba de Atapuerca a China, o que el parecido se deba a un antepasado común, y que luego cada uno se haya encaminado a destinos evolutivos diferentes», añade Bruner, que acaba de publicar en la revista American Journal of Physical Anthropology el resultado de su investigación.
El co-director del Equipo de Atapuerca, José María Bermúdez de Castro, y compañeros del Cenieh llevan cinco años estudiando fósiles en China «y estamos sorprendidos de lo que estamos encontrando». «La historia de Eurasia es mucho más compleja de lo que pensamos -continúa-. María Martinón ya propuso la idea de que hubo una evolución africana y una evolución eurasiática que había sido soslayada. Venimos de África, pero después aquí, en este territorio eurasiático, se desarrolló una evolución propia. Las poblaciones no iban y venían de norte a sur; tras adaptarse a otros climas se movían de manera trasversal».


El paleoneurólogo Emiliano Bruno ha publicado otros dos estudios en sendas revistas científicas con otros dos fósiles de dos yacimientos distintos. El primero se refiere a Gran Dolina y lo ha publicado en una revista francesa. «Se trata de un parietal que sería la evidencia principal hasta la fecha de la anatomía neurocraneal de la especie Homo antecessor».
El estudio tomográfico ha analizado los rasgos vasculares y las huellas cerebrales, la anatomía, grosor, densidad y estructura del hueso. Se trata de un fósil de 800.000 años de antigüedad hallado en 2003 que corresponde a un individuo joven, de entre 4 y 12 años, con una fractura peri-mortem, es decir, asociada a la muerte.
El Homo antecessor, según explica Bermúdez de Castro, presenta «rasgos modernos en la cara, arcaicos en el cráneo y bastantes caracteres compartidos con los neandertales. La mayor parte de estas características tienen un sello europeo. Si bien dijimos en 1997 que procedía directamente de África, ahora no pensamos así. Creemos que es una especie europea que se ha gestado en Europa. Si definiéramos la especie Homo antecessor ahora sería muy diferente a lo que hicimos en 1997». Por eso el Equipo de Investigación de Atapuerca quiere «volver a excavar cuanto antes» en el nivel TD-6 «para tener más información y fósiles». Según sus cálculos, esa excavación tardará aún 4 años.

La tercera de las publicaciones tiene que ver con un fósil de Buia, un homínido africano datado en un millón de años que fue descubierto en la depresión de Danakil, al sur de Eritrea. El cráneo bastante completo pertenece a la especie Homo erectus y el estudio apunta a una forma cerebral con rasgos primitivos, pero distintos de otros hallazgos asociados a la misma especie. Estas diferencias denotan una variabilidad muy acentuada en estos primeros humanos.
«Queda por evaluar si en dicha variabilidad ya se podía esconder la diversidad que, sucesivamente, dará lugar a especies más derivadas como Homo heidelbergensis», señala Emiliano Bruner.

Fuente: http://www.diariodeburgos.es/noticia/ZB78E4DCA-C562-3B9E-387F2559F5BFADC4/20160429/poblaciones/china/atapuerca/comparten/ancestro/comun

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