sábado, 17 de agosto de 2013

-Aniversario de Cueva Peluda.

Lorenzo Sáez, dentro de la gruta hace 40 años. El 16 de diciembre de 1973 tres socios del Grupo Espeleológico Niphargus se encontraban por las inmediaciones de las cuevas de Atapuerca rastreando entre los agujeros menos transitados por los curiosos. Hacía mucho frío y era la hora de tomar un tentempié. A la vista de un posible aguacero, los tres exploradores recién incorporados al grupo, Aquilino Salinero Sastre, José María Pérez Sánchez y Silvestre Olivera Majo, entraron en la cavidad que está en la margen derecha de la Trinchera del Ferrocarril.
Se pusieron los cascos con luz de carburo para alumbrase y enseguida notaron que uno de ellos se apagaba constantemente, luego percibieron que salía una f
uerte corriente de aire por debajo de las numerosas piedras acumuladas y sin más dilación iniciaron el desescombro, que resultó ser incómodo y fatigoso, pues la progresión era vertical y había que trabajar cabeza abajo. Finalmente, accedieron a una galería de mayores dimensiones e hicieron una exploración rápida, advirtiendo que había una gatera con espeleotemas que obstruían el paso a otra sala. También se encontraron a su paso con una gran cantidad de raíces procedentes de la vegetación exterior que adornaban la cueva, que comenzaron a llamar Peluda.

Los espeleólogos habían redescubierto esta cueva cuya entrada había quedado oculta al derrumbarse parte del techo a finales del siglo XIX durante los trabajos de construcción del ferrocarril minero. La segunda exploración que realizó el Grupo Niphargus tuvo como objeto el reconocimiento de la cavidad y desobstrucción de la gatera que les llevó a la sala de las Delicias, mientras que la tercera vez iniciaron los trabajos para topografiarla en su integridad.
Lorenzo Sáez Castrillo dibujó y tomó los datos, mientras que Luis Hernández Casado manejó brújula, clinómetro y cinta con la ayuda de Alberto Arauzo Delgado.
En las hojas de campo de la topografía ya aparece de forma oficial el nombre de Cueva Peluda, complejo Kárstico de la Sierra de Atapuerca, por el Grupo Espeleológico Niphargus. Burgos, Enero de 1974. La memoria emitida en de estos trabajos figura en los archivos de la Federación Española de Espeleología, La Federación Castellano y Leonesa de Espelología y en los archivos provinciales del Servicio de Investigaciones Espeleológicas de la Diputación.


Fuente:www.diariodeburgos.com

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